lunes, 16 de diciembre de 2013

Los abajo firmantes

Con tanta independencia de Cataluña y tanta dependencia ucraniana, están los medios bastante aburridos.

En el mundo digital no parece pasar nada desde hace tiempo, que no sea nuevos intentos de colocarnos gadgets cada vez más dudosos.

La fibra óptica más que llegar a nuestras casas se arrastra por las canalizaciones, y así pasados mas de doce meses desde que Telefónica "llegó" a nuestra puerta, aún no ha llamado al timbre. Supongo que habrá que esperar otro añito a que se decidan.

Lo más interesante en las últimas semanas ha sido un manifiesto de intelectuales exigiendo que termine el espionaje masivo a los particulares que llevan a cabo, con manifiesto margen de mejora, las agencias de espionaje de USA, Francia, UK, y los que no aparecen en la foto.

No se si los intelectuales abajo-firmantes se creen por un momento que las múltiples agencias de espionaje van a dejar de mirar los correos, y demás piezas de relación social, que son tan fácilmente consultables.

En mi opinión, ¡ni de coña!

Con todos los juguetitos relacionados con eso que ahora se llama Big Data, y que antes se llamaba "minería de datos", y antes en tiempos pretéritos "bases de datos", hemos creado las condiciones perfectas para que cualquier espabilao termine sabiendo si tenemos tendencias sado-masoquistas porque hemos comprado 50 Sombras de Grey por Amazon, o si somos paleo-comunistas porque nos hemos descargado la película Reds.

También pueden pensar que somos snobs si pedimos comida japonesa o maniaco-depresivos si nos recetan Orfidal en la Seguridad Social.

Pueden deducir que tenemos un affair si enviamos flores o que somos pro-palestinos si tenemos una asistenta de nombre árabe.

Desde luego deben tener un empacho de anti-sistemas si leen lo que pensamos de la clase política, y de machistas irredentos si analizan los chistes que nos enviamos los amigos.

En mi caso pensarán que soy un infantiloide que lee novelas de ciencia-ficción y compra soldaditos de plomo, y un presumido que escribe en un blog las tonterías que se le ocurren.

Francamente a estas alturas me preocupa muy poco lo que puedan averiguar sobre mi las agencias de espionaje, y también se que por muchos manifiestos que se firmen cada vez más agencias tendrán más capacidad para analizar lo que somos.

¿De que les sirve?

Me parece que de poco.

Los tiempos de Hoover y el FBI y la "caza de brujas" han quedado muy atrás.

Y me temo que los únicos que no utilizan las redes sociales son precisamente aquellos que nos gustaría que detectasen las agencias.

En realidad lo que todos estos analistas van a descubrir es que somos un atajo de capullos que intentan buscar placer y huir del dolor.

Pero eso ya lo averiguó Freud sin necesidad de ordenadores.



        

1 comentario:

iván Marcos dijo...

Hola, muy interesantes los posts, en concreto sobre este del espionaje un apunte, a mi realmente no me "preocupa" en el sentido de que no tengo nada que esconder, otra cosa es que me guste o no que se metan en mi intimidad, por otro lado, vi un documental en la 2 hace un mes o quizás mas y la conclusión que sacaban es que toda esa información no tiene precio para las agencias de publicidad, se supone que les venden los datos y las agencias buscan mejores maneras de llegar a su publico y vendernos sus productos