La noticia saltó el lunes y ya ha sido ampliamente comentada. La cuarta operadora (de cuatro) de nuestro país, Yoigo, fue la última en llegar y también parece ser la próxima en salir. En este caso, en ser vendida.Yoigo tiene en su haber que siempre ha tratado de hacer las cosas diferentes. Ofertas sencillas, marketing directo y agresivo, con una propuesta orientada hacia un público joven, que vive en Internet y que no quiere grandes complicaciones. Esta era la teoría, al menos, porque la realidad es que los factores externos no le han acompañado.
Empezando por su propia infraestructura, que nunca le ha dado como para cubrir de forma satisfactoria el territorio español. Por ello tiene que recomprar red a Orange, impactando directamente sobre sus márgenes y su capacidad de ofrecer un nivel de servicio adecuado.
Además, y a pesar de contar con el favor y simpatía del público, la operadora no alcanza una masa crítica de usuarios apropiada, contando tan sólo con una cuota de mercado de 1,3%. Yoigo intentó centrarse en las tarifas, sin utilizar distribuidores físicos ni subvencionar móviles, iniciativas todas ellas orientadas a minimizar costes y ofrecer tarifas más bajas. Pero la realidad del consumidor español es diferente de la del consumidor de norte de europa (de donde es TeliaSonera, dueña de Yoigo), y aquel quiere comprar en una tienda y que le regalen un móvil en el momento, por encima de disfrutar de unas tarifas menores a lo largo de los años.
Igual de importante está siendo el papel que están cumpliendo los OMV's en la particular pasión de Yoigo. Porque aunque Yoigo siempre trató de perseguir una estrategia diferenciadora, la realidad es que al final acabó compitiendo ofreciendo los precios más baratos. Y en los últimos una auténtica marea de operadores virtuales ha inundado nuestro mercado, todos luchando por intentar capturar a esos consumidores que buscan los números más bajos. En unos poco meses, Yoigo ha visto como le han surgido competidores directos a mansalva, que además se están valiendo de sus mismas armas.
Finalmente, y en mi opinión esta ha sido la gota que ha colmado el vaso, nos encontramos con la posible adjudicación de una licencia de LTE (4ª generación, siguiente a la 3G) a los operadores autonómicos, promovida por Euskaltel, del País Vasco. El espectro es limitado, y así también lo son las licencias. Por ello, de implantrarse este modelo, una de las operadoras actuales se quedaría sin una de las licencias dichas. Yoigo, al ser la más pequeña y reciente, tenía todas las papeletas. Un futuro incierto para la compañía...
¿Se venderá Yoigo finalmente? Yo creo que sí. Tengo la teoría personal de que las operadoras no quiebran y desaparecen, sino que tienen unos activos tan escasos y apetitosos, que siempre son compradas antes.
¿Quién la comprará? Si tuviese que apostar, me inclinaría por Orange. La compañía francesa está haciendo un gran esfuerzo por asentarse en España, y creo que esta puede ser una buena opción. Otra posibilidad es ONO, para reforzar su incipiente negocio móvil. No obstante, su alta deuda me hace dudar de ello.
La reflexión final que yo me saco de todo esto es que cómo es posible que la única compañía de telefonía móvil que está intentando hacer las cosas diferentes y ofrecer precios interesantes vaya a desaparecer. Mientras tanto, Movistar, Orange y Vodafone "disfrutan" de un oligopolio que les permite mantener las tarifas altas y no escuchar a sus consumidores. Al final va a ser cierto que su forma de hacer las cosas es la más conveniente y rentable, dejando otros modelos para los buscadores de sueños...






