lunes, 8 de diciembre de 2014

Los finlandeses son bastante raros

Probablemente los habitantes de ese país que se llama Finlandia se encuentran entre los más peculiares del mundo, y ellos son conscientes de ello.

He tenido la ocasión de conocer a muchos a lo largo de mi vida y todavía recuerdo como cumplí treinta y tres años una fría mañana de Marzo en Helsinki, hace ya mucho tiempo. Mientras miraba desde la ventana del hotel Torni los carámbanos de hielo que colgaban de los tejados de cobre verdoso me preguntaba ¿Qué hago yo aquí?

Y supongo que eso mismo se deben preguntar muchos finlandeses cada mañana de los largos inviernos o cada atardecer del verano mientras huyen de los mosquitos.

Pero si algo aprendí de mis amigos finlandeses es que son gente sencilla y tremendamente práctica: si hacen algo es porque han decidido que eso es precisamente lo que hay que hacer para sobrevivir.

Es una experiencia de la que carecemos en el sur donde raramente nos enfrentamos a situaciones en las que nuestro entorno sea tan hostil que nos pueda aniquilar en un momento.

También son realistas: les ha llevado a ello su situación entre los nórdicos y los rusos, sobre todo es tos últimos que gobernaron su país hasta después de la revolución de Octubre y que luego en la guerra mundial les arrebataron casi todo su territorio fértil en el itsmo de Karelia.

En vez de hacer campos de refugiados y lanzarse a la guerra de guerrillas hicieron un tratado de no agresión y se pusieron a trabajar en las cosas que los demás no querían: así nació Nokia a base de retales de aquí y allá.

Ahora se han deshecho de esa compañía que era como el valor mayor del país y se han lanzado por otras vías.

Y entre otras cosas han decidido dejar de enseñar a escribir sobre papel en las escuelas.

En otro país, eso sería una ocurrencia de algún loco iluminado. En Finlandia estoy seguro que es el resultado de un estudio muy sesudo y que detrás hay razones de peso.

El sistema de enseñanza finlandés ya es el más avanzado de la UE y sus resultados sitúan a los escolares de aquel país en la vanguardia de los jóvenes europeos.

En aquel país saben que para sobrevivir tienen que ser más rápidos y más listos que los demás.

Y hacen lo que hay que hacer para conseguirlo.

Sin reparar en costes y sin mirar atrás.       

1 comentario:

Alejandro Cordón dijo...

Está bien la reflexión, pero tampoco caigamos en la noticia fácil y llamativa: Finlandia no ha eliminado la enseñanza de la escritura en papel, sino recortado horas de caligrafía (una vez saben escribir) en favor de la mecanografía.

Que son raros, pero no tanto :-)