Hoy ha llegado el nivel oficial del paro a los cinco millones trescientos mil indivíduos, con lo que los responsables de la cosa han respirado ya que ellos esperaban cinco millones y medio.
En realidad da igual porque las cifras del paro en España no se las creen ni siquiera los que las tienen que defender en público, o atacar que viene a ser igual.
No se quien comenzaría este sistema de contabilidad, pero a estas alturas seguramente no tiene arreglo, y todos los gobiernos tienen que seguir con la historia, me imagino que hasta la consumación de la historia.
Naturalmente las comunidades con mayor índice, son las turísticas.
Andalucía, Canarias, Valencia, Murcia y de rebote Extremadura.
Teniendo en cuenta que la cifra de desempleo es mayor que la que hubo en Alemania en la república de Weimar, y que condujo a Hitler al poder, y que es muy superior a las que hay en Tailandia o Camboya, lugares donde reina la prosperidad como todo el mundo sabe, el paro en España, que iguala en parados a todo el resto de la UE junta, debería habernos colocado ya en una situación social límite, con manifestaciones de hambrientos y harapientos exigiendo justicia y pan.
No hay tal.
Al contrario, si a alguien se le ocurre buscar ayuda doméstica y ofrece el salario mínimo, las solicitantes huyen como alma que persigue el diablo, y de ellas nada mas se sabe.
Igualmente sucede cuando se busca un albañil o un electricista.
Los pisos no se venden pero nadie afloja en sus peticiones de máximos históricos.
Nadie tiene un duro, pero vete a las rebajas y verás que colas en los probadores.
En las zonas mas damnificadas nunca se había vivido tan bien. El que no lo crea que mire algún libro sobre la Andalucía o la Extremadura de los años treinta.
¿Cual es la cifra de desempleo real?
Si la obcecación de los sindicatos respecto a los contratos a tiempo parcial remitiese, ¿cuanta gente que cuenta como parada contaría como empleada?
¿Cuanta gente trabaja en la economía informal?
¿Cuanta está pre-jubilada, pero parada a efectos oficiales?
¿Si los temporeros, asumiendo su condición, no pudiesen darse de alta en el paro en las épocas sin tarea, cuantos quitaríamos de esas listas?
Si los extranjeros que vinieron al ladrillo, se volviesen a sus casas, ¿cuanta gente quedaría en las famosas listas?
Si los que no han trabajado en su vida, y no tienen ninguna intención de hacerlo, fuesen eliminados de las listas, ¿pasaría algo?
Todo español que sale al extranjero se ve en alguna ocasión preguntado como es posible que podamos convivir con una tasa de desempleo tan altísima.
Yo he tenido que hacerlo en mas de una ocasión.
Solemos acudir a los tópicos de la familia mediterránea y tal.
La verdad es otra.
¡Es que esa tasa es mentira!
viernes 27 de enero de 2012
Paradísimos
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miércoles 25 de enero de 2012
¿Es esto realmente necesario?
De acuerdo, la esencia del capitalismo es la codicia.
Pero, ¿si esa codicia nos termina conduciendo a la miseria, merece la pena?
Hace unos días leía un artículo tremendo publicado en el New York Times sobre porqué los empleos que crea Apple se van a China, y porqué en Estados Unidos los empleos de la clase media están desapareciendo.
La razón era que en el mundo occidental no existen las condiciones, ni humanas, ni tecnológicas, ni materiales, ni tampoco organizativas, como las que existen en China, donde en gigantescos complejos fabriles se pueden llevar a cabo las operaciones de montaje o inclusión de nuevos componentes con total y absoluta flexibilidad.
Es decir, donde existe una mano de obra excelentemente preparada para desempeñar sus tareas, en condiciones de práctica exclavitud.
Si unimos a eso el hecho de que tras quince años de innovación en técnicas fabriles, los chinos han desarrollado tecnología mas que suficiente como para superar todo lo que occidente puede ofrecer, nos encontramos con que para empresas como Apple, (o cualquiera de ese sector, incluidas empresas españolas), fabricar en China ya no es una opción para reducir costes, sino que es la única opción para disponer de la flexibilidad que requieren unos mercados cada vez mas enloquecidos en los que el "time to market", o sea disponer del producto nuevo en cada campaña de compras masivas, se ha convertido en una "necesidad" imperiosa y capital.
Eso conduce a una situación en la que la innovación ha adquirido una velocidad espasmódica, y en la que las compañías tienen éxitos cósmicos o muertes súbitas, en un tobogán autodestructivo, que hubiese dejado estupefacto al propio Schumpeter.
Viene todo esto al caso, ya que tras leer el artículo en el que se contaba como por una "inspiración" de Steve Jobs para cambiar el cristal de los teléfonos se cambió la cadena de ensamblaje a las tres de la mañana, haciendo levantarse a los ingenieros-esclavos de sus barracones, hoy Apple anuncia un incremento en sus beneficios trimestrales, del ¡117%!, hasta alcanzar la cifra de 13.061 millones de dólares, sobre una facturación de 46.333 millones de dólares, (aumento del 73%).
Las acciones subieron un 10%.
Y digo yo, ¿es necesario este ritmo frenético?
¿Es necesario tener un margen neto del 25%?
¿Es necesario aumentar ese margen cada trimestre?
¿Es necesario que la clase media desaparezca y que la clase obrera vuelva a la esclavitud para que los fondos de inversión se hagan de oro?
¿Es necesario que se quemen las generaciones tecnológicas entre las compras del verano y las de navidad?
¿Realmente es necesario volver a las formas de vida de Babilonia y Egipto, con ricos-dioses y parias esclavos?
Publicado por Antonio Cordón a las 17:17 0 comentarios Enlaces a esta entrada
martes 24 de enero de 2012
Libros con Arturo
En este caso habla de la cuesta de Moyano y su valor como refugio de libros antiguos. El hombre se lamenta de la poca afluencia que tiene esta castiza calle madrileña, de lo mal que va el negocio para los libreros que día sí, día también, pasan la jornada en las casetas tratando de vender algo.
Argumenta Arturo que los libros no son caros, como mucha gente se empeña en señalar como excusa a la hora de recurrir a las descargas de Internet. Que en esta calle uno puede encontrar 3 ó 4 libros por el precio de una caña y una tapa. Así, quien no compra un libro es porque no quiere, o porque no lee, dice. Y es cierto, nunca he pensado que comprar un libro sea algo inalcanzable para alguien que realmente quiera hacerlo. Y si bien los libros antiguos, liberados de las restricciones impuestas por las editoriales, alcanzan precios más que razonables, el precio de los libros en nuestro país es desorbitado en comparación con lo que uno puede ver en otros países del mundo. Escudados en las ediciones de tapa dura, uno se encuentra con precios que doblan los ingleses o franceses. Siempre recurro al ejemplo de La Sombra del Viento, más caro en España que en UK traducido al inglés. Tiene bemoles la cosa.
Así que, Arturo, tiene usted razón, el que se descarga un libro rara vez lo hubiese comprado (como igual ocurre con las películas o series), y este país no se caracteriza precisamente por su afición a la lectura. Pero también hay que entender que el negocio de los libros está en plena mutación y la cuesta de Moyano, por mucho que nos duela, quedará como un pequeño reducto para nostálgicos como usted. Otros tantos como yo, preferimos husmear en el catálogo del Kindle.
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Etiquetas: libros
lunes 23 de enero de 2012
El verdadero objetivo
Todo este asunto de Megaupload es una gigantesca oeración de manipulación de la opinión pública, cuyo objetivo no es tanto perseguir a quienes infringen las leyes de protección de los derechos de autor, sino caracterizar al mundo de las descargas poniéndo cara a los que quieren aparecer como Robin Hoods digitales.
Efectivamente, ahora será mas dificil esa identidad ya que cuando pensemos en quienes están detrás de las webs de intercambio no podremos evitar pensar en este Kim Dotcom y sus excéntricas circunstancias.
Por ello creo que la selección de la víctima de la acción del FBI no fué precisamente inocente.
Tampoco lo es el seguimiento de la noticia en los medios de comunicación, que han olvidado las razones del mundo internet para centrarse en la casa de Dotcom, sus coches, sus helicópteros, y sus chorradas de mafioso de guardarropía.
Nadie habla de los peligros que entraña la acción de las autoridades norteamericanas para la privacidad de las comunicaciones, ni del derecho que tenemos los ciudadanos para utilizar nuestras propiedades como gustemos sin tener que preocuparnos de si están regidas por extraños derechos decimonónicos que son ridículos en el mundo digital.
Solo se habla del gordito hortera y sus delirios.
Y esa era la razón de la operación.
Menos mal que a la vez, las acciones del mundo internet para detener la marcha de las leyes PIPA y SOPA han tenido éxito y han alertado a un número suficiente de políticos norteamericanos como para que se vuelva a discutir el asunto y no salga unicamente con los deseos de una parte muy interesada.
Esa es la grandeza de la democracia americana, que yo francamente envidio. No hay mas que recordar lo que ocurrió en nuestro país con la ley Sinde.
Por lo demás, dentro de la atonía general que produce la crisis económica en occidente, donde el adelgazamiento obligatorio nos está conduciendo a una situación letárgica, se agradece este entretenimiento.
A lo mejor, ahora que van viendo sus reclamaciones de mano dura escuchadas, la industria de los contenidos se baja de la nube y reposiciona sus precios en el mundo de los salarios mínimos.
Porque si espera que la gente se gaste la mitad de su sueldo en dvds y cds, va de cráneo aunque detenga a medio mundo.
Publicado por Antonio Cordón a las 19:08 0 comentarios Enlaces a esta entrada
domingo 22 de enero de 2012
Lo de Megaupload se veía venir
Según yo esto se veía venir. Por mucho que Megaupload viviese en la alegalidad rozando la ilegalidad, un sistema basado en almacenar y reproducir contenidos cobrando por publicidad y cuentas premium tenía su tiempo contado.
Su gran problema fue hacerse demasiado famoso: muchas otras páginas, como SeriesYonkis, tiraban de ellos; ya no se trataba de un pequeño segmento de la población que lo usaba, sino que había traspasado la barrera que separa al común de la gente, que ya conocía y usaba Megaupload con naturalidad. El éxito y la ostentación fueron su pecado (irónicamente hechos reales en las carnes de su creador).
Megaupload no es lo mismo que las redes P2P, creo que conviene aclararlo. Principalmente porque estas últimas son redes distribuidas, donde cada nodo comparte con otros tantos, pero el fichero "no está" realmente en ningún sitio fijo. Megaupload tenía grandes servidores que almacenaban los contenidos.
He leído argumentos a favor de Megaupload, diciendo que no es culpa de la herramienta lo que los usuarios hacen con ella. En mi opinión esto no aplica exactamente en este caso. Megaupload no creó una herramienta de almacenamiento y la dejó al servicio de los usuarios sin más. Por el contrario, fomentaba el uso que finalmente se le dio, lucrándose claramente con él. La venta de cuentas premium estaba muy dirigida a la descarga masiva de contenido; hubo un tiempo que pagaban a los usuarios que más ficheros subiesen que luego acumulasen más descargas; los ficheros que no eran descargados asiduamente, se eliminaban a los 3 meses, haciendo una opción poco interesante para ficheros personales. En todo caso, la línea de separación entre herramienta y modelo de negocio alrededor de ella es difusa.
No creo que nadie realmente piense que con el cierre de Megaupload la gente se vaya a agolpar a las puertas del FNAC para comprar DVDs. Pero qué duda cabe que se hace un poco más engorrosa la búsqueda de contenidos en Internet, eliminando una de las alternativas más comunes, y agrega una preocupación a los dueños de otras soluciones similares, que verán la sombra del FBI un poco más alargada.
El mayor problema que yo percibo es cómo deja esta situación a empresas como Dropbox o Amazon, que venden espacio de almacenamiento virtual, si mañana el FBI les puede cerrar porque un usuario se dedica a compartir películas a través de ellos. ¿Y qué seguridad da eso a potenciales clientes, que tienen que decidir si les confían sus archivos o los siguen manteniendo en local? Es una situación complicada, y si bien no creo que estas compañías vayan a tener realmente problemas siempre y cuando tengan medios de control de lo albergado, la duda queda pendiente en el aire.
En consecuencia otro aspecto que queda muy tocado es la privacidad. Si Dropbox va a tener que vigilar qué archivos subo yo a mi cuenta, ¿dónde queda el derecho a la intimidad? ¿Por qué tienen que comprobar los vídeos de mis vacaciones para asegurarse de que no es Piratas del Caribe 4?
Lo que está claro es que la demanda por el acceso a los contenidos a través de Internet existe. Y precisamente el caso de Megaupload desmonta la falacia de que la gente lo quiere todo gratis. Muchos pagaban por cuentas Premium y seguirán dispuestos a ello. Así que, señores de la industria, menos preocuparse por erradicar el mercado negro y dedíquense a ofrecer lo que la gente quiere. Al principio canibalizará su modelo actual, pero a futuro será la base de su negocio.
Publicado por Alejandro Cordón a las 11:49 2 comentarios Enlaces a esta entrada
Etiquetas: contenidos, FBI, Megaupload, modelo de negocio
viernes 20 de enero de 2012
¡Pues vaya...!
Podía comenzar este comentario diciendo algo así como que nunca antes en la historia, una industria había conseguido una alteración tal de las reglas del juego, como la de los contenidos.
Pero no es así.
Estados Unidos tiene una larga historia de intervenciones militares y políticas a petición de industrias, a veces tan aparentemente inocuas como la de las frutas en lata, en cuyo nombre se invadió Nicaragua y se procedió de paso a "limpiar" el país de "comunistas".
Para que hablar del imperio Británico, las guerras del opio o las del algodón egipcio.
La historia de la economía mundial esta llena de ejemplos de "libre comercio", que muestran en cada caso, donde está el poder del momento.
Y ahora, la industria de los contenidos tiene mucho poder.
El suficiente como para que el FBI "invada" Nueva Zelanda y detenga, en la apacible ciudad de Auckland, a los responsables, (ninguno americano por cierto), de una empresa gestora de descargas, denunciada en el estado de Virginia por la Universal-Vivendi.
¿Que viene a continuación?
¿La invasión por los marines de cualquier nacióncilla en la que se hospeden los malvados descargadores?
¿Y si esos descargadores están en China o en Irán?
¿Les tirarán la bomba atómica?
¿A donde llevan las leyes SOPA y PIPA?
¿A establecer un estado de terror universal controlado por el Gran Hermano de las majors?
¿De verdad que los intereses de unas compañías que se han negado a modernizar sus prácticas comerciales merecen ese despliegue?
Es como si para proteger a los joyeros, cuya situación es realmente dramática en la comunidad de Madrid, se hiciesen controles policiales en todos los domicilios, se hiciese que la gente fuese cacheada indiscriminadamente, se interviniese toda la correspondencia y las llamadas telefónicas, y finalmente se metiese en la carcel al azar a un porcentaje de los viandantes que pasan cerca de una joyería.
Para proteger a una industria o un gremio, por muy respetable que sea, no se puede criminalizar a toda la población, (como se hace en los aeropuertos por cierto), ni se puede desbaratar el modo de vida democrático.
Como sigamos por esta via, nos encontraremos pronto como en materia de drogas, es decir con una industria en manos de la mafia, unas fuerzas represivas de dimensiones extraordinarias metiendose en nuestra vida, y unas acciones que eran inocuas en el ámbito de lo privado, convertidas en prácticas criminales y en espirales de destrucción para millones de personas.
Me gustaría creer que alguien reflexionará antes de que eso ocurra, pero los intereses son tan grandes, y los interesados tan poderosos, que pronto podemos vernos con cárceles llenas de internautas y cárteles de los "downloads".
Al tiempo.
Publicado por Antonio Cordón a las 10:40 2 comentarios Enlaces a esta entrada
martes 17 de enero de 2012
Los naufragos del Concordia
Cuando en mi adolescencia leía las novelas de Emlio Salgari, me interesaron mucho las de naufragios como son "Los naufragos del Liguria", y "Los naufragos del Obregón", que relataban espantosas catástrofes seguidas de supervivencias llenas de peligros en las que aprendiamos aquello de que el capitán de un barco es una persona de respeto que solo abandona el barco cuando este se hunde como una piedra en las negras aguas del oceano.
Solían ser aquellos naufragios producto de tormentas tropicales, vientos huracanados, maremotos, arrecifes coralinos invisibles, nieblas densas, rayos que partían el mastil, y así, y terminaban en islas remotas, costas desoladas o acantilados mortíferos.
Por eso el naufragio del Costa Concordia nos ha dejado tan sorprendidos.
Es verdaderamente sorprendente que un barco como un centro comercial naufrague a 150 metros de la costa de Liguria en un día de calma chicha y contando con radares y cartas nauticas que registran hasta las arenillas de la playa.
Y mas aún que en un accidente como ese mueran veinte personas por la incompetencia de la tripulación, que se ve estaba mas preparada para servir copas y hacer el payaso que para la navegación.
Me imagino el estupor de la empresa que ha botado un monstruo como el Concordia, que debe costar una pasta, y ver como se hunde sin que nadie pueda hacer nada.
Y luego el capitán de la cosa, que va el tio y se larga en el primer bote y se coge un taxi en el pueblo cercano para alejarse del suceso.
¡Y lo primero que hace es llamar a su mamá!
Hay que resistirse a los esterotipos, pero es que resulta todo ¡tan italiano!
Pero también los pasajeros, que lo dejan todo atrás, menos la cámara de video, y van filmando mientras se agarran unos a otros para no caerse.
Y sobre todo que se acuerdan de la película "Titanic" y se sienten, mas que víctimas, protagonistas de un "re-make" cinematográfico.
Y yo me pregunto:
Cuando ficharon a ese capitán, ¿nadie le hizo unos test de personalidad?
La tripulación, ¿no habría recibido entrenamiento?
¿Por qué tardaron horas en asumir lo que pasaba?
¿Por que la compañía armadora todavía defendía al capitan horas después del suceso?
Ya hemos hablado de esto en otras ocasiones, pero la respuesta a todas estas preguntas está en la incapacidad creciente de las personas para aceptar la realidad, y sus consecuencias.
Una tendencia social que se manifiesta contínuamente y que nos lleva a no distinguir entre películas y videojuegos y manifestaciones de la naturaleza y a exigir a las autoridades que nos resuelvan todos los problemas sin ningún esfuerzo por nuestra parte.
Cuando se mezclan incompetencia profesional, incapacidad para aceptar la realidad, cobardía moral y alienación, puede ocurrir que un idiota lleve un barco de cinco pisos a 150 metros de la costa para saludar con la bocina a los del pueblo mas cercano.
Puede suceder que este idiota salga pitando para no ver lo que ha provocado, y que el resto de la tripulación se quede paralizada, y puede ser que termine en tragedia lo que no era sino el intento de emular "Vacaciones en el mar".
Publicado por Antonio Cordón a las 18:29 1 comentarios Enlaces a esta entrada
lunes 16 de enero de 2012
Fraga y la modernidad
Hay que remontarse a los sesenta para comenzar a ver los efectos de Manuel Fraga en la vida española y para asimilar la capacidad de meterse en charcos de un hombre que siempre se creyó por encima de los demás, (seguramente lo estaba), y que se pensaba predestinado a grandes empresas, (a las que no accedió finalmente).
En efecto, aunque creyó que el sería la persona que lideraría la salida de la dictadura, al final fué Adolfo Suarez, de quien pensaba que era un petimetre sin formación, y aunque a el le hubiese gustado situar a España en Europa y en la OTAN, eso lo hizo Felipe Gonzalez, (a quien aprendió a respetar).
Pero si que hizo algo relevante para la historia del periodismo español que fué la llamada Ley Fraga, o Ley de Prensa de 1966, que acabó con la censura previa, es decir con la obligación que tenían los editores de "enseñar" cada día sus contenidos a los censores del Ministerio de Gobernación, para que este autorizase la publicación y distribución.
Hasta esa fecha en muchas ocasiones aparecían los periodicos con "huecos", en los que había habido alguna información inconveniente, y que no era autorizada.
No hay que pensar que nadie se atreviera a criticar abiertamente al régimen, al dictador o a ninguna de sus actuaciones.
Eran en la mayor parte de las veces "interpretaciones" de alguna palabra o frase, "que pudiese interpretarse como una crítica".
Aquello llevaba a situaciones chuscas y ridículas, y considerando que el país estaba suficientemente "pacificado", y después de un ministro de información particularmente reaccionario y torpe, Arias Salgado, Manuel Fraga fué llamado a arreglar aquella situación que comenzaba a ser embarazosa para un régimen que aspiraba a ser homologado en el mundo democrático.
La Ley Fraga cambió la censura por la autocensura, toda vez que desplazaba la responsabilidad de lo publicado desde los censores hasta la propiedad de los medios, a los que se amenazaba con los llamados "secuestros de edición", multas y penas de carcel, y el cierre definitivo del medio.
Como sería la cosa que la pelea se entabló entre el ministerio de Fraga y los editores del Opus Dei que fueron los que se atrevieron a levantar un poco la mano.
El resultado final fué la apertura limitada, pero a costa de episodios como el cierre del diario vespertino "Madrid" que se convirtió en los pocos meses en que se lo permitieron las autoridades, en el faro de los que comenzábamos a desear vivir en otra situación o en otro país.
El diario "Madrid" no solo fué cerrado, (después de varios secuestros, es decir retirada de la edición de los quioscos), sino que su sede fué dinamitada.
Así era el régimen.
Pero es verdad que una vez que se abre una grieta en un dique como el de la dictadura ya no hay quien pare el agua, y por eso recordamos la Ley Fraga como la primera grieta en aquella pared granítica que parecía mas firme que la muralla china hasta ese momento.
Sin proponérselo, Fraga fué además el gran impulsor del cambio social en España, al ser quien alentó el gran desarrollo de la industria turística, (creó la cadena de Paradores), y la llegada masiva de extranjeros.
El choque cultural entre nativos y turistas hizo mas por la democracia española, (y por el cine patrio con películas como las de Berlanga, que era un antiguo divisionario azul), que toda la acción de la diminuta oposición.
Después Fraga tuvo varias "re-encarnaciones", primero como demócrata "inglés", después como despiadado represor en su época de ministro del interior, líder de la extrema derecha en AP, padre de la derecha moderada con el PP, líder autonómico gallego, padre de la Constitución, senador, etc.
Lo mismo le recordamos con la chaqueta blanca de los jerarcas del partido fascista, que con bombín y paraguas en Londres, que arremangado en plan campesino gallego.
No era ninguna de esas cosas.
Solo un hombre que quería ser centro de la acción y que a ello sacrificaba hasta el decoro.
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viernes 13 de enero de 2012
Ciberlolita
En 1955 el mundo era mucho mas puritano que hoy en día, aunque lo era en un sentido tradicional, es decir ajeno a los dictámenes del buenismo-feminismo y de lo políticamente correcto, y así cuando Vladimir Nabokov publicó su novela "Lolita", a los guardianes de la moralidad les pareció una obra pornogáfica, pero no les pareció una obra criminal.
Hoy, en 2012, acabamos de vivir en nuestro país una historia tremendamente parecida en su arranque al menos, a la ya añeja historia del profesor Hubert y Lolita.
Aquí también un hombre instruido, informático e ingeniero añaden los comunicados de prensa, supongo que como un agravante de la ofensa, se ha visto envuelto en una pasión prohibida con una jovencita de 12 años, (los mismos de Lolita en la novela), y ha acabado pagando un precio, que en su caso va a ser muy elevado a cambio de su amor, ya que al menos Hubert asesina al marido que Lolita se agencia cuando se cansa de las atenciones del vejestorio al que ha seducido.
Y es que cuando leemos la novela, o vemos la estupenda película que sobre ella realizó Stanley Kubrik, nos damos cuenta de que Hubert, como ahora el ingeniero tarraconense, no son sino víctimas de los perversos encantos de una nínfula.
En Japón, donde la atracción hacia las colegialas con uniforme es una auténtica epidemia nacional, existe una costumbre o uso social según el cual se establecen relaciones entre acomodados caballeros y descocadas colegialas, en las que aquellos proveen de ropa de marca y artilugios electrónicos entre otros regalos a las desprejuiciadas colegialas a cambio de diversos niveles de relaciones sexuales.
Ignoro si se trata de algo perseguido por la justicia de aquel extraño país, pero dadas las peculiaridades niponas y el ansia de las jóvenes por conseguir prendas de marcas de moda, no me extrañaría que fuese algo mas que consentido.
En el mundo occidental sin embargo, se ha decretado que estos comportamientos constituyen un crimen capital y al pobre tarraconense se le va a caer el pelo.
Y eso que durante tres años se venía para Madrid dos veces al mes para verse con la señorita en cuestión, con quien se veía en un hotel, y según la versión oficial con la luz apagada para que ella no puediese ver que "no era" un joven de diecisiete años, "como la había hecho creer a través de internet".
Lo bueno es la moralina que acompaña a toda esta historia, o sea que los jóvenes y jóvenas deben tener cuidado con quien establecen relaciones a través de internet.
¡Que gracia me hace esa prevención!
Seguro que de la pantalla del ordenador de la "niña" salió un encanto que la llevó a acudir con doce años a una cita en un hotel con un admirador a quien no conocía.
Seguro que durante los tres años de la relación ese encanto la mantuvo prisionera.
Ya decía Max Weber que las tecnologías carecen de intencionalidad y que culparlas de nuestros desvarios es un escapismo que insulta la razón.
El propio fin de la relación, que es igual e igualmente inevitable que en la novela de Nabokov, es decir que Lolita se cansa y se busca otro noviete mas de su edad, y la reacción de desesperación y despecho del abandonado "seductor", nos indica bien a las claras quien ha sido la víctima aquí.
En la novela, Lolita termina muriendo en el parto de su primer hijo, siendo así castigada moralmente tal y como requería la ética social de los cincuenta.
Aquí en la realidad del nuevo milenio, la nínfula es una víctima del machismo y terminará convertida en una santa feminista.
Vamos a terminar añorando los tiempos de la guerra fria y del senador McCarthy.
¿Por qué tenemos que aguantar siempre que se nos lleve como a los corderitos por los cercados y se nos marque lo que es correcto y lo que no?
¿Por qué tiene que haber palabras mágicas como en su día fué "comunismo" y ahora es "pederastia"?
¿Es que no podemos juzgar los actos de los demás sin corsés ideológicos?
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lunes 9 de enero de 2012
De bocazas y naricillas
Pasado ya el pesado e indigesto periodo navideño, del cual salimos algunos con avería propias de la edad, tenemos que asimilar la vuelta a la normalidad.
Normalidad que este año viene muy determinada por la triste situación económica, que no nos deja muchos resquicios a la esperanza. (Aunque según contaba Javier Marías ayer en el Dominical del País eso se debe a la edad también, que tiende a generar la sensación de que cualquier tiempo pasado fué mejor).
Yo, que suelo coincidir con Marías ya que no en vano somos de la misma quinta, no lo hago en esta ocasión, ya que cuando me acuerdo del franquismo, casi todo me parece mejor.
Por ejemplo, gracias a la democracia podemos saber que el presidente de la diputación provincial de Castellón, ese personaje siniestro de nombra Carlos Fabra, tiene una gigantesca estatua en el no-nato aeropuerto de Castellón. De su boca, o bocaza, sale un avión.
Cuando Franco construyó su pirámide no se podía hablar ni del tema ni de los pobres que tenían que trabajar gratis para el dictador.
Ahora podemos enterarnos que los socialistas andaluces se premiaban con jubilaciones ficticias a los amiguetes, y que los que las concedían se tomaban un respiro esnifando cocaina a costa del contribuyente.
También sabemos que el ex-presidente de la Generalitat valenciana se llevaba los trajes por la cara y que cuando salía de la tienda y pasaba por caja era para saludar con una gran sonrisa. (Es que es un hombre educado).
Sin embargo cuando Doña Carmen se paseaba por las joyerías y los joyeros la "obsequiaban" con sus mejores productos, eso solo se sabía de tapadillo.
Antes, cuando había seis millones de parados en Alemania venía Hitler y el apocalipsis, y hoy cuando hay, (según dicen), cinco millones de parados en España viene Rajoy y vuelven las misas en Colón.
Yo prefiero las misas a los campos de concentración, que quede constancia, aunque me gustan mas los paseos por el campo.
Entre medias nos cuelan otra vez la Ley Sinde para contentar a la embajada del imperio, y en esto no hemos cambiado tanto desde la bomba de Palomares. A mandar señor embajador.
O sea, que aunque nuestro organismo baqueteado de ajados baby boomers nos diga que "a nuestro parescer" cualquier tiempo pasado fué mejor, a lo mejor eso no es cierto del todo, aunque bien podría ser que cualquier tiempo por venir si que sea peor.
Estoy leyendo con gran interés el libro del profesor Josep Fontana, "Por el bien del Imperio", que es un relato de todo lo acontecido desde 1945 hasta casi la fecha de ayer, y que el insigne historiador ha tenido que preparar para tratar de entender lo que está ocurriendo.
A mi no me hace falta.
Cuando se consiente que un presidente de diputación, imputado sucesivamente por casos de corrupción, tenga una estatua en un aeropuerto, es que hemos llegado a nuestro final como civilización.
Igual que cuando Caligula nombró senador a su caballo.
Publicado por Antonio Cordón a las 11:01 0 comentarios Enlaces a esta entrada


