En estos últimos tiempos se están produciendo una gran cantidad de filtraciones.
Unas veces las producen los propios jueces o el personal a su cargo, otras la policía, otras los servicios de inteligencia y otras misteriosos colectivos cuyos fines parecen honorables pero que huelen a chamusquina.
El problema es que tenemos todos nuestros datos en la red y por muchos filtros y muros que se ponen, siempre hay una forma para que avezados hackers al servicio de no se sabe muy bien quien, rompan las barreras y se hagan con el botín.
Después, ese botín se hace llegar a medios lo menos escrupulosos posible, y ya tenemos montada una buena.
Digo esto de los escrúpulos, porque se supone que en el periodismo fetén, es necesario comprobar la verosimilitud de las fuentes y tener al menos dos que coincidan.
Pero aquí y ahora no hay compasión: papeles que llegan, papeles que se publican sin más y luego ya se investigará.
En el caso de los papeles de este bufete panameño, que no será el único que se dedique a crear sociedades en Panamá, es evidente que alguien ha desmontado sus sistemas de seguridad y se ha apropiado de una documentación que se supone que debería ser confidencial.
Como la cosa tiene un alcance mundial, dudo mucho que se trate de una operación contra la Infanta Pilar o contra Almodovar, que son en esta ocasión víctimas colaterales de una masiva e indiscriminada revelación de secretos.
Y da igual que el Gobierno o los Gobiernos se apresuren a afirmar que tener una sociedad en Panamá no es constitutivo per se de delito, porque todo el mundo piensa que tener una sociedad en un sitio así es una prueba irrefutable de ocultación de datos a la correspondiente Hacienda Pública, y ya se sabe que eso, en nuestra sociedad, es lo peor de lo peor.
Vaya, que un crimen con muertos prescribe como delito en unos años y una trampa a Hacienda NUNCA prescribe.
Nos estamos inclinando de una forma muy peligrosa a formas de control social más propias de regímenes totalitarios que de democracias.
Se publican correos privados sin trascendencia penal ninguna solo por el morbo de los personajes implicados. Y se hace desde los propios juzgados con total desparpajo.
Se publican secretos militares y de inteligencia.
Se publican o se amenaza con publicar las nóminas de las empresas.
Fotos íntimas, datos médicos, conversaciones privadas....
Y todo en nombre de un nuevo totem de la sociedad contemporánea que es la transparencia.
A la mayor parte de la gente al parecer, la transparencia les parece de perlas.
Como los puritanos del siglo XVI, vamos a tener que aceptar vivir en casas de ventanas sin cortinas ni celosías para que todo el mundo pueda ver en todo momento lo que hacemos.
¿Donde ha quedado la cuestión de la inviolabilidad de la correspondencia?
¿Donde ha quedado el secreto profesional?
¿Donde ha quedado en suma la privacidad?
¿O es que se supone que todo lo que no podamos o no queramos mostrar al público es automáticamente delito?
Esto me recuerda a cuando los inquisidores buscaban en las basuras de las familias conversas para ver si había o no restos de carne de cerdo o tocino.
Estoy seguro que entre todos los que aparecen en los papeles de Panamá, habrá muchos cuyas actividades sean cuestionables, pero también habrá quienes hayan considerado que gestionar sus ingresos internacionales a través de un país con bajos impuestos es perfectamente razonable, sobre todo cuando la Hacienda de tu país se quiere quedar con más de la mitad de tus ingresos.
Pero eso tampoco es la cuestión.
La cuestión es si tenemos derecho a algo tan consustancial con la democracia que es que los delitos tienen que ser demostrados uno a uno y que no se puede acusar a granel en los medios de comunicación en base a papeles robados o a documentos hackeados.
Nos puede hacer ahora mucha gracia porque los aludidos son ricos y famosos, pero hay que recordar que podemos llegar a situaciones en las que se publiquen registros médicos, formativos, de hábitos alimenticios y otras cuestiones que nos afecten a todos.
Si se sospecha que alguien ha cometido un delito se le investiga y se solicitan sus datos a donde sea, pero primero se tiene que investigar.
Lo demás es pura Inquisición.
jueves, 7 de abril de 2016
Los Panamá Papers y los secretos de cada cual
Publicado por Antonio Cordón a las 11:33 0 comentarios
jueves, 31 de marzo de 2016
Tonterías consuetudinarias
Existen una serie de clichés en los medios de comunicación y en la opinión pública que realmente me conducen al aburrimiento y a desesperar de que alguna vez seamos capaces en este país de hablar con un poco de rigor de cualquier tema.
Uno de esos temas es el de los refugiados.
Instalados como estamos en el espíritu de la religión feminista-buenista, somos al parecer muy partidarios de abrir nuestras fronteras a todo el que quiera instalarse en nuestro país, siempre con la condición de que sea musulmán y de piel mas bien cetrina.
Se repite hasta la saciedad que son víctimas de la guerra, y se insinúa que esa guerra la hemos provocado nosotros con nuestro apetito desmesurado por el petróleo.
Al parecer en este asunto lo más importante son las imágenes de los "refugiados" andando por caminos embarrados o los cadáveres de los ahogados en las islas griegas. A veces hay tantos reporteros como refugiados.
A nadie parece importarle la cuestión de como va Europa a gestionar un flujo de emigrantes compuesto por millones de personas procedentes de países que van desde Filipinas hasta Etiopía y desde Gabón a Nigeria, pasando por todo el Oriente Medio y más allá hasta las montañas afganas.
Tampoco parece importar a nadie las consecuencias de crear en Europa fuertes minorías musulmanas que ya han manifestado con los hechos su decisión de no integrarse ni aceptar los principios básicos de nuestra cultura.
NI por supuesto, las consecuencias de importar la guerra civil que mantienen sunnies y chiies en todo el mundo y que suele materializarse en acciones terroristas, que cuando se dan en los países en guerra adoptan la forma de acciones y represalias y cuando se dan en nuestro países adoptan simplemente la forma de carnicerías a las que se contesta con flores y cánticos, ya que cuando se piensa en contestar con las armas salen los tontainas de siempre a decirnos que "eso no es proporcionado y que es matar moscas a cañonazos".
Cada vez que escucho a algún sacerdote buenista decir que en esta guerra de atentados hay más víctimas musulmanas que cristianas, me dan ganas de retirarme a un monasterio que no tenga acceso a ningún medio de comunicación para no tener que escuchar más idioteces. Los atentados allí son parte de una guerra en la que los dos matan. Los atentados aquí solo son muestras de la rabia de unas minorías que se sienten apoyadas por uno de los contendientes en liza: los saudíes.
En los países en los que no existen tales minorías no hay atentados. (Polonia, Chequía, Lituania, Suecia.....). Donde si hay minorías si los hay: España, Francia, Bélgica, UK....
Obviedades que nadie quiere recordar, como el hecho de que la mayoría de los refugiados nada tiene que ver con la guerra, excepto con el hecho de que por la edad parecen desertores o miembros de milicias que temen la llegada de sus enemigos, o sea unos angelitos.
Otra obviedad que nadie recuerda es que todos salen de Turquía, un país super militarizado y con un control policial estricto, ya que ellos están en guerra contra los kurdos que también recurren al terrorismo.
Y si salen tantos refugiados de Turquía es porque los turcos lo permiten o directamente lo organizan para tener un arma de presión sobre la UE a la que ya han sacado un buen dinero y más que nos vana a sacar aparte de la promesa de no reconocer un estado kurdo en los territorios liberados por estos viejos luchadores sin patria.
Esta es una guerra muy complicada y reducirlo todo a la imagen de un niño ahogado es nuestra mejor contribución a sufrir una grave derrota que cambiará de raíz nuestras vidas y nos llevará a la violencia y a la pobreza.
Que razón tenían los paganos cuando acusaron al cristianismo del declive del imperio. El buenismo nos lleva por el mismo camino.
Publicado por Antonio Cordón a las 11:08 0 comentarios
viernes, 11 de marzo de 2016
Los emails de la Reina
En otro tiempo no tan lejano, las indiscreciones de una Reina de Francia, que regalaba una joya a un amigo inglés, daban para que Alejandro Dumas escribiese Los Tres Mosqueteros.
Hoy, los mensajes entre la Reina Leticia y un antiguo amigo de su marido, se han convertido en la chirigota nacional y no hay periodista o político que se resista a comentarlos con el famoso retintín que es una marca de la raza española.
El que tales mensajes de carácter puramente personal y que carecen de trascendencia para la investigación en que está inmerso el receptor hayan salido a la luz, resulta una cuestión que no es baladí.
El señor López Madrid está metido en mil fregados. En su condición de "mensajero" de OHL por sus múltiples contactos familiares y de clase social, se ha visto ahora salpicado por las múltiples causas contra la corrupción que vienen animándonos las sobremesas desde hace meses.
Además era, como no, consejero de Caja Madrid, y por lo tanto usuario de una tarjeta "black" de la que hizo poco uso, 35.000 euros, que ya ha devuelto, lo que no le libra de llevar ese baldón que viene a ser como llevar el sombrero de copa del Tio Gilito, o sea un letrero muy grande que dice: capitalista-gorrón.
Es un ejemplar perfectamente típico de la fauna de los que han mandado toda la vida en el país y que siempre han considerado lo más normal seguir mandando. O sea un tipo al que en sus buenos tiempos la gente le lamía el culo y ahora todo el mundo quisiera apedrear.
Pero como es amigo del colegio del Rey pues han seguido siendo amigos, lo que nos sucede a muchos con nuestros viejos compañeros de pupitre.
Y que sean amigos es lo más normal, como es normal que entre amigos se intercambien mensajes.
Lo que no es normal es que esos mensajes aparezcan en los sumarios, y que una vez allí se filtren convenientemente a medios que no es que no tengan escrúpulos, sino que directamente son enemigos acérrimos de la monarquía.
Todo el mundo tiene derecho a tener una vida privada.
También los Reyes.
Poner en ridículo a las personas publicando las tontunas que decimos cuando queremos ser afectivos es muy feo.
Y tener unos juzgados en los que intervenir las comunicaciones se ha convertido en algo cotidiano es tremendamente peligroso para la convivencia.
Una cosa es hacer seguimientos a la mafia y otra copiar todas nuestras conversaciones por si decimos algo inconveniente.
Los corruptos tienen que se sometidos a la justicia. No al escarnio.
Si no, esto no es una democracia sino el reino de Nerón.
Y ya vemos que no se salva ni el Rey.
La transparencia tiene un límite o tiene que tenerlo.
No podemos estar contínuamente examinando lo que decimos por teléfono o nos vamos a volver locos.
Y esto afecta a todos.
Publicado por Antonio Cordón a las 17:52 0 comentarios
miércoles, 9 de marzo de 2016
En esta guerra vale todo
Antes, las guerras se podían dividir entre aquellas que afectaban poco a la población civil, o sea aquellas en que ejércitos profesionales luchaban en campos de batalla, y cuando se producían destrozos no era ese el objetivo de la guerra, y aquellas en las que la población civil si constituía el objetivo de la guerra.
A lo largo de la Historia se han dado unas y otras, y aunque la población civil tenía que soportar los ejércitos y su avituallamiento, la cosa era pasable.
Pero luego en la Segunda Guerra Mundial, como antes en las guerras preparatorias como la de Abisinia o la de España, se pusieron en marcha mecanismos para desmoralizar al ejército enemigo machacando directamente a la población civil.
Ahora nos enfrentamos a un nuevo tipo de guerra en la que la población civil está siendo utilizada como arma para atacar al enemigo.
Se comenzó con las intifadas y los niños tira-piedras pero ahora se hace a través de los flujos de "refugiados".
Se saca mediante el terror a cientos de miles de personas de sus hogares y se los lanza con falsas promesas de refugio y subvenciones hacia los "paraisos" occidentales que constituyen el enemigo a batir.
Organizaciones perfectamente engrasadas transportan a esos cientos de miles de personas hacia la frontera turca y de allí a la costa en miles de vehículos que dificilmente pasarán inadvertidos a las autoridades de aquel país.
Allí, de nuevo en miles de embarcaciones, pasan la estrecha franja de mar que separa Turquía de las islas griegas, y allí les esperan cientos de ONGs que los trasladas a campamentos organizados para después comenzar el éxodo a través de los Balcanes antes de llegar al objetivo que es Alemania o los países escandinavos.
Y así todos los días mientras los medios de comunicación nos bombardean con la canción de la solidaridad y nos enseñan las lacras de nuestra sociedad egoista alertando a los políticos sobre lo que tienen que hacer.
No hay duda de quien está ganando esta guerra.
Los que la han provocado.
Y tampoco hay duda de quien la va a perder: nosotros.
Publicado por Antonio Cordón a las 10:33 0 comentarios
domingo, 6 de marzo de 2016
Un nuevo fantasma recorre el mundo...
Es el fantasma del populismo.
Que lejos quedan los días en que Carlos Marx se atrevió a pronosticar que el triunfo de las clases trabajadoras sobre la burguesía entonces imperante era inevitable e irrevocable.
Pero como siempre he mantenido, aún sin saberlo, Marx estaba enunciando una gran verdad que era que lo que venía era el fin de la etapa del individualismo liberal hijo de la Ilustración para ser sustituido por la gran marea de las masas que reclamarían su lugar en el mundo.
Esas masas han sido desde entonces pastoreadas con mayor o menor acierto por distintos regímenes o versiones de la democracia, hasta hacernos creer que durante largos periodos de tiempo existe de verdad un sistema en el que los ciudadanos con sus votos deciden el rumbo de la Historia.
Pero cualquiera sabe que eso es tan solo una convención. Un teatrillo que se mantiene a base de mentiras que todos aceptamos porque es lo que más nos interesa.
El teatrillo funciona siempre que se pueda adormecer a las masas con la ración de sueños de mejora e igualdad que permite que los que mandan sigan haciendo lo que corresponde sin mas molestia que la de tener que someterse a procesos electorales convenientemente limitados en los que unos grupos de personas que viven de ello, encarnan supuestas alternativas de desarrollo social o diversos esquemas ideológicos sin relación alguna con la realidad.
Pero cuando el sistema se gripa y deja de correr el alimento mágico de la ilusión de mejora, entonces las masas se alteran y se enfurruñan y dejan de ver a los gobernantes como mediadores entre sus sueños y la realidad, y comienzan a verlos como precisamente un obstáculo entre esos mismos sueños y la ahora dura realidad.
Entonces aparecen otros mediadores que en lugar de pregonar unos programas técnicos que nadie se ha molestado nunca en leer, hablan con autoridad de soluciones, acciones, energía y valor.
En los años treinta del pasado siglo se llamaron Mussolini o Hitler, o Largo Caballero o Gil Robles.
Como el resultado es bien conocido no me extenderé.
Lo que me preocupa es que está volviendo a pasar.
Y no solo en España con el amigo Iglesias, sino lo que es mucho peor el los propios Estados Unidos, Donde un nuevo Mussolini, llamado Donald Trump, está arrasando en las primarias y amenaza convertirse en el nuevo presidente del país más importante del planeta.
Unase Trump al ISIS, a Putin y a los neo fascismos que comienzan a inundar Europa y tenemos casi todos los ingredientes de una nueva catástrofe.
La falta de trabajo fijo, de salarios decentes, las amenazas que penden sobre el sistema del bienestar, y la llegada masiva de emigrantes del tercer mundo hacia Europa y USA están poniendo todo patas arriba.
Y de nada sirve razonar, porque las masas no razonan. Nunca han razonado. Cuando la gente tiene miedo solo quiere escuchar que todo tiene solución y sobre todo que hay unos culpables a los que hay que eliminar.
A lo mejor ha llegado el momento de otra gran oleada de destrucción que permita posteriormente un nuevo periodo de estabilidad, pero por favor a ver si entre todos somos capaces de no favorecer el crecimiento de la hydra venenosa.
Luchemos por defender el teatrillo de la caduca democracia.
Es una mierda, pero es lo único que nos separa de la barbarie.
Publicado por Antonio Cordón a las 18:21 0 comentarios
viernes, 4 de marzo de 2016
El pacto de nunca acabar
Escribo esta nota en la tarde previa a la votación de la segunda intentona de investidura de Pedro Sánchez, y ante la más que previsible debacle de esta intentona que a estas alturas ya no se sabe si es real o un simple posicionamiento de cara a unas nuevas elecciones.
Los parlamentos del último debate ya han sido muy comentados. Unos que piden apoyo para echar a Rajoy y otros que dicen que de eso nada y que quieren poltronas.
Es muy aleccionador.
Porque nadie parece tener en cuenta los siguientes puntos:
España se encuentra en una situación financiera muy delicada, con un nivel de deuda que solo es posible financiar gracias al Banco Central Europeo.
Tenemos deficit de gasto lo que quiere decir que cada año gastamos mas de lo que ingresamos ya que nuestro sistema de bienestar social no es sostenible en las actuales circunstancias.
Y eso no lleva al punto anterior que cada año es más grave.
Tenemos dos territorios en abierta rebelión, Cataluña y País Vasco, con sus características diferentes pero decididos a la independencia.
Y tenemos a una parte de la población, unos cinco millones de personas, que se han quedado excluidos del sistema de distribución de rentas y están igualmente en abierta confrontación con el Estado.
Tenemos una auténtica epidemia de casos de corrupción que han conducido a una oleada de desprestigio de las instituciones especialmente de los partidos políticos.
Tenemos un sistema económico basado en los servicios que cada vez ofrece menores salarios.
Tenemos una juventud sobre preparada que ni encuentra empleo en España ni tiene la más mínima oportunidad y millones de inmigrantes infra cualificados que compiten con los nacionales por los sub empleos.
Y finalmente tenemos un sistema de pensiones inmanejable que pone en peligro todo el sistema de estabilidad social.
Con todo esto, todo el mundo sabe que el próximo gobierno las va a pasar moradas a no ser que suceda un milagro y la economía mundial se relance y nos toque con su manto protector.
Pero si con el petróleo por los suelos la recuperación ha sido tan pequeñita, nadie puede augurar nada bueno como vuelva a subir.
Así que toca seguir con las reformas, o sea, seguir apretando el cinturón y buscar solución a los males institucionales reformando la Constitución, para ver si damos salida al tema catalán, y el sistema de partidos con una nueva ley electoral.
Todo ello requiere un gran consenso.
Y no lo hay.
El PP está ofuscado por su situación interna. El PSOE es demasiado débil y se siente amenazado por Podemos. Podemos es una amalgama de comunistas y anarquistas cuyos programas son sencillamente inaplicables en la UE y nos llevarían a la ruina en menos de un año, y Ciudadanos solo representa a una minoría ilustrada y asustada.
Los demás solo están para enredar y enmerdar.
En esta situación solo cabría apelar al patriotismo de un gobierno de concentración dejando las siglas de cada uno a un lado, pero ya hemos visto lo lejos que estamos de eso.
Así que a parte de rezar y dedicarse a la introspección no se me ocurre nada.
Me contaban el otro día que el sistema romano se basaba en la existencia de dos clases: los patricios y la plebe que convivían bajo un pacto no escrito. Los patricios buscaban la gloria y la plebe obtenía igualdad a cambio de ayudarles a conseguirla.
Pero los patricios de hoy solo buscan el trinque y la plebe ya no puede soñar con la igualdad que ve como se aleja con los recortes.
Como todo el mundo sabe como acabó aquello, no voy a hacer profecías escatológicas.
Que sea lo que Dios quiera.
Publicado por Antonio Cordón a las 17:50 0 comentarios
martes, 16 de febrero de 2016
Corruptos y corruptores
La dimisión de Esperanza Aguirre tras su paso por el "parlamento" madrileño y el programa de Jordi Ebole es un paso más en el camino que nos lleva a dar por bueno que en España no hay político que se salve de la corrupción.
Se había resistido a dar este paso pero el trago de aguantar a los inquisidores podemitas y la reflexión de Josep Borrell en el programa de Ebole sobre la necesidad de asumir responsabilidades políticas, creo que fueron demasiado incluso para ella.
El programa se emitió después de la dimisión, anoche concretamente, pero se había grabado antes y la cara de Aguirre ante las palabras del otrora enfant terrible del socialismo español, reflejaba que ya no iba a resistirse más.
Es posible que Aguirre no se haya embolsado nada del dinero que llegaba a su partido para su mantenimiento de manos de empresas adjudicatarias, pero naturalmente que sabía que ese dinero llegaba. ¿Como no lo iba a saber?
En realidad lo sabemos todos.
En la Transición se creó el sistema de partidos y se hizo con muchas imprecisiones y mucha ingenuidad.
Imprecisiones a la hora de poner límite al poder que podían llegar a alcanzar y que entonces era inimaginable, e ingenuidad a la hora de pensar que las campañas electorales y los gastos estructurales los iban a pagar los militantes, (que también iban a trabajar en las campañas).
Naturalmente eso no duró mucho y pronto hubo que pagar a profesionales para que pegasen carteles o para que llenasen mítines.
Y entonces se vio que no había dinero en la caja y la consecuencia fue pedir a los amigos y estos amigos, que eran empresas, pidieron algo a cambio.
Como la ley no permitía estos intercambios, comenzaron a circular los maletines y a extenderse las facturas falsas.
Y los "tesoreros" comenzaron a disponer de unos fondos que no existían y claro, la tentación de "distraer" una parte de esos fondos inexistentes, era y es muy fuerte.
Los de la dirección miraban hacia otro lado y no "sabían" nada. El dinero fluía y se pagaban las facturas o se utilizaban circuitos paralelos montados sobre servicios a precio regalado.
Los de arriba no se manchaban. Y los que estaban en la mierda aguantaban sabiendo que si les pillaban tendrían que comerse el marrón.
Dos tesoreros del PSOE fueron a la cárcel, y los del PP se salvaban por sus triquiñuelas legales, de las que tanto sabe Trillo el que ahora es embajador ante la corte de San Jorge.
Hasta que llegó Bárcenas que no estaba dispuesto a comerse el marrón. En Génova entraron en pánico. "Se fuerte Luis", y otras lindezas pero Bárcenas se había hecho una fortunita y eso molestó a muchos.
Mientras en Madrid y Valencia, menudeaban los personajes turbios entre los que sobresalía un tal Granados, mano derecha de Aguirre.
Y cuando los negocios de Granados se juntaron con los negocios valencianos y de la Gürtell, la cosa comenzó a entrar en ebullición.
Y así llevamos años ya.
Y la gente se cansa. Se cansa de ver como todo son razones para aplicar la "racionalidad" económica al común de los mortales mientras los que aplican esa racionalidad se aplican una vara de medir muy diferente.
Y se cansa de ver como no pasa nada.
Los partidos tienen que existir y los partidos tenemos que pagarlos. Las obras públicas y las campañas hay que hacerlas y alguien tiene que hacerlas.
Lo que no puede seguir pasando es que una cosa y la otra estén mezcladas.
Y hay que poner fin a este baile de corruptos y corruptores antes de que nos lleve la corriente a todos.
Publicado por Antonio Cordón a las 16:18 0 comentarios
miércoles, 10 de febrero de 2016
Titiriteros y jueces, una mala mezcla
Todo este asunto de los títeres y el ayuntamiento de Madrid es un esperpento que mueve a la perplejidad no solo a los propios sino también y por lo que ha aparecido en la prensa foránea, a los extraños.
Está bastante claro que en la nueva corporación municipal hay gente que no comprende que está en esos puestos para gestionar el funcionamiento de los servicios públicos y no para hacer la revolución, y que no puede ocultar sus simpatías por el anarquismo en el que han estado militando alegremente cuando no pensaban en despachos ni en cargos.
Incluso está bastante claro que muchos de ellos no tienen la inteligencia suficiente para hacer el tránsito hacia la madurez que todos en algún momento de la vida hemos tenido que hacer cuando damos por terminada la primera juventud despreocupada e idealista y nos empezamos a ocupar de ganar un sueldo y pelear por un lugar bajo el sol.
Entre otras cosas, llevamos meses presenciando el deterioro de la limpieza de la ciudad y eso que ya estaba sucia con la anterior corporación.
Y hemos empezado a ver el efecto de cogersela con papel de fumar en materia urbanística con el abandono de proyectos que seguramente no eran maravillosos pero que podían haber sido encauzados en lugar de paralizados.
Y también como van cayendo en los vicios de siempre de contratar a los amiguetes en lugar de buscar gente cualificada.
Va Carmena la pobre tratando de apagar incendios mediáticos poniendo muecas bondadosas ante las sucesivas fechorías de sus acólitos, pero ya debe de saber a estas alturas que no hay nada que hacer y que está en una cruzada tan solitaria como la de Don Quijote.
La última o tal vez penúltima ha sido la de encargar a una denominada "cátedra de la memoria histórica" de la Universidad Complutense un censo de las calles con nombres franquistas en el que se incluyen a todos los que fueron algo y además eran simpatizantes del régimen, lo que implica que Dalí o Manolete podrían ser considerados cómplices de los malos en todo aquel tiempo.
Resulta tan grotesco que parece un esperpento y ya Carmena ha dicho que de eso no hay nada pero la lista existe y el ayuntamiento ha pagado por prepararla.
Y el asunto de los titiriteros debería haber sido una más en esta lista de esperpentos si no fuese porque un juez se ha mosqueado con la representación de marionetas en la que se ahorca a un juez y ha mandado a los dos anarco-titiriteros a la cárcel unos días hasta que el ministerio fiscal, o sea el gobierno, se ha dado cuenta que estaba fabricando unos nuevos héroes de la causa anti-sistema que tantos simpatizantes tiene en nuestro país.
Y es que en España derechas e izquierdas siempre encuentran buenas razones para exculpar a los que consideran de "su cuerda".
Así las derechas siempre disculpan a los filo-nazis y los de izquierdas siempre disculpan a los anarquistas o estalinistas.
Parece que no podemos trazar líneas simplemente democráticas y dejar de disculpar a los cafres de una u otra orientación.
Porque si no somos capaces de condenar a los cafres de "nuestro lado", ¿como vamos a condenar legítimamente a los del otro lado?
Resulta repugnante escuchar como se defiende a los titiriteros en base a los escándalos de Valencia o Mallorca. ¿Que tiene que ver una cosa con la otra?
Y a los otros hacer la recíproca. Basta ya.
Lo de los titiriteros anarquistas es una actuación payasil que merece reprobación y merece que la concejala irresponsable dimita por acumulación de tarjetas amarillas.
Y lo del ayuntamiento de Valencia ya está en los juzgados y terminará como el rosario de la aurora.
Pero tenemos que aprender a dar a cada cosa la importancia que tiene.
Las leyes anti-terroristas en España son muy duras porque venimos de donde venimos, pero no están para encarcelar a dos gilipollas perroflautas.
Eso solo nos pone en ridículo internacional y nos sitúa como ese país donde siempre pasan cosas tan raras.
Publicado por Antonio Cordón a las 18:10 0 comentarios
martes, 9 de febrero de 2016
Por qué Podemos es una opción tan mala
Que el sistema político español tiene que corregir algunos males profundos no puede ser cuestionado a estas alturas.
La efervescencia de los casos de corrupción, la intolerable invasión de las instituciones del Estado por parte de los partidos dominantes, la falta de liderazgo ante las situaciones de crisis, la evidencia de que la política es el reino de los torpes y los réprobos y la falta de escrúpulos de quienes nos gobiernan a la hora de reformarse, exigen un cambio profundo y sincero.
Es igualmente comprensible que la situación de emergencia que ha sacudido a una buena parte del país y ha dislocado a tantas familias, genere un desafecto enorme respecto a la marcha del país en general. ¿Que más me da a mi si el país se va a la mierda?.
No es esta la primera vez que pasa este tipo de situación en España.
La debilidad de nuestra estructura industrial hace que demasiadas personas dependan para vivir de fuentes inseguras e irregulares de obtención de fondos, y que demasiada gente asuma como verdadero aquello de que "al que buen árbol se arrima....".
Igualmente mucha gente depende para vivir de los efectos de las buenas coyunturas económicas de tal manera que cuando estas terminan, pasan de la abundancia a la miseria sin remedio.
Y entonces aparecen las soluciones milagrosas.
Siempre aparecen salvadores con sus fórmulas mágicas: la revolución soviética, la cruzada nazi, la epifanía anarquista, el caudillismo de este o aquel, el poder taumatúrgico de la Iglesia o la sumisión sublime al Dios de los desiertos arábigos.
De todo hemos tenido y de todo volvemos a tener.
Los proyectos de regeneración ilustrada de España siempre duran demasiado poco y nunca terminan de cerrar el paso a los irredentismos mágicos que bajo capa de "trabajar para el pueblo", nos alejan de la construcción de unos cimientos sólidos sobre los que construir un país decente y próspero.
Decía Ortega que lo malo de España es que todo el mundo se pregunta en las crisis ¿que va a pasar? y no ¿que podemos hacer?, y siendo verdad, yo añadiría que el problema es que ante las situaciones de crisis siempre tendemos a buscar las soluciones mágicas y nunca la prosaica y humilde realidad.
Y ahora para nuestro mal, estamos en una de esas situaciones.
El sistema, corroído por las termitas de la corrupción, está siendo asaltado por grupos de jóvenes anarquistas o neo-marxistas, cuya ideología queda oculta por las pancartas que enarbolan: ¡decencia!, ¡democracia!, ¡igualdad!, ¡gasto social!
¿Quien se va a resistir a tan bellos conceptos si además los proclaman jóvenes "inocentes" y entusiastas?
Y ¿como les decimos a los votantes que no sigan a estos flautistas de Hamelin, si los políticos que nos han gobernado han probado hasta la saciedad su indecencia?
Y sin embargo hay que decirlo.
Para España salir de la ortodoxia económica o deslizarse hacia los reinos de taifas es una tragedia que nos va a apartar del proyecto de modernización que nos ha traído hasta aquí.
No hay nada en el proyecto de Podemos que sea mejor que lo que hemos hecho hasta ahora.
La democracia es una construcción frágil que hay que estar mimando continuamente. Es muy permeable a las corruptelas y a los estafadores. Es imperfecta. Pero no hay alternativa que no sea mucho peor.
Como demuestra la gestión de los ayuntamientos como el de Madrid, Podemos solo puede ofrecer parálisis administrativa y agitación cultural.
Está muy bien la utopía de que todo el mundo va a cobrar por no hacer nada y que todas las necesidades recibirán una respuesta, pero es una utopía detrás de la cual está la miseria y la dictadura.
Cuando no la violencia y la destrucción.
Apegarse al sistema es a veces insoportable, pero buscar su destrucción es una enorme irresponsabilidad. No hay otro.
Por favor, sigamos a Ortega y pensemos que tenemos que hacer para corregir los errores y mejorar el sistema.
No volvamos a las andadas, que nuestra historia es muy triste.
No enterremos el que puede ser nuestro último intento de ser un país europeo normal.
Publicado por Antonio Cordón a las 11:58 0 comentarios
miércoles, 3 de febrero de 2016
Diez mil niños desaparecidos
La actual oleada de emigrantes/refugiados que afluyen hacia la UE deja cada día noticias sorprendentes o simplemente inquietantes como esta de que "faltan" diez mil niños por contabilizar entre los cientos de miles de personas que cada día cruzan de forma clandestina las fronteras europeas.
Como estamos perdidos en una marea de sentimientos encontrados que van de la compasión indiscriminada hasta el miedo irracional a que nuestro mundo se derrumbe, en realidad no sabemos como enjuiciar estos acontecimientos y poco a poco perdemos la capacidad de entender el significado de las noticias que nos llegan.
Me parece que lo primero que deberíamos hacer es comenzar a distinguir la cuestión de los refugiados de la cuestión de los inmigrantes.
La situación en Oriente Próximo resulta tan atroz desde la aparición de esta nueva manifestación del Mal que es el ISIS, que oculta la realidad de un mundo en el que mucha gente se ha cansado de esperar que en sus países cambie algo para que sea posible una vida digna, y mira la sociedad europea con la desesperación de los que miran un escaparate lleno de viandas con el estómago vacío.
Y así la cuestión de los refugiados de la guerra nos lleva a considerar que todos los que se agolpan en las fronteras de Grecia, Macedonia y Turquía, huyen de los demonios fundamentalistas y por lo tanto tenemos que acogerlos sin reservas.
Tras unos primeros momentos de fraternidad impostada, los países europeos han comenzado a levantar murallas y a restablecer las viejas fronteras que parecían haber desaparecido para siempre.
Las vallas de Ceuta y Melilla, en lugar de convertirse en una anécdota como querían los tantos bienpensantes de nuestro país, se han extendido incluso a los países mas civilizados como Suecia, y amenazan con envolvernos a todos en una red interminable de alambradas y concertinas, de la misma forma que los aeropuertos se convirtieron hace unos años en lugares de escrutinio y humillación.
Si queremos salir de esta situación tenemos que considerar que la cuestión de los refugiados no puede tener la misma solución que la de los emigrantes.
Entre otras cosas porque es gracias a esta confusión que las mafias que trafican con personas hacen sus oscuros negocios.
Los refugiados deberían ser puestos a cubierto de la violencia de la guerra y deberíamos ocuparnos de que tuviesen unas condiciones de vida aceptables que deberíamos pagar sin discusiones, incluso con un impuesto especial para que sepamos que hacer buenas obras cuesta dinero.
Y deberían permanecer en lugares cercanos a sus lugares de origen para que puedan regresar cuando la violencia cese. Porque si los países poderosos quieren, la violencia en la zona cesará. Aunque eso signifique implicarnos en la guerra de una forma directa.
Los campos de refugiados son la solución pero hay que atenderlos y en este caso pagar a Turquía, que es donde están, una buena parte de la factura.
Y otra cosa son los emigrantes.
Los que piden que no se pongan límites a la emigración no saben lo que dicen.
Ni cuando Estados Unidos se estaba poblando, o Australia, se permitió a cualquiera emigrar.
Siempre se establecieron controles sanitarios y se exigió unos mínimos de capacidad de supervivencia a los que llegaban. Y a los que no cumplían se los rechazaba.
Lo de ahora se parece a las invasiones de los bárbaros germanos en los siglos III al V que destruyeron el tejido social del Imperio Romano y provocaron su desaparición.
Ninguna sociedad tiene capacidad para acoger y asimilar a millones de nuevos ciudadanos.
Así que hay que hacer algo.
Y no puede ser dejar entrar a todos ni tampoco mirar hacia otro lado como si el problema pudiese desaparecer por si solo.
Tenemos que pensar en los problemas como adultos y no como niños.
Cada día me convenzo más que hay que responsabilizar a los ciudadanos por la vía de los impuestos.
Me parece que tenemos que reformar el actual sistema en el que le damos todo al Estado para que este lo administre, y pasar a otro sistema en el que paguemos por cada cosa.
Creo que cuando tengamos que pensar en lo que nos cuesta a cada uno de nosotros cada refugiado y cada inmigrante, o lo que nos cuesta cada km. del AVE, o la policía, o lo que sea, nos vamos a volver mucho más responsables.
Y así cuando nos cuenten películas de miles de niños desaparecidos, en lugar de poner el grito en el cielo, nos preguntemos si de verdad eran diez mil, si de verdad eran niños, o si de verdad quien ha puesto en marcha esa historia tiene buenos propósitos, o si es algún vocero de la mafia que quiere debilitar aún más nuestro sistema fronterizo. (Para hacer mejor su negocio).
Publicado por Antonio Cordón a las 17:30 0 comentarios


