Estoy pensando y no soy capaz de contar cuántos operadores móviles actúan en nuestro país hoy en día. Obviamente, no cuento sólo los tradicionales, sino también los virtuales, en todos sus diferentes registros. ¿Demasiados? Puede ser. Yo creo que poco a poco algunos irán desapareciendo, pero también que si son capaces de encontrar y explotar adecuadamente un nicho, hay sitio para muchos.Hace un par de días leí acerca de Blyk y su inminente desembarco en España. Una operadora virtual, trabajando sobre la red de Orange, que propone un paso más allá de una iniciativa que ya hacía la propia naranja: subvencionar las llamadas a cambio de publicidad. Pero en este caso no hablamos de un parte del precio, sino de obtener el servicio de forma totalmente gratuita.
Parece ser que el sistema es ya un éxito en otros países como UK y Holanda, con un segmento objetivo claramente definido alrededor de los adolescentes y veinteañeros. Visto así, la entrada es nuestro país ofrece potencial ya que si algo nos sobra son jóvenes con poco dinero, en yuxtaposición con esa característica tan nuestra de amor desmesurado por lo gratuito.
Los jóvenes de hoy en día vienen con un móvil bajo el brazo. Lo usan para casi todo, ya es su extensión del cuerpo favorita. Además, los avances en publicidad contextualizada, la proliferación de los GPS's y la sutil concepción de la privacidad de este segmento de la población forman un cóctel de gran interés. Disponer una interfaz publicitaria tan potente de forma permanente al lado de unas mentes en formación es una arma poderosa.
También me ha llamado mucho la atención el modelo de acceso por invitación que propone, al estilo Tuenti o Gmail en sus primero tiempos. Uno no se puede hacer directamente de Blyk, sino que tiene que ser invitado por otro usuario. Esto, que en un principio podría parecer una barrera innecesaria, lo que hace es rodear al producto de ese aura de exclusividad que tanto gusta entre los jóvenes, así como promover el marketing de boca a boca entre ellos, que de hecho es el que más impacto les causa.
Así pues, Blyk promete. Con una experiencia en otros países a sus espaldas y un modelo que parece que se sostiene, este operador virtual sí que tiene visos de llegar para quedarse. Encontró su nicho y lo quiere explotar a fondo, aún llegando al punto de saturación.



