jueves, 16 de febrero de 2012

¿Existe el Mal?

La noticia de las matanzas de elefantes en Camerun y la región de Africa Central no hace sino confirmar la triste situación de Africa, donde gentes con mentes paleolíticas y kalashnikov de última generación, están acabando con los restos de la naturaleza salvaje..., como consecuencia del crecimiento del nivel de vida en China.

Rinocerontes abatidos desde helicópteros para cortar los cuernos, elefantes masacrados por el marfil de sus colmillos, y cientos de otras especies aniquilados sin compasión, ni previsión de futuro, para abastecer la creciente industria de la medicina tradicional china.

Bandas de facinerosos recorren la fragil geografía de la naturaleza africana, ya muy amenazada por el simple incremento de la población y la ausencia de estructuras económicas capaces de integrar a las ingentes oleadas de jóvenes que cada año dejan los programas alimenticios de las ONGs para niños, y pasan a convertirse en parados sin expectativas.

La caza organizada y el turismo ecológico son dos de las pocas alternativas económicas de esas regiones, pero no alcanzan para dar una ocupación a los millones de personas que la necesitan.

Por eso muere la naturaleza y por eso no se puede evitar.

En unos pocos años no quedará nada del mundo original africano.

Es una tragedia que se suma a las matanzas tribales, a las masacres de las milicias al servicio de intereses inconfesables, a las deforestaciones brutales, a la desertificación y a la corrupción generalizada y desvergonzada.

Africa parece el escenario de una galopada de los cuatro jinetes del apocalipsis.

Y nos obliga a realizarnos una pregunta.

¿Es el mal una consecuencia de los desequilibrios económicos como pensaba Carlos Marx, o existe el Mal con mayúscula y se desencadena cuando se rompen los tenues hilos que nos unen a la civilización?

Cuando veo las fotos de los cadáveres de los elefantes exterminados para satisfacer la demanda de la nueva burguesía de Pekín y Shangai, me hago la misma pregunta que cuando veo las fotos de la montaña de zapatos de niño en los almacenes de Auswich.

¿Como es posible tanta maldad sin que exista una fuerza que la alimente?

2 comentarios:

Alejandro Cordón dijo...

Es la banalidad del mal. De la siempre sabia Wikipedia:

"Arendt acuñó la expresión «banalidad del mal» para expresar que algunos individuos actúan dentro de las reglas del sistema al que pertenecen sin reflexionar sobre sus actos. No se preocupan por las consecuencias de sus actos, sólo por el cumplimiento de las órdenes. La tortura, la ejecución de seres humanos o la práctica de actos «malvados» no son considerados a partir de sus efectos o de su resultado final, con tal que las órdenes para ejecutarlos provengan de estamentos superiores."

http://es.wikipedia.org/wiki/Banalidad_del_mal

Antonio Cordón dijo...

Muy bien Alejandro.

La banalidad del mal se utilizó para explicar los crímenes nazis, y también para evitar discutir alternativas de explicaciones paranormales o metafísicas, también posibles a través de indicios razonables.

Pero,...como dice Shakespeare, "hay mas cosas en el cielo y la tierra que las que la razón comprende..."