miércoles, 27 de noviembre de 2013

Las cuchillas

Vale, a mi tampoco me gusta que a las vallas de Melilla se les hayan colocado cuchillas como forma de "disuasión pasiva" en palabras vergonzantes del ministro del ramo.

No creo que a él tampoco le gusten. No creo que a nadie le gusten.

La pregunta que todos nos deberíamos hacer es ¿y que hacemos entonces?

¿Dejamos que todo el que quiera entre en territorio nacional y de la UE?

¿Estamos dispuestos a recibir a varios millones de personas y a alimentarlos y a cuidarlos?

La gente que viene no tiene ni capital, ni conocimiento, ni recursos, ni tan siquiera nuestro idioma o cultura.

No van a contribuir a pagar las pensiones ni la Seguridad Social.

No van a crear riqueza.

Se van a poner a la cola de los servicios sociales y a recibir lo que les demos.

¿Podemos hacerlo?

Por otra parte los medios para parar la avalancha humana se han revelado hasta ahora incapaces.

Se lanzan en masa contra las defensas utilizando medios parecidos a los que utilizaban los asaltantes de las murallas de los castillos. Se montan en barcazas de mas que dudosa navegabilidad. Atraviesan el Sahara en camiones destartalados o autobuses decrépitos. Están dispuestos a todo.

Son el producto de una explosión de la natalidad sin precedentes históricos en Africa, cebada por la acción insensata de ONGs y programas de "ayuda humanitaria" centrados en los niños y las madres, que han incentivado la fertilidad y aumentado dramáticamente la esperanza de supervivencia de los recién nacidos, en una zona donde no existe cultura de contención de la natalidad y si la de tener cuantos más hijos mejor.

Europa tiene que decidir entre los buenos sentimientos y el bienestar y la seguridad, y eso es un terreno tradicionalmente fértil para el populismo y el fascismo, por un lado, y para los extremismos buenistas por el otro.

El debate de las cuchillas nos permite entrever la clase de debates que se nos vienen encima.

Yo me posiciono.

Estoy a favor de controlar la invasión de inmigrantes.

Si a alguien se le ocurre algo mejor que las cuchillas que lo diga por favor. Si no, que nos explique que piensa hacer con los inmigrantes.  

1 comentario:

Alejandro Cordón dijo...

Una alternativa: dar otra salida a esa gente. La historia ha demostrado repetidas veces que el ser humano, ante la desesperación, no valora adecuadamente el riesgo de una acción, cualquier opción es buena, incluso si tiene forma de cuchilla afilada.

Así que ya puedes poner cuchillas, metralletas, rayos láser o leones hambrientos, que mientras sigan desesperados seguirán enfrentándose a ellos sin valorar las consecuencias. Cualquier cosa mejor que esto, piensan, y aunque no siempre es un razonamiento correcto, ahí está, en la naturaleza humana.

Igual que aquellos pobres que se tiraban de las Torres Gemelas ante el acoso de las llamas.

No sé qué es mejor que las cuchillas. Pero sí sé que su efecto es exactamente el mismo que vallas sin cuchillas. Y éstas al menos son más humanas.