Este verano casi todo ha pasado en Cataluña. Bueno, el calor post-cambio climático ha sucedido en todas partes, pero de las demás cosas el Principado ha estado en titulares permanentemente.
El primero de los casos prácticamente expedientes-x fue la abdución del futbolista Neymar por parte de los malvados directivos del Paris Saint Germain, o PSG, comandados por un jeque, otro jeque, que pagaron la clausula de rescisión del brasileño, o sea 220 millones de euros, limpiandoles a los del Barsa a su jugador estrella del futuro.
A partir de ahí un escalofrío ha recorrido los espinazos de los directivos de los grandes clubes de fútbol europeo que ven como pasan a encontrarse en la misma situación en la que ellos habían colocado a los directivos de los clubes latino-americanos, o sea en la indefensión total.
El precio pagado por Neymar no ha debido ser suficiente para el jeque que a continuación ha ido a por Mbapé por 180 millones de euros.
Teniendo en cuenta que este muchacho es apenas un junior, su fichaje es probablemente el mas temerario de la historia del fútbol.
¿Cabría pensar que estos fichajes se justifican por los ingresos de los clubes?
Las negociaciones con los responsables del fútbol en televisión van a tornarse muy complicadas y los responsables de las televisiones y telefónicas europeas van a tener que hacer muchos números.
También tendrán que ser revisados los contratos de docenas de jugadores de élite, cuyas clausulas de rescisión se han quedado desfasados, o cuyos emolumentos ya no son disuasorios.
Eso significa que una de las últimas puertas que separaban el fútbol de los espectáculos de farándula ha caído y por tanto las bases mismas del fútbol como deporte, como fenómeno social asociado a barrios, clases sociales o ciudades se han resquebrajado.
Vamos a modelos americanos y veremos de todo a partir de ahora.
El jeque y sus asesores han elegido muy bien a Neymar, un mercenario sin escrúpulos que tiene una causa abierta en España por estafa a los que fueron sus descubridores y mentores brasileños.
Neymar hijo y Neymar padre son el paradigma de lo que viene: gente que no se identifica con otros colores que no sean los del oro y los billetes de banco.
Se me dirá que eso ya es así, pero ya veréis como vamos a ir tan a peor que lo de ahora nos parecerá un paraíso de valores deportivos.
jueves, 31 de agosto de 2017
Ecos del verano de 2017: el caso Neymar
Publicado por Antonio Cordón a las 18:11 0 comentarios
miércoles, 30 de agosto de 2017
Ecos del verano de 2017. El independentismo declarativo
Gracias al caso Juana Rivas y a las andanzas criminales del imán de Ripoll, los ciudadanos de este país hemos podido escapar, a veces, del estruendo declarativo de los independentistas catalanes, que llevan una temporada completamente desenfrenados y cada vez más histriónicos.
De todas maneras, no ha habido día sin declaración, amenaza, desprecio o insulto.
Si querían que los aborreciésemos, su estrategia ha sido persistente, insistente y exitosa.
Como el día de la manifestación post-atentado alcanzaron cimas difíciles de igualar en sus insultos a las instituciones españolas, les ha sido complicado recuperar el climax dramático y ahora han sacado a colación el ejército catalán, a lo que seguirá seguramente la guerra santa para recuperar los paisos catalans del yugo español.
En el asunto de insultar, se han distinguido especialmente los representantes de la CUP, que cada día se inventan una nueva campaña. La última la de acusar a España de las guerras saudíes por venderles armas, y acusar al Rey de ser el vendedor mayor de esas armas a sus "amigos" los árabes.
Es adorable que la CUP piense que España es uno de los grandes productores de armas del mundo, o que nuestra influencia geo-política alcance los cuarteles generales saudíes. Pero el furor anti-capitalista de estos gañanes les lleva a utilizar cualquier excusa para manifestar sus odios.
Resulta curioso que en materia de España no solo odien a nuestros plutócratas sino a los españoles en general, tal vez porque confunden nacionalismo y socialismo, algo que ya le sucedió a Adolfo Hitler.
Pero no son solo los mata-curas catalanes los que llevan la antorcha de las declaraciones. No.
El president de la generalitat, señor Puigdemont, no pierde ocasión de soltar lindezas por su boquita, seguido de enardecidos consellers de su gobierno, que le hacen los coros encantados.
Y mientras, los queridos medios de comunicación están esperando cada día la ración de insultos y desprecios, dispuestos a hacérnosla llegar, no sea que nos perdamos algún escupitajo.
Que sería de las audiencias televisivas o radiofónicas, los periódicos ya no los lee casi nadie, si no pudiesen ofrecernos cada día esa ración de odio a la que ya nos estamos acostumbrando como los drogadictos a la heroína.
¿De que hablarían los contertulios?
En todo este follón declarativo, el contrapunto lo pone el gobierno de la Nación (española), que ha decidido como buenos liberales, laisser faire, laisser passer, o sea no hacer nada.
Sus declaraciones son como si estuviesen en latín de misa antigua: nadie las entiende pero suenan solemnes.
Y así mientras los unos hablan como raperos enfurecidos, los otros hablan como un coro benedictino.
Los unos dicen mecagoentuputamadre, y los otros responden dominusvobiscum.
Menos mal que nos acercamos al desenlace de esta película.
No se si nuestro aguante daría para mucho más.
Es como si fuésemos por la temporada nonagésimo cuarta de Juego de Tronos.
Por favor, ¡que lleguen los caminantes blancos de una puta vez!
Publicado por Antonio Cordón a las 18:55 0 comentarios
martes, 29 de agosto de 2017
Ecos del verano de 2017. El Imán de Ripoll
Me gustaría que alguien me dijese si se imagina a un sacerdote católico o a un pastor protestante, aunque fuese de una secta particularmente exaltada, reuniéndose con un grupo de jóvenes piadosos -seguro que los hay en alguna parte, incluso en el mismo Ripoll-, con el objetivo de preparar una matanza de laicos en cualquier lugar del mundo.
¿A que no nos es posible imaginarnos algo así?
Sin embargo, cuando se trata de jóvenes musulmanes y clérigos de esa fe, todo se vuelve plausible.
Naturalmente el propio sentido común nos obliga a no extraer las últimas consecuencias de todo lo anterior: efectivamente no podemos culpabilizar a toda una comunidad religiosa de estos sucesos por más que el patrón se repita una y otra vez.
Pero el hecho de que hoy día sea inconcebible que cristianos, judios, budistas, o sintoistas utilicen su fe con motivos homicidas, y sea perfectamente asumible que los musulmanes si lo hagan debería llevar a la propia comunidad musulmana a una reflexión profunda y sincera sobre que es lo que falla dentro de su seno.
Yo creo que hay tres cosas que deberían servir de motivo para esa reflexión.
La primera está dentro de la doctrina y es la consideración de infieles a todos los que no profesamos el Islam.
Mientras los musulmanes dividan el mundo entre nosotros y todos los demás, y nos consideren a esos todos los demás como seres dañinos y enemigos de la fe no van a poder salir del sistema de pensamiento que potencia los comportamientos agresivos de una minoría.
Porque si los demás somos enemigos dañosos ¿como no van a actuar contra nosotros unos jóvenes imbuidos de una noción de misión divina, la de eliminarnos?
El Islam es muy diverso y tiene muchas tendencias, pero ha resistido con tremenda fiereza cualaquier intento de modernización o secularización y se encuentra anclado en planteamientos espirituales demasiado alejados del espíritu de la vida moderna.
Desde la Ilustración nosotros nos hemos movido en una dirección de progreso y respeto a la individualidad y el saber científico. Hora es que desde dentro del Islam comiencen a encenderse luces.
Pero es algo que deben hacer ellos.
La segunda cuestión para la reflexión está en el modelo de predicación y elección de imanes.
Cualquiera puede ser iman. Predicar en la oración del viernes. Ganarse el respeto como hombre santo.
Aunque hay madrasas para formar imanes, no es necesario pasar por ellas.
Tampoco hay jerarquías como en la Iglesia Católica, ni nadie que marque "la doctrina de la fe". Como en las iglesias protestantes, la palabra, o sea el Coram en su caso, es todo lo que cuenta, bueno el Coram, los hechos y dichos del Profeta y la tradición o sharia.
Y como en el protestantismo, cualquiera puede "interpretar" todo ese caudal.
Así que si tenemos en cuenta lo dicho en el punto anterior, ponerse en una onda rigurosa contra el pecado y los infieles no es nada extraño.
Y una vez asumido el punto de vista riguroso, pasar a los hechos no parece que sea extraordinariamente difícil.
Si el imán es riguroso en materia religiosa en público y luego da el paso siguiente en privado....
Y esto nos lleva al tercer punto.
¿Quien puede detectar la emergencia de estas células agresivas mejor que la propia comunidad en que se crean?
Me llama mucho la atención que preguntados los parientes o allegados de los terroristas, resulte que nadie se había dado cuenta y que todos tenían la mejor opinión sobre ellos.
Lo mismo pasaba en un reportaje que vi este verano antes del atentado en el que un equipo de La Sexta se acercaba a Ceuta para preguntar por los ceutíes voluntarios en la yihad en Irak o Siria.
Silencio, agresividad y nadie sabe nada.
Pero claro que saben. Saben o sospechan.
Lo que ocurre es que estas comunidades están cerradas sobre si mismas y no se sienten integradas en sus entornos físicos o sociales.
Sus lealtades son para ellos solos, no para los "otros". Y eso tiene que cambiar.
Frente a los que consideran que la culpa de esta falta de integración somos las víctimas de los ataques yo creo que no es así.
Pero claro, si las mujeres musulmanas tienen prohibido casarse con infieles, y las cristianas que se casan con musulmanes son abducidas al Islam, parece difícil que se produzca una integración natural, como la que vivieron los emigrantes españoles en Alemania o Francia, y cuyos hijos o nietos defienden hoy las camisetas de las selecciones nacionales de fútbol respectivas, sintiéndose franceses o alemanes con naturalidad.
La integración material de los chicos de Ripoll ha servido de poco.
De nada ha servido que estuviesen escolarizados o que tuviesen trabajos bien remunerados.
Si alguien se siente extranjero de espíritu ya le puedes dar el DNI. No hay nada que hacer.
Así que mientras no se produzca un proceso de cambio en el Islam que abandone los postulados de la eliminación de los infieles, mientras no se controle el discurso de los imanes y su pasado, y mientras los musulmanes se sientan extranjeros en sus países de acogida y residencia....no hay nada que hacer.
Y frente a los buenistas que piensan que tenemos que ser más cariñosos con ellos yo creo que tenemos que empezar a ponerles mala cara si no hacen los deberes.
Y tienen muchos deberes que hacer.
Publicado por Antonio Cordón a las 18:51 1 comentarios
lunes, 28 de agosto de 2017
Ecos del verano de 2017. El caso Juana Rivas
Termina el verano, que como es ya la costumbre, ha sido el más caluroso desde no se sabe cuando. Ahora mismo nos visitan tormentas estrepitosas y casi tropicales y menos mal porque los embalses se están quedando vacios. La uva se recoge en Agosto cambiando tradiciones seculares y nos vamos acostumbrando a que el termómetro marque cuarenta grados o más.
Ha sido un verano muy catalán, primero por lo que ya sabíamos de la efervescencia independentista y luego gracias a un grupo de muyaidines de Ripoll que han estado a punto de armarla gordísima y se han tenido que conformar con atropellar a un puñado de infieles que paseaban por las Ramblas de Barcelona ajenos al drama del pueblo palestino, sirio, etc.
Pero a mi lo que más me ha llamado la atención este verano ha sido el caso de Juana Rivas.
No por las vicisitudes de esta mujer ni por las desgraciadas circunstancias de su matrimonio, tan corrientes en un mundo en el que mas de la mitad de los matrimonios terminan en divorcio, sino por como ha sido tratado por los medios de comunicación, y también, por una parte no pequeña de la clase política.
Veo a Juana Rivas en la foto de portada de El País, exhibiendo en su mano la notificación del juez que la deja en libertad, y saludando al público y a los medios como si fuese una artista saludando después de su actuación, y me pregunto, ¿pero es que no hay nadie cercano a esta muchacha que la preste consejo?
Vuelve estos días de Estados Unidos otra señora que por hacer lo mismo que Juana ha estado un buen puñado de años en prisión en aquel país, pero parece que eso no impresiona a nadie en un país en el que el sentimentalismo ha sustituido hace mucho al sentido común, y en el que el populismo más descarnado ejerce el poder mediático achantando a jueces, gobernantes y a cualquiera que se atreva a ir contra la corriente.
Para la mayoría de los medios, la inmensa mayoría, las razones del padre no han existido. Ni siquiera se le ha tenido en consideración, siendo silenciado en base a su condición de "maltratador", a pesar que la propia Juana olvidase en su día esa circunstancia, retornando a su compañía y concibiendo un segundo hijo.
No voy a defender a este señor del que yo tampoco se nada, pero me parece tremendamente sospechoso e injusto que no se le conceda ni tan siquiera una oportunidad de explicarse.
Antes, los medios de comunicación se preciaban de contrastar sus informaciones y ofrecer las diferentes versiones. A eso se llamaba periodismo. Ahora solo se da una versión y sin matices. Solo se da la palabra a una parte y sin crítica. Y a eso no se le llama periodismo. Eso es propaganda.
¿Propaganda de quien?
¿Quien gana con esta huida insensata de Juana Rivas?
Acabamos de firmar en España un "pacto de Estado" contra la violencia de género. Las leyes ya son muy severas con los maltratadores y la sociedad está muy pendiente de estos temas, pero parece que nunca es suficiente.
Efectivamente resulta repugnante que se produzcan tantos casos de violencia en la pareja y todo lo que se haga para proteger a las mujeres amenazadas será siempre insuficiente, pero al socaire de estos acontecimientos se está socavando también de forma consciente me temo, otros aspectos de las relaciones de pareja.
Me refiero a los derechos de los padres. De los padres y de los abuelos paternos.
Se están sentando las bases ideológicas para dejar sentado como principio universal que los hijos son de las madres y solo de las madres, y eso, por mucho que responda a realidades psicológicas, sociológicas o fisiológicas, no puede aceptarse sin más.
Los papás también tienen derecho a sus hijos por muy difíciles que sean las condiciones de los divorcios. Y lo mismo los abuelos paternos.
Pero a pesar de que las leyes recogen estos derechos, hay muchos grupos de presión que están haciendo todo lo posible para que los tribunales de Justicia pasen por encima y se ajusten a una interpretación maximalista-feminista de estos casos, y eso es precisamente lo que estamos viendo en el caso de Juana Rivas.
Y como será esa presión que los jueces a los que llega el caso se lo quitan de encima como pueden para no colgar con el sanbenito de haber dado la razón a un padre maltratador frente a una madre sufridora y víctima.
De hecho los medios de comunicación y muchos representantes públicos han apoyado con tanta fruición esta caracterización de padre agresor y madre víctima, que vamos a ver como salimos ahora de este enredo.
La responsabilidad de los medios es muy grande en este caso por haber creado el circo de una versión única sin matices.
Estoy seguro que este caso, como otros miles semejantes, tiene muchas más vueltas que las que ha pregonado la "prensa libre", circunstancias que el juez o jueza tiene la oportunidad de valorar antes de tomar su decisión de acuerdo a las leyes vigentes. Seguro que los jueces podrían haber basado su decisión en esas complejidades. Y aunque hubiese sido una decisión compleja como suele pasar, hubiese sido mucho más aceptable para todos.
El problema es que ahora ya no se puede hacer así.
Los asesores de Juana, los medios de comunicación y determinados políticos han enfangado las aguas de tal manera que cualquier solución legal va a parecer un crimen si no da la razón completamente a Juana Rivas.
Dado que la Justicia Italiana ya se ha pronunciado difícilmente la española podría oponerse. Italia no es una dictadura tercermundista, pero ahora también allí todo será mucho más complicado y todos lo pagarán. Me refiero a esa familia y a sus allegados.
Incluso aunque Juana Rivas tenga razón, que puede ser.
La cuestión es que más allá de quien tenga razón, que yo no lo se, y nadie excepto los jueces tiene idea, este caso ha sido utilizado por grupos muy agresivos con la colaboración entusiasta de los medios de comunicación.
No hablo de los políticos que me parecen un ejército de timadores de feria. Ellos está para arrimarse a los soles que más calientan en cada ocasión y no pueden ser tomados en serio.
Pero, ¿los medios?
Lo que más pena me da es el vergonzoso papel de los medios.
¡Y a eso se llama prensa libre!
Publicado por Antonio Cordón a las 20:48 0 comentarios
viernes, 14 de julio de 2017
Cambio generacional
Al parecer ya es oficial. El cambio generacional ha comenzado y no hay quien lo pare. Los "baby boomers", es decir los nacidos en los cuarentas, cincuentas, y sesentas vamos a ser barridos por los nacidos a partir de los setentas.
Bien, todo llega a su fin, podríamos decir los de la generación saliente y marcharnos a disfrutar del retiro ya que al parecer todo el mundo da por sentado que seremos la última generación que pueda hacerlo, así que aprovechemos el momento.
Pero lo cierto es que muchos de nosotros nos encontramos todavía bien, en plenitud de nuestras facultades así que ¿por qué tenemos que recluirnos en Benidorm?
De acuerdo, los valores del liberalismo cosmopolita y antiautoritario emanados de las revoluciones de los sesenta se han topado con las realidades de un mundo en el que los mecanismos de distribución de la renta mediante el trabajo ya no dan mas de si, y con el cabreo resultante de los ciudadanos que miran hacia atrás, (no al mundo de sus padres sino al de sus abuelos), en busca de una arcadia feliz y perdida.
Junto a ese mirar hacia atrás, la nueva generación tiene el dominio de las tecnologías de la información, un acomodo en torno a una vida "low cost" y una visión beatífica de la Humanidad basada en la idea de que cualquier diferencia ha quedado superada.
La verdad es que la nueva generación tiene derecho a forjar un mundo a su medida.
Es el mundo en el que van a vivir, en el que van a desarrollar sus proyectos personales.
A mi me parece que los problemas mas importantes del mundo de hoy no son tan diferentes de los del mundo de ayer, porque al final siempre sobresaldrán unos cuantos y el resto sobrevivirá como pueda y eso es una constante, pero hay que reconocer que si que hay cosas nuevas.
El cambio climático para empezar.
Cada verano estamos viviendo "el verano más caluroso de la Historia" y eso va a pasar facturas muy importantes y habrá que empezar a pensar en vivir de forma diferente en lo que se refiere a consumo de recursos y contaminación.
Por otra parte la tecnología va a dejar obsoletos múltiples ocupaciones incluidas las profesionales y se avecinan reconversiones tremendas. En el automovil por ejemplo.
Pero la cuestión que más me preocupa es el final de la cosmovisión de un mundo abierto para volver a los localismos y tribalismos.
Seguramente que nuestra generación ha cometido múltiples errores pero me hubiese gustado que esa tendencia a abrir el mundo no se viese tan contestada por tanta gente y de diferentes maneras.
Yo se que muchos milenials comparten esa visión del mundo sin fronteras y que incluso lo viven de una manera mucho más completa de lo que lo hicimos nosotros, pero me temo que sean solo una minoría entre los de su generación y no puedan imponer sus criterios a unas masas muy asustadas por las consecuencias de la globalización.
Creo que lo que más nos sorprende a los antiguos del mundo de hoy es la emergencia del fenómeno religioso, del fenómeno nacionalista y del fenómeno proteccionista.
Movimientos como Podemos son completamente opuestos a la dirección en que creíamos que irían las cosas. Igual que el movimiento Trumpiano en USA. Nunca creí que veríamos el Brexit. Y así muchas cosas.
A los jóvenes milenials les digo que vivimos una regresión social inesperada al tiempo que la tecnología abre puertas a un mundo desconocido de maravillas virtuales y alargamientos portentosos de la esperanza de vida.
El choque entre los avances y los miedos sociales va a ser una importante fuente de conflictos.
Y ¿que podemos hacer los "baby boomers" en nuestro tránsito a la vejez y desaparición?
¿Como podemos ayudar?
Creo que tenemos que recordar a los jóvenes que, pase lo que pase, es mejor disponer de sistemas políticos que primen la libertad y de sistemas económicos que permitan que las desigualdades no resulten ofensivas.
Que es mejor el discreto encanto de la inteligencia que la exuberante pasión de las emociones, y que de momento no tenemos más que este planeta.
Y que en vez de ignorarnos, los milenials nos escuchen.
No porque seamos más inteligentes que ellos. No porque tengamos mejores valores.
Solo porque hemos aprendido de nuestros errores.
O sea lo mismo que nos dijeron a nosotros nuestros padres.
Y, ¿les hicimos caso?
Publicado por Antonio Cordón a las 11:16 2 comentarios
miércoles, 28 de junio de 2017
La mala educación
Mientras el virus Petya recorría el mundo con parada especial el Ucrania, en Madrid se celebraba la enésima conmemoración de la Transición.
Supongo que se trata de parte de la campaña para recordar a los nacionalistas catalanes los límites de sus andanzas, pero la verdad es que aburre tanta conmemoración y tanto discurso hueco al que luego los "comentaristas" tratan de sacar significados y mensajes.
Si yo no recuerdo mal la Transición fue un periodo bastante confuso en el que unos querían la "ruptura", otros la "continuidad" y otros no sabían no contestaban (estos eran con mucho los más numerosos).
El caso es que tuvo como mejor resultado el que una serie de políticos de una y otra parte se pusieron de acuerdo, con el "animo" de algunas embajadas y el pastoreo de determinados "intereses", para dejar atrás ciento ochenta años de enfrentamientos civiles (los que nos separaban en aquellos momentos de la batalla de Trafalgar) para alcanzar un acuerdo en torno a la cuestión más dramática de nuestra Historia: la asunción de un programa de modernidad para todos.
Esto a cualquiera que se le diga hoy día le parecerá surrealista pero la verdad es que en España nunca nos habíamos puesto de acuerdo sobre estas cuestiones desde la famosa batalla.
Las consecuencias: cuatro guerras civiles y matanzas a porrillo.
Ahora con esa miopía tan característica, solo vemos la última de esas guerras civiles pero fueron cuatro y siempre por lo mismo. Una parte del país quería avanzar y la otra quedarse quieta o retroceder.
¿Los campos de batalla?, la educación, la reforma agraria, la industrialización, la autonomía territorial, la libertad de prensa o de culto, el voto y en suma la libertad.
Sobre esas cuestiones se gastaron inmensas cantidades de energías que mejor hubiesen estado empleadas por ejemplo en estudiar como mejorar la vida de los ciudadanos de este país, pero no con grandes pronunciamientos sino con medidas sencillitas como construir carreteras, escuelas, mercados y otras menudencias.
Pero esa serie de guerras civiles han creado un callo en muchas mentes y nunca parece que podemos librarnos de ellas.
Así hoy viendo a los payasos podemitas con sus atuendos impostados de obreros de mentirijillas negando al Rey de España el aplauso cortés, que a nada más se les invitaba, y sabiendo que tantos miles de ciudadanos les apoyan, he sentido la pena de reconocer que seguimos en el bucle melancólico de las dos Españas y que nunca vamos a salir.
Nuestra clase política y nuestros ciudadanos no quieren saber nada del virus Petya ni de los numerosos inventos que cada día cambian nuestra perspectiva del mundo y sus circunstancias.
Vivimos completamente de espaldas a la realidad mirando tercamente el pasado como si de las fosas comunes fuesen a salir las respuestas a los interrogantes del hoy o del mañana.
Cuando nuestra marina ilustrada se fue a pique frente a Tarifa con ella se fueron las ilusiones de los españoles honrados que simplemente quería vivir mejor y el paz.
Por alguna razón diabólica desde entonces llegan a la clase política personajes de tan baja ralea como Iglesias y compañía empeñados en que nos vayamos también a pique todos nosotros.
Ni siquiera se molestan en aparentar otras intenciones que no sean las de destruir y convertirnos en un zoológico sangriento.
Todo lo que nos hemos gastado en colegios y universidades en estos últimos cuarenta años y lo que ya se había gastado antes no ha servido siquiera para que aquellos que tienen el mandato de representarnos a todos entiendan que tienen una obligación con el decoro y los buenos modales.
La mala educación es su mensaje y lo anuncian alto y claro.
No les falta más que el bocata de chorizo envuelto en papel de periódico lleno de grasa.
No es que yo diga que los demás son mucho mejores, pero lo que es terrible es que entre podemitas y nacionalistas estemos todo el rato discutiendo de todo el rico panorama de entresijos y excrecencias del país.
Yo pondría un cartel delante del Congreso como el de los refugiados en Correos que dijese: ¡Desafíos industriales y científicos. Tecnología. Cambio climático!
Y en minúsculas: daros una ducha y despejaros que tenéis mucho trabajo por hacer.
Publicado por Antonio Cordón a las 17:33 0 comentarios
lunes, 26 de junio de 2017
El Orgullo
Después de unos días de andanzas por el mundo islámico-soviético de la República de Uzbekistan, vuelvo a Madrid donde me encuentro en plena celebración del Orgullo (gay).
La verdad es que no son los gays los únicos en celebrar su "orgullo".
Todos los años el día 1 de Mayo se celebra el día del orgullo sindical, y cuando ganan algún campeonato, madridistas, cochoneros o barcelonistas celebran sus respectivos orgullos.
La semana santa es motivo de una gran demostración de orgullo católico, y los moteros se reivindican en "quedadas" multitudinarias en diferentes lugares.
La apertura de las rebajas da cada año lugar a demostraciones de orgullo consumidor y los puentes y operaciones salidas a efervescencias de orgullo vacacional.
Hay también orgullo friqui, orgullo feminista y orgullo cervecero.
Los sanfermines son ocasión de mostrar orgullo pamplonica, y las fallas de orgullo valenciano.
Ahora los catalanes partidarios de la independencia celebran cada dos por tras días del orgullo catalán.
Y no hay pueblo de España que no celebre durante unos días sus particulares ritos de orgullo cazurro.
Así que, ¿por qué no los gays?
Y ya puestos yo propondría festejos semejante para todos los gustos. He aquí algunos ejemplos:
El día del orgullo vegetariano.
El día del orgullo calvorota.
El día del orgullo obeso.
El día del orgullo fumador.
El día del orgullo alcohólico.
El día del orgullo hipocondriaco.
El día del orgullo analfabeto.
Y así un montón de tal forma que la señora alcaldesa de Madrid no de a basto para poner y quitar banderas de la fachada del Ayuntamiento y se pase la vida explicando lo maravilloso que es vivir en una ciudad tan amigable con vegetarianos, calvos, obesos, fumadores, alcohólicos, hipocondracos, analfabetos y demás.
Y a ver si de paso se acuerda de los ciudadanos normales que no quieren identificarse con colectivo alguno y solo aspiran a una ciudad limpia y vivible.
Resulta cada vez más difícil ser simplemente un ciudadano sin etiquetas ni banderas y parece como si todos tuviésemos que salir de algún armario para proclamar nuestros gustos ante un público al que francamente tales gustos no tienen porqué importarles un pimiento.
Hay una auténtica afición a contarnos los unos a los otros las aficiones y gustos respectivos.
Si seguimos por ese camino tendremos que salir a la calle llenos de pegatinas que anuncien que somos del Madrid, que nos gusta la paella y que leemos novelas de ciencia ficción.
La transparencia será muy buena para algunas cosas pero no creo que deba aplicarse a cada aspecto de la conducta humana.
Yo preferiría que se me juzgase por mis obras y por mis capacidades antes de por mis gustos y aficiones.
El hecho de que en nuestra sociedad cada vez más cuenten esas aficiones y no las obras me parece muy preocupante.
Supongo yo que en el colectivo gay, como en el colectivo sindicalista, madridista, hipocondriaco, etc., habrá gente notable y gente detestable.
Cada vez me gustan menos los colectivos y más las personas individuales.
Propongo que se celebre el Día el Orgullo individual.
Publicado por Antonio Cordón a las 13:15 0 comentarios
jueves, 8 de junio de 2017
La cantada del Popular
Una vez más, las instituciones que regulan y vigilan -es un decir-, el negocio bancario en España se han vuelto a cubrir de gloria.
Y que decir de las auditoras.
Y que decir de los medios de comunicación....
Ayer por la mañana, mientras esperaba para grabar un programa de radio sobre el aniversario del Sgt. Pepper´s, abrí las páginas del diario económico Expansión, el de más prestigio en nuestro país, y en el editorial leí que "la OPA del Santander era una estupenda noticia para todos los implicados, incluidos los empleados y los accionistas". En páginas sucesivas encontré la información de Bolsa, en la que a las acciones del Popular se las marcaba como "conservar".
Teniendo en cuenta que en ese momento los accionistas del Popular sabían que habían perdido el 100% de su inversión, y que los empleados del banco siniestrado estarían con la angustia de saber que van a ser diezmados sin compasión, la información de Expansión solo podía calificarse de broma de mal gusto.
En la tele pude ver una entrevista con un inversor institucional del Popular que desde Marbella nos contaba que acababa de perder 47 millones de euros.
El hombre no parecía muy afectado y decía que en la bolsa unas veces se pierde y otras se gana, pero que lo que le fastidiaba es que nunca pasara nada ni nadie asumiera responsabilidades.
Seguro que para la mayoría de los trescientos mil accionistas del Popular la cosa ha sido mucho menos "filosófica" que para este prócer estóico, y a estas horas estarán muchos con un auténtico soponcio, incluidos los que entraron a última hora desde posiciones bajistas.
Ya que como cualquiera puede comprender una cosa es estar bajo, y otra es desaparecer, y el último día del Popular todavía se contrataron varios cientos de millones en acciones del Banco.
Igualmente, en los últimos años se llevaron a cabo ampliaciones de capital, la última en 2016, en las que los que acudieron lo hicieron teniendo en sus oídos las declaraciones del Ministro de Economía en el sentido de que el Popular era un "banco perfectamente solvente".
La cuestión es la de siempre: en España los accionistas valen menos que la mierda.
El Estado les engaña impunemente en nombre de la estabilidad de la economía.
Los directivos de las empresas en Bolsa les engañan con resultados falsos.
Las auditoras les engañan obviando cualquier fallo descubierto y cubriendo las falsedades de los directivos.
Los medios de comunicación les engañan contando las historias que les cuentan los directivos, los empleados públicos y los auditores.
Nadie es capaz de descubrir las falsedades hasta que es demasiado tarde: en este caso Santander y BBVA habían hecho hace solo seis meses una oferta de 4000 millones por el banco, oferta que fue rechazada por los directivos sin consulta a los accionistas.
De todo esto se deduce que invertir en España es como jugar a la ruleta rusa, solo que si eres un pequeño accionista en el tambor hay cinco balas y no solo una.
No voy a insistir en el hecho de que los directivos de Banca fracasados y perpetradores de estas barbaridades salgan de las instituciones con planes e pensiones millonarios, ni tampoco en el hecho de que los del Banco de España se vayan de rositas, o los de la CNMV igual. Todo esto ya se ha dicho mil veces sin que pase absolutamente nada.
Lo que digo e insisto es en avisar a todo el que piense en invertir en España, que o tiene información privilegiada o mejor se abstenga.
Todo el tinglado es una pura apariencia de seriedad.
Pero es completamente falso.
Nadie defiende al pequeño accionista. Al contrario, se le engaña incluso desde los poderes que están ahí para protegerle.
Cuando se habla de cosas que tienen que cambiar en nuestro país, ahí tenéis una muy importante.
Publicado por Antonio Cordón a las 17:48 0 comentarios
jueves, 1 de junio de 2017
Sgt. Pepper´s 50 años después
Era el año 1967 y yo tenía quince años. Vivía en un país que llevaba unos diez años saliendo de un pozo muy oscuro en el que había desembocado una guerra civil brutal y una posguerra casi tan brutal.
Tras el Plan de Estabilización de 1957 y los pactos con Estados Unidos la economía se había comenzado a recuperar, se habían creado numerosas industrias, los sueldos habían comenzado a subir y la gente podía volver a comer mas o menos como antes de la guerra. Esto último no es una metáfora. El consumo de carne por habitante de 1935 no se recuperó hasta 1965.
La gente podía además comprarse pisos, pequeños y básicos pero decentes, coches "utilitarios", ropa que no fuese horrible, tomarse unas primeras vacaciones y respirar.
Seguía habiendo un temor real y concreto hacia la autoridad personificada en los diferentes uniformes, desde los militares a los serenos y guardas de parques y jardines.
Los curas mandaban mucho e imponían su criterio sobre la moral pública tanto en lo que se refería a espectáculos como a la vestimenta. En las fiestas religiosas el país entero tenía que seguir la liturgia.
Pero se había abierto una grieta en el aislamiento de la sociedad española.
Los medios de comunicación aún intervenidos como estaban no podían ignorar las cosas que estaban pasando fuera.
Los turistas traían nuevas costumbres, el Concilio Vaticano había abierto una puerta a nuevas costumbres en la Iglesia, y sobre todo la gente tenía necesidad de vivir.
Y luego estaba la nueva música.
Aunque la televisión la ignorase y las radios apenas la programasen, los discos llegaban y se escuchaban y el mensaje pasaba de unos a otros.
Los Beatles se convirtieron en un fenómeno mundial de tal categoría que no pudieron ser ignorados.
Se estrenaron sus películas, sus discos se distribuyeron y detrás llegaron los demás.
Además, unas nuevas frecuencias (la llamada FM) permitió la creación de emisoras dedicadas a emitir música 24 horas al día y como no había suficiente "música nacional" se permitió la emisión de la nueva música en sesión continua. La censura intentó impedirlo exigiendo que se programase música nacional durante un determinado número de horas al día, pero la SER y otras cadenas le buscaron las vueltas al decreto para seguir con aquellos programas.
Y aquella música fue como la lluvia en el desierto.
Ya no hubo marcha atrás.
Las ganas de vivir y de superar los traumas del pasado eran demasiado fuertes.
Había pasado lo mismo en todas partes. No era solo una cuestión relacionada con nuestra situación.
En Reino Unido, en Francia, en Suecia y en Estados Unidos los años cincuenta habían sido grises y autoritarios. El que tenga ganas que vea la película francesa "Los cuatrocientos golpes" o la sueca "Verano con Mónica" y que recuerden que en Francia gobernaba el general De Gaulle y en Estados Unidos el general Eisenhower.
Las mismas ganas de cortar todo aquel rollo autoritario las había en Londres como en Madrid. Solo que allí pudieron hacerlo del todo y nosotros tuvimos que conformarnos con una versión edulcorada.
Antes del Sgt. Peppers la música pop era solo divertida. Después ya fue otra cosa.
Aquello era como un manifiesto para una nueva forma de vida anti-autoritaria, libre y alegre.
El aldabonazo sonó en todo el mundo.
El año siguiente sería el año de las revoluciones.
Aunque parezca una exageración, la verdad es que el mundo cambió con el Sgt. Peper´s.
Hoy, en este mundo dominado por las finanzas y las economías de la globalización, parece mentira pero así fue.
Publicado por Antonio Cordón a las 11:51 0 comentarios
viernes, 26 de mayo de 2017
Un chico con chilaba y ordenador
Hemos visto hoy las imágenes de un chico alto cubierto por una chilaba mugrienta de color marrón, casi un hábito de monje, enredando entre los cubos de basura. Es el asesino de Manchester.
Lo grabó un vecino que estaba hasta el último pelo de las excentricidades del muchacho entre las que se contaba rezar a gritos sus oraciones.
Pero ese muchacho, casi un adolescente, encontró en algún lugar mentores que le redimieron de los porros y la golfería de barrio y lo condujeron hacia la santidad de la madrasa, la oración y el suicidio vengador.
También le condujeron hacia esas páginas de la "internet profunda" en las que se enseña como decapitar, degollar o preparar artefactos explosivos.
Internet ya es bastante inquietante cuando uno piensa en la posibilidad de que desde algún lugar del hiper-espacio te estén vigilando sin que se pueda determinar si quienes lo hacen te están protegiendo o se preparan para limpiarte tus ahorros o tu identidad.
Como el ataque wannacry ha demostrado, las redes son muy vulnerables.
Además nos hemos enterado de que los sistemas operativos tienen "agujeros de seguridad" o sea fallos por donde se cuelan los programas de los vigilantes. Agujeros que los propios fabricantes ignoran y que son encontrados por los más expertos que luego los venden al mejor postor.
Cuentan que wannacry ha sido bastante benévolo ya que disponía de un mecanismo de autodestrucción, y que a lo mejor tan solo ha sido una especie de vacuna.
Lo cierto es que para la mayoría de las personas, lo que pasa en internet es un misterio.
Lo mismo encuentras una traducción del Ramayana que un manual de degüello.
Igualmente las relaciones internacionales son un misterio.
Lo mismo estamos contentísimos por que construimos el AVE a La Meca, que tenemos que admitir que los saudíes wahabíes son los que entrenan y adoctrinan a los muchachos de la chilaba.
Ese es el mundo en que vivimos por más que nos empeñemos en dedicar nuestros esfuerzos a la esteril tarea de hablar de corrupciones y gobernabilidades.
Y nadie nos enseña como movernos por este mundo.
Aprendemos de navegación por internet a base de golpes en una carrera perdida de antemano porque la tecnología va tan rápido que somos incapaces de seguir su ritmo a no ser que nos dediquemos en cuerpo y alma a saber los movimientos casi cotidianos de algo cada vez más grande.
Y aprendemos a reconocer el mundo del riesgo en base a atentados o en base a las historias que nos cuentan conocidos y parientes.
Mientras que se dedica un esfuerzo inmenso a enseñarnos materia que no sirven para casi nada, a aprender lo que de verdad importa hoy no se dedica casi ningún esfuerzo. Es mas, estas cuestiones no están en la agenda informativa.
Tampoco parece que la policía preste mucha atención si cada vez que hay un atentado nos enteramos de que el autor o autores "ya estaban en el radar de los cuerpos de seguridad". ¿Y por qué no se hizo nada?
Si los que vigilan por internet no detectan a los que transitan por la internet profunda, y los que vigilan las calles no vigilan a los retornados sospechosos, ¿a quien vigilan entonces?
Los que lanzan el wannacry ¿contra quien van? ¿son del enemigo o son amigos camuflados?
En la guerra civil musulmana, ¿con quien vamos? ¿con los saudíes o con los iranies?
Parece que vamos contra los iraníes a veces pero, ¿entonces por qué nos atacan los saudíes?
En las calles y en internet si no pasan más desgracias es porque o bien hay menos malos de lo que nos cuentan, o bien es verdad que Dios existe y nos echa una mano de vez en cuando.
Con todos los que somos y la cantidad de chalados que percibimos, lo único que nos separa de la catástrofe es la capacidad de entender unas instrucciones sobre como fabricar una bomba o la capacidad mayor que hace falta para descubrir un agujero de seguridad en un sistema operativo.
Por eso, ya digo, vivimos en un mundo muy inquietante.
Publicado por Antonio Cordón a las 18:14 0 comentarios


