miércoles, 12 de octubre de 2016

El día del odio a España

La Fiesta Nacional española conmemora uno de los momentos estelares de la Humanidad. El día en que los europeos, en este caso los castellanos, encontraron un nuevo mundo donde se creía que solo había océano hasta llegar a las Indias.

Ese momento cambió la Historia de la Humanidad.

Europa y nuestra civilización greco-latina no hubiesen sobrevivido al ataque turco o a una hegemonía china si hubiesen sido estas dos grandes potencias de la época las que se hubiesen anexionado el nuevo continente.

Y alguien tenía que llegar a las costas del nuevo mundo tarde o temprano. Era solo una cuestión de tiempo.

Tampoco hubiesen sobrevivido las culturas americanas en ningún caso. Su nivel cultural era muy inferior al de turcos o chinos y siempre que se encuentran una civilización superior a otra inferior esta última perece.

Así que los castellanos y los españoles en general tendríamos que sentirnos legítimamente orgullosos de tener nuestro país relacionado con tan importante gesta.

No es así.

El día de nuestra Fiesta Nacional es precisamente aquel en el que los enemigos de España se manifiestan con especial fortaleza.

Nacionalistas de toda procedencia y anti-sistema de ideologías varias aprovechan la ocasión para vomitar todo su odio al país que les vio nacer.

Unos porque afirman que la existencia de España no les permite ser lo que ellos quieren ser y los otros bajo el pretexto de que ellos "no quieren esta España sino otra".

A los primeros nada tengo que decirles.

Los que viven el delirio identitario no son más que unos enfermos de un mal que ha causado tantas desgracias en Europa que parecería mentira que gente razonable se apuntase.

Pero así somos los humanos: preferimos nuestra tribu a un mundo en el que todos podamos ser libres e iguales.

Yo siempre defenderé ese mundo de libertad e igualdad e incluso el estado universal del que hablaron muchas mentes preclaras tras la Segunda Guerra Mundial, pero contra el nacionalismo emocional pocas razones caben.

Cuando se agitan las banderas y se entonan los himnos de la tribu la razón poco puede hacer excepto esperar a que después de la inevitable catástrofe se pueda avanzar un paso más en la dirección correcta.

Pero respecto a los anti-España del podemismo y otras latitudes de la ideología maximalista si hay algo que me gustaría decir.

España no es un juguete al que podamos vestir y desvestir cada cierto tiempo al albur de las modas de la ideolgía o del capricho de algún iluminado que crea haber dado con la fórmula de la felicidad.

España es un viejo árbol de tronco rugosos que ha crecido en esta pobre tierra a lo largo de varios siglos y que ha sido regado con mucho sudor y mucha sangre.

Gracias al esfuerzo de mucha gente y del sacrificio de muchos otros, hemos conseguido que ese árbol que a lo largo de la Historia nunca ha dado para cobijar a todos bajo su sombra, de hoy más sombra que nunca.

Cierto que bajo sus ramas se cobija un amplio número de gentes sin escrúpulos. Que grupos de poder de nula legitimidad siguen mangoneando. Que hay mucha gente que no termina de acceder a los beneficios del sistema. Que nuestras instituciones son mejorables.

Es verdad.

Pero todas esas cosas hay que mejorarlas podando el árbol y nutriéndolo con fertilizantes y no talándolo y plantando otro en su lugar.

Ya lo hemos intentado muchas veces y el resultado ha sido siempre muy malo.

Es hora de que los niños españoles reciban una educación que les permita apreciar lo que tienen, sentirse orgullos de algunas de las cosas que hemos hecho y sobre todo que aprendan que es mucho mejor construir sobre lo existente y arreglar los defectos poco a poco que tirarlo todo abajo y volver a empezar.

Pero naturalmente, para ello hay que empezar por que aprendamos a valorar lo que tenemos.

Si no aprendemos esto tan fundamental, nunca podremos sentirnos llamados a la tarea de conservar y mejorar.

España camisa blanca de mi esperanza quererte tanto me cuesta nada, cantaba un poeta comunista de los años duros del franquismo, Blas de Otero.

Nos hace falta un poco más de amor a nuestro país para podernos sentir nosotros también mejorados en nuestra auto estima.

Amor sin ceguera. Sin cerrar los ojos a los muchos temas que hay que mejorar. Con exigencia y con contundencia. Pero amor.

Y una cierta inteligencia.

Dedicar el día de la Fiesta Nacional a hablar de las vilezas de la alcaldesa de Badalona no es el camino.

Hoy es un día para hablar de España y de lo que este país ha significado para el mundo, y también para reconocer que nunca habíamos estado mejor que ahora.

Nunca.

Algo debemos de estar haciendo bien.

Feliz día de la Fiesta Nacional de España.    

domingo, 9 de octubre de 2016

El colega Donald (Trump)

Que nadie se preocupe que no voy a defender a Trump a pesar de la simpatía que provocan en mi todos los perseguidos por la legión de plañideras y plañideros de lo "políticamente correcto".

Los que le eligieron como candidato supongo que ya sabían los peligros que le aguardaban en el camino y supongo también que se habrán pasado todos estos meses tratando de limpiar la escena de sus múltiples fechorías, como hacen los limpiadores que salen en las películas que son capaces de dejar las escenas del crimen limpias como una patena de huellas y restos biológicos.

Pero claro, también los del partido demócrata habrán estado buscando, y parece que que con algún éxito visto el torpedo que han lanzado a Donald a unos días del segundo debate.

Ahí le van a masacrar.

Y ¿por qué?

Que levante el dedo el hombre de mi generación que no ha mantenido una conversación de ese tono, aunque las palabras no hayan sido las mismas, alguna vez en su vida cuando en una reunión de amigos y colegas ya se ha bebido un poco más de la cuenta.

"Las tías", son el tema de conversación favorito solo después del fútbol en estas ocasiones y los términos utilizados, ya digo en mi generación porque no se como se las gastarán los de ahora, no son mucho menos ofensivos desde el punto de vista de la corrección política. Sospecho que las nuevas generaciones serán aún más crudos por mucha educación para la ciudadanía que hayan recibido. Pero ese es otro tema.

Y la experiencia vital de Trump, un tio con mucha pasta, no ha debido conducirlo precisamente a la moderación.

Creo que si escribiera sus memorias "galantes", caso de que sepa escribir, y si no que se las escriba alguien, las señoras aludidas o descritas, sintonizarían bastante bien con los comentarios trumpianos.

Basta ver las barbies que le han acompañado en su ya larga vida para entender que al lado de un depredador como él siempre hay una alimaña a su altura.

Es más, apuesto que si Trump consigue llegar al día de las elecciones sin que le haya pasado algo, entre sus electores habrá tantas mujeres como hombres.

Y es que a pesar del bombardeo de lo políticamente correcto, y del comportamiento hipócrita de las élites, entre la gente del pueblo anidan sentimientos muy primarios, tanto en ellos como en ellas.

Y viendo los amores que se desencadenan entre millonarios y señoras explosivas, que ya es casualidad que ningún millonario se enamore de una chica bajita y bizca, me parece que el colega Trump cuando hablaba con sus colegas en el bar de algún hotel de lujo, no estaba presumiendo sino que estaba siendo muy real y sincero.

Ya digo que a mi Donald Trump me parece un candidato pésimo para el partido republicano, que ha caído muy bajo desde Lincoln.

Pero la opción populista-fascista existe y ya veremos como acaba en este caso.

Aquí, de momento, la opción populista-revolusionaria, (la ese es aposta), se ha cargado al PSOE y ha catapultado al PP más pringado en corrupciones varias al poder parece que para siempre jamás.

Cuando se juega con los bajos instintos del pueblo la cosa nunca se sabe por donde va a salir.  

    

viernes, 7 de octubre de 2016

Mejor réir que llorar

La concesión del Nobel de la Paz a José Manuel Santos, Presidente de Colombia recientemente derrotado en un referendum innecesario, como todos los referendums, me hace pensar en el extraño sentido del humor que tienen los noruegos que son los que administran este premio.

Ya hace años premiaron a Obama en su primer año de gobierno supongo que por el hecho de ser negro, y ahora le dan el premio a Santos cuando en Colombia se preguntan cuando van a volver a empezar con los tiros y los secuestros.

Se lo podían haber dado a la nueva premier británica que quiere echar a los extranjeros de la verde Britania o al gobierno húngaro que tampoco es muy amigo de la mezcla racial.

O a tantos profesores de colegios e institutos que miran para otro lado cuando se persigue a alumnos débiles o malformados.

O a los descerebrados que cuelgan en internet sus proezas sexuales.

O a los islamistas que declaran su odio a occidente y sus depravadas costumbres.

En realidad, ¿de que sirve la paz?

Los fuertes siempre se han comido a los débiles, los poderosos siempre encuentran formas de hacernos saber que van a imponer su santa voluntad, y los que están abajo en la cadena alimenticia siempre saben que tarde o temprano de los van a comer.

La paz es como un intervalo inestable en medio de una normalidad depredadora.

Intentar mantener una paz eterna es como condenarnos a la muerte prematura ya que solo en los cementerios se alcanza tan bello objetivo.

¿O alguien se cree que en Colombia la firma de un papel va a cambiar la realidad de una sociedad escindida por diferencias económicas, sociales y raciales ?

¿O que la guerra de la droga va a detenerse por la desmovilización de las FARC?

¿O que el mundo iba a ser mejor de repente por la elección de un negro como presidente de los USA?

La violencia y la guerra siempre encuentran la forma de expresarse porque son consustanciales con nuestro equipaje genético y solo se detienen cuando se llega a situaciones de agotamiento que son siempre pasajeras.

Por eso el Premio Nobel de la Paz es solo un monumento a nuestra hipocresía.

Al menos, al estar en manos de los noruegos que son gente bien intencionada aunque un tanto ingénua y que además tienen la impresión de que Dios les ha elegido para darles un premio gordo en la loteria de la naturaleza, podemos confiar en que sus elecciones siempre tendrán un aire entre tierno e irónico como corresponde a un concepto tan mentiroso como es la paz.

Como en la misa católica que termina con un darse la paz entre personas que ni se conocen ni ganas tienen de conocerse, los noruegos nos ofrecen cada año su paz en forma de homenaje a lo políticamente correcto, ya sea en la figura de algún activista indígena que defiende derechos tribales imposibles, o de políticos que se empeñan en pasar a la Historia parando guerras que nadie puede parar.

Por lo menos seguro que a Santos le han dado una alegría después del sofocón.  

jueves, 29 de septiembre de 2016

Comparaciones odiosas

El paso de la edad nos conduce a comparar continuamente lo que sucede con lo que sucedió.

Podría decirse que una vez que traspasas la barrera de los sesenta años, que yo traspasé hace algún tiempo, la vieja frase "cualquier tiempo pasado fue mejor" cobra un sentido poderoso y nos hace ver a personas y situaciones del presente con un cierto desprecio.

Aunque entendamos que vivimos en un mundo mejor en muchos aspectos al que hemos dejado atrás, pensemos en términos de salud o de tecnologías habilitantes de nuevas experiencias, lo cierto es que cuando establecemos comparaciones, estas suelen resultar muy poco halagadoras para el presente y sus protagonistas.

La crisis del PSOE es uno de esos acontecimientos en el que se muestran con claridad y desgarro la perdida de sustancia y de trascendencia que acompaña a los actuales líderes, sus motivos y sus propuestas.

¿Como podríamos comparar favorablemente a Zapatero, Sánchez o Susana Díaz con Felipe Gonzalez, Alfonso Guerra o Javier Solana? ¿Y si nos vamos más lejos y llegamos a Indalecio Prieto, Largo Caballero, Julian Besteiro o el doctor Negrín?

Y en la derecha, ¿podríamos comparar a Rajoy, Aznar y Rato con Maeztu, Gil Robles y Calvo Sotelo? ¿Y con Sagasta, Canovas del Castillo o Antonio Maura?

¿Que está pasando en la política española para que los líderes políticos sean cada vez más escualidos y elementales?

¿No será que la política solo atrae a mediocres con ganes de medrar o a inútiles que ven en los cargos su única oportunidad de alcanzar un sueldo y unas prebendas considerables?

Es posible que la respuesta esté en el hecho de que en realidad ya no hay política, es decir que ya no se trata de establecer formas diferentes de organizar la coexistencia y la sociedad, sino tan solo de administrar unos caudales públicos muy cuantiosos para asegurar unos servicios y prestaciones inamovibles a ojos de una inmensa mayoría de ciudadanos.

Pero si se trata tan solo de administrar, ¿no sería mejor asegurar la capacidad profesional de aquellos que tienen que ejercer tal labor?

De que sirve toda esta cháchara insufrible de unas supuestas derechas e izquierdas si al final todo se reduce a asegurar la seguridad social y las pensiones?

¿Que diferencia hay entre lo que hacen los unos y los otros?

Y ¿que sucede cuando unos indocumentados pretenden alterar el curso de las cosas con supuestas "nuevas políticas"?

Admitamos, como ya he dicho, que ahora se vive mucho mejor que en tiempos de Cánovas o de Iglesias (el original), y admitamos que las propuestas históricas de "nuevas políticas" suelen terminar en grandes desastres.

Recordemos que defensores de "nuevas políticas" fueron José Antonio Primo de Rivera o El Campesino, por citar solo dos.

Admitamos que la felicidad sobre la Tierra es muy difícil de conseguir y que por tanto cuando se quiere avanzar demasiado deprisa en esa dirección se suele ir hacia detrás en vez de hacia adelante.

Admitamos pues que la acción política del presente está muy limitada puesto que se trata de ir haciendo pequeños retoque a una maquinaria que mal que bien funciona y que por otra parte solo los insensatos pretenden cambiarla o sustituirla por otra más "perfecta".

Admitamos que las únicas propuestas políticas en los últimos años son las que provienen del Romanticismo, como son los nacionalismos, o directamente del nihilismo anti-racionalista, bien sea por el ala derecha (véase el retorno de la extrema derecha, el aislacionismo británico, o el podemismo hispano).

Y recordemos que esas propuestas políticas alternativas solo conducen a la ruptura social y la violencia consiguiente.

¿En estos términos, no podríamos ponernos de acuerdo en que hay que exigir a los que encabecen propuestas constructivas o simplemente racionales, un poco de salero y de imaginación para ilusionarnos con unas perspectivas de futuro al menos un poco creíbles?

¿No podríamos exigir a los partidos que se esfuercen un poco para no proponernos tontos del culo como Zapatero, bustos parlantes como Rajoy, o esfinges enfadadas como Sánchez?

¿No comprenden los estrategas de los partidos o sus jefes que si no nos proponen a personas con algo que decir y con carisma para decirlo y que nos lo creamos, estaremos en manos de incendiarios como Iglesias (el menor), o Errejones de pacotilla?

Y esto me lleva a una última comparación odiosa:

¿Podríamos comparar a Iglesias y Errejón con Santiago Carrillo y Dolores Ibárruri?

Pues eso.        

miércoles, 28 de septiembre de 2016

Los océanos de Europa

El anuncio de la NASA de que en Europa, la luna de Júpiter, hay extensos océanos que podrían albergar vida y que se proponen enviar una expedición dentro de unos años, me ha sumido en la perplejidad.

No porque tal misión sea imposible, sino porque esa era la misión que el ordenador Hal y sus compañeros humanos emprendían en la película 2001 una Odisea Espacial, cuyo guión escribieron a medias Arthur Clarke y Stanley Kubrick, a partir de unos cuentos del primero, y que luego Clarke desarrolló en la novela homóloga y en las siguientes e la saga.

Concretamente, la misión a Europa se desarrolla finalmente en la primera secuela de la serie.

No se si se trata de un homenaje de la NASA a los dos genios anteriormente nombrados o una nueva ocurrencia de la afirmación "la vida imita al arte".

2001, la novela, fué publicada en 1968, mismo año del estreno de la película, y los cuentos originarios son de finales de los años cincuenta.

Es una pena que los anuncios de la NASA ya no interesen a nadie y que se haya perdido toda la magia que envolvió los acontecimientos espaciales de aquellos años.

Me parece muy revelador que una película sobre el posible encuentro de vida en el exterior causase tal impacto en 1968, un año en el que tantas cosas estaban pasando, y hoy el anuncio de un viaje de verdad a Europa pase totalmente desapercibido, mientras dedicamos toda nuestra atención a las peripecias de partidos políticos y personajillos de una farándula mínima que reclaman toda la atención de una sociedad enferma y carente completamente de pulso.

Verdaderamente es desolador el cambio de nuestra mentalidad en comparación con la que existía en 1968.

La tecnología y el dinero ocupan hoy el centro del escenario. La esperanza se ha refugiado en la salud y el miedo a los cambios nos tiene bloqueados.

Incluso las grandes aventuras se han privatizado. Como los países se encuentran en una situación catatónica, incluyendo al que fuese gran paladín de la aventura espacial, ahora son empresarios como el dueño de Virgin o el dueño de Tesla, los que quieren ir a la Luna o como ahora dice el de Tesla, colonizar Marte.

No se si tendrán tanto dinero, aunque dado el nivel de concentración de riqueza que produce hoy día el capitalismo, todo podría suceder.

El caso es que en 1968 el sueño espacial era uno de los sueños de las sociedades avanzadas y hoy es el sueño de unos multimillonarios.

La verdad es que eso la ciencia ficción no lo había previsto.

Estamos pasando del sueño de un mundo unido con un gobierno universal a una realidad de personas que hacen fortunas colosales como nunca se había conocido en la historia de la Humanidad.

No se si en los océanos de Europa latirá alguna vida, o si en Marte a 150 grados bajo cero se vivirá con comodidad, pero de lo que estoy cada vez más seguro es que aquí en el planeta Tierra la vida se va a ir haciendo cada vez más difícil.

Y como reflexión final, espero que si encontramos una especie de ballenas gordas pululando por los océanos de Europa no nos las comamos como hicimos con los pájaros Dodó.

Recordemos que la especie humana tiene un triste historial en materia de exterminios.  



jueves, 15 de septiembre de 2016

Noticia bomba en TORD-EH-SIYAAH

Tord-eh-Siyaah,(Papua Nueva Guinea). De nuestros enviados especiales.

Un gran revuelo internacional ha causado el asesinato ritual y posterior barbacoa del enviado de Naciones Unidas en la remota región de Tord-eh-Siyaah, el fallecido y deglutido señor X. (no se incluye el nombre por respeto a la atribulada familia).

En efecto, los nativos de las aldeas en esta región montañosa del interior de Papua Nueva Guinea, han reaccionado bastante mal al intento de su gobierno central de prohibir las costumbres ancestrales que vienen celebrando año tras año desde la más remota antigüedad, y que consiste en matar ritualmente a un extranjero para después desmenbrarlo, eviscerarlo y asarlo a la barbacoa para consumirlo entre todos los habitantes de la zona y sus invitados de otras demarcaciones.

El Gobierno papuano, deseoso de alcanzar algún grado de respetabilidad en la comunidad internacional, lleva un tiempo erradicar tales prácticas que considera poco afines con la modernidad y la política de respeto a los derechos humanos tan cara a los europeos y otros pueblos "flojuchos".

Como señala el cacique tord-eh-sillaahno, "hemos venido sacrificando y despedazando a un forastero desde los tiempos más antiguos, y no van a venir ahora los de fuera a poner en tela de juicio nuestras costumbres".

Una señora, vecina del pueblo, apostilla: "si no quieren que los sacrifiquemos y nos los comamos, que no vengan".

Al parecer existe un enorme consenso en el pueblo y alrededores sobre el derecho que les asiste a mantener sus costumbres: "nuestros abuelos ya lo hacían y nuestros padres también, y nunca pasaba nada. Todo esto es por culpa de la televisión y por la presión de los maricas de mierda de la capital. ¿Si nos gusta comer carne humana, por qué vamos a tener que dejar de hacerlo? Se manifiesta indignado un papuano.

El asunto ha llegado a la comisión de derechos humanos papuana que se manifiesta incapaz de establecer que derecho es mayor: el de la víctima sacrificada, (que al fin y al cabo es solo una cada año), o el del conjunto de la población tord-eh-siyanaah, que tan enardecidamente defiende sus costumbres y rituales.

El experto en costumbres religiosas consuetudinarias de la universidad papuana Mr. Godd afirma que la libertad de culto está por encima de otras libertades como la de conservar la vida, ya que "si el altísimo nos ha dado dientes para algo será".

Sin embargo las autoridades papuanas se mantienen firmes en su prohibición ya que "no está bien tratar así a los turistas que al fin y al cabo nos traen divisas".

Por ello el año que viene solo se autorizará la llamada fiesta del churrasco en el caso de que los organizadores renuncien a que el sacrificio sea público como hasta ahora y se realice en un ámbito privado.

Pero esto no gusta a los nativos y residentes de la zona que opinan que "si no escuchamos al reo gritar de dolor y no sentimos la cálida sangre salpicando nuestros pechos, la fiesta no tiene ni puta gracia".

El caso es que los nativos están muy cabreados con la dulcificación de una fiesta tradicional tan importante y amenazan con asesinar y comerse a todos los árbitros de fútbol que tengan la mala suerte de ser enviados a pitar los partidos del equipo local, justamente llamado "los despedazadores".

La tensión se masca en la zona y la verdad es que las caras de los nativos muestran la determinación a seguir con sus costumbres diga lo que diga el gobierno y "todos  esos maricones".

Ante la pinta que tomaban los hechos, este equipo de corresponsales salió huyendo aunque a alguien debieron pillar los nativos ya que aullaban alborozados y un fuerte olor a barbacoa se comenzó a extender por las llanuras tord-eh-siyanaahs según se retiraban las fuerzas del orden enviadas.

A modo de reflexión, un policía nos dijo, "a lo mejor esto mejoraría si les convencemos que en vez de sacrificar a un  forastero, cada año se sacrifique a uno del pueblo por riguroso sorteo".



            

jueves, 12 de mayo de 2016

El niño afgano

Ya se ha quedado todo el mundo tranquilo: el niño afgano con parálisis cerebral ya está en España. (Y también su familia).

Respira el dolido pueblo español, que no podía permitir que un niño en esas condiciones viviese en un centro de refugiados de Grecia. Respiran los cuerpos de bomberos, auténticos paladines de la piedad a escala planetaria o sin fronteras. Respiran las ONG. Y respira el Ministro de Asuntos Exteriores, o abuelo Margallo, que últimamente es el Pepito Grillo de la derecha española.

Pero los bomberos angélicos ya anuncian que hay muchísimos más niños con problemas, tanto en los campos de refugiados como en el ancho mundo. O sea que piensan volver a la carga hasta que no que de ningún niño con problemas fuera de España.

Ignoro si también piensan buscar niños con problemas en países desarrollados ahora que dice The Economist que los casos de autismo de están multiplicando de forma muy alarmante en Estados Unidos.

Pero en todo caso niños con problemas los hay a patadas: en Etiopia, en Sudan, en Filipinas....

Así que solo falta mirar con un poco de atención, que vaya el fotógrafo de guardia y luego a través de los canales que desde las ONG desembocan directamente en los telediarios, colocar la terrible imagen que paraliza los corazones y hace brotar la lágrima del ojo maternal.

Y allá que irá Margallo con sus embajadas y el sufrido ejército a rescatar a otro niño enfermo para trasladarlo a bombo y platillo al protector suelo nacional.

Claro que habría que escuchar lo que dirían algunos partidos y ONGs y periodistas afines si una vez levantado el asunto de la "intolerable existencia" del niño de turno, el Gobierno se negase a colaborar en el transporte prioritario y posterior alojamiento y avituallamiento de por vida, al susodicho niño y familia numerosa asociada.

Así que este es un juego sin final.

Los oenegeros sacan la foto, los telediarios nos atiborran de información sobre "la intolerable situación" del niño de turno y el Gobierno tiene que gastarse los cuartos en rescatarlo.

El padre de la criatura no puede creerse la suerte que ha tenido.

Es como si estuviese viviendo un cuento de las Mil y Una Noches.

Y es un cuento porque en la política española todo es un cuento.

Aquí menos ocuparnos de nuestros problemas todo nos vale: las cruzadas de Hacienda, las diputadas catalanas tribales, los juicios retransmitidos en directo, los maletines del futbol.....

El pobre niño Osman, con parálisis cerebral, no entenderá nunca que le ha tocado una lotería cuyo origen es la pelea por los votos de un país que tiene una tendencia secular a tirarse por los barrancos.

Su padre terminará de parado de larga duración en Valencia, donde al menos no pasará frío, y sus hermanos irán al colegio hasta que se harten y se unan a las bandas callejeras valencianas.

Nadie recordará el origen de este episodio, más digno de una película de Berlanga que de un capítulo en un libro de historia.

Afganos ateridos, bomberos altruistas, ministros abueletes, periodistas atontados, políticos taimados,....

Y un contable innominado con sus dedos manchados de tinta añadirá un nuevo capítulo de gasto al ya innumerable listado de nuestras deudas.

Pero, ¡que aliviadas han quedado nuestras conciencias!            

miércoles, 11 de mayo de 2016

Por qué no me gustan los de Podemos

He escrito ya varias veces sobre estos chicos y creo que va siendo hora de que explique por qué me gustan tan poco.

La primera razón y la más importante es que, aunque la democracia occidental sea un asco, es un asco en el que se puede vivir, se puede salir a la calle, se puede uno expresar con bastante libertad y en definitiva es el mejor de los maños sistemas que el ser humano ha sido capaz de construir.

Todas las alternativas hasta la fecha han sido mucho peores.

Siguiendo con Rousseau, desde que este señor nos explicase que el ser humano nace bueno y es la sociedad la que lo corrompe, hay siempre una corriente política que mantiene lo mismo incluso ahora cuando la ciencia nos va descubriendo que nacemos mejores o peores, pero desde luego no todos iguales.

También fue Rousseau el que vino a decir que el problema de todo la tenía la propiedad privada.

Y que un Estado dedicado fundamentalmente a la protección de dicha propiedad, no podía más que ser corrupto y corruptor y defensor de la injusticia.

Cada vez que se ha pensado sobre esto desde la buena voluntad se han escrito "utopías" en las que una comunidad comparte sus bienes, incluidos los hijos, y es feliz.

Cuando Margaret Mead descubrió la vida en la Polinesia creyó que esas utopías se habían materializado, como le pasó a San Pablo cuando le dijeron que Jesús había resucitado con respecto a las mitologías gnósticas.

Pero los polinesios tardaron muy poco en revelar que es fácil compartir las cosas materiales cuando no se tienen cosas materiales de la misma forma que los cristianos revelaron que no es lo mismo comportarse como hermanos cuando vives una persecución que cuando tienes el poder.

Así que las aventuras buenistas suelen terminar en carnicerías salvajes, y la civilización tal vez nos aleje de la bondad natural pero también nos aleja del mal, o por lo menos nos aleja de la ley del más fuerte.

Ciertamente las ideas políticas de cada cual suelen estar sesgadas por la idea que tenemos sobre la pretendida bondad natural del ser humano, o si por el contrario creemos como decía Hobbes que el hombre es "un lobo para el hombre".

En el primer caso los adeptos a la bondad prefieren un gobierno comanditario con decisiones basadas en el bien común y en el otro extremo, los que piensan que los hombres son unos tarugos violentos prefieren un gobierno de garrotazo y tentetieso.

Y luego están los que piensan como Robin Hood, o sea que hay que gobernar para los pobres a base de esquilmar a los ricos.

Estos piensan que los pobres son buenos por naturaleza y los ricos malos de remate.

Esta es la alternativa podemita: un estado protector financiado por los ricos a base de ponerles una bota en el cuello, o una Hacienda Pública-Gran Hermano.

Normalmente eso termina con los ricos emigrando y los pobres haciendo cola para encontrar papel higiénico.

Podemos parte de la idea de que la democracia es un antro de corrupción y despilfarro, como se encargan de machacarnos cada día determinados medios de comunicación, empeñados al parecer en que hacernos creer que España es Nigeria.

La cuestión es que no somos Nigeria ni ningún otro Estado fallido y que hemos avanzado considerablemente en los últimos setenta años desde el Plan de Estabilización, cuando el general Franco tuvo la suficiente lucidez como para dejar de intervenir directamente en la gestión económica del país.

Es cierto que estamos en una grave crisis, que es la misma que afecta a toda Europa, y que esa crisis va machacando la base de la democracia que es la clase media.

Sin clases medias no hay democracia y los excesos del capitalismo globalizador, en sus sucesivas versiones nos están llevando a una situación muy complicada.

Conste que cuando hablo de capitalismo lo hago desde el convencimiento de que no se trata tanto de una ideología cuanto de la expresión de nuestros instintos naturales matizada por sucesivas capas de arreglos más o menos técnicos para hacer que además de riqueza, se produzca la suficiente igualdad como para que la gente no se rebele.

Y ahora se está produciendo una desigualdad muy fea porque mucha gente se queda fuera del sistema y eso produce mucha angustia y miedo lo que a su vez enciende las pasiones y las visiones de supuestas soluciones mágicas.

Podemos es la versión española de esa angustia y la expresión del fracaso de los partidos políticos del sistema por ofrecer alternativas a la población más afectada.

Y hay que reconocer que sus líderes son mucho más atractivos que Rajoy o Sánchez.

Pero eso es lo que me da mas miedo precisamente.

Estamos en un buen lío y no hacemos más que enredarnos en polémicas que alimentan el discurso de la redención.

De verdad que no es necesario que nos flagelemos con una pasada por el populismo.

Exijamos regeneración y mejoras de nuestro sistema, pero no lo derribemos.

El coste puede ser muy alto.          

martes, 10 de mayo de 2016

El retorno de los rojos

El pacto Iglesias y el chico este de IU, o sea del PC, Garzón, es una gansada que retrata a los que están en esas lides, unos chicos que más que estar en la política, "juegan a la política" como si fuese un juego de sus consolas.

Es verdad que todos ellos son chicos del PC de toda la vida que cansados de el proceso de muerte lenta del viejo partido de Ibarruri y Carrillo, se habían embarcado en una aventura gramsciana de liderar a una juventud desencantada con los políticos y los partidos.

Yo la verdad es que comprendo perfectamente a los enfadados del sistema y más cuando he aprendido que en la democracia que proponía Rousseau, que al fin y al cabo es el padre de la moderna democracia, el maestro ginebrino proponía que no hubiese partidos y que los asuntos públicos se tratasen en asambleas y pensando siempre en el bien común y no en el provecho de cada cual o de cada partido. Pero bueno, ya se sabe que Rousseau estaba como una cabra.

El caso es que los podemitas llegaron al Parlamento y a los ayuntamientos desplegando una serie de banderas muy roussenianas, de asambleas y desintereses y nos han tenido muy entretenidos con sus melenas, sus camisas, sus tatuajes y sus bebés.

Todo muy en la linea de los descamisados anarcos como Durruti y Ascaso, aunque todo hay que decirlo sin pistolas y sin asaltos a bancos, para mostrar que ellos son lo nuevo, o sea una especie de izquierda 2.0 y ahora se me juntan con el PC para sumar unos cuantos votos y así conseguir unos cuantos escaños más.

Y vuelven a tratar a los del PSOE con una condescendencia que no puede hacer otra cosa que provocarnos una sonrisa por su inocente insolencia que no engaña ni a los niños del parvulario.

Desde luego es una suerte que en España los ciudadanos a los que las crisis de la globalización, la creciente automatización y las desregulaciones van orillando de la ya casi fenecida clase media y precipitando hacia la precariedad y el miedo al porvenir.

Hubiese sido mucho peor que nos hubiese tocado algún energúmeno de la extrema derecha que en lugar de querer beber botellines de cerveza quisiese beberse la sangre de los emigrantes, o de los que no vamos a misa.

Pero la verdad es que estos chicos también dan un poco de miedo porque se ve claramente que todo su saber y su programa llegan hasta el día en que se sienten en el consejo de ministros. Luego ya veremos que pasa porque estos, saber de algo útil no saben de nada.

Los consejos de Gramsci dan para alcanzar el poder pero no dicen nada de como hacer que funcionen los semáforos o se pueda pagar a los funcionarios cuando no hay dinero en la caja.

Así que espero que les quede algo de su formación comunista, para que al menos puedan plantear medidas de colectivización de las granjas o la nacionalización de los bancos.

De esa forma nos tendrán entretenidos mientras nos rescatan las tropas de la OTAN o mucho más cercanos, los de la Guardia Civil.

Sabiendo como somos los españoles y como nos gusta jugar con el fuego y como somos capaces de pegarnos un tiro en el pie si con eso fastidiamos al vecino, mucho me temo que las bases ácratas podemitas seguirán a sus jefes de fila comunistas a la conquista del poder que para ellos es como el viejo Leviatan que todo lo puede.

Pero resulta muy enternecedor ver como el PC de toda la vida vuelve de sus cenizas cual ave fénix para encaramarse sobre las penas y miedos de tanta gente y presentar una batalla inútil pero llena de encanto juvenil, a la dura realidad de la vida en el mundo moderno.

A mi me enternece el nuevo flamear de las banderas rojas y siento nostalgia de manifestaciones al aire de la Internacional.

Lástima que todo eso siempre desemboque en el mismo sitio: el desastre.

¿Comprenderán esto los votantes?      

viernes, 6 de mayo de 2016

Asuntos sobre los que debatir...

...y que no se van a debatir en la interminable campaña electoral que padecemos.

El primero es el asunto del Déficit Presupuestario.

Es un tema tabú que solo aparece transmutado en dos falsos debates: el Gobierno central agrede a los pobres gobiernos autonómicos y les obliga a endeudarse para poder prestar los servicios esenciales a los ciudadanos, y por tanto si esos servicios no se prestan es culpa de los malvados de Madrid. Y naturalmente y en segundo lugar, Bruselas y sus taimados funcionarios nos "obligan" a reducir el déficit y por tanto nos recortan nuestros derechos y nuestros bienamados servicios y beneficios sociales tan duramente conseguidos.

Nadie quiere asumir que no podemos gastar mas de lo que ingresamos y que no podemos seguir aumentando la bola de la deuda hasta el infinito.

El segundo debate es el de como conseguir que España tenga un modelo económico capaz de sostener un estado del bienestar. Reformar el sistema universitario para que sea competitivo y capaz de generar ciencia, favorecer la investigación de tecnologías aplicadas y fomentar industrias basadas en ellas.

Nuestro proyecto de Ilustración quedó frustrado en sus pequeñas raíces pero la tarea sigue siendo la misma. Hemos hecho las tareas secundarias, auxiliares, es decir hemos hecho carreteras, ferrocarriles, puertos y ciudades, pero en vez de utilizarlas para la industria las hemos terminando utilizando para que vengan turistas y podamos ganarnos la vida de camareros.

Es mejor que nada pero no es suficiente. Desde luego no es suficiente para mantener un estado del bienestar como el que queremos.

Tantas infraestructuras sin industrias suponen un despilfarro que cualquiera puede comprobar.

El tercer debate es el de la mejora de la calidad de nuestras instituciones. Empezando por la Ley Electoral que tiene que ser cambiada para impedir que sean los políticos con sus cambalaches y no los ciudadanos con sus votos los que elijan al gobierno.

Todo el mundo habla de pactar, o sea cambalachear, y nadie recuerda que es la mayoría quien debe decidir y no la suma de minorías.

Solo un sistema con doble vuelta como el francés garantiza esto, pues son los ciudadanos los que deciden con quien pactar cambiando su voto en la segunda vuelta a uno de los dos partidos que han quedado primeros en la primera vuelta.

Y sin olvidar que todos los votos tienen que valer lo mismo, y no como ahora que un voto de Soria vale tres veces lo que uno de Madrid.

Lo segundo es la vuelta a un sendero de control del gasto a todos los niveles de la Administración para evitar en lo posible la corrupción. Reducirla a cero es imposible pero reconducir el problema si que es posible.

Y eso requiere la reforma de los partidos políticos cuyas estructuras permanentes deben ser reducidas a la mínima expresión para evitar que se conviertan en alternativas laborales para todos los inútiles o cosas peores del país.

Y naturalmente está el tema del modelo territorial que tendría que estudiarse en un ambiente de serenidad que lamentablemente no se da.

España, lo que sea que quede de España, tiene derecho a ser un país con una administración competente y adecuada a nuestro tamaño. La descentralización consagrada para agradar a catalanes y vascos ha fracasado y avanzar por ese camino no nos lleva más que a la disolución como entidad no solo política sino también sentimental.

Me gustaría equivocarme pero no creo que estos temas se debatan.

Al parecer vamos a escuchar temas mas divertidos como que Rivera es un lacayo del PSOE, que Podemos son comunistas, que el PP es la corrupción y que Susana quiere morder a Pedrito.

O sea que en vez de debatir lo que vamos a ver es un gran plató de Sálvame de Luxe.