sábado, 23 de abril de 2011

Cisnes negros en bandada. Otra reflexión cuaresmal.

Hace unos días, en página impar y a toda página, se publicaba una reflexión (pagada) del presidente de uno de los principales fondos de inversión europeos, concretamente francés, sobre las circunstancias de estos momentos que han llevado a una volatilidad extrema de los mercados financieros, y a pasar apuros a muchos fondos que ya no saben en donde se debe colocar el dinero de los ahorradores sin que este sufra graves quebrantos.

Me llamó la atención que un fondo se sintiese en la necesidad de dar explicaciones en forma de mensaje publicitario, y que su presidente lo hiciese no ya pidiendo disculpas, sino literalmente confesando su pasmo ante tanto desastre desacostumbrado.

Decía el buen hombre que lo que sucede se debe a la aparición, no ya de uno de los célebres cisnes negros, o sea fenómenos en principio imposibles pero que finalmente acontecen, sino de tres cisnes a la vez, lo que eleva la probabilidad a los límites de lo sobrenatural.

Esos tres cisnes en bandada eran, el primero las revueltas musulmanas, (el decía árabes por ser políticamente correcto), el segundo el fuerte fenómeno climático de "La Niña" que ha tenido lugar este año y que ha afectado fuertemente a las cosechas en muchos lugares del mundo, y finalmente el tercero el "tsunami" y el desastre de Fukusima.

En realidad los tres cisnes afectan a una substancia que es lo mas importante para la humanidad actual, es decir, la energía.

Las revueltas musulmanas porque el temor a que una nueva generación de extremistas musulmanes se hagan con el control de las mayores reservas petrolíferas pone los pelos de punta a cualquiera.

La crisis de las cosechas porque el problema es que se da en un contexto en el que la superficie cultivada para alimentos se había reducido para producir "bio-combustibles), y ahora cosechas perdidas significa hambre directamente, por lo que incrementar la producción de esos bio-combustibles se antoja imposible.

Y Fukushima porque el inevitable parón nuclear subsiguiente significa aumentar el consumo de gas o carbón, lo que ademas de encarecer la energía, también provocará un aumento de emisiones y un empeoramiento de la situación de cambio climático.

A mi me enseñaron en la academia de directivos de Ericsson que toda la economía giraba en torno a los precios de la energía, y desde entonces he seguido con interés la cuestión de los precios del crudo, pero también, como profesional de las TIC siempre he comprendido que nuestro oficio gravita sobre la existencia y disponibilidad de energía barata y abundante, y por tanto me parece que efectivamente hay motivos para alarmarse.

El mundo está en uno de esos momentos de cambio que tanto gustan a los historiadores.

Algo nuevo está naciendo y por ello todo lo que parecía inatacable se tambalea.

En los próximos años la cuestión energética va a estar en primer plano. No solamente como guía para los entendidos y analistas, sino en la vida de la gente corriente.

Ahorrar energía, buscar procedimientos alternativos y mas eficientes para cualquier actividad, re-pensarlo todo. Esa será la tarea.

El control de las reservas energéticas será el eje de las políticas exteriores de los grandes bloques, y la creación de nuevas pautas de consumo sostenibles el eje de las políticas internas de los países.

Un mundo multipolar esta ya sustituyendo al predominio americano que nos ha gobernado desde finales de la segunda guerra mundial. Se nota en la volatilidad del dolar,a la que también se refería el presidente del fondo en cuestión, en la difícilmente expandible exposición militar de los USA, y en el desarrollo veloz del mundo emergente encabezado por China.

En otro momento histórico estaríamos en vísperas de otra gran guerra, pero las armas nucleares lo hacen imposible, así que veremos múltiples conflictos "menores" como el de ahora en Líbia, y desde luego un incesante esfuerzo investigador por conseguir ventajas competitivas y estratégicas sobre los otros bloques.

En realidad podríamos reducir lo que pasa no a una bandada de cisnes negros cruzando el horizonte, sino mas bien al angustioso crujir de las cuadernas del mundo en que vivimos, (que está a punto de volver a ser "El mundo de ayer"), y al rumor de los hasta ahora desheredados de la tierra que un a vez puestos en marcha no hay quien los detenga.

Un tiempo adecuado para ser joven, e incluso para ser un anciano curioso e impertinente.

1 comentario:

Alejandro Cordón dijo...

También era "imposible" una guerra mundial... Y una segunda... Qué miedo leer que es imposible una guerra de armas nucleares...