martes, 16 de agosto de 2011

Los niños somalies

Ya tenemos la típica campaña de ayuda a Somalía basada en la fotografía de un niño somalí esquelético que nos mira con ojos suplicantes, (pidiendo la famosa ayuda).

Veo además en la tele, dentro de la ofensiva oenegera a una madre somalí que nos dice con voz temblorosa que ha perdido a ¡cinco de sus hijos! por la hambruna.

Y yo pregunto, ¿cuantos tenía esta buena mujer?

¿Como es posible que en una zona semidesertica en la que es mucho mas difícil encontrar un plato de comida que una ONG, las mujeres sigan pariendo entre quince y veinte hijos por cabeza?

¿A nadie se le ha ocurrido que se debería relacionar la ayuda con la ligadura de trompas?

¿Nadie ha pensado que el problema somalí tiene que ver mucho mas con la superpoblación que con la sequía?

En toda Africa el problema de la natalidad es de lejos el mas trágico y urgente.

Por todas partes se ven niños malvestidos y malnutridos.

La mayor parte de las comunidades carecen de terreno cultivable o agua potable.

Muchas viven en el paleolítico a todos los efectos excepto el armamentístico, y el islam no ayuda nada a la redención de estas poblaciones.

Africa rebosa de población y esos son los que nos llegan en las barcas: la gente que no puede alimentarse en sus áreas de residencia, pero parece que eso no les quita las ganas de reproducirse.

Al contrario, como los niños son objeto de la veneración occidental, las ONG se dedican a infantes y madres, produciendo un efecto llamada de consecuencias catastróficas.

La mejor forma de ayudar a los africanos es imponerles la planificación familiar y el control de la natalidad.

Y cuando digo imponerles no me refiero a los métodos hitlerianos. Me refiero a condicionar las ayudas a la realización de programas estrictos.

Si no se incentiva a los corruptos gobiernos de la zona a poner en práctica medidas racionales, su tendencia es a no hacerlo.

Mientras lo gobiernos occidentales rían las gracias del actual presidente de Sudafrica, con sus múltiples esposas y sus docenas de hijos, nada tendrá solución.

Tenemos que conceptualizar las familias numerosas como un crimen contra la humanidad.

Esto es muy fuerte, pero con una humanidad de siete mil millones de personas, no hay otra solución.

La teoría de que la población tiene que seguir creciendo para que la economía tire es una monstruosidad.

Creo que hay suficiente gente parada o jubilada con cincuenta años como para pensar que si hacen falta manos no habrá mucho problema para encontrarlas.

2 comentarios:

Alejandro Cordón dijo...

La planificación familiar no se impone, si no que se desarrolla. Lo que necesitan esos países es que avance la sociedad lo suficiente como para ver a la mujer como más allá de engendradora de hijos (que alguno sobrevivirá para mantener a los padres en el futuro. A más hijos, más probabilidades. ¿O te vas a arriesgar a tener uno solo y que luego se lo lleve el SIDA?

La historia ha demostrado en repetidas ocasiones que el desarrollo en una sociedad no se puede imponer. Occidente ya debería saberlo.

Ahora, eso no quiere decir no hacer nada ante estas situaciones...

Antonio Cordón dijo...

A mi no me importaría que tuviesen treinta hijos por cabeza, siempre que no me pidan ayuda "humanitaria", ni emigren.

Pero si piden, tienen que acostumbrarse a dar algo a cambio.