viernes, 3 de enero de 2014

¡Que lejos queda Colorado!

Quiero dedicar mi primer post de 2014 a la marihuana.

Y a la cara de alegría que tenía el primer comprador de marihuana sin restricciones en el estado americano de Colorado.

Que en un mundo dominado por el dinero y por la búsqueda de satisfacciones, la marihuana siga perseguida con saña en casi todo el mundo, es para mi uno de los grandes misterios del presente.

Aquí en España, no solamente es que siga perseguido su consumo sino que en las nuevas leyes conservadoras la situación de los consumidores, plantadores y vendedores empeora y alcanza límites de abuso intolerable.

Una de las pocas mercancías que se venden solas, que tendría millones de compradores ávidos en todo el mundo está prohibida por razones que solo comprenden los que confunden su moral particular con la libertad de cada cual para decidir que es lo mejor para ellos mismos.

Si una persona adulta decide pasarse la vida entre las brumas de la embriaguez, o si se quiere dar ese capricho un viernes por la noche, o si lo utiliza para un ritual religioso, ¿a quien coño le importa?

Se podrá prohibir conducir bajo sus efectos, como se hace con el alcohol, pero nadie tiene derecho a meterse en nuestras vidas y decidir si fumamos porros o si comemos bocatas de chorizo rico en colesterol.

En Colorado o en Uruguay, como ya sucede en California, no va a suceder nada de nada.

No va a haber ningún cataclismo social, ni las empresas tecnológicas allí instaladas van a ir a la quiebra.

No va a haber violaciones masivas ni orgías en los parques.

Lo único que va a pasar es que aquellas personas que libremente decidan fumarse un canuto podrán ir a comprar su hierba a una tienda especializada, donde se la venderán con garantías sanitarias y donde no tendrá que tratar con delincuentes y pagará un precio justo y podrá elegir entre varias variedades.

Mientras en nuestro país y en el resto de los países que siguen instalados en las ideas intervencionistas morales que produjeron el nacimiento de las mafias y los cárteles de la droga, seguirán sucediendo cosas como la muerte de una joven por inhalar heroína en mal estado en Lavapies.

Esa heroína podría haberla comprado en una farmacia, como se compran otros medicamentos, y no habría pasado nada.

Seguramente es muy lamentable que haya personas que caigan en la dependencia de drogas o del alcohol y se pasen la vida embotados y estupidizados.

Pero no se pueden prohibir todas las cosas que pueden causar daño.

¿Que clase de sociedad es aquella en que unos grupos determinan lo que se puede o no hacer en base a planteamientos ideológicos no basados en la ciencia ni en los principios universales de la libertad individual y la propia responsabilidad?

Pues si. Es el Mundo Feliz.    

1 comentario:

Alejandro Cordón dijo...

Por no mencionar la activación que económica que genera una nueva actividad comercial como esta, la cual conllevaría unos impuestos para las arcas del Gobierno que actualmente se llevan las mafias y los yonkis.

De locos.