Hace unas semanas escribí uno de estos artículos en relación a la entonces recién publicada Ley sobre la desigualdad de género de la Comunidad de Madrid, una ley dirigida a amparar específicamente los derechos de la llamada "comunidad LGTB".
Como ya saben los lectores de este Blog, no me gustan las legislaciones especiales. Aunque se hagan con la mejor voluntad estas legislaciones no solo no cambian nada sino que introducen desigualdades en el sistema y a menudo generan problemas nuevos que mas adelante requieren nuevas legislaciones.
En un mundo hiper-regulado, las legislaciones especiales solo pueden ser bienvenidas por los beneficiados y por los abogados.
Pero más allá de esto, la cuestión de pretender borrar las desigualdades mediante legislaciones merece un escrutinio más serio, porque aquí estamos ante uno de los esquemas más típicos de la religiosidad buenista: la igualdad como norma.
La igualdad entre razas, géneros, religiones, condiciones sociales, etc., nos debe conducir a un mundo mejor, lleno de amor y tolerancia.
A mi me gustaría también vivir en ese mundo, lo que pasa es que por más que me intentan hacerme ver que vivo en un mundo de iguales, yo no hago mas que salir a la calle para darme cuenta de que vivo en un mundo de diferentes.
La famosa ley de marras se centra en los que son diferentes por cuestión de orientación "no típica" de su sexualidad de acuerdo al género en que nacieron.
Me pregunto si alguien puede ser considerado realmente paradigma de esta tipicidad, dado el amplio abanico de gustos sexuales que te puedes encontrar en un sex-shop, pero vale que entendemos todos a quienes se refiere.
Lo entendemos porque podemos identificarlos, sobre todo ahora que se manifiestan y salen del armario, lo que quiere decir que son lo suficiente "atípicos" como para que los distingamos de los "típicos", lo que crea una serie de problemas sobre todo en las etapas de la niñez y la adolescencia, que es donde siempre se ha manifestado, de forma igualmente típica, esa condición humana tan consustancial con nuestra especie que es la crueldad hacia el débil y el diferente.
Pero eso no solo afecta a los componentes del colectivo anteriormente mencionado.
También afecta a los diferentes por otras causas: los gordos, los que llevan gafas, los débiles, los pelmas, los feos, y los que simplemente caen mal a los más "típicos".
Más allá de la adolescencia y primera juventud, las diferencias pasan a ser de otra consideración, ya que muchas veces los "raros" se convierten en profesionales exitosos y los antaño reyes de la clase o de la pandilla se convierten en unos seres borrosos que engordan las estadísticas del paro. (La excepción a esto se llama Donald y no es un pato).
En el mundo adulto las diferencias sexuales se difuminan ante estas otras diferencias y las personas nos volvemos mucho más tolerantes o mas viciosas, y ya pocas veces tenemos ganas de tocar las narices a nadie con sus preferencias sexuales. De hecho en una cena familiar es mucho más problemático que uno de los cuñados sea vegano, que que sea gay.
La televisión , que es el medio educativo mas poderoso de nuestro tiempo, mucho más poderoso que cualquier otro en cualquier otro momento de la Humanidad, ya se está encargando de la tarea de educarnos en la normalidad de lo que hemos considerado "anormal" en Occidente durante los últimos dos mil años y lo está haciendo bien, lo que ocurre es que no se "normaliza" a todas las poblaciones del mundo a la vez y todavía se tomará un tiempo.
Pero hay que recordar que cuando yo era un joven la homosexualidad se consideraba un delito, y no solo en la terrible España del franquismo, sino en todas partes, así que claro tenemos que hacer un ajuste que no es tan fácil.
La cuestión empero sigue siendo lo que se puede conseguir legislando cuando ya estamos en el proceso de aprendizaje, teniendo en cuenta que los niños y adolescentes van a ser el colectivo más reticente, debido precisamente a su cercanía al estado salvaje.
Un estado en el que no somos precisamente capaces de percibir como iguales a los que son desiguales y donde rigen unas leyes mucho más antiguas que las de la Comunidad de Madrid, que son las de la conservación de la especie.
Son esas leyes primigenias las que generan los comportamientos típicos de las aulas, los patios de colegio, las discotecas y las zonas de recreo. Las que llevan de vez en cuando a algún niño o adolescente al suicidio, y las que deciden quien es guay y quien es un raro.
Me parece a mi que introducir con calzador en los libros de texto que todos somos iguales cuando nuestros ojos nos dicen tan a las claras lo contrario es perder el tiempo.
Siempre habrá raros y guays por más que legislemos, y si lo que dijo Jesucristo sobre lo de amaros los unos a los otros no se ha podido poner en vigor ni con la ayuda de la Inquisición, no se yo que va a conseguir la Comunidad de Madrid.
Y esto lo dice un viejo raro.
domingo, 19 de febrero de 2017
¿Iguales o desiguales?
Publicado por Antonio Cordón a las 18:11 0 comentarios
jueves, 16 de febrero de 2017
Y dale con las pensiones
En estos últimos tiempos se ha puesto de moda informarnos sobre la precariedad de nuestro sistema de pensiones y amenazarnos con su hundimiento a la vez que nos animan a escapar del desastre para salvarnos en brazos de los planes de pensiones privados.
Como recordaba yo ayer a los contertulios en el programa de Capital Radio que se emitirá este domingo a las 10:00 de la mañana, el sistema de pensiones, junto a la Seguridad Social y la educación pública son los pilares del acuerdo social que permitió evitar las consecuencias sangrientas y destructivas de la lucha de clases que era a su vez la consecuencia social de la Revolución Industrial.
Es decir, que la sociedad del bienestar y sus beneficios no son el resultado de la acción benefactora de los gobiernos de turno, ni el advenimiento de un orden divino salvífico, sino el cálculo razonado de las clases dirigentes y la lucha de las clases desfavorecidas, que a los largo de mucho tiempo reclamaron on orden más justo de la sociedad.
Romper ese contrato social nos devolvería a la situación de los años treinta del pasado siglo, con el agravante de que la gente ahora sabe perfectamente lo que tiene y lo que quiere tener, y es perfectamente capaz de articular su energía a través de partidos como Podemos, o como el Frente Nacional francés, que con mayorías suficientes gobernarían, con las consecuencias que eso tendría...para todos incluidos los tecnócratas que ahora se descuelgan con sus cálculos apocalípticos.
Si el PP quiere que Podemos gane las próximas elecciones solo tiene que dejar que el listillo del gobernador del Banco de España siga diciendo tonterías.
En vez de ser ahora tan pulcro con el cálculo igual podría haber sido mas cuidadoso con los miles de escándalos financieros que se han dado en nuestro país y del que es ejemplo notorio el caso Bankia, que gracias a los jueces empezamos a comprobar que fue una tropelía cometida con la complicidad necesaria del Banco de España y de los reguladores del Mercado de Valores.
Cuando se tienen tantos esqueletos en el armario lo mejor es estar calladito y pasar desapercibido hasta que le llegue el momento de la jubilación que seguramente en su caso estará bien respaldada.
En cuanto al alargamiento de la vida laboral que esgrimen estos caballeros como panacea para resolver los problemas, lo primero que deberían hacer es elevar la edad de jubilación de los funcionarios públicos, no a los 67 años que es bien poca cosa, sino a los 75 u 80, dado que su número es tan ingente que solo eso resolvería el problema del déficit de las pensiones otros veinte años.
Y respecto a lo de tener más hijos, como dicen otros expertos, es la cosa más ridícula de todas.
Con una tasa de paro juvenil superior al 50%, tener más hijos solo agravará el problema, ya que habrá que habilitar medios económicos para subvencionar tal ingente cantidad de ninis, o tenernos continuamente estudiando en universidades hiperpobladas o viajando por el mundo al servicio de las ONG´s.
El problema de las pensiones tiene que ver con la baja productividad de la economía española en su conjunto, y la consecuente miseria salarial en la que está inmersa la mayoría de la población española. Mientras eso no se arregle tendremos que pagar el sistema del bienestar de otros impuestos dejando de pagar gastos inútiles como por ejemplo el 80% de la función pública.
Las pensiones en España, finalmente, son una miseria comparadas con las de otros países europeos, y ya se encargan las sucesivas reuniones del Pacto de Toledo de establecer las bases para que lo sigan siendo.
Ahora mismo hay 18 millones de cotizantes y 9,5 millones de percibientes y por eso hay déficit.
En los años anteriores cuando había 20 millones de cotizantes el sistema daba superavit, la famosa hucha que está a punto de desaparecer.
Por lo tanto el problema es volver a tener 20 millones de gente trabajando.
Y si no conseguimos llegar a esa cifra no es que las pensiones se vayan al garete, es que el país se va a la mierda, con todos los listos del Banco de España a la cabeza.
Publicado por Antonio Cordón a las 12:00 0 comentarios
domingo, 5 de febrero de 2017
La noche del cine español
No conozco gente más llorona que los hombres, mujeres y niños que pueblan la llamada industria del cine.
No solo se quejan en cada ocasión en la que les colocan un micro delante, lo que sucede a menudo, sino que han instituido una noche anual en la que se dedican a echarse flores los unos a los otros a la vez que echan las culpas de todo lo que les sucede al gobierno de turno, a la falta de cultura del consumidor, o al poder del imperio de turno.
Y esa llamada gala del cine recibe una atención mediática descomunal, como si se tratase verdaderamente de un acontecimiento trascendental del que hay que hablar porque en ello nos va la vida.
Todos los periódicos del Reino tienen que hablar del tema en sus portadas, todas las emisoras de radio dedicar espacios completos y por supuesto las televisiones que tienen que glosar los vestidos que ellos y ellas llevan en la "alfombra roja", los comentarios de cada cual y las gracias del presentador de turno.
Al final siempre queda el mismo mensaje: "La sociedad nos maltrata, el gobierno nos agrede, nadie nos comprende, y eso es muy injusto porque nosotros somos tipos y tipas extraordinarios que sufrimos en silencio tanta adversidad".
Yo no se porque es tan difícil de comprender que si la gente no va a ver determinada película es sencillamente porque no le apetece, por más que los medios de comunicación se la intenten meter con calzador.
Y se ve que la mayoría de las películas que genera la industria española del cine no nos interesan a los que vamos al cine.
Lo sucedido con la última película de Fernando Trueba es una muestra de como los cineastas españoles malinterpretan los mensajes del mercado. (Si es que ellos son capaces de comprender que por muy artistas que sean tienen que vender sus productos en un mercado libre).
A la gente no le ha dado la gana ir a ver esa película, y por más que se han pronunciado al respecto todas las lumbreras de la intelectualidad española, la película ha sido un fracaso de taquilla.
Desde las altas tribunas mediáticas se ha atribuido tal hecho a las muy desafortunadas y maleducadas manifestaciones del cineasta cuando le fueron a entregar un premio (del gobierno), que supongo no tenía otra intención que la de promocionarle todavía más, y el contestó que no comprendía como le distinguían como cineasta español si él no se sentía español.
Hay que ser bastante gilipollas para escupir a quien te da de comer, pero francamente no creo que esa sea la causa de que la gente no haya ido a ver esa película.
Yo no tengo ni idea de como piensa el señor Lucas, o del ideario de la factoría Disney, cuando me siento a ver una película de la Guerra de las Galaxias, y lo mismo me sucede con otras películas españolas que si he visto, y me han gustado, como "El hombre de las mil caras".
No. La cosa es más sencilla. La mayoría de las películas españolas son un tostón y no nos da la gana gastar una tarde o una noche viéndolas.
Y lo mismo pasa con infinidad de películas americanas o de otras latitudes.
No hay quien tenga la llave para hacer películas de éxito.
Es una industria en la que siempre se anda en la cuerda floja y los que quieren vivir de ella deberían saberlo cuando empiezan, en lugar de echar la culpa a todo el mundo.
Es como si los poceros se quejaran de los malos olores o los médicos de ver desgracias.
Si lo que querían los actores y demás era una vida tranquila deberían haber hecho oposiciones a abogados del estado o del consejo de estado como el señor Trillo que por ahí anda tan farruco aunque tenga en su faltriquera varias pesadillas. (Seguro que ese si que duerme estupendamente).
Decía esta mañana una locutora famosa en un programa de radio que había actores que cobraban ¡600! euros. ¡Que escándalo!
Habría que explicarle a la preclara locutora que también hay ingenieros que cobran eso y al parecer no tienen los resortes suficientes para organizar una gala de la ingeniería en la que poderse quejar de los males que afectan a su profesión y poderle echar al ministro de turno boniatos podridos a la cara.
¡Y eso que son una industria subvencionada!
Que no dirían si tuviesen que ganarse las habichuelas como los demás.
Por alguna razón incomprensible para mi, en las sociedades modernas se tiene un alto concepto de los actores y demás profesionales de la farándula, y se les pregunta de todo y en toda ocasión como si fuesen altos pensadores.
Y lo cierto es que no lo son.
Publicado por Antonio Cordón a las 19:18 0 comentarios
viernes, 3 de febrero de 2017
Caligula cabalga de nuevo
Llevaba unos días sin asomarme a las páginas de la Jungla, abrumado por la sensación de derrota de todo aquello en lo que siempre he creído, es decir, los valores de la Ilustración y de un mundo regido por la Razón, la Tolerancia y el Respeto, que ahora son cuestionadas cada día por los Hunos y por los Hotros, como decía Unamuno.
Es deprimente asomarse cada día a la actualidad para encontrarnos con las decisiones cotidianas de Trump, las imbecilidades del día de los populistas de "izquierda", incluyo a los del PSOE, y la amenaza creciente de ruptura de la Unión Europea que proclaman personajes de toda laya en unos u otros idiomas.
El futuro ya no es lo que era, podemos decir parafraseando a no se quien, y ya veremos en que clase de pesadilla se convierte si todos estos personajes salidos de las masas resentidas continúan su carrera hacia un mundo pre-ilustrado.
¿Por qué hemos llegado hasta aquí?
Hace diez años parecía que los efectos de las nuevas tecnologías, de la información, de la salud, de las comunicaciones, del entretenimiento, etc., unidas a una creciente mundialización de los intercambios comerciales, culturales y financieros, iban a producir finalmente el sueño de algunos pensadores a finales de la II Guerra Mundial, es decir un gobierno mundial efectivo, cuyo embrión estaba en la Carta de Naciones Unidas.
La Unión Europea era una plasmación práctica de dichas tendencias, y una muestra de la eficacia de estas estructuras supranacionales para resolver conflictos anteriormente insuperables como los enfrentamientos entre Alemania y Francia.
Y si eso se había conseguido en Europa, ¿por qué no extenderlo a regiones con menos tensiones históricas como la América Hispana?
Los viajes entre países se extendían, la igualdad de costumbres avanzaba, las tendencias en la moda y el consumo en general aplanaban el globo, y los jóvenes parecían haber superado por fin la enfermedad nacionalista, para encarnar esta nueva generación de un mundo unido, unida por internet, Zara, MacDonalds, y La Guerra de las Galaxias.
Y en un momento todo parece haberse venido abajo.
Vuelven los viejos conflictos, vuelven las viejas banderas y vuelven los viejos rencores.
Al parecer nada de lo que parecía verdad era verdad, y lo que parecía superado, en realidad estaba muy vivo.
Las fuerzas anti-ilustradas avanzan ahora sin que nadie las pueda detener.
O eso parece.
Tal vez los que defendemos la idea de un mundo gobernado por la Razón y no por los intestinos hemos olvidado demasiado tiempo que no todo el personal es razonable y que la Razón a veces se ve nublada por la soberbia y cae en estados de ensimismamiento y auto-complacencia en la creencia de que "ahora ya las cosas van a ir solas hacia el éxito final".
La acción de los gobernantes ilustrados se ve sometida continuamente a la crítica de los políticos anti-sistema, pero también a la crítica de quienes comparten objetivos finales, pero no las tácticas a seguir.
Y los ciudadanos, que no perciben los matices, se ven sometidos a un permanente baño de críticas sin que nadie asuma la tarea de defender la tarea a realizar excepto los portavoces del gobierno de turno que carecen de credibilidad por ser quienes son.
Callan las voces independientes. Callan los líderes de opinión. Hablan los incendiarios y los ignorantes.
Ya no se puede expresar ni siquiera una verdad evidente porque siempre surge la voz descalificadora y destructiva que halaga los oídos de los descontentos y siembra el desconcierto entre la gente normal.
Defender la Razón es a veces difícil ya que es como decía Foxá, como "defender el sistema métrico decimal", o sea muy aburrido.
Pero, estamos llegando a un tiempo en que defender la Razón es otra vez necesario.
Nunca creí que llegaría a ver como se derrumba otra vez la República de Weimar.
Y todavía espero no verlo...
Publicado por Antonio Cordón a las 10:54 0 comentarios
domingo, 15 de enero de 2017
Despegue inminente
Dentro de cinco días se consumará lo inevitable y en el despacho desde el que emana el poder mas grande del mundo, en lugar de estar un educado hombre de Harvard habrá un tipo rudo educado en escuelas militares y que ha demostrado la peor cara del modo de ser americano.
No nos podemos engañar. No es una buena cosa.
Tampoco nos podemos engañar con el clásico "pensamiento positivo" en el sentido de que luego nunca pasa nada.
Trump, como los políticos de brexit, y como los que esperan su turno en Alemania, Francia, Italia y muchos otros países, son la consecuencia de los efectos de la globalización en occidente y vienen con la intención, pero también con la determinación, de cambiar el actual status quo y "volver" al estado de las cosas previo.
Cabría preguntar a donde exactamente quieren volver, ya que la globalización fue la respuesta a la falta de crecimiento que siguió a la crisis del petróleo, y esta siguió al crecimiento de los años sesenta, que siguió a larga depresión de las posguerras.
Cada tiempo es la reacción a los efectos menos digeribles de la etapa anterior, unas veces esas sustancias menos digeribles lo son para las clases dirigentes y otras para las clases populares, pero siempre es una reacción.
Los de mi generación nacimos en los años grises de los cincuenta, cuando todavía imperaban el modo de vivir patriarcal, el principio de autoridad, la austeridad y la escasez.
Tuvimos la suerte de crecer en los años sesenta que pusieron en solfa todo lo anterior y generaron la idea de "todo para todos" en base a un estado protector y paternalista, y a la superación de la "guerra fria" que había sobrevolado toda la etapa anterior. Todos eramos hermanos y todos teníamos derecho a la seguridad social.
El consumo creció de forma espectacular y con el las esperanzas de alcanzar la utopía de un mundo mejor.
Pero como los productores de petróleo no obtenían nada a cambio de tanta riqueza como producían se reunieron en la OPEP y pusieron fin a la fiesta.
En los setenta el frenazo fue muy brusco y como la utopía no se terminaba de completar aparecieron grupos de radicales que se pusieron a poner bombas por toda Europa, y se acabó el paz y amor.
Los gastos del estado del bienestar seguían creciendo y la economía se había detenido. ¿Que hacer?
Había dos tipos de política en liza: los que opinaban que había que seguir con Keynes y el gasto público o los que opinaban que había que liberalizar.
Ganaron estos porque en Estados Unidos así lo decidieron, Llegaron Ronald Reagan y Margaret Thatcher, (USA y UK), y pusieron en marcha la revolución de la globalización liberal y el monetarismo, que consistía en poner en el mercado un montón de dinero, abrir todos los mercados, los interiores y los exteriores, y poner a todo el mundo a trabajar en competencia con los demás.
Ese es el tiempo en el que hemos vivido, con correcciones socialdemócratas aquí y allá, desde entonces.
Pero todo esto ha pasado factura para mucha gente en los países de occidente, desde los que salieron las fábricas que pusieron en marcha el desarrollo de Asia, y que teóricamente se tendrían que haber beneficiado de ese desarrollo con la prestación de servicios sofisticados y desarrollo de tecnología.
Y como además el estado del bienestar no ha hecho más que crecer desde los sesenta todo esto ha generado la actual situación de desempleo, subempleo y deuda astronómica de los estados. (Hablo de Europa y USA).
El descontento de los ciudadanos, a pesar de las crecientes ventajas del sistema de protección, ha ido creciendo y para mi que no es casualidad que en los USA haya surgido este contrapoder justamente cuando se había instalado un sistema de seguridad social para todos.
A la gente ya no le vale tener una cama en un hospital y un seguro de jubilación. La gente está angustiada por el futuro justamente cuando el estado más se lo garantiza. Es una paradoja.
Y cabalgando sobre esa angustia aparecen los populistas, pero hay algo más....
Detrás de Trump y Farage veo manos invisibles que están diseñando, o mejor dicho poniendo en marcha, un nuevo orden mundial.
Y vamos a ver los indicios de ese nuevo orden en las primeras decisiones de Trump.
Los que se creen que Trump es un simple payaso se equivocan.
También lo pensaban de Ronald Reagan y el mundo cambió y de que manera.
Yo nací en el mundo gris de los cincuenta, vi la luz en los sesenta y me tocó llegar a la edad laboral justo en plena crisis de los setenta. He vivido la mayor parte de mi vida en el mundo del liberalismo cosmopolita con sus sucesivas convulsiones financieras y la paulatina desaparición de las fronteras.
Y ahora me toca asistir a un nuevo cambio.
Y no puedo evitar una cierta aprensión porque ahora soy mayor y ya no puedo plantearme comenzar de nuevo.
Pero seguro que ese mundo tendrá sus oportunidades.
Muchos colectivos se preparan para resistir y otros para medrar. Es lo que siempre sucede.
Lo malo, me parece a mi, es que el cambio climático sigue y va a ser en ese calorcito en el que se van a desarrollar los acontecimientos.
Abrochémonos los cinturones.
El viaje está a punto de comenzar.
Publicado por Antonio Cordón a las 17:45 0 comentarios
sábado, 31 de diciembre de 2016
El futuro no está escrito. 2017 un enigma.
El futuro no está escrito, pero se escribe con la tinta que vamos dejando por el camino los seres humanos y las instituciones que hemos construido para protegernos (eso creían nuestros ancestros cuando las crearon).
Así que en base a esta consideración, y mientras se pone el sol en este último día de 2016, me pongo a la grata tarea de teorizar sobre el año que viene.
Para empezar naturalmente, hay que hablar de Trump, esa broma con tupé que sustituye al niño mimado de Harvard, o sea Obama. Trump es hijo de un millonario o sea que no es un paleto aunque como otros hijos de millonarios como Bush junior, se hace pasar por un tipo del pueblo llano a fin de conseguir los votos de los paletos. Pues ya los tiene, y ahora veremos que hace con ellos.
Creo que a lo largo de 2016 vamos a ver muchos gestos relacionados con poner en su sitio a los modernos buenistas que han tenido a Obama como gran líder. O sea que veremos mas heteros clásicos y mujeres con vestidos en puestos de responsabilidad y los proto-palestinos progres tampoco van a estar de moda, pero en las cuestiones importantes los USA seguirán comportándose como de costumbre. Obama no pudo cerrar Guantánamo en ocho años y Trump tampoco podrá cerrar otras muchas iniciativas iniciadas por los listos de Harvard. Así que tranquilos, no tendremos embajadores gay que salgan en el Hola y el ABC pero las bases seguirán funcionando.
Putin calculo que va tener un buen año. Los americanos se van a desplegar en Polonia y los países bálticos, pero no en Ucrania, que tácitamente se deja para los rusos.
El éxito en Siria de la aviación rusa ha devuelto a Rusia a la escena imperial y supongo que le van a coger gusto, hasta que los americanos les paren en seco o hasta que comience una nueva guerra fria, que tanto bien hizo a Estados Unidos y para que engañarnos a todo el mundo. No hay nada mejor que tener un enemigo para que todo funcione.
Los chinos seguirán con sus cosas, o sea tratando de imponerse como un gran poder, pero tienen los pies de barro y lo saben, así que intentarán negociar con los americanos para que no pase nada importante aunque tengan que dejar que Trump se marque algún éxito interno.
Será interesante saber el punto de vista trumpiano con respecto a las guerras de la droga y ahí podemos ver algún cambio. La marihuana se sigue legalizando en más estados de los USA y tarde o temprano ocurrirá en Europa.
El desempleo seguirá siendo un fantasma muy grande en el horizonte y los ensayos de salario básico social se seguirán produciendo. Es algo inevitable.
En Europa con varias elecciones en marcha va ser un año movidito. Las negociaciones de Brexit, las elecciones francesas...Si continuamos con atentados islamistas y con mas invasiones de refugiados, el aumento de la xenofobia nacionalista es inevitable y sus resultados desastrosos.
Ya podemos los pro-europeos movernos porque los cafres están saliendo de las madrigueras.
¿Y la economía mundial?
Me da en la nariz que las políticas de Trump van a ser aplaudidas por los mercados pero hay demasiado dinero en el ambiente y las burbujas se pueden formar en cualquier momento. No quiero pensar en un hundimiento de la economía china. Sería terrible para todos.
En nuestro querido país, 2017 será el año catalán. Me mata el aburrimiento solo de pensarlo.
Puigdemont, los de Esquerra, los anticapitalistas y todos los espectros del carnaval nacionalista saldrán a la calle como los espectros en la noche de Walpurgis, y nos lanzarán sus soflamas. En "Madrid" se encontrarán con "cara de piedra" Rajoy, que repetirá hasta la nausea lo de la ley y la Constitución, y por debajo de la mesa irán negociando para ver como salen del lio del referendum.
Y nuestro país seguirá su marcha hacia ninguna parte, cada vez más dependiente del turismo y de los bares.
Nuestros hijos seguirán cogiendo la vía del exilio hacia países con industria y por Navidad volverán a casa...o no.
Se estrenarán algunas películas interesantes, se publicarán algunos libros dignos de lectura y pasarán algunas cosas curiosas que nos alegren un poco la vida entre tanto Trump, Putin y Puigdemont.
Se venderán menos periódicos, la incultura se extenderá todavía más a pesar o como consecuencia de los diversos planes de educación, y seguiremos pegados al móvil.
El clima seguirá medio loco, y se multiplicarán los planes para disminuir la contaminación, a pesar de la evidencia de que somos los humanos con nuestra existencia los que provocamos los cambios, y que vamos a seguir consumiendo todo lo que podamos.
No creo que todavía 2017 sea el año del coche eléctrico, pero nos lo van a intentar vender de todas todas.
Algo van a sacar al mercado que cree una nueva furia compradora ahora que las sucesivas generaciones de smart phone ya no suponen ninguna sorpresa. Yo no se que va a ser. Me estoy volviendo viejo.
Yo pensé que vería la marihuana en los estancos y las películas con actores digitalizados, pero ya no lo se. Me hago viejo y las imágenes virtuales son todavía un poco groseras.
Espero que me guste la nueva temporada de Juego de Tronos.
Espero que el Real Madrid gane la liga.
Espero que me respeten las lesiones.
Y que mis seres queridos prosperen y sean felices dentro de lo que se pueda.
Y poco más.
2017 al final habrá sido otro año anodino en el mejor de los casos, o un año interesante en el peor.
Yo voto por un poco de aburrimiento.
Publicado por Antonio Cordón a las 18:03 0 comentarios
miércoles, 28 de diciembre de 2016
Final de año apocalíptico en Madrid
No solo se muere la princesa Leia de un ataque cardiaco, y no solo casi me muero yo tras leer en El País que la actriz Carrie Fisher había hecho un cameo en la película Rogue One cuando en realidad se trata de una imagen digital, y no solo la alcaldesa de Madrid pone en marcha el protocolo de contaminación grave que nos va a dejar sin coche en estos días tan señalados de fin de año, sino que además hayan un primate catalán que vivió en Lérida hace millones de años demostrando así que las raices de los Pujol son muy profundas.
Yo confieso que termino el año en estado de estupor sin saber ya a ciencia cierta si estamos en invierno o ya podemos dar por finiquitada esta estación en nuestro país, si Podemos se ha transmutado en el viejo PCUS de José Stalin, si Sanchez va a volver a dar clases de Economía, si Soraya se va a mudar a Barcelona, si Puigdemont tiene un pacto con Belzebú para que no le crezca el pelo, o si el acento de Rita Maestre se debe a la ingestión masiva de tortitas con nata.
Tampoco me aclaro sobre si nuestro país sale ya de la crisis o no, si nuestros bolsillos resistirán las batidas inmisericordes de Montoro, si el PP será encausado alguna vez, si se atreverá alguien a presentarse para secretario general del PSOE, o si toda esa gente que entra en las tiendas es para comprar algo o para mirar.
Si miro al escenario internacional, me encuentro con la familia Trump que no sé si va a romper a cantar una melodía tirolesa o a invocar a los dioses del Valhaya, a Vladimir Putin que cada día que pasa tiene una cara más parecida a las representaciones de un Jan tártaro, a la primera ministra británica que parece un ama de casa muy cabreada, a Angela Merkel que cada día parece más la abuelita de las galletas, y a un montón de políticos poniendo cara de malos.
Si miro los medios de comunicación, me cuentan que Occidente ha decidido ahora que Israel tiene la culpa de todo, que los defensores de Aleppo eran como los elfos del señor de los anillos, o sea buenísimos, que los chinos van a quebrar cualquier día de estos, que los ucranianos...¿que demonios pasó con los ucranianos?, que cada día hay menos pobreza en el mundo y mas igualdad, (y ¿por qué hay tanta gente desesperada cruzando el Mediterráneo o el desierto de Sonora?), y que estamos todos muy tristes por la suerte de la princesa Laia.
O sea que termina 2016 con un panorama verdaderamente truculento:
- Los gobernantes ilustrados se retiran y llegan otros que parecen más amantes de volver al garrotazo.
- La economía mundial no sabe si crecer o darse otro coscorrón.
- Los ciudadanos no saben si echar a todos los inmigrantes o abrir los países de para en par.
- El clima no sabe si seguir con la añorada normalidad o comenzar el apocalipsis.
- Montoro no sabe si dejarnos respirar o aplicarnos otra vuelta de tuerca.
- La prensa no sabe si los que ganan en Siria son los buenos o son los malos.
-El Papa no sabe si rezar o hacerse de Podemos.
- Las empresas no saben si seguir echando gente o si convertir a sus empleados restantes en seres mutantes capaces de trabajar 24X365
- Los periódicos no saben si reciclarse en revistas humorísticas
- Los mendigos no saben si ponerse a adelgazar.
- Los que se retiraron de fumar no saben si volver a fumar.
Y en general estamos todos mas perdidos que una jirafa en la casita de Blancanieves.
Y muy necesitados de que alguien nos explique que está pasando.
Y nadie lo hace.
A mi me gustaría saberlo y os aseguro que lo compartiría con vosotros.
¡Pero no tengo ni puta idea!
Publicado por Antonio Cordón a las 18:14 0 comentarios
jueves, 22 de diciembre de 2016
Europa, un gallinero.
Ahora resulta que el más que posible autor de la matanza de Berlin es un tunecino fichado por las policías alemana e italiana, y con orden de expulsión. Vale.
Y que decir de los muchos que afirman que todo esto es una conspiración para maltratar a los refugiados.
O de los que dicen que hay que expulsar a todos los refugiados.
No escucho a nadie decir que lo que hay que hacer es aplicar la ley, o reformar la ley para permitir actuar con contundencia frente a aquellos refugiados o emigrados que sean considerados indeseables.
Y eso es algo que me preocupa porque si nadie defiende las posiciones razonables, solo quedarán aquellos que defienden las que no lo son tanto.
Cada vez que se produce un atentado se repiten los mismos datos:
El autor o autores pertenece al grupo de los refugiados recientes o bien al grupo de los emigrantes menos recientes.
Pertenece a colectivos de islamistas radicales.
Tiene antecedentes de pequeña delincuencia.
Los políticos de turno nos dicen que esto es intolerable pero lo único que hacen es poner controles de seguridad cuya misión es la de "tranquilizar a la población".
Los papagayos de la izquierda buenista saltan en defensa de refugiados y emigrantes.
La vida sigue y en el lugar de los hechos solo queda un montón de velitas y flores marchitas.
Y hasta el siguiente atentado.
Pero como la gente no es tonta, va quedando un runrun de que "aquí nadie hace nada", que naturalmente aprovechan los que están contra el sistema europeo y a favor de los viejos nacionalismos.
Y atentado tras atentado estos partidos crecen.
¿Tan difícil es que las policías europeas de los países europeos de la Unión Europea se pongan de acuerdo en compartir información?
¿Tan difícil es poner en vigor una ley de excepción que permita expulsar de territorio europeo a aquellos individuos sospechosos de terrorismo y aledaños radicales?
¿Tendremos que esperar a que gane la extrema derecha en todos los países europeos, (menos en España donde ganará la extrema izquierda), para lamentar lo que tendríamos que haber hecho y no hicimos?
Y lo mismo es aplicable a las bandas latinas, las mafias chinas, o el sunsum cordam.
Publicado por Antonio Cordón a las 18:16 0 comentarios
martes, 20 de diciembre de 2016
Then we take Berlin
Pues si. Primero tomaron Manhattan y ahora le toca a Berlin. Precisamente junto a la iglesia del Kaiser Guillermo, un monumento al pasado dramático de la ciudad, y en un mercadillo navideño.
Los amantes de los símbolos tienen trabajo para sacar todos sus significados pero a mi me parece que esta vez todo está bastante claro aunque los portavoces del gobierno alemán se hayan tomado su tiempo en aras de la prudencia.
Una vez más las células durmientes que residen entre nosotros se activan para provocarnos y causar algún estrago.
Y mientras un policía turco asesina a tiros al embajador ruso en Ankara. Y lo reivindica en nombre de las víctimas de Alepo.
Es todo un puzle en el que se mezclan las fichas: Siria, Irak, Afganistan, Chechenia, Sudán, Turquía, Yemen, Arabia Saudí, Pakistan e Iran. Milicias sunnies, chiies, alauis, kurdas...La coalición militar de Estados Unidos, Francia e Inglaterra, los rusos en apoyo al régimen de El Asad, el gobierno títere de Bagdad, el gobierno integrista turco....
Y la ola de refugiados que comenzó en los campos de batalla de la guerra civil siria, pasó por Turquía de este a oeste, (un camino muy largo por cierto), se embarcó en las costas de aquel país y pasó a las islas del Egeo primero y al territorio de la Grecia continental después para llegar finalmente a Alemania tras pasar por los Balcanes, forzando la entrada indiscriminada en aquel país, es decir sin control alguno, que es el vivero de la nueva generación de asesinos de la causa islámica.
Esa oleada de refugiados sospechosamente iniciada en los campos de refugiados de la frontera sirio-turca y que tanto fue jaleada por la izquierda buenista europea se parece bastante al caballo de Troya que los griegos les colaron a los troyanos en su ciudad.
Naturalmente no todos los refugiados son asesinos (vea por cierto quien tenga ganas la etimología de la palabra asesino), pero a mi no me cabe ninguna duda que ese movimiento de masas fue instigado por alguien, consentido por alguien, y dirigido contra la Europa comunitaria con una intención muy determinada: que los que tenían que pasar pasaran. En mi opinión los turcos saben del asunto mucho más de lo que cuentan.
Como saben del asunto los que nos envían imágenes dramáticas de Alepo, (las televisiones quataríes y saudíes), y nos ocultan las imágenes sospecho que con igual potencial dramático, de las ciudades que toman los del nuevo califato.
Es una guerra poliédrica en la que nosotros hacemos de caja de resonancia al servicio de unos y otros.
Curiosamente los europeos no tenemos mucho que ganar.
Ni tenemos una agenda como los americanos o los rusos, ni queremos recrear el sultanato otomano, ni el califato sunni. No tenemos nada que ganar y si mucho que perder.
Para empezar está en peligro la propia Unión Europea.
Si siguen los ataques en esta situación de saturación de emigrados y refugiados musulmanes, los nacionalismos ganarán posiciones y se derrumbará el sueño europeo.
Pero también está en peligro la propia democracia liberal que ha sido el sustento de nuestro modo de vida y que se llevarán por delante las legislaciones protectoras que nos acechan.
Ni norteamericanos ni rusos ni turcos, que son los que mueven los hilos de la guerra poliédrica se juegan nada que no sea sus estrategias de dominio geo-político. Nosotros si y somos los que con mayor torpeza nos movemos en este escenario.
Unas opiniones públicas intoxicadas de sentimentalismo y decadencia oscilan entre el miedo al siguiente atentado y el deseo infantil de atender a todos los males del mundo para poder seguir divirtiendonos sin remordimiento de conciencia.
Unos medios de comunicación desnortados que "informan" sin ningún criterio que no sea el vender el género a su clientela habitual.
Y una clase política desvergonzada y cínica que se aviene a cualquier cosa que sirva para recolectar un voto más, crean entre los tres una situación de inestabilidad explosiva que los que manejan los hilos conocen bien.
Es bastante desasosegante para mi ver como nos dan estopa sin que seamos capaces de reaccionar.
Y no hablo ni de expulsar a los emigrantes ni de bombardear nada. Hablo de tomarnos en serio esta amenaza y dejar de dedicar nuestro tiempo a discutir si Pablito o Iñiguito se besuquean o se odian.
Espero que haya alguien trabajando en la sombra que se ocupe de estas cosas. De lo contrario ya podemos darnos por emparedados entre los buenistas y sus memeces suicidas y los asesinos y sus atrocidades.
¡Que panorama!
Publicado por Antonio Cordón a las 18:00 0 comentarios
martes, 13 de diciembre de 2016
Nadia desnuda a los medios
Ya hemos hablado aquí mucho sobre el buenismo: es una religión en formación, llena de dogmas y sobre todo de sacerdotes improvisados que hablan desde sus púlpitos con la convicción absoluta de los que se acaban de convertir.
Y hemos advertido que el culto a la infancia y la sensiblería ñoña son dos de las características más emblemáticas de la nueva religión: junto con el feminismo, el amor a los animales, la antiviolencia, el respeto medio-ambiental, etc.
Todo ello sostenido por el masaje permanente de los medios de comunicación que nos señalan los comportamientos más reprobables: la violencia de género, la persecución a los emigrantes, los ataques del régimen sirio a los rebeldes de Aleppo, o ahora las villanías del nuevo presidente norteamericano, encarnación de Belcebú.
No voy a hablar de la apoteosis buenista de la celebración del solsticio de invierno en el Madrid de la sacerdotisa Carmena, ni de la visita de ésta y otras personalidades buenistas-podemitas al nuevo Vaticano-buenista del Papa Bergoglio.
Tampoco de los sucesivos descubrimientos del Caso Nadia Nerea (nombre buenista donde los haya), porque ahora vamos a ir de descubrimiento en descubrimiento.
Vamos a hablar de dos cuestiones relacionadas.
La primera es lo fácil que resulta para todo tipo de estafadores y vividores de toda laya ejercer sus malas artes en esta situación de exaltación de los valores buenistas, y la segunda es el papel de los medios de comunicación en dicho proceso de exaltación y de exacerbación de los sentimentalismos mas irracionales.
El mundo es un pozo de miserias en el que millones de niños sufren las inclemencias de la violencia, el hambre y el desarraigo. Millones de niños que te miran mientras cenas, comes o desayunas con sus caritas depauperadas. Hospitales infantiles bombardeados por los sicarios israelies, sirios, rusos o así.
Niños que llegan en las pateras africanas de la teta de sus madres, mientras los villanos de la policía los dan el alto en lo alto de las murallas de alambre espino con que protegemos nuestros egoismos.
Y finalmente, niños enfermos de enfermedades "raras", o sea lo último, víctimas inocentes de comidas alteradas, industrias contaminantes, los males del progreso. Algo que no se puede tolerar.
Las industrias médicas en su egoismo cerril y homicida se niegan a investigar el tratamiento necesario para salvar a estos niños y que puedan vivir sus pobres vidas aunque lo tengan que hacer en una burbuja.
Tenemos que hacer algo nos dicen por las calles, en las emisoras de radio, en las televisiones, en los anuncios publicitarios. ¡Tenemos que evitar tanta desdicha!
¿Como?
Pues pagando un pequeño donativo que no va a ninguna parte, y que podemos enviar a la cuenta corriente...
Desde cientos de lugares diferentes cada día recibimos la invitación a "dar un poco de lo que nos sobra" para anular el efecto pernicioso que tienen los ojos suplicantes de un niño en la digestión de nuestro menú del día.
No se cuanta gente vive de esta extorsión generalizada, pero debe ser mucha.
Tampoco se cuanta de esta ayuda llega finalmente a su destino, pero sospecho que es muy poca y es como una almendra en la boca de un león.
Pero de lo que estoy seguro es de que una buena parte de la "ayuda" termina en los bolsillos de gentes como el papá (supuesto papá) de la niña Nadia, o de los jefes tribales africanos, o en las cuentas suizas de algún intermediario.
Y en esta gigantesca manipulación son imprescindibles cómplices los medios de comunicación.
Y nadie puede decir que se libra de esta culpa porque a todos llega.
El buenismo tiene algunos de sus principales seguidores en la profesión periodística, sobre todo entre los redactores que comparten credo buenista-populista que son legión.
Como toda la gente a ayudar son víctimas del "sistema" por unas cosas o por otras, ya sea por intermedio de las pérfidas multinacionales o del capitalismo, o de Israel, (supongo que ahora también Trump y los USA, después de la breve luna de miel obámica), proporcionales una plataforma para que puedan airear sus necesidades es una obligación del buen periodista buenista populista.
¿Para qué poner cortapisas a las reclamaciones de los que hablan en nombre de los desfavorecidos, agredidos, desamparados del mundo?
Vía libre a sus peticiones que siempre serán mejores que los argumentos de los malvados defensores del sistema.
¡Que la verdad no te estropee un buen programa de explotación de los sentimientos de las masas!
Sospecho que en consecuencia con el peso de la nueva religión y el deseo de que no se te identifique con los malos y réprobos come-niños refugiados, muchos redactores jefe hacen como que no ven, y los periodistas que todavía tengan vergüenza profesional se callarán y mirarán hacia otro lado mientras los buenistas se ponen medallas de audiencia y de bondad alimentando todas las historias que buscan culpabilizarnos y redimirnos a base de soltar los correspondientes óbolos.
Y cuando sucede un caso como el de Nadia, en el que desnudar al santo era tan fácil como mirar la historia del delincuente en internet, los santurrones se rasgan las vestiduras y se apresuran a decirnos que se trata de "un caso aislado" y que no debe interrumpirse la "cadena de la solidaridad". ¡Vaya cara!
Pero que nadie se preocupe.
Somos una sociedad tan tonta que por muchos padres de Nadia que aparezcan y mas evidencias de la ineficacia oenegera se amontonen, nuestro sentido de culpa será siempre más grande y ya se encargarán los medios de contarnos otras historias tristes y demandantes de nuestra "solidaridad".
Al fin y al cabo, la realidad se ha vuelto demasiado complicada.
Como dicen algunos vecinos del papá de Nadia, "El caso es que me mosqueaba que viviesen en la mejor casa del pueblo..."
Ni aun dándonos con la realidad en las narices nos enteramos.
Publicado por Antonio Cordón a las 18:31 0 comentarios


