Dentro de cinco días se consumará lo inevitable y en el despacho desde el que emana el poder mas grande del mundo, en lugar de estar un educado hombre de Harvard habrá un tipo rudo educado en escuelas militares y que ha demostrado la peor cara del modo de ser americano.
No nos podemos engañar. No es una buena cosa.
Tampoco nos podemos engañar con el clásico "pensamiento positivo" en el sentido de que luego nunca pasa nada.
Trump, como los políticos de brexit, y como los que esperan su turno en Alemania, Francia, Italia y muchos otros países, son la consecuencia de los efectos de la globalización en occidente y vienen con la intención, pero también con la determinación, de cambiar el actual status quo y "volver" al estado de las cosas previo.
Cabría preguntar a donde exactamente quieren volver, ya que la globalización fue la respuesta a la falta de crecimiento que siguió a la crisis del petróleo, y esta siguió al crecimiento de los años sesenta, que siguió a larga depresión de las posguerras.
Cada tiempo es la reacción a los efectos menos digeribles de la etapa anterior, unas veces esas sustancias menos digeribles lo son para las clases dirigentes y otras para las clases populares, pero siempre es una reacción.
Los de mi generación nacimos en los años grises de los cincuenta, cuando todavía imperaban el modo de vivir patriarcal, el principio de autoridad, la austeridad y la escasez.
Tuvimos la suerte de crecer en los años sesenta que pusieron en solfa todo lo anterior y generaron la idea de "todo para todos" en base a un estado protector y paternalista, y a la superación de la "guerra fria" que había sobrevolado toda la etapa anterior. Todos eramos hermanos y todos teníamos derecho a la seguridad social.
El consumo creció de forma espectacular y con el las esperanzas de alcanzar la utopía de un mundo mejor.
Pero como los productores de petróleo no obtenían nada a cambio de tanta riqueza como producían se reunieron en la OPEP y pusieron fin a la fiesta.
En los setenta el frenazo fue muy brusco y como la utopía no se terminaba de completar aparecieron grupos de radicales que se pusieron a poner bombas por toda Europa, y se acabó el paz y amor.
Los gastos del estado del bienestar seguían creciendo y la economía se había detenido. ¿Que hacer?
Había dos tipos de política en liza: los que opinaban que había que seguir con Keynes y el gasto público o los que opinaban que había que liberalizar.
Ganaron estos porque en Estados Unidos así lo decidieron, Llegaron Ronald Reagan y Margaret Thatcher, (USA y UK), y pusieron en marcha la revolución de la globalización liberal y el monetarismo, que consistía en poner en el mercado un montón de dinero, abrir todos los mercados, los interiores y los exteriores, y poner a todo el mundo a trabajar en competencia con los demás.
Ese es el tiempo en el que hemos vivido, con correcciones socialdemócratas aquí y allá, desde entonces.
Pero todo esto ha pasado factura para mucha gente en los países de occidente, desde los que salieron las fábricas que pusieron en marcha el desarrollo de Asia, y que teóricamente se tendrían que haber beneficiado de ese desarrollo con la prestación de servicios sofisticados y desarrollo de tecnología.
Y como además el estado del bienestar no ha hecho más que crecer desde los sesenta todo esto ha generado la actual situación de desempleo, subempleo y deuda astronómica de los estados. (Hablo de Europa y USA).
El descontento de los ciudadanos, a pesar de las crecientes ventajas del sistema de protección, ha ido creciendo y para mi que no es casualidad que en los USA haya surgido este contrapoder justamente cuando se había instalado un sistema de seguridad social para todos.
A la gente ya no le vale tener una cama en un hospital y un seguro de jubilación. La gente está angustiada por el futuro justamente cuando el estado más se lo garantiza. Es una paradoja.
Y cabalgando sobre esa angustia aparecen los populistas, pero hay algo más....
Detrás de Trump y Farage veo manos invisibles que están diseñando, o mejor dicho poniendo en marcha, un nuevo orden mundial.
Y vamos a ver los indicios de ese nuevo orden en las primeras decisiones de Trump.
Los que se creen que Trump es un simple payaso se equivocan.
También lo pensaban de Ronald Reagan y el mundo cambió y de que manera.
Yo nací en el mundo gris de los cincuenta, vi la luz en los sesenta y me tocó llegar a la edad laboral justo en plena crisis de los setenta. He vivido la mayor parte de mi vida en el mundo del liberalismo cosmopolita con sus sucesivas convulsiones financieras y la paulatina desaparición de las fronteras.
Y ahora me toca asistir a un nuevo cambio.
Y no puedo evitar una cierta aprensión porque ahora soy mayor y ya no puedo plantearme comenzar de nuevo.
Pero seguro que ese mundo tendrá sus oportunidades.
Muchos colectivos se preparan para resistir y otros para medrar. Es lo que siempre sucede.
Lo malo, me parece a mi, es que el cambio climático sigue y va a ser en ese calorcito en el que se van a desarrollar los acontecimientos.
Abrochémonos los cinturones.
El viaje está a punto de comenzar.
domingo, 15 de enero de 2017
Despegue inminente
Publicado por Antonio Cordón a las 17:45 0 comentarios
sábado, 31 de diciembre de 2016
El futuro no está escrito. 2017 un enigma.
El futuro no está escrito, pero se escribe con la tinta que vamos dejando por el camino los seres humanos y las instituciones que hemos construido para protegernos (eso creían nuestros ancestros cuando las crearon).
Así que en base a esta consideración, y mientras se pone el sol en este último día de 2016, me pongo a la grata tarea de teorizar sobre el año que viene.
Para empezar naturalmente, hay que hablar de Trump, esa broma con tupé que sustituye al niño mimado de Harvard, o sea Obama. Trump es hijo de un millonario o sea que no es un paleto aunque como otros hijos de millonarios como Bush junior, se hace pasar por un tipo del pueblo llano a fin de conseguir los votos de los paletos. Pues ya los tiene, y ahora veremos que hace con ellos.
Creo que a lo largo de 2016 vamos a ver muchos gestos relacionados con poner en su sitio a los modernos buenistas que han tenido a Obama como gran líder. O sea que veremos mas heteros clásicos y mujeres con vestidos en puestos de responsabilidad y los proto-palestinos progres tampoco van a estar de moda, pero en las cuestiones importantes los USA seguirán comportándose como de costumbre. Obama no pudo cerrar Guantánamo en ocho años y Trump tampoco podrá cerrar otras muchas iniciativas iniciadas por los listos de Harvard. Así que tranquilos, no tendremos embajadores gay que salgan en el Hola y el ABC pero las bases seguirán funcionando.
Putin calculo que va tener un buen año. Los americanos se van a desplegar en Polonia y los países bálticos, pero no en Ucrania, que tácitamente se deja para los rusos.
El éxito en Siria de la aviación rusa ha devuelto a Rusia a la escena imperial y supongo que le van a coger gusto, hasta que los americanos les paren en seco o hasta que comience una nueva guerra fria, que tanto bien hizo a Estados Unidos y para que engañarnos a todo el mundo. No hay nada mejor que tener un enemigo para que todo funcione.
Los chinos seguirán con sus cosas, o sea tratando de imponerse como un gran poder, pero tienen los pies de barro y lo saben, así que intentarán negociar con los americanos para que no pase nada importante aunque tengan que dejar que Trump se marque algún éxito interno.
Será interesante saber el punto de vista trumpiano con respecto a las guerras de la droga y ahí podemos ver algún cambio. La marihuana se sigue legalizando en más estados de los USA y tarde o temprano ocurrirá en Europa.
El desempleo seguirá siendo un fantasma muy grande en el horizonte y los ensayos de salario básico social se seguirán produciendo. Es algo inevitable.
En Europa con varias elecciones en marcha va ser un año movidito. Las negociaciones de Brexit, las elecciones francesas...Si continuamos con atentados islamistas y con mas invasiones de refugiados, el aumento de la xenofobia nacionalista es inevitable y sus resultados desastrosos.
Ya podemos los pro-europeos movernos porque los cafres están saliendo de las madrigueras.
¿Y la economía mundial?
Me da en la nariz que las políticas de Trump van a ser aplaudidas por los mercados pero hay demasiado dinero en el ambiente y las burbujas se pueden formar en cualquier momento. No quiero pensar en un hundimiento de la economía china. Sería terrible para todos.
En nuestro querido país, 2017 será el año catalán. Me mata el aburrimiento solo de pensarlo.
Puigdemont, los de Esquerra, los anticapitalistas y todos los espectros del carnaval nacionalista saldrán a la calle como los espectros en la noche de Walpurgis, y nos lanzarán sus soflamas. En "Madrid" se encontrarán con "cara de piedra" Rajoy, que repetirá hasta la nausea lo de la ley y la Constitución, y por debajo de la mesa irán negociando para ver como salen del lio del referendum.
Y nuestro país seguirá su marcha hacia ninguna parte, cada vez más dependiente del turismo y de los bares.
Nuestros hijos seguirán cogiendo la vía del exilio hacia países con industria y por Navidad volverán a casa...o no.
Se estrenarán algunas películas interesantes, se publicarán algunos libros dignos de lectura y pasarán algunas cosas curiosas que nos alegren un poco la vida entre tanto Trump, Putin y Puigdemont.
Se venderán menos periódicos, la incultura se extenderá todavía más a pesar o como consecuencia de los diversos planes de educación, y seguiremos pegados al móvil.
El clima seguirá medio loco, y se multiplicarán los planes para disminuir la contaminación, a pesar de la evidencia de que somos los humanos con nuestra existencia los que provocamos los cambios, y que vamos a seguir consumiendo todo lo que podamos.
No creo que todavía 2017 sea el año del coche eléctrico, pero nos lo van a intentar vender de todas todas.
Algo van a sacar al mercado que cree una nueva furia compradora ahora que las sucesivas generaciones de smart phone ya no suponen ninguna sorpresa. Yo no se que va a ser. Me estoy volviendo viejo.
Yo pensé que vería la marihuana en los estancos y las películas con actores digitalizados, pero ya no lo se. Me hago viejo y las imágenes virtuales son todavía un poco groseras.
Espero que me guste la nueva temporada de Juego de Tronos.
Espero que el Real Madrid gane la liga.
Espero que me respeten las lesiones.
Y que mis seres queridos prosperen y sean felices dentro de lo que se pueda.
Y poco más.
2017 al final habrá sido otro año anodino en el mejor de los casos, o un año interesante en el peor.
Yo voto por un poco de aburrimiento.
Publicado por Antonio Cordón a las 18:03 0 comentarios
miércoles, 28 de diciembre de 2016
Final de año apocalíptico en Madrid
No solo se muere la princesa Leia de un ataque cardiaco, y no solo casi me muero yo tras leer en El País que la actriz Carrie Fisher había hecho un cameo en la película Rogue One cuando en realidad se trata de una imagen digital, y no solo la alcaldesa de Madrid pone en marcha el protocolo de contaminación grave que nos va a dejar sin coche en estos días tan señalados de fin de año, sino que además hayan un primate catalán que vivió en Lérida hace millones de años demostrando así que las raices de los Pujol son muy profundas.
Yo confieso que termino el año en estado de estupor sin saber ya a ciencia cierta si estamos en invierno o ya podemos dar por finiquitada esta estación en nuestro país, si Podemos se ha transmutado en el viejo PCUS de José Stalin, si Sanchez va a volver a dar clases de Economía, si Soraya se va a mudar a Barcelona, si Puigdemont tiene un pacto con Belzebú para que no le crezca el pelo, o si el acento de Rita Maestre se debe a la ingestión masiva de tortitas con nata.
Tampoco me aclaro sobre si nuestro país sale ya de la crisis o no, si nuestros bolsillos resistirán las batidas inmisericordes de Montoro, si el PP será encausado alguna vez, si se atreverá alguien a presentarse para secretario general del PSOE, o si toda esa gente que entra en las tiendas es para comprar algo o para mirar.
Si miro al escenario internacional, me encuentro con la familia Trump que no sé si va a romper a cantar una melodía tirolesa o a invocar a los dioses del Valhaya, a Vladimir Putin que cada día que pasa tiene una cara más parecida a las representaciones de un Jan tártaro, a la primera ministra británica que parece un ama de casa muy cabreada, a Angela Merkel que cada día parece más la abuelita de las galletas, y a un montón de políticos poniendo cara de malos.
Si miro los medios de comunicación, me cuentan que Occidente ha decidido ahora que Israel tiene la culpa de todo, que los defensores de Aleppo eran como los elfos del señor de los anillos, o sea buenísimos, que los chinos van a quebrar cualquier día de estos, que los ucranianos...¿que demonios pasó con los ucranianos?, que cada día hay menos pobreza en el mundo y mas igualdad, (y ¿por qué hay tanta gente desesperada cruzando el Mediterráneo o el desierto de Sonora?), y que estamos todos muy tristes por la suerte de la princesa Laia.
O sea que termina 2016 con un panorama verdaderamente truculento:
- Los gobernantes ilustrados se retiran y llegan otros que parecen más amantes de volver al garrotazo.
- La economía mundial no sabe si crecer o darse otro coscorrón.
- Los ciudadanos no saben si echar a todos los inmigrantes o abrir los países de para en par.
- El clima no sabe si seguir con la añorada normalidad o comenzar el apocalipsis.
- Montoro no sabe si dejarnos respirar o aplicarnos otra vuelta de tuerca.
- La prensa no sabe si los que ganan en Siria son los buenos o son los malos.
-El Papa no sabe si rezar o hacerse de Podemos.
- Las empresas no saben si seguir echando gente o si convertir a sus empleados restantes en seres mutantes capaces de trabajar 24X365
- Los periódicos no saben si reciclarse en revistas humorísticas
- Los mendigos no saben si ponerse a adelgazar.
- Los que se retiraron de fumar no saben si volver a fumar.
Y en general estamos todos mas perdidos que una jirafa en la casita de Blancanieves.
Y muy necesitados de que alguien nos explique que está pasando.
Y nadie lo hace.
A mi me gustaría saberlo y os aseguro que lo compartiría con vosotros.
¡Pero no tengo ni puta idea!
Publicado por Antonio Cordón a las 18:14 0 comentarios
jueves, 22 de diciembre de 2016
Europa, un gallinero.
Ahora resulta que el más que posible autor de la matanza de Berlin es un tunecino fichado por las policías alemana e italiana, y con orden de expulsión. Vale.
Y que decir de los muchos que afirman que todo esto es una conspiración para maltratar a los refugiados.
O de los que dicen que hay que expulsar a todos los refugiados.
No escucho a nadie decir que lo que hay que hacer es aplicar la ley, o reformar la ley para permitir actuar con contundencia frente a aquellos refugiados o emigrados que sean considerados indeseables.
Y eso es algo que me preocupa porque si nadie defiende las posiciones razonables, solo quedarán aquellos que defienden las que no lo son tanto.
Cada vez que se produce un atentado se repiten los mismos datos:
El autor o autores pertenece al grupo de los refugiados recientes o bien al grupo de los emigrantes menos recientes.
Pertenece a colectivos de islamistas radicales.
Tiene antecedentes de pequeña delincuencia.
Los políticos de turno nos dicen que esto es intolerable pero lo único que hacen es poner controles de seguridad cuya misión es la de "tranquilizar a la población".
Los papagayos de la izquierda buenista saltan en defensa de refugiados y emigrantes.
La vida sigue y en el lugar de los hechos solo queda un montón de velitas y flores marchitas.
Y hasta el siguiente atentado.
Pero como la gente no es tonta, va quedando un runrun de que "aquí nadie hace nada", que naturalmente aprovechan los que están contra el sistema europeo y a favor de los viejos nacionalismos.
Y atentado tras atentado estos partidos crecen.
¿Tan difícil es que las policías europeas de los países europeos de la Unión Europea se pongan de acuerdo en compartir información?
¿Tan difícil es poner en vigor una ley de excepción que permita expulsar de territorio europeo a aquellos individuos sospechosos de terrorismo y aledaños radicales?
¿Tendremos que esperar a que gane la extrema derecha en todos los países europeos, (menos en España donde ganará la extrema izquierda), para lamentar lo que tendríamos que haber hecho y no hicimos?
Y lo mismo es aplicable a las bandas latinas, las mafias chinas, o el sunsum cordam.
Publicado por Antonio Cordón a las 18:16 0 comentarios
martes, 20 de diciembre de 2016
Then we take Berlin
Pues si. Primero tomaron Manhattan y ahora le toca a Berlin. Precisamente junto a la iglesia del Kaiser Guillermo, un monumento al pasado dramático de la ciudad, y en un mercadillo navideño.
Los amantes de los símbolos tienen trabajo para sacar todos sus significados pero a mi me parece que esta vez todo está bastante claro aunque los portavoces del gobierno alemán se hayan tomado su tiempo en aras de la prudencia.
Una vez más las células durmientes que residen entre nosotros se activan para provocarnos y causar algún estrago.
Y mientras un policía turco asesina a tiros al embajador ruso en Ankara. Y lo reivindica en nombre de las víctimas de Alepo.
Es todo un puzle en el que se mezclan las fichas: Siria, Irak, Afganistan, Chechenia, Sudán, Turquía, Yemen, Arabia Saudí, Pakistan e Iran. Milicias sunnies, chiies, alauis, kurdas...La coalición militar de Estados Unidos, Francia e Inglaterra, los rusos en apoyo al régimen de El Asad, el gobierno títere de Bagdad, el gobierno integrista turco....
Y la ola de refugiados que comenzó en los campos de batalla de la guerra civil siria, pasó por Turquía de este a oeste, (un camino muy largo por cierto), se embarcó en las costas de aquel país y pasó a las islas del Egeo primero y al territorio de la Grecia continental después para llegar finalmente a Alemania tras pasar por los Balcanes, forzando la entrada indiscriminada en aquel país, es decir sin control alguno, que es el vivero de la nueva generación de asesinos de la causa islámica.
Esa oleada de refugiados sospechosamente iniciada en los campos de refugiados de la frontera sirio-turca y que tanto fue jaleada por la izquierda buenista europea se parece bastante al caballo de Troya que los griegos les colaron a los troyanos en su ciudad.
Naturalmente no todos los refugiados son asesinos (vea por cierto quien tenga ganas la etimología de la palabra asesino), pero a mi no me cabe ninguna duda que ese movimiento de masas fue instigado por alguien, consentido por alguien, y dirigido contra la Europa comunitaria con una intención muy determinada: que los que tenían que pasar pasaran. En mi opinión los turcos saben del asunto mucho más de lo que cuentan.
Como saben del asunto los que nos envían imágenes dramáticas de Alepo, (las televisiones quataríes y saudíes), y nos ocultan las imágenes sospecho que con igual potencial dramático, de las ciudades que toman los del nuevo califato.
Es una guerra poliédrica en la que nosotros hacemos de caja de resonancia al servicio de unos y otros.
Curiosamente los europeos no tenemos mucho que ganar.
Ni tenemos una agenda como los americanos o los rusos, ni queremos recrear el sultanato otomano, ni el califato sunni. No tenemos nada que ganar y si mucho que perder.
Para empezar está en peligro la propia Unión Europea.
Si siguen los ataques en esta situación de saturación de emigrados y refugiados musulmanes, los nacionalismos ganarán posiciones y se derrumbará el sueño europeo.
Pero también está en peligro la propia democracia liberal que ha sido el sustento de nuestro modo de vida y que se llevarán por delante las legislaciones protectoras que nos acechan.
Ni norteamericanos ni rusos ni turcos, que son los que mueven los hilos de la guerra poliédrica se juegan nada que no sea sus estrategias de dominio geo-político. Nosotros si y somos los que con mayor torpeza nos movemos en este escenario.
Unas opiniones públicas intoxicadas de sentimentalismo y decadencia oscilan entre el miedo al siguiente atentado y el deseo infantil de atender a todos los males del mundo para poder seguir divirtiendonos sin remordimiento de conciencia.
Unos medios de comunicación desnortados que "informan" sin ningún criterio que no sea el vender el género a su clientela habitual.
Y una clase política desvergonzada y cínica que se aviene a cualquier cosa que sirva para recolectar un voto más, crean entre los tres una situación de inestabilidad explosiva que los que manejan los hilos conocen bien.
Es bastante desasosegante para mi ver como nos dan estopa sin que seamos capaces de reaccionar.
Y no hablo ni de expulsar a los emigrantes ni de bombardear nada. Hablo de tomarnos en serio esta amenaza y dejar de dedicar nuestro tiempo a discutir si Pablito o Iñiguito se besuquean o se odian.
Espero que haya alguien trabajando en la sombra que se ocupe de estas cosas. De lo contrario ya podemos darnos por emparedados entre los buenistas y sus memeces suicidas y los asesinos y sus atrocidades.
¡Que panorama!
Publicado por Antonio Cordón a las 18:00 0 comentarios
martes, 13 de diciembre de 2016
Nadia desnuda a los medios
Ya hemos hablado aquí mucho sobre el buenismo: es una religión en formación, llena de dogmas y sobre todo de sacerdotes improvisados que hablan desde sus púlpitos con la convicción absoluta de los que se acaban de convertir.
Y hemos advertido que el culto a la infancia y la sensiblería ñoña son dos de las características más emblemáticas de la nueva religión: junto con el feminismo, el amor a los animales, la antiviolencia, el respeto medio-ambiental, etc.
Todo ello sostenido por el masaje permanente de los medios de comunicación que nos señalan los comportamientos más reprobables: la violencia de género, la persecución a los emigrantes, los ataques del régimen sirio a los rebeldes de Aleppo, o ahora las villanías del nuevo presidente norteamericano, encarnación de Belcebú.
No voy a hablar de la apoteosis buenista de la celebración del solsticio de invierno en el Madrid de la sacerdotisa Carmena, ni de la visita de ésta y otras personalidades buenistas-podemitas al nuevo Vaticano-buenista del Papa Bergoglio.
Tampoco de los sucesivos descubrimientos del Caso Nadia Nerea (nombre buenista donde los haya), porque ahora vamos a ir de descubrimiento en descubrimiento.
Vamos a hablar de dos cuestiones relacionadas.
La primera es lo fácil que resulta para todo tipo de estafadores y vividores de toda laya ejercer sus malas artes en esta situación de exaltación de los valores buenistas, y la segunda es el papel de los medios de comunicación en dicho proceso de exaltación y de exacerbación de los sentimentalismos mas irracionales.
El mundo es un pozo de miserias en el que millones de niños sufren las inclemencias de la violencia, el hambre y el desarraigo. Millones de niños que te miran mientras cenas, comes o desayunas con sus caritas depauperadas. Hospitales infantiles bombardeados por los sicarios israelies, sirios, rusos o así.
Niños que llegan en las pateras africanas de la teta de sus madres, mientras los villanos de la policía los dan el alto en lo alto de las murallas de alambre espino con que protegemos nuestros egoismos.
Y finalmente, niños enfermos de enfermedades "raras", o sea lo último, víctimas inocentes de comidas alteradas, industrias contaminantes, los males del progreso. Algo que no se puede tolerar.
Las industrias médicas en su egoismo cerril y homicida se niegan a investigar el tratamiento necesario para salvar a estos niños y que puedan vivir sus pobres vidas aunque lo tengan que hacer en una burbuja.
Tenemos que hacer algo nos dicen por las calles, en las emisoras de radio, en las televisiones, en los anuncios publicitarios. ¡Tenemos que evitar tanta desdicha!
¿Como?
Pues pagando un pequeño donativo que no va a ninguna parte, y que podemos enviar a la cuenta corriente...
Desde cientos de lugares diferentes cada día recibimos la invitación a "dar un poco de lo que nos sobra" para anular el efecto pernicioso que tienen los ojos suplicantes de un niño en la digestión de nuestro menú del día.
No se cuanta gente vive de esta extorsión generalizada, pero debe ser mucha.
Tampoco se cuanta de esta ayuda llega finalmente a su destino, pero sospecho que es muy poca y es como una almendra en la boca de un león.
Pero de lo que estoy seguro es de que una buena parte de la "ayuda" termina en los bolsillos de gentes como el papá (supuesto papá) de la niña Nadia, o de los jefes tribales africanos, o en las cuentas suizas de algún intermediario.
Y en esta gigantesca manipulación son imprescindibles cómplices los medios de comunicación.
Y nadie puede decir que se libra de esta culpa porque a todos llega.
El buenismo tiene algunos de sus principales seguidores en la profesión periodística, sobre todo entre los redactores que comparten credo buenista-populista que son legión.
Como toda la gente a ayudar son víctimas del "sistema" por unas cosas o por otras, ya sea por intermedio de las pérfidas multinacionales o del capitalismo, o de Israel, (supongo que ahora también Trump y los USA, después de la breve luna de miel obámica), proporcionales una plataforma para que puedan airear sus necesidades es una obligación del buen periodista buenista populista.
¿Para qué poner cortapisas a las reclamaciones de los que hablan en nombre de los desfavorecidos, agredidos, desamparados del mundo?
Vía libre a sus peticiones que siempre serán mejores que los argumentos de los malvados defensores del sistema.
¡Que la verdad no te estropee un buen programa de explotación de los sentimientos de las masas!
Sospecho que en consecuencia con el peso de la nueva religión y el deseo de que no se te identifique con los malos y réprobos come-niños refugiados, muchos redactores jefe hacen como que no ven, y los periodistas que todavía tengan vergüenza profesional se callarán y mirarán hacia otro lado mientras los buenistas se ponen medallas de audiencia y de bondad alimentando todas las historias que buscan culpabilizarnos y redimirnos a base de soltar los correspondientes óbolos.
Y cuando sucede un caso como el de Nadia, en el que desnudar al santo era tan fácil como mirar la historia del delincuente en internet, los santurrones se rasgan las vestiduras y se apresuran a decirnos que se trata de "un caso aislado" y que no debe interrumpirse la "cadena de la solidaridad". ¡Vaya cara!
Pero que nadie se preocupe.
Somos una sociedad tan tonta que por muchos padres de Nadia que aparezcan y mas evidencias de la ineficacia oenegera se amontonen, nuestro sentido de culpa será siempre más grande y ya se encargarán los medios de contarnos otras historias tristes y demandantes de nuestra "solidaridad".
Al fin y al cabo, la realidad se ha vuelto demasiado complicada.
Como dicen algunos vecinos del papá de Nadia, "El caso es que me mosqueaba que viviesen en la mejor casa del pueblo..."
Ni aun dándonos con la realidad en las narices nos enteramos.
Publicado por Antonio Cordón a las 18:31 0 comentarios
sábado, 12 de noviembre de 2016
Mi (pequeño) homenaje a Leonard Cohen
Una noche del invierno de 1972 me invitaron a cenar en casa de un matrimonio canadiense. Eran miembros de la pequeña comunidad Bahai, una religión muy minoritaria que cree que la revelación se va entregando por capítulos en las diferentes épocas de la humanidad y que ha sufrido persecuciones implacables desde que se fundó en los primeros años del siglo XX en Irán.
Después de cenar mientras hablábamos pusieron un disco de un cantante canadiense para mi desconocido que se llamaba Leonard Cohen.
Era su primer disco, el de la canción Suzanne, y desde las primeras notas me quedé enganchado.
La religión Bahai se quedó atrás pero Cohen se quedó conmigo para siempre.
Cuando llegó la compañía CBS a España comenzaron a editarse sus discos, y luego tuvimos aquí su primera actuación cuando ya se había editado su tercer disco.
Aquellos primeros discos son todavía una maravilla que se escucha con la misma sensación de estar asistiendo a una ceremonia de deslumbramiento que cuando los escuchamos por primera vez.
También por entonces se publicaron sus dos novelas, El juego favorito, (una especie de auto-biografía), y Los hermosos vencidos, que iba de religión y sus consecuencias.
Y también sus primeros poemarios.
La literatura nos servía para entender que Cohen no era un cantante al uso aunque se expresase como tal, y que cada canción era en realidad una pequeña historia sobre la soledad, las relaciones humanas, el amor y la muerte.
Así que aunque Cohen vivía como un cantante en gira permanente, en realidad no dejaba de ser un poeta que ponía música a sus poemas.
No tenía la fuerza arrolladora de Dylan, ni tampoco su capacidad para adentrarse en los géneros diversos de la música popular.
Cohen era siempre Cohen, aunque recurriese a producciones almibaradas o sometiese sus temas a ritmos sincopados.
Luego dejó de cantar y desapareció durante años hasta que la ruina económica le forzase a salir de nuevo de gira y a generar nuevos discos.
Su voz se había cascado y practicamente ya solo susurraba, pero sus actuaciones le granjearon una nueva popularidad. A su vejez se había vuelto accesible a nuevas generaciones que le escuchaban por primera vez.
El pasado lunes recibí su último disco y me lo llevé para escuchar en el coche.
Nada más empezar la primera canción me di cuenta de que este era un disco especial.
Mucho mejor que sus últimos trabajos. Mucho más inspirado. Trascendente incluso.
Y me di cuenta de que era su despedida. I am ready my Lord dice uno de los versos de la canción.
Y efectivamente esta semana llegó la noticia de su muerte, que debió conocer con la suficiente antelación como para escribir estas últimas y emocionantes canciones.
No se suelen escribir canciones sobre la muerte. No al menos de la muerte entendida como la propia desaparición. Y Cohen lo hace con su habitual elegancia y a través de imágenes poéticas muy emocionantes.
Así que desde aquella Suzaanne que te llevaba a su casa junto al río hasta esta oscuridad presentida y esperada son serenidad mientras se fuma un cigarrillo, la obra de Cohen nos ha regalado muchos momentos de paz y también de alegría.
Y lo ha hecho con sencillez y humildad. Sin gestos de divismo. Transmitiendo cercanía y gentileza.
A mucha gente las canciones de Cohen les parecen melopeas aburridas. Para mi siempre fueron como destellos de luz y compañeras de camino.
Y lo seguirán siendo.
Publicado por Antonio Cordón a las 13:19 0 comentarios
jueves, 10 de noviembre de 2016
Los medios se explican
Está siendo muy divertido ver, escuchar y leer las "explicaciones" que los diferentes medios, articulistas, expertos, comentaristas, tertulianos y otras especies están proporcionándonos a los sufridos ciudadanos sobre el triunfo de Donald Trump.
La verdad es que pocas veces se ha hecho tanto el ridículo en los tiempos modernos como lo han hecho toda la tropa de "enteraos" que se ganan muy bien la vida a base de sugerir constantemente que ellos si que tienen un enlace directo con "la verdad".
Y resultaría muy cómico sino fuese porque en realidad la situación de los medios de comunicación es otra de las tragedias de nuestro tiempo debido al empobrecimiento de su capacidad para escrutar la realidad. Años de precariedad laboral, reducción de plantillas y dedicación a la triste tarea de ser portavoces de partidos políticos y centros de creación de historias políticas, han dejado a los medios como boletines ideológicos o tablones de anuncios de los mil caraduras que pueblan los salones del cotilleo y la maledicencia.
¿Para que ocuparse de la realidad, si la realidad es tan fea y triste?
Es mucho mejor ocuparse de las "celebrities" y sus historietas inventadas por departamentos de relaciones públicas, o ser directamente portavoces oficiosos de este u otro partido.
Vivimos en un tiempo en el que los escritores de historias y diseñadores de posicionamientos son mucho más listos y tienen más medios que los periodistas.
Y las historias, los relatos, los cuentos y las narraciones ocupan todo el espacio posible.
Veo "avezadas reporteras" "empotradas" en los carros de combate del ejército iraquí que nos cuentan como este ejército va de victoria en victoria. Veo más reporteras, (ahora son siempre reporteras), que reciben en las playas a los inmigrantes que casualmente desembarcan delante de ellas. Veo más reporteras en los cuarteles generales de este o aquel partido, (empotradas también). Veo legiones de periodistas que se van a Washington a "seguir" las elecciones de aquel país, (como si no pudiesen seguirlas desde aquí). Veo corresponsales que nos cuentan lo que ya hemos sabido horas antes por internet, y así todo.
Solo de tarde en tarde, un grupo de periódicos paga entre todos a algún experto de verdad y este nos cuenta una historia al estilo de la revista Rolling Stone, o sea novelando, y eso por lo menos se puede leer, aunque tampoco nos informe de nada.
Vivimos en la era de la información y resulta que estamos peor informados que nunca.
Eso si. Recibimos montañas de "información" cada día. Información de la que solo se puede estar seguro de una cosa: es información cocinada no por los periodistas sino por quien se la ha proporcionado al periodista de turno.
Y como la cocina que más funciona es la de partidos y ONGs, pues lo que resulta es una mezcla empalagosa de mensajes buenistas y teorías beneficiosas para este o para aquel.
En esta ensalada de certidumbres y verdades incontrovertibles la realidad resulta muy incomoda. Así que la ignoramos. Y en consecuencia la imagen que nos formamos del mundo en que vivimos resulta tranquilizadora y digerible.
Es una proyección de una realidad virtual que se administra en capas como un hojaldre.
La primera capa, la más basta, es para las masas iletradas. A esos con despacharles unos brochazos de apariencia mezclados con dosis abundantes de "entretenimiento" ya les vale.
Y luego a los demás nos despachan con historias un poco más elaboradas en las que se mezclan un poco de intrigas palaciegas partidistas, un poco de economía para "enteraos" y un poco de conspiraciones intergalácticas, y nos despachan igualmente.
De todo con tal de que no miremos a nuestro alrededor.
Nos hacen mirar hacia los Pedritos, los Pablitos y los Marianitos, y mientras el mundo sigue y así vamos pasando el tiempo.
Casi siempre consiguen su objetivo, para que nos vamos a engañar.
Tontunas como "las primaveras árabes" nos las tragamos como si tal cosa. "El final de la crisis" nos parece estupendo. "La creación de empleo" también.
Hay estadísticas de todos los colores que demuestran lo que se quiera demostrar. Hay estudios de tendencias y análisis pormenorizados. Hay opiniones de expertos.
Cada día se llenan las páginas (muchísimas) de los periódicos sin que falte ninguna por rellenar.
Y nos cuentan las historias de turno sin que se les caiga la cara de vergüenza.
Y cuando se columpian como en el caso Trump no piden disculpas ni entonan el mea culpa. No. Nos explican porqué ha sucedido lo que ha sucedido.
¿Y por qué no lo explicaron antes?
La razón es muy sencilla: nadie les pasó un sobre con la historia de lo que iba a pasar.
Les pasaron sobres con las historias que querían que pasaran.
Y eso fue lo que nos contaron.
A lo mejor si hubiesen enviado corresponsales a los lugares apropiados con antelación, en vez de enviarlos a los cuarteles generales de los partidos el día de las elecciones, hubiesen estado un poco más enterados de la realidad.
Pero eso hubiese ido en contra de la historia oficial.
Publicado por Antonio Cordón a las 17:45 0 comentarios
miércoles, 9 de noviembre de 2016
Gana el cabreo
El cabreo de la gente era mucho más grande del que nos imaginábamos. O mejor dicho mucho más grande de lo que los medios de comunicación nos dejaban ver.
Los medios de comunicación, como expresión de las élites dirigentes, han estado ocultando la realidad y formando o intentando formar, estados de opinión alternativos y dirigiéndonos en el camino correcto.
Todos los medios importantes de los USA y desde luego en España, han estado a favor de la candidata del sistema. Ni siquiera en nuestro caso los medios más representativos de la derecha recalcitrante daban un duro por Trump.
Trump era un payaso y solo se podía votar por Clinton. Sobre todo si eras mujer, negro, hispano o simplemente si no eras un necio.
Pero esa no era la cuestión.
La cuestión era que en los USA, como sucede en la UE, millones de personas están hartas.
Hartas de la globalización. Hartas de revolución tecnológica. Hartas de emigración. Hartas de economistas. Hartas de Wall Street. Hartas de ser unos parias perdedores.
Las élites mundiales pusieron en marcha los procesos de globalización y liberalización de los mercados hace ya más de treinta años. Y los políticos todo lo justificaron.
Si, decían como papagayos, tendremos que hacer concesiones pero al final la economía creará puestos de trabajo alternativos a los industriales a los que se van a perder y que serán mejores y más sostenibles.
Si, decían, pasaremos por turbulencias pero al final el enriquecimiento general será mucho mayor y habrá un sitio para todos.
No hubo críticas. Cerraron las industrias y tomaron el poder los financieros.
Las bolsas de valores comenzaron a echar humo y explotaron varias veces. Mucha gente se hizo rica y otras perdieron hasta la camisa.
Luego nos dijeron que había que ser propietarios y que entrábamos en una era de capitalismo popular.
Y que pidiésemos prestado. El resultado todos nos acordamos cual fué.
Y ahora nos dicen que seamos emprendedores y nos busquemos la vida.
Y al tiempo, la revolución tecnológica iba destruyendo las bases del sistema de empleo tal como lo habíamos conocido y nos había hecho entrar en un mundo interconectado y en gran medida alienado a través de unos juegos omnipresentes que nos permiten vivir alelados.
Pero se ve que esto no es suficiente.
El monstruo populista comenzó a asomar la patita en Francia, pero asomó la cabeza en el Reino Unido. Los movimientos nacionalistas, e incluso abiertamente racistas y xenófobos, avanzan en toda Europa del norte y centro, mientras que en el Mediterráneo lo que avanza es la versión izquierdista del mismo tsunami anti-sistema.
La gente está harta.
En nuestro país, donde somos unos ilusos y tenemos un escaso amor propio hacia nuestro patrimonio, nos creemos que todo se puede cambiar a base de darle a la maquinaria del gasto público, pero en los países más frios, avanza la idea de que hay que defender lo que se tiene y no dejar que los "otros" se coman la ya escasa ración que va quedando en nuestro plato.
Avanzan el nacionalismo, los proteccionismos, y los populismos.
Avanza el sentimiento de que hasta aquí hemos llegado.
No se si algo pasará a partir de este cataclismo electoral.
Pero creo que ha llegado la hora de revisar los presupuestos que pusieron en marcha la revolución liberal y sobre todo de comprender que no se puede seguir abusando de la paciencia de la gente.
Vale que la ortodoxia económica sea tenida en cuenta, pero no se pueden ignorar sus consecuencias.
Yo no estoy a favor de los populismos, pero no se pueden ignorar las causas que hacen que la gente los vote.
Porque, como ya se ve, pueden ganar.
Publicado por Antonio Cordón a las 17:48 0 comentarios
martes, 8 de noviembre de 2016
Lo que va a pasar, pase lo que pase hoy.
Hoy se la juegan dos personajes de aupa.
Por una parte Hillary Clinton, que es una política con mas conchas que un galápago, y que ha pasado por la amarga experiencia de ser segundona después de ser una estudiante prodigio y una persona con toda la vida por delante.
Por otra, el "magnate" Donald Trump, un chico de buena familia dotado por la vida para ser un depredador, que ha conseguido pasar por encima de los cadáveres de sus enemigos y también de sus amigos.
Y en medio el pueblo de los USA y todos nosotros detrás.
Pero eso no es lo que juega.
Lo que se juega es el final de la etapa de liberalización y globalización que se decretó por parte de las élites mundiales durante los años ochenta.
Es uno de los grandes movimientos de la Historia que ha tenido tres efectos.
El primero, por poner el más positivo, es el haber acabado casi por completo con la pobreza extrema de cientos de millones de personas en todo el mundo especialmente en Asia y Africa.
El segundo el de haber creado fortunas gigantescas, inéditas en el pasado, para los héroes de este tiempo, los grandes innovadores desde Gates a Amancio Ortega, y los depredadores de la bolsa y el mercado de capitales, que ha sido la cueva de Alí Babá de esta época.
Y el tercero, y más importante para nosotros, la destrucción del tejido industrial en los países del primer mundo, con la consiguiente crisis de las clases medias y el cabreo generalizado del personal, al que primero le han quitado el empleo y después le han dicho que vive por encima de sus posibilidades y que tiene que buscarse la vida.
Y esa gente está muy enfadada y mira a las clases políticas como cómplices del desbarajuste causado, lo que es la pura verdad, y como mamporreros de los poderosos a la hora de reducir el "estado social" verdaderamente insostenible después de la destrucción de la industria.
La señora Clinton es una representante de esas clases políticas que son percibidas como cómplices y mamporreros, y despierta las simpatías justas.
Pero es cierto que la gente sensata se da cuenta del peligro que representa Trump y sus recetarios milagrosos y prefiere malo conocido a peor por conocer.
Trump, es en Estados Unidos lo mismo que Tsiripas E Iglesias en Europa. Lo mismo que los payasos del Brexit, y lo mismo que el zar Putin. Es decir un salto al vacío y la vuelta a un pasado mitificado y por supuesto irrecuperable.
Pero el problema es cada vez mayor.
El populismo atrae cada vez a más gente a quien ni le importa la coherencia del sistema ni que se acabe el mundo mañana. Total ¿que más da? si te han echado del sistema y eres un paria universitario que a los cuarenta años va de trabajo temporal en trabajo temporal y tienes que vivir con tus padres, ¡que se vayan a la mierda los coherentes!
Y eso es una bomba que se va cebando y que va a terminar explotando.
Si combinamos esta inestabilidad social con el cambio climático y su creciente aceleración tenemos una situación muy peligrosa que supongo ya preocupa a los que dirigen el mundo desde sus fundaciones y centros de estudios.
Y eso va a tener que cambiar.
Pero naturalmente no será gratis porque en este mundo cada vez que se toca la estructura económica del mundo alguien sale perjudicado.
Sea Hillary o Donald el próximo ocupante de la Casa Blanca, el movimiento que ha puesto en marcha Trump va a tener que ser tenido en cuenta y eso no se arregla con unas cuentas de cristal y unos espejitos.
La gente quiere la vuelta de los empleos y del dinero para gastar y si no quiere ver a los políticos arrastrarse por el fango, (o en la guillotina como en el París de Robespierre).
Y lo mismo pasa en Europa.
Proteccionismos, barreras a la emigración-inmigración. dinero para repartir (salga de donde salga), y mas obras públicas. Eso es lo que viene.
Trump, los del Brexit y Podemos van ganando. Que nadie se engañe.
Publicado por Antonio Cordón a las 17:25 0 comentarios


