jueves, 8 de marzo de 2018

Feminismo a la española

Hoy se celebra en todo el mundo el Día de la Mujer.

Ya hemos hablado muchas veces de la proliferación de días de cualquier cosa y de la tendencia a hacer bandera de obviedades que tergiversan la realidad, vamos como si el tronco de un árbol hiciese bandera de ser tronco frente a las ramas o las raíces.

Pero en esta ocasión creo que si que merece la pena recordar un día que la situación de las mujeres incluso en el mundo occidental incluye algunos sobreentendidos que deben ser corregidos lo antes posible.

Cuestiones como el acoso o la falta de políticas de conciliación son intolerables y hacen daño a la sociedad en su conjunto.

Si la mujer está abandonando sus roles tradicionales el mundo debe encontrar fórmulas para que tal opción, legítima como es, pueda realizarse sin distorsiones o sacrificios insostenibles.

Los que defienden la familia, y yo soy uno de ellos aunque en versión laica, tienen que comprender que esa institución no puede ser la que era y que si sobrevive tendrá que ser mediante cambios en la sociedad empezando por los ámbitos empresariales.

Y ya digo, determinadas prácticas de abusos físicos que han gozado de una permisividad social repugnante a lo largo de los siglos deben  parar ya no tanto creando brigadas policiales sino a través del rechazo firme de la sociedad en su conjunto.

Cuando determinadas conductas reciben ese rechazo firme se reducen al marco de lo patológico o lo criminal y para combatirlas existen medios y procedimientos.

Así que en términos generales estoy a favor de la reivindicación de un cambio en la sociedad que permita el acople de las mujeres en el mundo y la igualdad de hecho y no solo de derecho.

Ahora bien, en nuestro país resulta que estas reivindicaciones que se comparten por todo Occidente han adquirido un cariz diferente.

¡Vaya por Dios! "Spain is different" una vez más.

Y así aquí vamos a tener en el día de hoy una huelga, que en principio era de dos horas pero a los organizadores les ha parecido poco y va a ser de todo el día con grandes manifestaciones y algaradas.

¿Y eso por qué?

En mi artículo anterior me refería a la pervivencia de corrientes políticas arcaicas en nuestro país y hoy tengo que insistir.

El eje de la política española no es ni ha sido nunca izquierda/derecha o burguesía/aristocracia o pobres/ricos. No. Aquí el eje es amor a la autoridad-odio a la autoridad.

Si situamos a los partidos políticos en torno a este eje veremos como todos se acoplan con facilidad y veremos como las alianzas que a menudo parecen extrañas (cuando las miramos en torno a los ejes ortodoxos), en torno a este eje son naturales.

Y carlismo y anarco-sindicalismo son las dos caras de la misma moneda; la del odio a la autoridad.

De la misma manera que el PP representa ahora el amor a la autoridad, y Ciudadanos...también.

Y el feminismo español representa no lo que es en el resto de los países occidentales sino un elemento más de la gran coalición anarco-sindicalista.

Por eso salen a la palestra continuamente discursos anti-patriarcales por parte de las portavoces feministas y por eso esos discursos se encuentran entre los más radicales de Occidente.

Podemitas, socialistas y carlistas soberanistas apoyan en buena lógica estas manifestaciones que al final se dirigen no a conseguir ese mundo mejor que debería ser el objetivo, sino a combatir la odiada autoridad que ocupa el gobierno pepero.

Es exactamente lo mismo que el ecologismo nunca-mais, el pacifismo no-a-la-guerra y la independencia de Cataluña. Exactamente lo mismo.

Manifestaciones del odio a la autoridad que está tan enraizado en la psique española y en los discursos que nosotros como ciudadanos de este país nos montamos para dar sentido a nuestras vidas.

Aquí no se trata nunca de mejorar lo que tenemos.

Aquí de lo que se trata es de destruir la odiada autoridad. (Y cuando las tornas se vuelven, de imponer a sangre y fuego esa misma autoridad).

Y así llevamos desde Roma.

Así que desde estas humildes líneas yo quiero mandar un saludo y todo mi ánimo a todas aquellas mujeres que quieren mejorar sus vidas, con todo el derecho del mundo, pero no creen que eso pasa por destruir el tejido de nuestras vidas y crear un mundo de amazonas y mantis religiosas.

Sinceramente yo creo que es una necesidad de toda la sociedad introducir cambios que permitan a las mujeres vivir vidas plenas en lo laboral y en lo familiar.

Creo que nos irá mejor a todos si las mujeres tienen ocasión de introducir sus puntos de vista en la dirección de los asuntos del mundo.

Y creo que eso se va a conseguir mejor si se hace de forma inteligente y no produciendo enfrentamientos absurdos con los hombres.

Ojalá el feminismo español pueda salir del redil anarco-sindicalista y del odio al poder.

Pero eso también tendrán que hacerlo mujeres.   

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