domingo, 9 de junio de 2013

Lectores en la sombra

Esta semana ha sido otra temporada de noticias "agarrate que vienen curvas", esta vez con epicentro en las pensiones.

Si no hubiese escrito aquí hace ya no me acuerdo cuando que la bajada de las pensiones era uno de los pasos inevitables en el via crucis español, tal vez ahora me apetecería explayarme sobre el tema.

Pero no, no merece la pena.

Si me parece más interesante la información que dice que los servicios de inteligencia norteamericanos se dedican con fruicción a leer la corrrespondencia que circula por la red, "para protegernos de los terroristas".

La verdad es que el tema también es bastante viejo. (Vease la película "Los tres días del condor", que es de los años setenta).

Yo tengo una experiencia propia de este tema, ya que cuando trabajaba en mi juventud más juvenil en Correos, (como auxiliar interino), veía como el policia de "la social" destinado en la oficina del aeropuerto de Barajas, seleccionaba al azar una bandeja de cartas y se la llevaba a su rincón.

Supongo que era al azar, porque la correspondencia que venía de Moscú por ejemplo, era examinada toda, y lo otro era un además.

Claro que entonces aquello era una dictadura y a la mayoría de los españoles les parecía bien. Digo esto porque a los que nos parecía mal eramos una minoría insignificante, perseguida y perfectamente localizable.

Ahora en el territorio internet, ni que decir tiene que la cosa es a la vez más fácil y más dificil a la vez.

Más fácil porque no hay que ensuciarse las manos con el gesto de agarrar unas cartas privadas y llevárselas a un rincón y violar un derecho que así en lo físico parece más elocuente. Ahora simplemente se entra en un blog como este y se mira.

Habrá máquinas recorriendo los rincones de la red a la busca de palabras clave, o colectivos sospechosos, gustos vigilables, o tal vez simplemente el azar como en los tiempos del franquismo.

Y más dificil porque es tal la masa de información que no se muy bien como la podrán procesar correctamente, como demuestran los casos recientes de los "terroristas" londinenses o el frances, que a pesar de estar "fichados", no estaban controlados.

Yo por si acaso, saludo cordialmente a mi posible lector secreto, y le animo a seguir en la ingrata tarea de descubrir terroristas entre los jubilados cabreados, los adolescentes atontados, los parados desesperados, o las amas de casa alienadas.

Me pregunto que cuadro del mundo se crearán estos lectores de lo ajeno.

Un mundo de posibles terroristas, magnicidas de salón, pervertidos sexuales de diferentes corrientes, drogadictos de la seguridad social, o conspiradores de tertulia y cafelito cortado.

Y mientras sigue la vigilancia intensiva, tiene que ser una muchacha armada con un pito y un cartel quien persiga a los carteristas del metro, y los agricultores tienen que patrullar sus tierras para que no les roben sus cosechas los nómadas.

Gracias a la censura yo leía todas las semanas "Novedades de Moscú", periódico que enviaban desde la URSS y que naturalmente nunca llegaba a sus destinatarios.

Y así descubrí que la URSS se parecía muchísimo a la España de Franco, con sus militares llenos de medallas y sus plutócrtas inaugurando pantanos.

A lo mejor los lectores secretos también puedan aprender algo util. 

1 comentario:

Alejandro Cordón dijo...

Como comentaba el otro día alguien en Twitter, ahora mismo disponemos de la capacidad de escribir aleatoriamente "Al-Qaeda" para provocar que un pobre analista de la CIA tenga que hacer horas extra y no llegue a casa a cenar :-D