jueves, 23 de noviembre de 2017

Miedo a pensar

Cada vez me cuesta más trabajo refrenarme cuando hablo con gente que apoya sus argumentos en prejuicios o dogmas de cualquier tipo.

En la entrada anterior a esta me refería a uno de esos tópicos que es el fantasma del franquismo que agitan con igual entusiasmo izquierdistas y nazionalistas, pero hay muchos más. La iglesia, la inquisición, la sed de oro de los conquistadores, etc. A estos cliches de los izquierdosos vintage se han añadido los cliches de los izquierdosos nuevos como son el machismo, el chapapote, el animalismo, y otro nuevo etc.

Gracias a tan cómodas perchas no hace falta discurrir mucho. Todo acontecimiento puede ser caracterizado como un atentado machista, un juicio franquista, una actividad de crueldad animal, un nuevo prestige, una declaración inquisitorial fascista, una provocación machista-franquista, y así.

No hay que pensar. No hay que demostrar nada. Como te coloquen el sanbenito estás perdido.

En una época en la que la información está más a nuestro alcance que nunca, parece que nos hemos acostumbrado a dejarnos llevar por la marea de los tópicos que nos conduce inexorablemente al redil del adocenamiento en el que luego políticos sin escrúpulos ya se encargarán de pescar.

No hay manera de escapar de los lugares comunes.

Si enciendes la tele te cae una catarata de topicazos desde el primer segundo de cualquier programa "informativo".

Lo mismo sucede en la radio. Como tengas una mente mínimamente crítica tienes que estar cambiando de emisora continuamente para evitar que te de un ataque de apoplejía.

Y los periódicos son el altar de la bellaquería donde es tan fácil rastrear el hedor de las campañas de uno u otro signo que resulta un insulto a la inteligencia ver las portadas de cada día.

En internet los esbirros y asesinos a sueldo de los diferentes odios en liza encuentran un ambiente más propicio que las bacterias en la crema pastelera y la mayonesa.

Los linchamientos públicos se suceden como si tal cosa y las diversas parroquias celebran las ocurrencias de los suyos como si se tratase de piezas de oratoria ciceroniana.

El tema catalán es tan vomitivo porque es muy difícil encontrar informaciones independientes. Cuando sale alguien que intenta dar opiniones centradas y basadas en hechos queda sumergido por el tsunami inevitable de los que se niegan a analizar los datos y prefieren seguir chapoteando en el fango de los topicazos.

Pero cójase cualquier otro tema y es lo mismo. Da igual que se hable de sequía como de la guerra en oriente medio o de Rusia o de "las drogas". Todo son lugares comunes y argumentos trillados.

Y luego están los tópicos económicos, que van desde el España nos roba al del capitalismo asesino.

Seguramente a lo largo de la Historia los tontos han sido muchos más que los listos, lo que pasa es que antes se consideraba lo normal que fuesen los listos los que gobernasen y ahora los tontos exigen que otros tontos como ellos ocupen la dirección de los países.

No solo eso. Exigen que todas las decisiones sean "democráticas".

Democráticas quiere decir que se vote y los que saquen más votos deciden no solo lo que se hace sino también lo que se piensa.

Así si la mayoría decide que España es un país fascista, pues esa es la línea de pensamiento general y si la mayoría decide que pasemos del sistema métrico decimal a medir en pies y arrobas pues de cabeza.

Esta forma tan subversiva de pensar se impone con la inestimable ayuda de los medios de comunicación que simplemente siguen los deseos de las masas y los legitiman con argumentos peregrinos aunque cargados de peso democrático.

Los que se oponen a esta avalancha de populacherismo tienen que refugiarse de inmediato en cenáculos clandestinos dado que inevitablemente son tachados de antidemócratas, fascistas y machistas.

Francamente no se lo que hay que hacer para que el gobierno de los bienes comunes quede en manos de personas capacitadas.

A lo mejor hay que pasar al comunismo chino o a la monarquía civil de Singapur.

Tiene narices que tengamos que admitir que las reglas democráticas elevan al poder a los berzotas y que solo en los países de oriente donde se ignora la democracia los listos llegan al poder.

En todo caso no tenemos que tener miedo a pensar porque algo vamos a tener que hacer si no queremos que los tontos alcancen la victoria final.

Si, si, ya lo sé.

Soy un franquista, fascista, machista, capitalista, etc....

   

miércoles, 22 de noviembre de 2017

Franco no termina de morirse

Ahora que acabamos de pasar otro aniversario de la muerte del dictador ferrolano, sea este aniversario el 19 o el 20 de Noviembre, resulta muy revelador del estado de nuestro subconsciente colectivo la perdurabilidad de los factores fundamentales del periodo histórico que comienza en 1936 y termina con el deceso del general.

No soy capaz de establecer un criterio claro sobre la capacidad de los que vivimos aquel periodo, en mayor o menor extensión, de sobreponernos a los lugares comunes sobre aquellos años y mantener opiniones objetivas y distantes sobre el periodo y sus protagonistas.

Stanley Payne, en su nuevo libro "En defensa de España: desmontando mitos y leyendas negras", dedica bastante espacio a la figura de Franco y su régimen y es capaz de acercarse al personaje y sus actos desde una perspectiva desapasionada, pero lo normal es que los españoles no seamos capaces y a lo mejor no lo seremos nunca.

La persistencia de los nazionalistas catalanes en utilizar el franquismo como sinónimo de España da idea no solo de sus fijaciones personales sino del peso que las imágenes que suscitan estos términos, dictadura franquista, represión franquista, política franquista, en el imaginario colectivo catalán y español.

Es decir, que los nazionalistas los utilizan porque son efectivos. Y también los usan con profusión la izquierda y los populistas por las mismas razones. La memoria de Franco y su régimen es todavía muy alargada.

Pero la cuestión realmente es ¿fue tan malo aquel periodo, o es que el relato del periodo forjado desde la oposición clandestina y muy minoritaria ha sido el que finalmente ha prevalecido?

Porque en realidad, en vida del general a la mayoría de la gente les parecía una situación aceptable ya que en España durante los cuarenta años aquellos las cosas había ido a mejor de forma evidente. Es más, la mayoría de los opositores no provenían de los sustratos humildes de la sociedad sino que provenían de la burguesía.

Y esto incluye a Cataluña, donde el triunfo de las armas franquistas había sido acogido con júbilo por esa misma burguesía catalana. Como recuerda Ester Tusquéts, "habíamos ganado la guerra...."

El periódico La Vanguardia era más franquista que el Arriba y los industriales catalanes se morían por hacerse fotos con el Caudillo cada vez que iba a Barcelona.

No en vano durante los planes de desarrollo Cataluña recibió unos aportes industriales como ninguna otra región de España, empezando por la SEAT y terminando por la industria química o farmacéutica.

Cuando Pujol, don Jordi, se hizo independentista con la complicidad de los monjes y curas de Monserrat, aquello no dejaba de ser una cosa minoritaria presidida por un personaje oscuro que provenía de una estafa bancaria (Banca Catalana).

La misma Cataluña del "prusés" era tan franquista o más que el resto de España. Dos insignias de oro y brillantes concedió el Barsa al Caudillo. Una más que los demás clubes. La primera a lo mejor era por obligación. ¿Pero la segunda?

Claro que hay que recordar que el Nou Camp se construyó por aquellos tiempos....

El caso es que pese a los esfuerzos de muchos demócratas, los que si que estuvieron en la oposición y los que a posteriori se convirtieron en demócratas "de toda la vida", por demonizar a Franco, lo cierto es que la Historia nos ofrece una imagen más benévola del personaje cuando esta imagen se acuña desde el exterior.

Dice Payne que el modelo seguido en España, es decir, autoritarismo, limitación de derechos políticos, dirigismo económico y paternalismo social ha sido seguido por coreanos del sur, taiwaneses, singapurianos y chilenos con bastante éxito y por otros pueblos con menor éxito como los argentinos y otros países hispano americanos. El caso es que el modelo franquista creó escuela.

Personalmente me fastidia admitir que Payne tiene razón, como la tiene cuando compara el número de víctimas de la represión franquista con las de otros dictadores, para indicar que la cifras españolas nada tienen que ver con Stalin, Hitler, Mao, Pol Pot, etc

Franco no era fascista, otro mito que utiliza con profusión la izquierda española, sino que era un conservador católico imbuido de una idea de estar investido de un mandato divino de carácter providencial. "Caudillo de España por la gracia de Dios" decían las monedas. 

Hay que recordar que Franco no estuvo en las conspiraciones para derribar la república que comenzaron tras las elecciones que ganó (ahora sabemos que de forma fraudulenta) el Frente Popular y que solo se sumó cuando todos le garantizaron que las cosas se harían a su manera.

Y su manera era despreciar a los políticos, desconfiar de los financieros y empresarios, y tratar al pueblo como un rebaño de menores de edad, inteligencia reducida y brutalidad generalizada. O sea muy en línea con pensadores como Hobbes o Jean Bodin.

Y su política en realidad estuvo mucho más influida por el autor del Leviatan que por las ideas de Hitler o Mussolini.

No es que yo me vaya a poner a ensalzar a Franco pero ya me cansa tanta estupidez en torno a los males del franquismo y tanta fijación de los perroflautas y nazionalistas en desacreditar las políticas de nuestro país a lo largo de la Historia.

La guerra civil fue un desastre, pero no fue una maldad de la derecha. Fue culpa de todos.

La represión en las zonas rebeldes fue feroz, pero no lo fue menos en la zona gubernamental.

El comportamiento del régimen en la época de la guerra mundial fue acorde con unos tiempos horribles donde no se salva nadie en Europa.

Y después vino una vida de pobreza y rigor moral enfermizo que a la luz de los datos no se como podría haberse evitado.

Franco podría haber tenido altura de miras y haberse marchado antes.

Podría haber aligerado la presión antes.

Podría haber limitado el número de asesinatos políticos llevados a cabo en condiciones de legalidad tortuosa.

Podría en suma haberlos librado de vivir como súbditos y permitirnos ser ciudadanos de pleno derecho como somos ahora.

Si. Podría haberlo hecho. Y no lo hizo.

Pero el franquismo no es comparable al estalinismo. Ni siquiera al castrismo.

Si no somos capaces de comenzar a juzgar el periodo franquista como un tiempo con luces y sombras y nos seguimos empeñando en considerarlo como el mismo infierno no vamos a ser capaces de entender que la Historia de España como un relato que viene de antiguo, y cuyas etapas están todas relacionadas con las anteriores sin solución de continuidad.

El franquismo no es un agujero negro que interrumpe una evolución a mejor.

Es solo otra etapa de un camino que nos ha traído hasta aquí.

Y dado que estamos mucho mejor que en los años veinte del siglo pasado, algo bueno tuvo que ocurrir también en aquellos cuarenta años.

Aunque yo, hubiese preferido vivirlos como Stanley Payne desde lejos. 

martes, 14 de noviembre de 2017

Rusia ciber-ataca

Como la mayoría de los españoles no se ha enterado todavía de que vive en el siglo XXI y siguen erre que erre con la guerra civil y el general Franco, esto de los ciber-ataques de Rusia les debe sonar como una especie de enfermedad, como la gripe asiática o algo así, pero lo cierto es que con la crisis catalana España se ha colocado en otro de los campos de batalla de la geo-política mundial.

En el primero, el enfrentamiento entre corrientes islámicas, ya nos afectaba de forma importante por nuestra situación geográfica, pero este segundo frente que podríamos denominar, como en la segunda guerra mundial frente del este, nos ha pillado por sorpresa.

Los más avezados comentaristas ya han recordado los ataques sufridos por los países bálticos en estos últimos años, o los sucedidos en Ucrania más recientemente, o ya los detectados durante las campañas electorales del brexit, presidenciales norteamericanas, francesas, etc.

Rusia está retomando su rol de potencia mundial y no solo lo está haciendo con sus barcos y tanques sino también con una presencia inusitada en las redes telemáticas.

También China y Corea del Norte han potenciado sus sistemas de intervención en el hiperespacio y han dado muestra de su capacidad de alterar el orden y penetrar sistemas considerados por ellos como enemigos, tal y como le sucedió a la compañía Sony tras producir una película crítica con el régimen coreano.

Lo que sucede es que se está aplicando en las redes el célebre principio de las escuelas de negocios "tit for tat" o sea ojo por ojo diente por diente, es decir que si me haces una yo te la devuelvo...siempre.

Y Rusia tiene muchos motivos para estar geo-políticamente cabreada.

Lo de Kosovo fue una injuria no solo innecesaria a los eslavos sino una decisión desastrosa para toda Europa, que tiene que lidiar ahora con un estado fallido y criminal donde gobiernan delincuentes y que solo exporta bandas de mafiosos violentos. ¿Para qué?

Pero lo de Ucrania fue demasiado.

Vale que ese territorio sea la frontera entre Europa y Rusia y que cuanto más grande sea y más favorable a los intereses occidentales mejor, pero es que para los rusos es exactamente lo mismo y por lo tanto se debería haber buscado su neutralidad y desmilitarización y no su incorporación a la OTAN.

Tanto más cuanto la actual Ucrania es en realidad la suma de dos países diferentes, uno que siempre fue autro-húngaro o polaco y el otro que siempre fue ruso.

Casar esas dos realidades no fue ninguna buena idea, como no lo había sido antes casar a los croatas con los serbios por las mismas razones de antes.

El caso es que los rusos nos la tienen jurada a los europeos y van a aprovechar cualquier resquicio para actuar en toda situación suceptible de provocar división y caos en Europa.

España está mas o menos preparada para enfrentarse a las consecuencias del frente sur y medio oriental, pero de lo de Rusia creíamos estar muy lejos a pesar de tener algunas tropas OTAN desplegadas en Lituania.

La cuestión es que en el ciber-espacio las distancias son nulas y da igual que nos manden un troyano desde el extremo de Siberia como si nos lo mandan desde Alcorcón.

La Guardia Civil cuenta con un centro de protección de las redes pero ya se ve que no es suficiente.

Necesitamos muchos más recursos en medios para librar las guerras del futuro de los que necesitamos para las guerras convencionales, pero sobre todo necesitamos cambiar nuestra mentalidad y bajarnos de la actual pachorra para ponernos en guardia contra los muchos enemigos que tenemos.

Es evidente que los servicios de seguridad e información del Estado han fracasado bastante claramente en la crisis catalana, pero tomemoslo como una oportunidad para cambiar las cosas.

La secesión catalana ha cambiado ya muchas cosas. Nos ha devuelto el sentido de país que creíamos perdido.

Ahora tiene que servir para recordar en sentido de la defensa de lo que es nuestro.     

 

sábado, 11 de noviembre de 2017

Más Historia de España

Volviendo sobre el tema de la visión negativa de nuestra Historia que tenemos los españoles, leo en una crítica a la nueva película de Agustín García Yanes "Oro", que en las andanzas de aquellos españoles por tierras americanas "comenzó la decadencia del imperio".

Hay que ser un merluzo para decir que la decadencia del imperio empezaba cuando en realidad lo que empezaba era el propio Imperio, pero es que es así como piensa la mayor parte de los españoles. Y eso es muy lamentable.

Reducir la gesta de los españoles en las nuevas tierras a unos asesinatos y saqueos es tan corto de vista como reducir la Historia de Estados Unidos a la matanza de Wounded Knee. (Ya se que casi nadie conoce aquella matanza y eso es precisamente el punto).

Mientras que nosotros nos regodeamos con las partes más oscuras de las epopeyas americanas, y lo hacemos desde que nosotros mismos nos encargamos de darlas a conocer, véase la obra de Bartolomé de las Casas, los demás las ponen cuidadosamente en un rinconcito de los libros y ponen el acento en su lado brillante que también los tienen.

Pero es que nosotros también los tenemos.

Claro que hubo matanzas. Las hubo en la misma medida que las hay en cualquier conquista. Como las hubo en las conquistas de Julio Cesar o de Alejandro, como las hubo en las de Ciro o los faraones, como las hubo en la yihad musulmana o en las conquistas de Gengis Jan. Siempre hay matanzas.

La cuestión es que nosotros en America, además de matanzas, construimos ciudades. Universidades. Hospitales. Carreteras. Puertos.

Y nosotros llevamos a cabo un debate de la mayor altura intelectual para determinar si los indígenas de las nuevas tierras eran seres humanos como nosotros y decidimos que si lo eran y en función de esa decisión se promulgaron leyes, LEYES, que determinaban que los indígenas eran ciudadanos de pleno derecho de los reinos hispánicos, que no se podían esclavizar y que estaban bajo la protección real.

Eso se hizo en España. Los interesados pueden buscar en google "Controversia de Valladolid".

Mas que las espadas toledanas, fueron los virus los que diezmaron a las poblaciones indígenas, y posteriormente, y como sucede con todas las poblaciones que en el mundo son absorbidas por culturas más poderosas o eficientes, el alcohol hizo también estragos y los sigue haciendo.

Pero no hay forma.

Cada vez que hacemos una película sobre la conquista de los reinos americanos nos ponemos a nosotros mismos como un atajo de asesinos sedientos de oro masacrando a los felices indígenas que vivían en una arcadia feliz hasta que llegamos nosotros para arruinar su paraíso.

Así Cortés, en lugar de ocupar un lugar junto a Cesar o Alejandro es conceptualizado como "asesino", y nos quedamos tan anchos.

De nada sirve que recientes excavaciones en ciudad de Méjico hayan confirmado que los aztecas eran asesinos masivos o genocidas sin más, y de nada sirve que sepamos que al ejército de Cortés se sumasen miles de voluntarios indígenas deseosos de librarse de los tiranos homicidas.

Nada, nosotros a lo nuestro que es denigrarnos.

Me pregunto cuantas películas de indios y americanos describen a los americanos como locos sedientos de sangre. Muy pocas, ¿verdad?

Incluso las más críticas suelen presentar a los indios como salvajes incivilizados.

Pues nosotros nada. Los españoles unos cerdos criminales. Los indios unos seres beatíficos amantes de la naturaleza.

Y además, añado yo, lo que no se puede dudad es que los españoles somos unos ignorantes de nuestra propia Historia, y unos masoquistas de tomo y lomo que disfrutan sacando lo peor de nuestras andanzas.

¿Como es posible que podamos creer que un atajo de cerdos sedientos de sangre y oro fuésemos capaces de construir ciudades como Lima o Mejico y dejar un legado cultural que perdura quinientos años más tarde?

Que había cerdos sedientos de sangre, sin duda, pero algo más debía de haber, ¿no?   

   

miércoles, 8 de noviembre de 2017

La lista Forbes

Hace poco se ha publicado la llamada Lista Forbes. Es decir la lista de las personas que tienen más dinero del mundo clasificados por orden de cuantía.

El primero de la lista es Bill Gates, como de costumbre y el segundo igualmente conocido es Warren Buffet. Luego vienen Jeff Bezzos, Amancio Ortega, Zuckerberg y Carlos Slim y luego otros menos conocidos.

Gates está en los ochenta y tantos mil millones. Los demás de este grupo de cabeza se quedan los pobres en solo setenta y tantos mil.

Cada año suelen aumentar en unos cuatro mil millones más, por el suave ascenso de sus acciones y supongo que por otras inversiones laterales o simplemente por inercia. Como una vez me dijeron, cada mañana cuando Amancio Ortega se despierta se encuentra cuatro millones nuevos encima de la mesilla de noche.

Supongo yo que a estas alturas todas estas personas habrán perdido el sentido de la cantidad porque en realidad ¿que más dan setenta y tantos mil que ochenta y tantos mil? ¿Que podrían comprarse? ¿Otro coche? ¿Caviar iraní y puros habanos? ¿Un avión más grande?

Por otra parte alguno de estos personajes como es el caso de Gates y de Buffet, parecen haber decidido convertirse en santos laicos abanderando causas como la lucha contra la malaria o la promoción de la mujer africana.

A lo mejor la idea aquella de las indulgencias que provocó el enfado de Lutero va a resultar que tenía su aquel.

En efecto, si Gates puede facilitar su camino a la gloria inmortal a base de dedicar unos cuantos miles de millones a alguna buena causa, y se producen pruebas concluyentes de su entrada en la santidad como por ejemplo que comenzase a oler a incienso a su paso o que levitase al entrar en éxtasis presentando algún producto de Microsoft, otros millonarios se animarían a transitar por la misma senda.

En realidad a estos señores solo les queda ese camino de la santidad. ¿A que otra cosa podrían dedicarse? Y además a poco que piensen se tienen que dar cuenta que provocan mucha envidia y tal vez algun que otro rencor.

En un mundo de mileuristas, la publicación de las cantidades que atesoran, (nunca mejor empleada esta palabra), no deja de producir una cierta inquietud: ¿no será que se están quedando con un poquito de los sueldos de cada uno de nosotros? ¿No será que los productos que venden podrían ser más baratos?

Eso decía Marx, (Don Karl), que insistía en que la "acumulación de capital descansa sobre la deshumanización de los trabajadores y la apropiación masiva y sistemática de las plusvalías".

¿Podría decirse que el capital de Bill Gates descansa sobre las espaldas y las cuentas corrientes de sus empleados? Probablemente no, pero, ¿y lo de las plusvalías?

¿Cuanta riqueza del mundo puede canalizarse hacia las cuentas de Microsoft a través de unos precios implantados en términos de práctico monopolio mundial?

Uuuummmmm...

Tal vez el análisis del titán de Treveris no fuera tan descaminado, aunque su diagnóstico de la solución no estuviese demasiado acertado como muestran las catástrofes del siglo XX.

Desde luego la idea de volver al sistema soviético no me parece muy divertida, pero ¿no estará el capitalismo un poco suelto en estos comienzos del siglo XXI?

¿No será que se ha perdido de vista que las ideas liberales - que son las buenas- tienen que ser compensadas por unas políticas re-distributivas que impidan estos enormes desequilibrios?

¿Que sentido tiene que se formen estas fortunas estratosféricas que son tan enormes que ni siquiera sirven para reinvertirlas en sectores productivos?

¿Para qué demonios quieren estas personas tanto dinero?

Estos días se hablaba de los príncipes saudíes que han sido "purgados" aun no se sabe por qué y se mencionaba que alguno de ellos tiene una fabulosa fortuna de veinte mil millones.

Hasta ahora pensábamos que los príncipes saudíes eran ricos de "las mil y una noches" y resulta que Amancio Ortega les gana por más de cincuenta mil. ¿Y para qué?

Final:

Me parece muy bien que los que tienen una idea colosal tengan una recompensa igualmente colosal. Ellos hacen que el mundo avance y se cree riqueza que otros muchos aprovechamos.

La cuestión es: ¿es necesario que esa recompensa sea mayor que los tesoros del Inca Montezuma, el tesoro de Gengis Jan, o el botín de Alejandro en Babilonia todo junto?   

martes, 7 de noviembre de 2017

La Historia de España

Después de un paréntesis provocado por la inflación de noticias catalanas y por mi deseo de no enfangarme en ese tema vuelvo con una cuestión que me ha tenido muy preocupado durante mucho tiempo: la cuestión de nuestra Historia.

Pocos países del mundo tienen una Historia tan controvertida como nos sucede a nosotros.

Desde nuestra intervención en las guerras italianas del siglo XV y sobre todo desde la Guerra de los Treinta Años, España sufrió una serie de campañas de desprestigio y ataques reputacionales que tuvieron tanto éxito que no solo se las creyeron nuestros adversarios sino que también nos las creímos los españoles.

Todo empezó en Italia.

Primero fueron los aragoneses los que aparecieron por allí y ya el ambiente comenzó a envenenarse, pero cuando las campañas del Gran Capitán, ya en nombre de España, para muchos intelectuales italianos fue demasiado.

Mientras las intervenciones hispánicas fueron en el sur, al fin y al cabo un territorio medio africano como España, a nadie le importó mucho pero cuando los españoles marcharon hacia el norte y comenzaron a derrotar a los franceses y a hacerse visibles en lo que ahora se llama la Padania los italianos comenzaron a acuñar los elementos básicos del posicionamiento negativo de lo español.

Los españoles eran no solo unos salvajes sino que eran mestizos. Mestizos de moros y judíos nada menos.

Los españoles no eramos europeos. Después de una guerra de ocho siglos contra el islam y de la expulsión de los judíos, los españoles nos habíamos contaminado.

Eso explicaba la implacable ferocidad de nuestros soldados y la chulería de nuestros representantes. Eso explicaba que unos provincianos de medio pelo hubiésemos conquistado medio mundo.

Es curioso porque hasta entonces a nadie se le había ocurrido discutir nuestra europeidad.

A lo largo de la Edad Media los reinos hispánicos habían sido perfectamente homologables con los otros reinos europeos tanto en sus instituciones como en sus costumbres. Las batallas de la reconquista habían atraído a guerreros y comerciantes de allende los Pirineos que solo habían encontrado chocante nuestra afición al ajo y al aceite de oliva.

Pero cuando los cañones callaron en Granada, aquellos mismos españoles cuyas gestas en defensa de la cristiandad habían sido tan celebradas por todas las cortes europeas, y cuyas aventuras en el nuevo continente descubierto despertaban la admiración de todos, se convirtieron en una amenaza.

De ahí que la maquina de la propaganda se pusiese en marcha.

Todos los países que se vuelven demasiado poderosos sufren los ataques de sus enemigos de todas las formas posibles. Los americanos lo viven ahora mismo, los alemanes lo vivieron antes, y antes los británicos y así hasta Roma y Atenas.

La diferencia entre todos esos imperios y nosotros es que ni americanos, ni alemanes, ni británicos perdieron su autoestima por mucho que les insultaran y desprestigiaran sus obras.

Todos pasaron olímpicamente de sus detractores y mantuvieron la conciencia de que aquello que se decía de ellos no era otra cosa que parte de la guerra que mantenían.

Y nosotros sin embargo nos lo creímos y comenzamos a flagelarnos sin piedad hasta haber perdido completamente de vista nuestra contribución a la formación de la cultura occidental de la que nos consideramos no ya fundadores sino ni siquiera dignos.

Y así hemos llegado a esta situación lamentable en la que unos enanos intelectuales como Puigdemont y compañía pueden tener credibilidad cuando afirman que España no es una democracia y que nuestra Justicia no es de fiar.

¿Alguien se imagina que semejante cosa pudiese decirse de Alemania?

Es inimaginable a pesar de que tan solo hace sesenta años tuvieron lugar en Alemania acontecimientos tan espantosos que carecen de cualquier semejanza con cualquier otro y de que la Justicia alemana estuviese tan politizada que deja en mantillas a otros casos de totalitarismos.

Y lo malo es que cuando escuchamos a Puigdemont y a otros correligionarios naziolalistas europeos nuestro subconsciente nos traiciona y una vocecilla nos dice por dentro, ¿y si tienen razón?

Tenemos que hacer un ejercicio de recuperación de nuestra autoestima. Tenemos que asumir que vivimos en un sistema democrático moderno cuyas instituciones funcionan mejor que en otros países igualmente modernos. Tenemos que decir basta.

Basta de auto-flagelaciones estúpidas. Basta de complejos de inferioridad.

Los españoles no somos unos salvajes fundamentalistas católicos vestidos de negro.

No somos unos gandules orgullosos dormidos en el recuerdo de glorias pasadas.

Podemos ser ciudadanos responsables. Podemos ser laboriosos. Podemos ser inteligentes.

No todos claro, pero ¿es que hay algún país del mundo en el que no haya canallas y tuercebotas?       

viernes, 27 de octubre de 2017

La Historia muestra su cara verdadera

La lectura de los acontecimientos de la Historia reviste siempre un cierto ennoblecimiento de esos sucesos y también de los que en ellos participaron,...siempre que de esos acontecimientos surja una nueva realidad que los haga suyos como elementos de un devenir casi mágico en el que los de ahora son descendientes directos de aquellas luchas y quehaceres heroicos.

Me pregunto si la proclamación de la República Catalana este veintisiete de octubre de 2017 tendrá esa repercusión histórica y si el Sr. Puigdemon acabará en el olimpo de la memoria como un heroe o como un payaso.

Y lo mismo sucede con Mariano Rajoy, enfrentado a la desdichada coyuntura histórica de ver como el país del que es máximo mandatario, se fragmenta y se enfrenta a una coyuntura de pérdida de poder e influencia, que es una más desde que en Flandes se puso el sol hace ya mucho tiempo.

Durante años la pequeña política ha ido erosionando las posibilidades, que un día existieron, de no llegar hasta aquí. Durante años hubo gente que levantó la voz para señalar la política de separación y construcción nacional que llevaban a cabo los nacionalistas. No era el momento. Nunca fue el momento.

Siempre había "razones de estado" para entregar en sacrificio a los ciudadanos que no comulgaban con las prácticas totalitarias nacionalistas. Los que querían seguir hablando español en territorio español. ¡Que escándalo! Lo moderno era el bilingüismo. Pero claro, es que no era bilingüismo, era monolingüismo catalán. Era la normalización.

Luego vinieron las embajadas catalanas, que eran solo "comerciales". Luego los intentos de disponer de selecciones deportivas catalanas, parado solo ante la evidencia de que entonces tenía que haber ligas nacionales catalanas.

Y las estadísticas catalanas, y las patronales catalanas, y las asociaciones catalanas, y todo lo demás.

La independencia era no solo una alternativa, era la consecuencia de todo lo anterior.

No había nada que negociar no porque no hubiese buena voluntad, sino porque la inercia del proceso era ya tan grande que empujaba por su cuenta a los tibios o entusiastas sin compasión.

Puigdemon, Mas, Junqueras, los jordis y todos los demás bajaban en canoa por un rio caudaloso de aguas bravas que les llevaba sin que tuviesen oportunidad de otra cosa que dar paletadas al aire y expresar su alegría con grandes risas.

El sueño de unos cuantos alto-burgueses y aristócratas del siglo XIX, crecidos en las monsergas románticas, acunados por los caudales obtenidos a base de pasteleos y proteccionismos, y aupados a las balaustradas del poder por los sucesivos gobiernos de una España destruida por décadas de guerras civiles, se ha terminado haciendo realidad gracias a los hijos de los emigrantes andaluces y extremeños que Franco y sus gobiernos canalizaron hacia una nueva generación de fábricas crecidas al calor de los dineros oficiales.

En las mentes de estos nuevos catalanes ha crecido el odio hacia el país de sus padres, embobados por la promesa de un mañana de riquezas danesas u holandesas que como el maná, caerá del cielo de forma inevitable. ¡Pobres!

Cataluña se va de España, y también de la Unión Europea y de la comunidad hispano hablante.

Ahora veremos si el Estado Español tiene los recursos para volverla a traer, y también en que condiciones.

Mientras las fotos de los acontecimientos esperan el pié de foto definitivo de la Historia.

¿Será un acto heroico lo que acabamos de presenciar?

¿Será una payasada?

El tiempo lo dirá, pero los que crean que con el artículo 155 todo se arreglará como por arte de magia se equivocan.

El cuerpo de España está sobre la mesa de operaciones y todo puede pasar.

También lo peor.

Ojalá me equivoque. (Pero también dije esto mismo cuando pronostiqué que llegaría este día).     

lunes, 9 de octubre de 2017

A 24 horas del choque

He pensado tantas veces que los nacionalistas catalanes llevarían su aventura hasta el final  que ahora que dicho final se acerca parece irreal.

La pregunta naturalmente es ¿y que pasa después de ese final?

Lo primero es intentar adivinar que clase de final va a ser.

Bastantes analistas piensan que lo que van a hacer es amagar y no dar, por ejemplo haciendo una especie de proclamación sin efectos jurídicos a corto plazo a la espera de un proceso de negociación con el "Estado Español" sobre las condiciones para concretar la independencia a lo largo de un nuevo proceso indoloro para ambas partes. Puede ser.

Como tenemos un gobierno de sangre fría o helada, que tal vez sea lo más conveniente, la respuesta supongo que también sería ambigua en este caso, o sea que no diría que si pero tampoco que no, a la espera que después en ese proceso de negociación se llegase a algún punto intermedio.

Esperar gestos heroicos en esta coyuntura histórica a mi me parece una ingenuidad, pero me parece que la gran incógnita es como se va a comportar esos miles de ciudadanos catalanes que ya han dado la independencia por conseguida, que odian la idea de seguir en España y que ahora se han organizado y tienen ya la experiencia de salir a la calle y enfrentarse a las fuerzas del orden, con éxito.

Los responsables de la Generalitat deben estar pasando unas horas de mucha tensión porque por muy duros de mollera que sean saben que a las malas van a perder y también saben que los suyos no les van a perdonar que se echen atrás.

Así que se tienen que pensar muy mucho que van a decir mañana.

La actitud de TV3, negando la validez de la manifestación del domingo, indica que la fractura de la sociedad catalana es muy sólida y de alguna manera impermeable a los acercamientos o a las componendas.

Esa actitud dice claramente que la Generalitat no va a atender las peticiones de volver a la senda constitucional y por lo tanto manifiesta que, tal y como dijese la presidenta del Parlament, los catalanes no nacionalistas no son catalanes y carecen de cualquier derecho a influir en las decisiones.

Tampoco la salida de sedes sociales de las empresas catalanas va a torcer la voluntad de los conjurados por la causa. De sobra saben ellos que se trata de una salida de mentirijillas dirigida a detener la sangría de clientes que todos ellos han detectado, pero sin consecuencias reales en términos de empleo o producción.

Y finalmente tampoco la falta de efectos en la esfera internacional, la falta de reconocimientos de la nueva república, detendrá a los golpistas ya que ellos cuentan con un largo periodo de transición a lo largo del cual el gobierno español se rendirá y los países que cuentan se pasarán con armas y bagajes a sus posiciones sin acordarse de lo que están diciendo ahora.

Así que la clave para los nacionalistas es aguantar y obligar a que las negociaciones se realicen sobre sus términos en base a movilizaciones populares continuas.

Y la clave para los demás es que clase de respuesta puede implementar el Gobierno.

Ya dice Rajoy que la respuesta tiene que ser "proporcional" así que no esperemos grandes cosas.

Yo espero, y me mojo, mucha confusión, muchas medias palabras, mucha interpretación, mucho tira y afloja, y muy poca concreción.

A las dos partes les conviene no ser claros y sobre todo no quemar los barcos.

Pero ya digo, la clave va a estar en la calle, y si la calle se incendia....

Si la calle se incendia se va a perder el control. 

       

viernes, 6 de octubre de 2017

El árbol y las nueces

Como muy bien dijese aquel ultra llamado Arzallus, unos mueven el árbol y otros recogen las nueces.

Ahora son los anarcos y podemitas quienes junto a los nazionalistas catalanes han movido con gran violencia el árbol del orden constitucional y el suelo está ya bastante lleno de nueces.

Y el cesto en el que se pretenden recoger es el proceso de "dialogo" que vendrá a continuación.

Es tal el destrozo que ante nosotros solo parecen esta dos alternativas.

La primera es la federal y la segunda la confederal.

Un amigo mio ha escrito que lo que se pretende es llegar a una solución similar a la que los británicos pretenden con el soft Brexit, o sea mantener todas las ventajas pero desde una posición de independencia y de ausencia de obligaciones.

Incluso va más allá y habla de ultra soft Catalexit, para que quede claro lo que quieren los independentistas, que es también la fórmula a la que se apunta el "mediador" Urkullu.

Una España mercado, con un Gobierno central reducido a la mínima expresión que les permita el sueño de ser vascos y catalanes europeos sin las "crueles" interferencias de "Madrid".

Como en una parte no insustancial de la izquierda española late esa misma idea de la maldad de la idea de España y del "centralismo", las corrientes de ir en esa dirección van a ser muy fuertes en los próximos tiempos.

El buenismo igualmente remará en esa misma dirección por aquello del diálogo y la comprensión y nos vamos a encontrar con que una vez más la idea de España solo será defendida por las derechas.

Debemos hacer lo posible para que eso no ocurra.

Estos cuarenta años de autonomías ya nos han revelado de forma suficiente los desastres de permitir que diecisiete parlamentos hagan leyes a cascoporro convirtiendo el llamado Estado Español en un rompecabezas donde hay que abrirse camino como en una jungla legal que cambia entre pueblo y pueblo atomizando algo tan importante como es la seguridad jurídica tanto para empresas como para particulares.

Y que decir de la ruptura de cualquier mecanismo de unidad sentimental en una apoteosis de particularismos y hechos diferenciales.

Si seguimos así no harán falta más revueltas. España morirá de muerte natural sin lucha de ninguna clase.

Todavía queda alguna esperanza.

Estamos viendo tan cerca el abismo y la satisfacción de nuestros numerosos enemigos que puede que reaccionemos y exijamos desde izquierda y derecha una rectificación ante tanta estupidez cometida.

Ante la reforma constitucional que viene hay que plantear la opción de una reforma del autonomismo.

Y si eso significa que Cataluña y País Vasco se van habrá que aceptarlo como lo que puede ser: una auténtica bendición.       

 

martes, 3 de octubre de 2017

Más vergüenza nacional

Si alguien creía que habíamos agotado nuestra capacidad para hacer el ridículo o para mostrar la deformidad mental de nuestra clase política, puede relajarse y contemplar como unos y otros se acometen sin ningún complejo, olvidando una vez más, que ellos para lo que están es para representarnos y actuar de cara al bien común.

Ya decía ayer que la actuación del Gobierno durante la funesta jornada del día uno había sido garrafal ya que fueron incapaces de hacer cumplir la Ley, tal como habían prometido solemnemente que harían, y además enviaron a la Policía y la Guardia Civil a dar la cara por ellos pero con instrucciones concretas de no utilizar una fuerza desproporcionada.

El resultado ya se vio: votación y escenas de violencia.

De acuerdo, la votación no fue limpia ni transparente y más de acuerdo aún, las escenas de violencia están mayoritariamente trucadas, pero, ¿acaso no sabemos con quien nos jugamos los cuartos?

Los nacionalistas son los enemigos mayores de la verdad. Ahora y siempre.

Anda y que no hemos tenido que tragarnos mentiras y manipulaciones los de mi generación.

Luego fueron los vascos y sus mitologías melancólicas y criminales.

Y ahora los catalanes y sus fábulas victimistas.

Si ellos han sido agraviados, ¿lo que se ha hecho con los de Teruel y Soria que es?

Pero volviendo a los políticos mendaces y repugnantes hoy le toca al PSOE, que en esta hora de dolor nacional saca a la malvada Margarita Robles a pedir la cabeza de la vicepresidenta por "la violencia desatada".

A Doña Margarita se le debe haber olvidado su paso por el Ministerio del Interior en etapas turbulentas de las guerras vascas.

La Sra. Robles no obstante solo hace que surfear sobre las corrientes de opinión que dicen que el PSC puede obtener un gran rédito político de todo este fregado, siempre que se separe del PP y se arrime a los corazones tiernos que pueblan la izquierda buenista.

¡Que listos son!

Lástima que se les vea el oportunismo de forma tan evidente.

Ayer contaba que el PP no es otra cosa que un sindicato de funcionarios de los niveles altos de la Administración del Estado. Es así. Hoy digo que el PSOE es un sindicato de profesores universitarios enfadados que tienen como bandera el rencor.

O sea el PP es el reino de la soberbia y el PSOE el de la mala leche. Esos son los que nos gobiernan por turnos.

Y los nacionalistas que van de pirómanos, encuentran el mejor caldo de cultivo en las peleas a muerte entre estos dos sindicatos.

¿Y quien piensa en España o en sus sufridos ciudadanos?

¿Quien quiere que salgamos de este pozo de mierda que es el enfrentamiento de las dos españas, consecuencia de guerras civiles que pasaron hace tanto tiempo que ya es difícil encontrar a algún superviviente?

La cuestión es que muchos españoles, entre los que me incluyo, solo queremos vivir en un país normal, donde podamos ser españoles sin aspavientos. Con orgullo de pertenecer a un país que ha dejado sus huellas en la Historia de la Humanidad, que habla un idioma compartido con cientos de millones de personas, que ha creado tipos universales como Don Quijote, que ha servido de solar a incontables pueblos para crear este batiburrillo multicolor que somos.

No queremos tener que enarbolar la bandera para estampársela en la cabeza a nadie.

No queremos que la bandera represente a los miembros de un partido o una ideología.

No queremos pasarnos la vida discutiendo quien fue más salvaje en la guerra civil.

No queremos que unos cuantos se arroguen el derecho de decidir quien es español y quien es anti-español.

Queremos mirar hacia adelante.

Queremos poder dedicar nuestro tiempo y nuestra energía a hacer que nuestra vida, la de cada uno según sus posibilidades, sea cada día mejor.

Queremos una clase política responsable y que no nos abrume con su presencia. Que se ocupe de la administración y no nos ande liando para cruzadas y para persecuciones.

Queremos libertad y queremos un poco de igualdad.

Y ya está.

Es muy triste que los políticos nos avergüencen cada día.