martes 9 de febrero de 2010

Neutralidad y parcialidad

Cada vez me hacen mas gracia los llamamientos a la neutralidad.

Alguna vez tendremos que plantarnos y decir lo que queremos. ¿No?

El sistema de pensamiento postmoderno, en el que nada es verdad ni es mentira, y todos tenemos que ser tolerantes para que todos los pensamientos convivan en una alianza de civilizaciones, como diría el pobre Zapatero, no nos conduce a ninguna parte.

Un ejemplo: leo en el ABC del sábado un artículo de Isabel Estapé, famosa notario de Madrid, me parece que del Opus, en el que esta señora, que desde luego no es tonta, dice que la humanidad puede llegar a los 40.000 millones de personas. (Era un artículo contra el aborto y otras prácticas realacionadas con la natalidad).

Dice la señora, con ese empaque que tienen los ricos de verdad, o sea los que lo son desde la cuna a la tumba, que aquí cabe mucha mas gente, ya que solo el 1% de la superficie terrestre está ocupado.

Se ve que no ha meditado sobre las difíciles condiciones de vida en Océanos, desiertos, macizos montañosos, selvas o regiones congeladas. Pero lo que se ve claramente es que ella no piensa que esos 40.000 millones vayan a afectar a su modo de vida, ni vayan a traspasar las vallas de su chalet, ni siquiera de su urbanización.

Hace también mención como no al tema de las pensiones. Claro tiane que haber mucha mas gente para pagar esas pensiones siguiendo el modelo piramidal. ¿Pero es que a nadie se le ocurre pensar que la única manera de pagar pensiones o cualquier otro gasto social es aumentar la productividad?

Se ve que en este país seguimos pensando como en el imperio babilónico. No nos alcanza la modernidad.

Yo no me siento post moderno leyendo cosas así. No lo admito.

También se me llevan los demonios cuando escucho en los telenoticias hablar de "clanes balcánicos", o "clanes familiares" para referirse de forma politicamente correcta a las bandas de gitanos que aprovechando nuestras ridículas leyes del menor saquean nuestras casas con total impunidad.

¡Como que balcánicos y que clanes!

Observo en las últimas semanas una serie de acciones en prensa de ONG que se oponen a reforma de la ley del menor, diciendo que con las actuales normas los menores sufren "enormes castigos".

¡Pero como se puede decir semejante cosa contemplando al Rafita, o al Farruquito! (Que por casualidad también son miembros de "clanes familiares").

Hoy hablamos aquí de la neutralidad de red y tenemos que asumir que haya empresas que participando de un sistema se lo lleven todo sin arriesgar nada. Y tenemos que decir que eso es la libertad.

¡Pues no!

Como tenemos que decir que no a los carteles de la industria editorial que pretenden cobrarnos un potosí por los futuros libros digitales, sin distinguir si son buenos o malos, como ya hizo la industria discográfica.

¡Pues tampoco!

Y a los políticos que siguen confundiendo sus intereses, (ganar elecciones), con los nuestros que son los de salir adelante.

Y así mil cada día.

Confundiendo tazas y cereales

Quería ayer haber comentado las polémicas declaraciones de César Alierta, presidente de Telefónica, pero se me echó el fin de semana encima y no hubo manera. El caso es que esta importante figura de la industria de las telecomunicaciones dijo en unos encuentros: "los buscadores de Internet utilizan nuestras redes sin pagarnos nada, lo cual es una suerte para ellos y una desgracia para nosotros". Y así desató la tormenta.

Estas palabras yo creo que expresan una idea que les ronda por la cabeza a muchos directivos de operadoras, pero que pocas veces expresan, porque son de argumentación insostenible. Pero ahí están. Es una realidad que las operadoras ven como poco a poco el core de su negocio, la red, se va volviendo más y más una commodity, que cada vez desciende en precio. Como consecuencia, van perdiendo relevancia en el mercado y eso es algo que no se pueden permitir. Ahí están los accionistas para recordárselo.

Hace poco más de una década la vida era mucho más fácil para las operadoras. El único servicio que se prestaba sobre la red era el telefónico, el cual estaba estrecha e indisolublemente ligado al par de cobre. Pero he aquí que llegó la revolución de Internet, y con ella todo cambió. De repente surgieron innumerables servicios que ya no dependían de las operadoras, entre ellos sustitutos directos de voz, que hicieron temblar los modelos de negocio. Hoy en día, el que se dedica solo a la red, a ser un dumb pipe, está perdido.

Por eso las operadoras se han propuesto ser algo más que eso y están empeñadas en ofrecer servicios de alto valor añadido. Como bien dice Alierta en la presentación, muchos de estos servicios pasan por el cloud computing, y desde luego que ahí tienen mucho que hacer y que decir: "como la inteligencia y la red la tenemos los operadores conectándose a través de banda ancha nosotros le vamos a dar todos los servicios [a una PYME], eso se llama cloud computing". No obstante, conviene no olvidar que la inteligencia la puede tener cualquier competidor, y aprovecharse de la propiedad de la red no sería otra cosa que poner en jaque la neutralidad de Internet.

Por otro lado, manifestar que Google hace dinero a su costa creo que es un grave error. Igual que sería absurdo que los fabricantes de tazas denunciasen a Kellog's por aprovecharse de sus utensilios para el desayuno; o igual que nunca veremos a los constructores de carreteras quejarse del uso que hace Renault de sus infraestructuras para ganar dinero. Es quejarse contra un ecosistema en el que el uno no tiene sentido sin el otro, ni el otro sin el uno. Sin Google, Telefónica no tendría millones de usuarios pagando religiosamente sus líneas ADSL de casa. Porque, seamos sinceros, a los operadores les está costando horrores competir contra otras empresas de servicios en la Red, yo creo en parte debido a que no saben muy bien dónde enfocarse seriamente. Aunque claro, cuando no Google no era un competidor directo por ofrecer servicios a los usuarios finales todo era mucho más nítido...

No tiene sentido que las operadoras se quejen de las empresas que crean servicios y productos que usan sus redes. Porque son ellos precisamente los que dan servicios de calidad y en abundancia a esas redes. Los tiempos del teléfono de Graham Bell ya han pasado. Lo que sí que tiene mucho sentido es que ellos también entren en el mundo de los servicios.

viernes 5 de febrero de 2010

El Plan avanza ¿avanzará?

Estaba ayer leyendo el borrador del Plan Avanza II, que se presento ayer al Consejo Asesor de las Sociedad de la Información (CATSI), cuando me sucedió como a Marcel Proust cuando comiendo una magdalena se le vino encima toda su vida en forma de memorias minuciosas, trasladadas al papel en forma de "La recherche du temps perdu". (Una de las obras maestras de la literatura del siglo XX).

Estaba pensando en que a la vez que se presentaba este documento, en otros despachos del gobierno se preparaban una serie de medidas que tienen toda la pinta de convertirse en el tercer Plan de Estabilización de la economía española, después de los de 1959 y de los llamados Pactos de la Moncloa de 1977.

Como sabeis, (aunque nadie os lo haya dicho), el siglo XX llega a España en 1959, de la mano de una serie de economistas, (muchos de ellos del Opus Dei, como Mariano Navarro, e incluso uno procedente de Esquerra Republicana de Cataluña, Joan Tardá), que introdujeron el liberalismo económico y la profesionalización de las administraciones públicas, acabando así con un larguísimo siglo XIX, y con las políticas económicas heredadas de la escolástica (siglo XVI).

La situación de la economía española era terrible, las reservas se acercaban a cero, el crédito no se concedía a las empresas sino al estado y la productividad era tercermundista.

Las recetas utilizadas, recorte del gasto público y las inversiones consiguientes, subida de los impuestos y reforma fiscal. (¿Os va sonando?).

Resultado del primer año, aumento del desempleo y mejora de la balanza de pagos. (¿Os sigue sonando?).

Después despegue de la economía en base a inversiones extranjeras y turismo, y desarrollo hasta los setenta cuando...


Los efectos de los shocks petrolíferos y la falta de competitividad en 1977 eran abrumadores, con un déficit de la balanza de pagos tremendo, (las exportaciones solo cubrían el 45% de las importaciones). La inflación era del 40%.

Todos los partidos políticos se juntaron y acordaron los llamados Pactos de la Moncloa, que en resumen consistían en devaluación de la peseta, freno a la expansión monetaria, bajada de los salarios y reducción del déficit público. Reforma fiscal, flexibilización del mercado laboral y regulación de la banca. (¿Os sigue sonando?)

De allí salimos rumbo a Europa y con las ingentes transferencias de dinero de los fondos estructurales, que nos gastamos en infraestructuras.

Ahora, año 2010, estamos otra vez en crisis. Nuestra deuda es exorbitante, nuestra productividad lamentable, y nuestro ingresos menguan al tiempo que otra vez nuestra balanza de pagos se distorsiona.

Y otra vez hablamos de reducción del déficit público, bajada de salarios, disminución de prestaciones, reforma del mercado laboral, etc.

Y vuelvo al Plan Avanza, y a la Ley de la Economía Sostenible, que se van a quedar sin fondos y que no van a avanzar, y vuelvo a ver como vemos pasar los años y aquí seguimos sin entender que para ser un país de primera división hay que desarrollar una industria de verdad, capaz de exportar y de crear empleos de categoría y valor añadido.

En 1959 fueron las multinacionales y el turismo quienes pusieron el dinero para salir de la crisis. En 1977 fueron los europeos y los fondos de cohesión.

¿Y ahora quien va a ser?

No vale solo con bajarnos el sueldo. Hay que hacer algo más.

jueves 4 de febrero de 2010

El irresistible poder de los tópicos

Vuelvo de Bruselas y de la periódica reunión de la asociación europea de empresas TIC, Digital Europe.

Uno de los capítulos habituales en la presentación de resultados de los cuatro grupos de trabajo, uno de los cuales está dedicado al comercio internacional.

No falla una sola ocasión en que no se haga una apelación, yo diría que practicamente religiosa, al libre comercio y al final venturoso de la actual "ronda de Doha", ciudada hindú donde se intenta salvaguardar el libre comercio internacional.

Todos los que estamos alrededor de la mesa asentimos, igual que en una ceremonia, a estas admoniciones, y todos por dentro pensamos lo mismo, o sea que el libre comercio nos está matando.

Está muy bién exportar a los países emergentes, siempre que se trate de mercancías claro, pero no tiene ninguna gracia cuando lo que exportamos son los empleos.

Ahora Obama, después de llevarse la primera bofetada, (¡cuanto se va pareciendo este hombre a Zapatero!), ha comenzado a pensar en las cosas de comer y naturalmente se ha dado cuenta que la destrucción masiva de empleos de sectores completos de la producción, el último el de los neumáticos, no tiene maldita la gracia y ha comenzado a pensar en poner tasas de importación.

También se han caído del guindo los Google y compañía, que ven como los amigos de Beijing (capital del norte/ Nanjing capital del sur) les censuran, les piratean, les copian, y además les asaltan a traves de brigadillas de hackers al servicio del partido.

Después de un montón de años nos empezamos a dar cuenta de que los chinos nos han tomado el pelo.

Bueno, se empiezan a dar cuanta en USA, porque en la UE seguimos erre que erre con la libertad de comercio y la bondad universal.

De todas formas ayer el representante del grupo de trabajo nos informó de la existencia de un informe (secreto), en el que se han comenzado a reflejar las malas prácticas llevadas a cabo por el gobierno chino contra la libertad de comercio que nosotros defendemos.

Está muy bien. Ahora tendremos que decírselo a los miles de empleados de múltiples industrias europeas que se han ido al paro o a la pre-jubilación gracias a nuestra ingenuidad industrial.

Espero hacerme con el informe y comentaros sus conclusiones, pero una vez mas me pregunto:

¿En manos de quién estamos?

martes 2 de febrero de 2010

El Contrato Social

En 1762, Juan Jacobo Rousseau publicó un ensayo de enorme impacto político y social, titulado "El Contrato Social", en el que tras enunciar que todo hombre nace libre, venía a proponer un contrato entre los hombres libres para dotarse de una dirección común, bajo el imperio de la "voluntad general".

Los gobiernos democráticos siguen mas o menos constituyéndose bajo ese mismo principio, pero me pregunto si los ciudadanos tienen claro ya que es lo que esperan de la cesión de su soberanía a unos estados cada vez mas remotos.

Todo esto me lo ha sugerido la nota de prensa en que se anuncia el cambio de presidente de France Telecom, puesto que dicho cambio se asocia no solo a un nuevo proyecto empresarial, sino también a un nuevo contrato social.

Sabidos son ya los episodios de suicidios ocurridos en aquella enorme compañía, que están en el origen de estos cambios, y bien conocida es la situación de aquellas empresas abocadas a la reconversión, sobre todo aquellas que pasan de tener un estatus de empleadores de por vida a otro de empleo inestable.

Porque en efecto, el contrato que suscribieron esas personas cuando entraron a trabajar en esas empresas, contrato no escrito pero implícito, ha sido derogado en función no de la voluntad mayoritaria, sino en función de los intereses del capitalismo globalizado.

Lo mismo nos pasa ahora con las pensiones y después con la sanidad pública o con los sueldos o prestaciones públicas.

Ahora toca cambiarlos porque la clase política no ha sabido gestionar ni la situación de bonanza antes de la crisis, ni la crisis misma.

Cambia el contrato social. Las explicaciones son insuficientes. Se apela a un bien común (futuro) que sospechamos nunca va a llegar.

El Contrato Social roussoniano tenía como base la preservación de la libertad que entonces era un bien fundamental.

El contrato social actual tenía como base la seguridad económica y personal.

Pero vemos que los estados no nos garantizan la seguridad, ni la física ni la económica, y que el mundo se vuelve un lugar cada vez mas peligroso.

Lo mismo pasa en las empresas. Ni te garantizan continuidad, ni tan siquiera unas condiciones dignas de vida.

Hace bien el nuevo presidente de France Telecom en hablar de un nuevo contrato social.

Porque hasta ahora en esta crisis solo se habla de ajustes y de ser mas competitivos. O sea mas pobres y con menos tiempo libre.

Y ese "contrato" se parece mucho a la esclavitud.

Sobre el futuro del Flash

Hoy estoy aquí para hablar de la tecnología Flash y su futuro. Pero antes he de advertir que, a pesar de mi formación como ingeniero informático, tengo que confesar que llevo varios años alejado de la programación. Por ello desconozco las virtudes y defectos del Flash como material para la construcción de webs, más allá de lo que he leído. Mi reflexión no es sobre la idoneidad de su uso en la web, sino de su inminente desaparición si su contexto de mercado sigue el curso actual, independientemente de sus propias características.

Y es que Apple se ha propuesto acabar con la tecnología Flash, y eso es un hecho, aunque no confesado abiertamente. La prueba más clara es que la navegación web en el iPhone no permite visualizar los elementos construidos mediante esta plataforma. Bajo excusas de bajo rendimiento y alto consumo de recursos, la manzana rechaza una y otra vez las propuestas personalizadas de Adobe, empresa propietaria de Flash, manteniendo el terminal como un reducto inconquistable. Si se tratase de cualquier otro teléfono no sería de gran importancia. Pero se trata del famoso iPhone, que mantiene un crecimiento espectacular y que sigue en la cresta de ola de los smartphones. Este escenario ya es más preocupante.

Ahora resulta que Apple lanza su iPad, un terminal para el salón de casa, enfocado en los juegos y la navegación, y tampoco incorpora Flash. Movimientos como estos provenientes de empresas con tanto poder de influencia tienen una doble consecuencia directa: por un lado, los usuarios empiezan a acostumbrarse a navegar sin Flash, a ignorar el contenido de este tipo; y por el otro, los creadores de contenidos rehúsan esta tecnología en cada vez mayor medida, ya que supone una limitación para su mercado potencial.

A todo esto hemos de añadir las posiciones de otros grandes players. Microsoft tiene su propia plataforma para contenidos multimedia, llamada Silverlight. Parece ser que es muy potente, pero la verdad es que tiene bastante poca presencia en la web. Sea como sea, no entra entre sus planes apoyar a Flash. Y Google se decanta por HTML5, el estándar abierto que le hace la competencia a las otras 2 tecnologías y que por lo visto tiene visos de erigirse como campeón en el medio plazo.

El caso es que no sé si será porque es un estándar propietario, o porque consume muchos recursos, o porque produce fallos el los Mac, o porque alguna deidad tiránica y caprichosa así no lo quiere, pero yo no pondría mis fichas a favor de la tecnología Flash. Tiene los días contados.

domingo 31 de enero de 2010

El IPad y el adios de Salinger

Como todo el mundo habla del IPad me parecía que yo también debía decir algo acerca de esta nueva versión de los dispositivos tableta, que aunque parezca mentira tienen ya una larga historia de fracasos.

¿Será diferente en esta ocasión?

Con unos portátiles cada vez mas pequeños y unos teléfonos cada vez mas versátiles, ¿existe un espacio intermedio?

Parece que la respuesta está en el para qué.

Si los portátiles son para trabajar, y los móviles son para comunicarse, los tabletos son para el entretenimiento. (¿Por qué en femenino?).

Steve Jobs en una entrevista se adelanta a la pregunta de para que sirve y nos cuenta que pasó un viaje entre USA y Japón viendo vídeos. Y que la batería aguantó. Pues que bien.

Entiendo que el tableto canibaliza los lectores digitales, aunque son mas pequeños, y puede ser una alternativa a las blackberries, aunque es mucho más grande.

Entiendo que está muy bien para ver una película en un vuelo y no tener que pelearnos con los sistemas de abordo.

Entiendo que los periódicos se puedan plantear vender ediciones digitales en un formato personalizado.

Entiendo que la pantalla sea muy atractiva para los vídeo juegos.

Lo que no se es si todo eso es suficiente como para llevar otro cacharro en el maletín cuando uno se va de viaje, y si está en casa, ¿no es suficiente con el ordenador?

Y otra cosa, ¿500 euros y hasta mil?

Me parece que en este asunto, los fabricantes de aparatitos están demasiado adelantados respecto al mercado de los contenidos, que en lugar de pensar en el futuro de sus relaciones con el mercado y sus clientes está peleándose por conservar un pasado perdido.

Porque me parece que el futuro de estos aparatos está ligado a una oferta rica y accesible de contenidos, y a lo que podríamos definir como la apoteosis del paradigma Holden Caufield, el protagonista de El Guardian en el Centeno, el personaje que desea huir de todo y todos para recluirse en un lugar remoto, y no tener que hablar de tonterías con nadie.

El tableto nos permite recluirnos en Cornish, New Hampshire, como a Salinger y pasar toda nuestra vida recluido en sola comunicación con el mundo virtual.

Pero, ¿no es ya demasiado el tiempo que dedicamos al entretenimiento digital?

¿Cargar con otro aparato, sus cargadores, y cables?

Pactos secretos

Contaba el Financial Times de hace un par de días que una serie de países, USA, UK, Japón y Australia, han firmado un pacto secreto para endurecer las sanciones, llegando incluso a penas de prisión, para las personas que se bajen contenidos de la red sin pagar. O sea P2P y similares.

Cuenta también que ETNO, la asociación de los grandes operadores europeos ya ha dicho que dichas medidas no tienen cabida en la UE, habida cuenta que aquí ya se está legislando al efecto.

Naturalmente ETNO reacciona porque en ese pacto secreto los operadores tendrían que hacer de policias, algo a lo que no están dispuestos.

Lo que está claro es que la industria del cine ha puesto toda la maquinaria en movimiento y quieren sangre.

Mientras, en una información que piadosamente ha pasado desapercibida, la "ministra" de la SGAE, ha ido a Bruselas para pedir una "comisión de sabios para que estudie el problema".

La Sr. Sinde como no tiene nada que decir por si misma, y solo habla por sus representados, es decir la SGAE, se quita el muerto de encima pidiendo que sean otros los que se mojen.

Pero es que además es que no se ha debido de enterar que la Comisión Europea ya está manifestando su opinión de que el asunto pasa por la reforma del derecho de copy-right, y la existencia de ofertas de contenidos asequibles.

Y es que comenzamos a vislumbrar los debates del siglo XXI, y uno de ellos va ser la libre circulación de contenidos por las redes, amenazada por múltiples barreras, desde la censura china, hasta la censura de las "majors" del cine mundial, que quieren convertir a los estados en represores siguiendo el modelo de China.

Para un país como España, menor en todos los sentidos, el debate nos viene un poco grande, y sobre todo, ¿para que hablar de estas cosas, cuando podemos hablar de Esperanza Aguirre y sus deslices radiofónicos?

¿Censura en las redes, disciplina, acuerdo mundial sobre el pago a los creadores?

Es hora de que la red deje de ser una selva sin ley, ¿pero como se arregla un ámbito que es mundial desde legislaciones nacionales?

jueves 28 de enero de 2010

En la montaña mágica

En el año 1911, el escritor alemán Thomas Mann se estableció junto a su esposa, que se encontraba enferma, en la ciudad suiza de Davos y allí comenzó a escribir una de las obras capitales de la literatura del siglo XX, es decir "La Montaña Mágica", una reflexión sobre la enfermedad y la muerte que se fue enriqueciendo a lo largo de los 12 años que tardó en terminarla, y que fueron los de la primera guerra mundial, o Gran Guerra, que acabó con la Europa de los imperios y con lo que otro gran escritor centro europeo Stefan Zweig, denominó "el mundo de ayer".

Estos días, como cada año, comienzan a llegar a esa ciudad los mandatarios, políticos y empresariales, del mundo para discutir y compartir ideas sobre el estado de la sociedad global y sus retos mas inmediatos.

El año pasado la cosa estaba negra después del cierre de Lehman Brothers y el temor a un hundimiento de todo el sector bancario internacional carcomido por los llamados "activos tóxicos", y también porque los americanos se quedaron en casa para el arranque de la presidencia Obama, pero este año, una vez superado el "match ball" de la crisis, vuelven las fotos, los abrazos, y los empujones por conseguir una invitación entre los 2.500 delegados de todo el mundo. (Zapatero ha conseguido una por la presidencia europea).

El lema de este año es "Re-pensar, re-diseñar y re-construir" a lo que añaden algunos Re-considerar todo lo que se ha hecho mal durante la pasada década que ha sido la de los excesos y complacencias.

Entre tanto "re" se cuela la noción de como re-arreglar las economías estropeadas, como la española, a las que hay que desapalancar, o sea volverlas a la realidad, bien expulsándolas del euro, bien sometiéndolas a una cura de humildad reduciendo salarios y precios, de tal forma que recuperen productividad y competitividad, y puedan crear empleo.

En este contexto se comprenden mejor las reacciones de hilaridad que generan los discursos de Zapatero en Bruselas cuando se atreve a dar recetas y a recomendar sanciones.

Por otra parte el debate se centrará mucho mas en el deslizamiento de la balanza del poder hacia el este, China e India, y a las tentaciones de establecimiento de barreras al libre comercio, que son siempre vistas con desconfianza en este templo de la globalización.

Pero a lo que tenemos que estar atentos será a las propuestas, todavía utópicas, sobre las bases en las que se asentará la nueva etapa del capitalismo, es decir como se va a regular a la banca, como se va a convencer a la gente para que consuma menos, y como se va a gestionar el futuro de los sistemas de bienestar social y a la vez la realidad de un creciente número de personas que no tienen cabida en el aparato productivo.

O sea como es posible compaginar la necesidad de prolongar la edad laboral y la realidad de la expulsión del sistema de los mayores de cincuenta años.

Al final del Foro en su página web se publican presentaciones y conclusiones, y es interesante seguirlas.

miércoles 27 de enero de 2010

La maldición del átomo

Seguro que alguna de las novelas de ciencia ficción que leía en mi ya lejana adolescencia se titulaba así, ya que los sesenta fueron años de guerra fría y de noticias alarmantes sobre bombas que caían en Palomares o en otros sitios.

Como el nivel cultural reinante en la España de la dictadura era manifiestamente mejorable, y del nivel informativo ni hablemos, fue quedándose una cultura de aversión a lo nuclear que el régimen no consideraba peligrosa, puesto que ellos hacían lo que les daba la gana y el que protestaba terminaba en Carabanchel (la carcel, no el barrio).

Después vino la democracia y todos éramos muy progres, de modo y manera que el lema nucleares no gracias hizo fortuna y nadie se puso a discutir ni a razonar.

Las eléctricas eran un monopolio (todavía lo son), y hacían de mangas capirotes, obedeciendo al gobierno en sus moratorias nucleares a cambio de jugosos subsidios y tarifas acordadas. Lo que se iba por un sitio entraba por el otro.

A nadie le preocupaba si nuestro nivel de dependencia energética era estratosférico, puesto que era cosa de los de las eléctricas y los del gas, y allí se hacían grandes negocios.

Luego vino la democracia y con las elecciones el temor a perder votos y ya no hubo político que se atreviese a sacar el tema.

Y finalmente llegó Zapatero y sus molinos y aquí estamos, pagando la enegía mas cara que nadie, con un riesgo tremendo de dependencia de Argelia y pagando subvenciones a troche y moche, A las electricas por quitar las nucleares, a los de los molinillos para que los pongan, a los del carbon para compensar que son tres veces mas caros que el mercado, y a los alcaldes para que nos dejen poner un almacen de residuos.

Todo esto por no querer dar la cara y defender lo que es obvio: que tenemos que tener nucleares.

Como tenemos una clase política detestable, sus peleas estos días son entre cómicas y desesperantes.

Pero es que la actitud de la "opinión" pública española, en este como en tantos otros temas que exigirían conocimiento y reflexión es igualmente patética.

Así nos luce el pelo.