viernes, 26 de junio de 2009

Líderes

Terminábamos el post de ayer con la decepción que nos produce la ausencia de lierazgos en el mundo de hoy, y tenemos en todos los medios la noticia de la muerte de Michael Jackson, que podríamos decir que fué un lider aunque creo que muy a su pesar.

Uno de los efectos del mundo de las masas triunfantes es precisamente la aparición de estos líderes de pacotilla que son colocados en el centro de los debates, no porque hayan hecho ninguna contribución a la ciencia o al pensamiento, sino porque cantan bién o le pegan al balón con acierto.

A estos pobres personajes, los medios de comunicación les ponen continuamente el micro delante de la boca, o la cámara enfrente de la cara, para que nos iluminen con su opinión sobre los temas mas diversos, cuando en realidad estas personas solo son buenos en cantar o en patear la pelota, y en lo demás suelen ser solo unos jóvenes a los que se endiosa para convertirlos en protagonistas de un culebrón permanente para disfrute de las masas.

Su forma de vestir, sus gustos culinarios, sus mansiones, y necesariamente sus preferencias sexuales, y otras cuestiones de caracter íntimo.

El pobre Jackson vivia en esa burbuja transparente desde que era un niño de cinco años y muere igualmente ante la mirada morbosa de las masas, que ahora querrán conocer los detalles de su autopsia, de su herencia, de sus hijos, parientes y demás.

La necesidad mediática de producir falsos líderes resulta terrible para los elegidos cuando estos no disponen de defensas intelectuales que les protejan.

Pero incluso cuando si las tienen, los efectos de este extraño culto a la personalidad, llegan hasta las cotizaciones bursátiles, como está sucediendo con otro ídolo, como es el caso de Steve Jobs, sobre cuya salud se especula como si fuese un producto cotizable.

La infantilización de la sociedad está afectando no solo a toda esa pobre gente que va al trabajo por las mañanas en el metro leyendo la prensa gratuita, sino también a los analistas de bolsa y a los que deberían dirigir a la sociedad.

En un mundo complejo y cada vez más necesitado de dirección, nuestros ojos se vuelven continuamente hacia líderes de pacotilla en busca de las respuestas que los auténticos líderes deberían darnos.

El otro día Greenpeace publicaba un manifiesto pidiendo el cierre de la central nuclear de Garoña, y apoyaba su posición en la firma de "intelectuales" que resultaban ser cantantes, actores, y demás "famosos".

¿De verdad alguien cree que un cantante o un futbolista está capacitado para opinar sobre la energía nuclear?

Al pobre Michael Jackson le gustaba jugar con niños, reviviendo una infancia que el nunca pudo tener. Era un pobre hombre lleno de complejos y ansiedades. Las masas le encumbraron y luego le lincharon. Aparte sus canciones, nunca tuvo nada sensato que decir. Su vida era miserable aunque la viviera en un parque temático.

Pero los medios tienen que seguir vendiendo cada día y ya tienen otros "famosos" que ocupan las primeras páginas hoy.

Bill Gates, que es bastante inteligente, se ha retirado para que Microsoft pueda sobrevivirle. ¿Sobrevivirá Apple a Steve Jobs? O el personaje creado en torno a él se lo llevará consigo a la tumba?

¿Por qué necesitamos creer en la magia de las personas?

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