Las pasadas elecciones nos han dejado un enigma por resolver: ¿como es posible que mas de cinco millones de personas crean que la mejor salida a sus cuitas sea precisamente ir a contracorriente del mundo?
España es un país surrealista que nos tiene acostumbrados a espectáculos sorprendentes cada determinado número de años.
Y ahora toca esta especie de tragedia en la que una especie de flautista de Hamelin conduce a millones de personas hacia el precipicio con unas pirotécnias verbales propias de un líder de asamblea estudiantil.
Los partidos moderados se suicidaron en un debate atolondrado en el que el líder del PSOE, animado por la desesperación de verse en el paro, se lanzo en un ataque kamikaze contra un Rajoy estupefacto que no supo reaccionar, y se enzarzaron en el exasperante concierto de los reproches que los hundió a ambos y encumbró a Iglesias.
De todos modos la cuestión es como tanta gente piensa que votar a Iglesias y sus colegas de la Facultad de Políticas de Madrid es una buena idea.
Decía Aristóteles que nuestras decisiones se explican en el contexto de un proyecto vital de tal manera que cada una contribuye a su cumplimiento, y es ese proyecto el que infunde racionalidad a dichas decisiones.
Me parece una buena forma de explicar nuestras conductas,...., siempre que efectivamente fuésemos capaces de tener un proyecto de vida racional.
Pero si examinamos muchas de las decisiones que tomamos, entonces tendríamos que admitir que o bien dichas decisiones no se inscriben en ningún proyecto a largo plazo, o bien tal proyecto es irracional.
¿O es que alguien en su sano juicio podría desear que un país europeo, por muy mal que pueda estar, se transforme en una plataforma asamblearia en la que se tenga que votar si se saca la basura y en el que a la vez no hay papel higiénico en la tienda?
¿De verdad que hay cinco millones de personas en nuestro país que creen que se puede tener de todo gratis?
¿O que consideran que el problema del país es que Rajoy sea un antipático?
¿O que confunden honestidad con capacidad para gobernar?
Cada cuatro años depositamos nuestro voto en una urna y confiamos el futuro de nuestra familia y de nosotros mismos a unas personas.
¿Y que les pedimos?
¿Que sean simpáticos y dicharacheros?
¿Que sean honestos?
¿De verdad que si fuésemos a operarnos e apéndice pediríamos que nos operase un señor honesto y simpático?
¿No preferiríamos un doctor en medicina con experiencia y destreza reconocida?
Y ¿como es posible que a quien dirige un país no se le pida nada?
Creo que nuestra irresponsabilidad desafía cualquier lógica aristotélica o que hemos concluido que nuestra miserables vidas no merecen la pena.
No se que es exactamente, pero da miedo.
lunes, 28 de diciembre de 2015
El enigma de nuestras decisiones
Publicado por Antonio Cordón a las 17:48 2 comentarios
lunes, 14 de diciembre de 2015
El Congreso se divierte
La dimisión del embajador Gustavo de Arístegui ha vuelto a poner de manifiesto la inapelable necesidad de cambiar el reglamento del Congreso de los Diputados español, que más que un foro de representantes de los ciudadanos, parece un club de representantes de intereses empresariales o lobistas.
Como tengo la convicción de que las actividades de defensa de los intereses empresariales no solo es lícita sino también necesaria en un tiempo en que es imposible, incluso para personas cultas, seguir la actualidad de todos los problemas que generan las nuevas tecnologías, los intercambios internacionales, o incluso los avances de la agricultura, me parece que quienes se dedican a representar todos esos elementos ante la avidez regulatoria y legislativa de las administraciones públicas tienen que ser bienvenidos y respetados.
Lo que no puede ser evidentemente, es que legisladores y lobistas sean las mismas personas.
Esto es tan simple que tener que recordarlo parece una tautología. Lo malo es malo. O una aplicación del principio de contradicción: lo malo no puede ser bueno.
Pero al parecer para el presidente del Congreso, la "Mesa" del Congreso y los abogados de la casa no solo no es una tautología sino que tampoco es contradictorio.
A lo largo de los años y bajo presidencias de diferentes partidos y gobiernos, a los que deciden la aplicación del reglamento de las cámaras, les ha parecido perfectamente que los diputados puedan a la vez ser lobistas.
Semejante desparpajo no tiene en mi opinión precedente en el mundo civilizado.
Tal vez en Nicaragua o Venezuela o en otros países tropicales, donde la exuberancia del clima hace propender a la extravagancia y el desenfreno, sea posible que un diputado en cortes simultanee su trabajo legislativo con la acción de "consultoría" consistente en representar empresas españolas ante compradores públicos de países extranjeros e incluso llevar a cabo dicha "representación" a base de sobornos y otras lindezas.
O en un rizo extremo, que personas como el actual y todavía no dimitido embajador de España en Londres, Sr. Trillo, representase y aconsejase a empresas españolas ante las cuestiones legislativas y regulatorias llevadas a cabo por él mismo y sus compañeros en el Congreso.
¿Pero en España?
El caso es que me parecía raro que aún después de que Bruselas regulase los lobis en lo relacionado con la acción ante los órganos legislativos de la UE, en España un silencio espeso rodease el asunto.
Regular los lobis significa ni mas ni menos que los lobistas y sus empresas tienen que salir a la luz y apuntarse en un registro que es público. Decir quienes son sus directivos y empleados y también quien tiene la propiedad.
Y claro está que a los diputados españoles esta posibilidad les ha debido parecer siempre amenazadora como la peste bubónica, así que nos hacían creer que no se regulaba esta actividad por escrúpulos morales, o sea que en España no se hacía lobi, que estábamos por encima de eso.
Y lo que pasaba en realidad es que eran ellos los que monopolizaban tan importante y seguramente remuneradora actividad.
¿Hasta cuando vamos a seguir así?
Si los políticos no quieren que sigamos pensando que son unos ladrones más les vale que comiencen a arreglar cosas concretas y que se dejen de gilipolleces como las que vamos a escuchar esta noche en el debate de la televisión.
Aunque ya sabemos que cuando la campaña escampe nos olvidaremos de esta cosas sin importancia del Congreso y dejaremos que los diputados sigan engrosando sus cuentas corrientes a base de consultar y representar.
El Rey Emérito, cuyos méritos yo no discuto, tiene mucha responsabilidad en que estas prácticas hayan sido consideradas "normales". Si él lo hacía, ¿por qué no iban a hacerlo los demás?
PD. Ya se que se dice lobby y no lobi, pero me parece que es tiempo de normalizar también el lenguaje.
Publicado por Antonio Cordón a las 17:27 0 comentarios
martes, 8 de diciembre de 2015
Volver
La frase mas significativa que he escuchado recientemente en la política europea no ha tenido nada que ver con el debate que ayer noche mantuvieron los representantes de los cuatro partidos españoles, sino con lo sucedido en Francia hace unos días, cuando el Frente Nacional ha confirmado su tendencia al alza entre el estupor y el susto de la clase política en general.
No se quien la ha pronunciado ni donde, pero era un militante o votante del Frente Nacional y dice así: "queremos volver a la vida que teníamos antes".
Me parece que si se hiciese un estudio en toda Europa veríamos con meridiana claridad que esa es precisamente la aspiración de la mayoría de los ciudadanos.
Volver a la vida que teníamos antes, o sea, a una vida sin extranjeros, con inviernos y veranos, y con trabajos bien remunerados para casi todos.
Podríamos añadir, una vida con esperanzas de jubilarnos anticipadamente, de que la sanidad pública mejorase, que nuestro poder adquisitivo fuese creciendo y que nuestros hijos viviesen mejor que nosotros.
Ayer, en el debate español, nadie se refirió a este tema pero naturalmente que ese es el tema que nos ronda a todos. Volver.
Y nadie se atreve a decir la terrible verdad que es que ya no podemos volver.
Los extranjeros no se van a ir. Es más, van a seguir llegando hasta que el sistema se derrumbe.
El clima no va a mejorar. Por muchas medidas que se tomen a partir de ahora el daño está hecho y ahora sufriremos las consecuencias.
Y el buen trabajo para casi todos no va a regresar. Ahora hay trabajo bien pagado para pocos y con esfuerzo máximo, y trabajo mal pagado para muchos y sin condiciones.
Esto es lo que hay.
Así que los debates como el de ayer son penosos.
Los candidatos se esfuerzan por repetir los eslóganes que les han preparado sus expertos en marketing político y en desacreditar al adversario. Lo primero resulta aburrido, lo segundo estomagante.
Al final nadie sabe si proponen subir los impuestos o no. Si quieren cambiar la Costitución y en qué. Que piensan hacer con Cataluña. Como piensan crear empleo. Como piensan seguir pagando las pensiones. Y así todo.
De lo que se trata es de pedir a los votantes que confíen en ellos para gestionar lo que venga y para mantener lo que tenemos.
Y claro, la gente que vive de salarios mínimos, de pensiones mínimas o de prestaciones sociales igualmente mínimas, que son la mayoría de la sociedad, se pregunta ¿y que hay de lo mio?
¿Cuanto tiempo vamos a tardar en que surja una Marie Le Pen en España que prometa a toda esa gente volver a lo que teníamos antes?
Desde luego, si surge, no se quien podría hacerle frente.
Sanchez es un muñeco de plastilina cuyo discurso buenista feminista aburre hasta a los más fervientes socialistas.
Iglesias es un líder estudiantil desenfadado cuyo éxito refleja el fracaso del sistema educativo español.
Soraya y Rajoy son dos funcionarios sensatos pero sin capacidad de encanto.
Y a Rivera le falta un hervor...o dos.
Un fantasma recorre Europa. No es el comunismo sino el un nuevo populismo nacionalista y reaccionario.
Tardará en llegar a España, porque nosotros estamos todavía encantados con la democracia, pero llegará.
Mientras, da miedo pensar en el próximo gobierno.
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miércoles, 2 de diciembre de 2015
En realidad estamos mejorando...
Si, eso es lo que al parecer toca decir ahora, aunque todas las evidencias señalen en la otra dirección.
De forma altamente sospechosa, una serie de personas se han lanzado a la palestra con estadísticas y explicaciones que nos indican que el mundo está mejorando, que los peligros no son tales, que nunca se ha vivido mejor, y que por lo tanto, no hay nada que justifique tanto pesimismo.
Hace unos días era una presentación del demógrafo sueco Hans Rosling, quien mantiene que más allá de nuestros prejuicios, lo cierto es que en todo el mundo se está reduciendo el número de hijos nacidos de cada mujer y que básicamente ahora es de dos por cada mamá.
Hoy era uno de mis escritores de Ciencia Ficción favoritos, David Brim, el que aseguraba que la pobreza está desapareciendo y que la tecnología permite asegurar que nuestros hijos vivirán en un mundo mejor.
Hoy, fundador de Facebook, que acaba de ser papá, Mark Zukerberg, ha donado el 99% de sus acciones para una fundación que se dedicará a crear un mundo mejor para su recién nacida hijita.
Al parecer los occidentales, y particularmente las elites culturales, hemos caído en un pesimismo intolerable que se manifiesta en películas catastrofistas, video juegos apocalípticos y opiniones políticas derrrotistas.
Como dice Brim que estas obras de anticipación pesimistas sirven precisamente para evitar que se cometan los errores que conducirían a hacerlas realidad, lo que debe ocurrir es que nos hemos puesto todos de acuerdo para evitar todo lo malo a base de imaginar precisamente que eso es lo que va a a ocurrir.
O sea que si se dice que va a subir la temperatura dos graditos de aquí a final de siglo, es para acojonarnos y que no suba.
Y si se desencadena una migración de millones de personas es para que tengamos una visión de lo que puede llegar a pasar de verdad.
Y si en los barrios de chabolas de Filipinas, Brasil, Méjico, Egipto, Nigería, etc., no cabe un niño más es tan solo una bromita para que no volvamos a duplicar la población en la siguiente generación.
Comparto con estos esperanzados luchadores del no-pasa-nada que ya que vamos al desastre no vayamos amargados y que lo mejor será brindar con champagne mientras la orquesta del Titanic desgrana sus postreras melodías.
Pero me molesta que nos tomen por tan tontos que nos tengamos que tragar que en Bangla Desh se ha llegado a una idílica realización y hayan decidido no volver a triplicar su población en los próximos veinte años.
O que las mujeres nigerianas o mejicanas se han concienciado gracias a los programas de educación y que en el mundo como sostiene Rosling la familia tipo es la pareja con dos niños.
La verdad es que la imagen idílica de la mujer bangladesí con su parejita en la escuela del pueblo no me cuadra nada con las oleadas de refugiados, las fábricas que se hunden bajo el peso de sus empleados esclavos, las niñas vendidas, o los niños soldados de Bokko Haram.
Francamente no se de donde salen todas esas estadísticas maravillosas y como se compadecen con la necesidad de que existan tantas ONG dedicadas a cuidar a los que no tienen nada.
Si todo va tan bien, ¿para que tenemos que dedicar tantos recursos a la caridad?
Publicado por Antonio Cordón a las 16:38 1 comentarios
miércoles, 25 de noviembre de 2015
La tabarra
Al calor de las elecciones navideñas comienzan a salir del letargo los viejos espantajos que pueblan nuestro desgraciado retablo de las maravillas político.
Nos dan la tabarra con los éxitos económicos, con los fantásticos planes para que todos seamos felices, con planes igualmente fantásticos para que las mujeres no sean agredidas por sus parejas, para que la Iglesia Católica pague el IBI, para que los ricos paguen más y los pobres menos, y naturalmente vuelve el asunto del NO a la Guerra.
Los mismos de siempre, a los que se unen las nuevas caras surgidas del magma progre, como por ejemplo el tal Tichi o Tachi, alcalde pirata de Cadiz, que explican que para acabar con el ISIS hay que cortar sus fuentes de financiación y no bombardear.
Debe creerse que se puede impedir el paso de camiones cisterna a Turquía mediante guardias de tráfico, o tal vez convenciendo a Erdogan, supongo que a través de su amigo Zapatitos, de que no compre petróleo a los terroristas.
También dice que hay que romper relaciones con los saudíes. No sé porque no lo hace el mismo ya que tiene tan cerca a tanto jeque en Marbella y Soto Grande.
Podía presentarse con su pendiente y acompañado de Iglesias, Carmena y Colau en Riad y allí organizar una sentada en la plaza mayor para explicar democráticamente a los saudíes que con la violencia no se va a ninguna parte.
Estoy seguro que los saudíes serían comprensivos con este cortejo de hippies bien pensantes y la televisión oficial quatarí les dedicaría espacios enteros para hablar de la "primavera" saudí y de los indignados.
Ayer había una polémica en Pamplona porque un "artista" local había decidido robar 300 hostias consagradas a base de comulgar y guardarse cada vez la oblea, y construir con ellas un cartel que dice "pederastia" al final del cual aparece el "artista" con unas alitas pintadas en la espalda.
Estoy seguro que este muchacho, que también se ha comido el Corán por cierto, no sería tan libre en Kabul o Islamabad.
Y esa es la libertad libertad que está en juego. La más esencial y la que nos permite vivir como personas y no como súbditos obedientes.
Viendo el tono de los debates pre-electorales resulta difícil distinguir la gravedad de la situación a la que nos enfrentamos.
Ni siquiera el Presidente se atreve a decir lo que están diciendo los demás mandatarios occidentales, es decir que tendremos que intervenir en el gran conflicto global a que estamos abocados.
Y más aun desde ayer cuando los turcos se han comenzado a quitar la careta.
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domingo, 22 de noviembre de 2015
El enigma religioso
Estoy leyendo estos días un libro que merece la pena leer a todo el que se interese por las religiones y el extraordinario camino que las ideas que las sustentan desde que fueron escritas hasta nuestros días.
El libro se titula, en español, "El Reino", y ha sido escrito por un francés, Emmanuel Carrere, que ha hecho un gran trabajo investigando los primeros años del cristianismo a base de leer sus textos fundamentales y situarlos tanto en su marco socio-político, como en el significado original de las palabras.
El resultado es fascinante porque retira el manto sagrado que oculta el significado original de los textos y nos ofrece la posibilidad de comprender a aquellas personas, sus circunstancias y el por qué de sus ideas.
Esta exégesis se puede hacer porque el cristianismo ha sufrido una larga y benéfica erosión a lo largo de los siglos que ha llevado a sus partidarios a considerar las ideas del Humanismo como la esencia del cristianismo, olvidando la literalidad de lo que dijesen en su tiempo los creadores de la doctrina, más allá de referencias litúrgicas y simbólicas.
El enfrentamiento entre doctrina y ciencia ha sido particularmente abrasivo para los partidarios de la literalidad que han tenido que ir reculando desde Galileo hasta los anticonceptivos.
Eso no quiere decir que hayan desaparecido completamente los partidarios de la interpretación literal de las Escrituras, ya que estos siguen existiendo en sectas como los Testigos de Jehová, los Amish, o los partidarios del "diseño inteligente", pero desde luego estas doctrinas no gobiernan Occidente.
Son una rareza y y su capacidad de influencia en el gobierno es nula.
Pero durante largos siglos el cristianismo se aferró a una interpretación rigorista y literal de lo que se consideraba una revelación, y ni siquiera la observación hacía desistir de mantener posiciones que el ojo sabía que eran falsas.
El Islam se encuentra en una situación diferente.
Sus textos sagrados son más modernos que los cristianos. La palabra de Dios está mucho más organizada. Su profeta dejó escrito su pensamiento y además los focos de discusión de la interpretación de esos textos han sido sofocados por los clérigos de la ortodoxia.
Tal vez si alguna vez se puede escribir un libro como el de Carrere sobre el Corán comience a vislumbrase la solución al yihadismo.
Estoy seguro que para la mayoría de los musulmanes actuales un islamismo humanista sería mucho más atractivo que el islamismo radical, porque a nosotros nos pasa lo mismo. La diferencia es que a los testigos de Jehová muy poca gente les hace caso mientras que a los predicadores de la yihad nunca parece faltarles audiencia.
Parece mentira que las palabras y obras de una persona que vivió hace casi mil quinientos años puedan seguir provocando tantas pasiones y adhesiones inquebrantables, pero así es.
Da igual que aquel fuese un mundo sin agua corriente, sin medicinas, sin seguridad, sin higiene, sin países, sin tolerancia y sin nada que hacer aparte de buscar alimento cada día.
Da igual que aquellas personas viviesen situaciones que en nada se parecen a las nuestras y por tanto sus comentarios de entonces referidos a situaciones de ahora sean incoherentes y absurdos.
Nuestra necesidad de creer nos lleva a dar por bueno un significado aparente de unos textos que en su origen vaya usted a saber que quisieron decir.
Al menos nosotros podemos hablar de ello.
Publicado por Antonio Cordón a las 13:47 0 comentarios
viernes, 20 de noviembre de 2015
El vigía de Occidente
Un día tal como hoy, hace cuarenta años, murió en su cama el llamado por los medios de la época "vigía de Occidente". En realidad los medios y la sociedad española en una buena parte le dedicaron a lo largo de su largo mandato dictatorial todo tipo de ditirambos.
Es lo que tienen las dictaduras, que convierten a los ciudadanos en abyectos súbditos.
Stalin, Hitler, Mussolini, Mao, Ceacescu, Pol Pot, Fidél Castro, Breznev, Jomeini, y otros por el estilo que ha habido muchos en el siglo XX, recibieron loas semejantes.
O sea que como en esta lista infame los hay de diversas ideologías supongo que podemos deducir que no era por ser comunistas, o fascistas, islamistas o cualquier cosa terminada en "istas", sino por el ejercicio del poder que ejercían de forma totalitaria y a través de la intimidación y el terror.
Todos creían que estaban ocupando el poder para llevar a cabo una misión "sagrada". Unos creían que los había puesto Dios. Otros "el pueblo".
Una serie de fuerzas telúricas se habían manifestado para llevar a esa persona a un sagrado púlpito desde el que ellos tenían que decidir lo que se podía hacer y lo que no.
Los que se les enfrentaron una vez ocupado el poder lo pasaron muy mal, y a menudo fue imposible echarlos. Los cadáveres de sus opositores, o pretendidos opositores llenan los cementerios.
Otros fueron echados por ejércitos tras luchar cruentas guerras. También se llenaron los cementerios.
O sea que una vez que se encaman con el poder resultan mucho más peligrosos y letales.
Y por ello no hay que dejarles que ocupen el poder.
Lo que sea que haya que hacer para impedir que nos gobiernen y esclavicen hay que hacerlo antes.
Negociar con ellos es inútil y peligroso. Tienen a Dios de su lado, o al pueblo, y ¿como se puede ir contra Dios o el pueblo?
Nunca entienden otras razones que las de la fuerza y la intimidación.
Siempre encuentran soldados para sus ejércitos zombis.
Los zombis siempre encuentran razones para desfilar y degollar.
Y los ciudadanos "normales" siempre están acojonados por los zombis y sus fechorías.
Pero por favor, recordad que detrás de los zombis siempre está uno de los de la lista de arriba. Y que cuando ese alguien llega al poder no hay quien lo saque hasta que se muera.
Y eso es toda una vida.
Recordad.
Publicado por Antonio Cordón a las 16:58 0 comentarios
martes, 17 de noviembre de 2015
¿Nos defendemos o hablamos?
Dice Juan Goytisolo que no debemos bombardear las posiciones del IS porque "eso es lo que quieren para agrupar tras de si a los musulmanes".
La pregunta que yo me hago es, ¿entonces que hacemos, dejarles que nos maten cuando quieran?
Y también, ¿es que los musulmanes están deseando tener un pretexto para unirse al IS?
Pero, ¿no hemos quedado que el IS son una minoría ínfima dentro del Islam y que la mayoría de los musulmanes están por la paz y el amor?
Si es así, deberían estar encantados de que acabásemos con esa minoría ínfima que tantos problemas de imagen crea a la comunidad musulmana.
Tal vez deberían encargarse ellos de acabar con este problema.
Y tal vez deberíamos todos reflexionar antes de empezar a hablar de una cuestión que desde luego es mucho más compleja de lo que parece.
En las sociedades occidentales no queremos problemas. Queremos paz, amor, gasolina barata, conciertos de rock, terracitas, seguridad social y muchas cosas más.
Nos cuesta entender dos cosas.
La primera es que hay mucha gente a la que no les gusta que tengamos todas las cosas que tenemos.
La segunda es que no podemos extender nuestro sistema de vida a toda la Humanidad sin hacer grandes cambios.
Y eso significa que si queremos igualdad tendremos que prescindir de muchas cosas.
Eso sería "lo justo", pero la Historia demuestra que los experimentos en esa dirección han terminado en enormes catástrofes.
El crecimiento y extensión de la riqueza es un proceso arduo y muy largo en el que se ha mejorado mucho, no hay más que ver las estadísticas de disminución de la pobreza, pero que sigue dejando grandes bolsas de desigualdad.
Muchas de esas bolsas están en países musulmanes y se extienden a Occidente a través de la emigración.
Cuando la pobreza se alía con alguna ideología radical el lío está servido y es inevitable.
Y ante eso solo cabe defenderse.
Lo otro, lo de dialogar, lo de integrar, lo de amaos los unos a los otros, es un programa de largo plazo.
Necesario, pero de largo plazo.
Los ataques del IS son ahora.
El órdago está encima de la mesa, y ante eso solo cabe lanzar otro órdago mayor o retirarse de la partida.
Dice Colau que hay que actuar como Ghandi.
Se ve que no conoce la Historia.
La inacción pacifista de Ghandi provocó una de las mayores matanzas del siglo XX.
Publicado por Antonio Cordón a las 11:02 0 comentarios
domingo, 15 de noviembre de 2015
Dejemos en paz a las víctimas...
...y ocupémonos de los asesinos y sus cómplices, incluyendo aquí a todos los que están de acuerdo en que sería mejor una teocracia islamista que un sistema democrático.
Ayer decía que lo sucedido no es una tragedia precisamente porque no es algo que haya sucedido por la intervención de los dioses o de la naturaleza en los asuntos humanos. Eso son las tragedias.
No podemos impedir un tsunami o no podemos evitar completamente los riesgos de vivir en una sociedad tecnológica. Y cuando se nos va de las manos la situación o cuando se concatenan una serie de circunstancias no previstas se produce la tragedia.
Pero esto no es una tragedia. Esto es un acto de guerra perpetrado por un enemigo perfectamente definido aunque sea difícil de detectar en una sociedad con garantías democráticas.
El hecho de que ante cada nuevo golpe, acto de guerra, la respuesta sea la de poner velitas a las víctimas es una patética expresión de nuestra debilidad y de la decadencia deprimente de nuestra sociedad.
Me parece que sería mucho más digno que nos enfrentásemos a las amenazas de los yihadistas con acciones de defensa activa y de ataque igualmente activo, que no ir llorando por las esquinas o poner canciones francesas por la radio.
Esto no es una guerra contra Francia. Es una guerra contra la civilización occidental que se lleva a cabo, como sucede en todas las guerras, allá donde es más factible, que en este caso es en los países donde hay fuertes minorías musulmanas, y Francia a la cabeza.
No es la torre Eiffel lo que excita a los pistoleros. Es que allí tienen bases logísticas y recursos humanos suficientes para organizar los ataques.
Y desde luego nosotros tenemos muchas papeletas para ser los siguientes.
Nos estamos salvando porque nuestros emigrantes son de reciente llegada y la policía marroquí dispone de información directa de ellos, lo que ya no sucede en Francia ya que ahí están en la segunda o tercera generación, y las policías marroquí o argelina les ha perdido la pista.
Y también porque hemos tardado años en reaccionar y comprender que hay que tratar a los musulmanes como potenciales enemigos, lo que no significa meterlos en la cárcel, sino disponer de fuentes de información fiables dentro del colectivo.
Para ello habrá que contar con aliados dentro de ese colectivo.
Personas que aunque sean musulmanas prefieran el sistema europeo al sistema islamista y que estén dispuestas a poner por delante sus ciudadanías francesa o española a su religión.
Esto no es fácil y todos lo sabemos con lo que admitimos que hay un abismo entre nuestras comunidades.
Pero una vez que se ha permitido que se formen estas minorías en nuestros países ya no se puede volver atrás.
Hay que conseguir que desde las comunidades musulmanas surjan aliados porque la alternativa es la expulsión. (Nosotros tenemos la experiencia histórica).
Lo que no se puede tolerar es que la búsqueda de aliados se fundamente en que nosotros renunciemos a una parte de nuestra cultura o de nuestras libertades.
Si para atraer a una parte de los musulmanes tenemos todos que hacernos musulmanes entonces yo no estoy dispuesto y me imagino que muchos otros como yo tampoco lo estarán.
Si tenemos que renunciar a la libertad de expresión, a la laicidad y fundamentalmente a nuestra capacidad para vivir sin tener que cumplir preceptos religiosos, entonces habremos perdido la batalla.
Y la estamos perdiendo.
Publicado por Antonio Cordón a las 11:16 2 comentarios
sábado, 14 de noviembre de 2015
Lo de París no ha sido una tragedia
Me indigna la reacción de algunos medios de comunicación ante los sucesos de París y la continua exhibición de debilidad de algunos intelectuales europeos que al parecer no pueden asimilar que hay gentes dispuestas a matarnos porque piensan que nos interponemos entre su fe y el paraíso al que quieren conducirnos aunque no queramos.
Escucho en la SER, (el auténtico órgano de opinión del pensamiento-bambi), que "ahora algunos imbéciles querrán relacionar el terrorismo con las oleadas de refugiados" para luego disertar sobre todas las cosas que Occidente ha perpetrado y que al parecer justifican que haya personas que entren en un local metralleta en mano y asesinen a decenas de personas.
Según este pensamiento flojo, la culpa la tiene el sistema que no ha integrado a los millones de musulmanes que han decidido que prefieren vivir en Europa a vivir en la Unma y sus maravillosas repúblicas. Y ahora encima nos culpan de haber hecho fracasar las "primaveras" y haber frustrado a tantas buenas gentes.
Me gustaría decir a estos cretinos que efectivamente tenemos la culpa de todo, porque si los griegos se hubiesen abstenido de defenderse de los persas, y si los españoles hubiésemos hecho lo mismo con los árabes y después con los turcos, nada de esto estaría pasando.
Todos iríamos con turbante o velo, según el sexo, y no tendríamos ni penicilina ni jabón, con lo que seríamos mucho más felices.
Iríamos en camello en lugar de conduciendo un coche contaminante por una autopista destructora del medio ambiente y comeríamos dátiles en lugar de jamón.
Rezaríamos un montón y moriríamos en una avalancha en La Meca pero felices porque nos estarían esperando las huríes. (Las señoras hetero no se muy bien que esperan en estos casos, tal vez convertirse en huríes ellas mismas como las pobres descerebradas que deciden irse al territorio del nuevo califato a entretener a los héroes).
No se que hemos hecho mal en nuestro sistema educativo pero si ni siquiera hemos sido capaces de hacer que nuestros hijos sepan valorar el sistema y la cultura europeos y que sean incapaces de entender lo que se puede perder si los islamistas y los simples musulmanes ganan esta guerra, pero es evidente que para mucha gente es imposible entender que en todo esto hay mucho más que perder que el jamón y el vino de Rioja.
Y que después de valorar lo que tenemos y que es el resultado de un largo camino que comienza en Pericles y Sócrates, pasa por los ingenieros y jueces romanos, los comerciantes italianos, los navegantes españoles y portugueses, los reformadores alemanes y holandeses, los ilustrados ingleses, franceses y alemanes, los inventores y los poetas, los filósofos y los industriales, y los que diseñaron la sociedad del bienestar, que es mucho camino y mucho esfuerzo, y que nos ha hecho adelantarnos a todas las demás culturas del mundo, deberíamos saber defenderlo.
Defenderlo de todos los muchos enemigos que, cualesquiera que sean sus razones y motivaciones, quieren destruirlo para crear sobre nuestras cenizas sus imperios demenciales.
Y claro que tienen que ver las migraciones de musulmanes con el terrorismo, porque aunque no todos los emigrantes musulmanes son terroristas, si parece que todos los terroristas son emigrantes musulmanes, así que algo tendrá que ver.
Tenemos derecho y la obligación de defendernos porque nuestro mundo y nuestra cultura son mucho mejores y la de ellos es una misera teocracia medieval.
Esta es la verdad.
Lo de París no ha sido una tragedia.
Ha sido un acto de guerra.
Publicado por Antonio Cordón a las 19:51 0 comentarios


