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miércoles, 11 de febrero de 2009

La desintermediación del entretenimiento televisivo

Leo que que la cadena de televisión Cuatro ha comprado los derechos de la nueva serie de Joss Whedon, Dollhouse. Esta serie aún no ha debutado en EEUU, lo hará este viernes, por lo que su éxito es una incógnita. Hasta pasados unos cuántos capítulos no se podrá conocer realmente la media de sus seguidores ni, por lo tanto, el valor del contenido. Sin embargo, Cuatro ha apostado por la serie, anticipándose a sus posibles competidores en el mercado español y a las cientos de personas que descargarán los primeros capítulos en Internet.

Personalmente, creo que este movimiento es un error. A no ser que hayan comprado la serie como parte de un paquete, lo cual no creo que haya sido así debido a la novedad del producto. Y creo que es un error porque me da la impresión de que el argumento principal para la compra ha sido competir contra la distribución por Internet.

Dollhouse es una serie de ciencia ficción, creada por una mente que ha dado luz a algunas de las series con más seguidores, como son Buffy y Firefly. Su público objetivo es claramente el segmento joven, precisamente el que está abandonando la TV por la Red. Precisamente el que Cuatro tiene marcado en rojo en su plan estratégico.

Pero es que este público seguirá llegando a la serie a través de Internet, no a través de Cuatro. Por mucho que se empeñe la cadena de televisión, emitir la serie con 2 semanas de desfase con respecto a EEUU ya es 2 semanas tarde. Y no sólo eso, sino que el doblaje, las interrupciones por anuncios, o depender de los horarios de Cuatro suponen barreras insalvables para la nueva generación de espectadores. En definitiva, al gente no quiere un intermediario, y si lo hay, que sea lo más transparente posible.

Llegará el día en el que la Fox estrene sus series a nivel mundial, no me cabe duda alguna. A través de su cadena estadounidense, de sus otras cadenas en el extranjero y de Internet, cada una de ellas con sus anuncios convenientemente contextualizados geográficamente. Una primera ventana de explotación desintemedializada, porque nadie quiere depender de demasiadas entidades. Porque Internet lo hace posible.