
Pero la verdadera sorpresa vino al final de todo, ya que Apple anunciaba que rebajaría el precio de su iPhone de 8 GBs en un tercio (de $600 a $400) y que descontinuaría la versión de 4 GBs.
Esta estrategia de marketing, conocida como el "desnatado de precios" y básica en el mundillo, tiene un claro objetivo. Una vez que los impacientes primeros
El problema es que a mí me parece que no lo han hecho del todo bien. Sobre todo al enfadar a su clientela más fiel, aquella gente que corrió e hizo colas para adquirir el preciado tesoro. Un público que gastó $200 más por tener el terminal 66 días antes, sin saber la rebaja que se les avecinaba.
El punto es que la rebaja ha sido muy pronto (se esperaba más tarde, Navidad por ejemplo) y muy brusca. Un tercio del precio es una salvajada. A mi esto me huele a improvisación por todas partes. Ahora, no seré yo el que se queje, sólo si no llega a esa precio a Europa.
Al menos parece que Apple dará $100 para gastar en una de sus tiendas a los poseedores de un iPhone, aparte de estar en tu derecho de recuperar el dinero de la rebaja si tu compra tiene menos de 14 días con respecto a la fecha de la bajada de precio. Detalles como estos ensalzan a Apple sobre otras empresas. Y hacen pensar otra vez en que este no era su plan de acción establecido y algo les ha llevado a Jobs&co a decantarse por las rebajas otoñales.
Otros anuncios interesantes fueron la nueva iTunes WiFi, con acceso inalámbrico, y el partnership con Starbucks. Empresas similares pero en industrias diferentes se dan la mano.
Finalmente, la conclusión a la que llegamos es que la táctica de Apple es copar todo el espectro de precios del mercado de los reproductores, acercando una posibilidad a cada bolsillo. Desde los 80€ hasta los 390€. Este último caro, pero eso sí, mola un huevo (que no está mal, para ser una manzana.... :P )






