lunes, 3 de junio de 2013

La Feria del Libro

Estaba yo un día de la semana pasada en la librería Miraguano, de la que soy cliente y amigo de los que allí trabajan, desde hace muchos años, y comentando lo del futuro en general, pasamos al futuro en particular del libro/papel y las librerías.

Fué a cuento de que yo estaba buscando unos libros publicados hace dos o tres años, y naturalmente ya no era posible encontrarlos.

Una vez más me pregunté, y comenté con el librero que como ra posible que en la era de la digitalización no se siga un mecanismo de poner los libros en digital a los 12 o 24 meses de su publicación en papel y se vendan a precio de saldo, como sucede con los de papel una vez pasado su tiempo de venta.

La cuestión es que los editores no quieren saber nada del tema y su única propuesta es lanzar una guerra a muerte contra la piratería y contra los que la alientan.

Han llegado a la conclusión de que libro digitalizado es libro perdido, y no piensan dar marcha atrás así se hunda el mundo.

No se puede decir que no tengan sus razones porque, efectivamente cuando un libro se digitaliza su camino hacia las webs de descargas gratuitas es muy rápido.

¿Como se puede parar esto?

Nadie lo sabe.

Por otra parte, y a pesar de la inflacción galopante de casetas en el Paseo de Coches del Retiro, las librerías van cayendo una tras otra.

El mismo librero me contaba que recientemente ha cerrado una de unos amigos tras cuarenta años de estar abierta, y llevandose por delante no solo el negocio sino también la posición de sus dueños que han quedado sin trabajo y llenos de deudas.

A mi me sigue pareciendo, como siempre que esta es una guerra, como la de las drogas, que no se puede ganar, y en la que cuanto más dure más perdemos todos.

Unos, porque como yo no podemos acceder a títulos que una vez publicados desaparecen para siempre en las máquinas de triturar papel, otros porque su negocio se desvanece, y otros porque cada vez que se mata un negocio la sociedad se empobrece en su conjunto.

Hace falta un acuerdo global en el que prime la inteligencia y no solo la buena fe por parte de un lado.

Precios razonables a cambio de poner fin a la ley del más listo.

El mundo de los cazadores recolectores es muy divertido, pero solo la agricultura y la ganadería aseguraron la manduca.

No nos pongamos estupendos con la modernidad.

Como sigamos concentrando y simplificando vamos a tener un mundo muy dificil. 

2 comentarios:

Alejandro Cordón dijo...

La piratería no se puede parar. Pero se pueden ofrecer alternativas que ofrezcan un coste menor (y no me refiero sólo al económico) al usuario.

La de los libreros es la crónica de una muerte anunciada porque no están sabiendo adaptarse a un mundo totalmente diferente. Sus trabajos desaparecerán y otros surgirán en su lugar. Así es como deben ser las cosas y no fijar precios de libros por ley ni subvencionar modelos de negocio caducos...

El Abuelo dijo...

Si es que los libreros aun no han explotado todas las alternativas a la digitalización total, que además no es lo que desea una gran parte de los lectores.

En ese sentido, ¿qué hay de apoyar la liberalización del precio del libro y, sobre todo, la introducción de la solicitud individual, a partir de una base de datos completa, para imprimir sólo los libros que se demanden?