Volviendo sobre el tema de la visión negativa de nuestra Historia que tenemos los españoles, leo en una crítica a la nueva película de Agustín García Yanes "Oro", que en las andanzas de aquellos españoles por tierras americanas "comenzó la decadencia del imperio".
Hay que ser un merluzo para decir que la decadencia del imperio empezaba cuando en realidad lo que empezaba era el propio Imperio, pero es que es así como piensa la mayor parte de los españoles. Y eso es muy lamentable.
Reducir la gesta de los españoles en las nuevas tierras a unos asesinatos y saqueos es tan corto de vista como reducir la Historia de Estados Unidos a la matanza de Wounded Knee. (Ya se que casi nadie conoce aquella matanza y eso es precisamente el punto).
Mientras que nosotros nos regodeamos con las partes más oscuras de las epopeyas americanas, y lo hacemos desde que nosotros mismos nos encargamos de darlas a conocer, véase la obra de Bartolomé de las Casas, los demás las ponen cuidadosamente en un rinconcito de los libros y ponen el acento en su lado brillante que también los tienen.
Pero es que nosotros también los tenemos.
Claro que hubo matanzas. Las hubo en la misma medida que las hay en cualquier conquista. Como las hubo en las conquistas de Julio Cesar o de Alejandro, como las hubo en las de Ciro o los faraones, como las hubo en la yihad musulmana o en las conquistas de Gengis Jan. Siempre hay matanzas.
La cuestión es que nosotros en America, además de matanzas, construimos ciudades. Universidades. Hospitales. Carreteras. Puertos.
Y nosotros llevamos a cabo un debate de la mayor altura intelectual para determinar si los indígenas de las nuevas tierras eran seres humanos como nosotros y decidimos que si lo eran y en función de esa decisión se promulgaron leyes, LEYES, que determinaban que los indígenas eran ciudadanos de pleno derecho de los reinos hispánicos, que no se podían esclavizar y que estaban bajo la protección real.
Eso se hizo en España. Los interesados pueden buscar en google "Controversia de Valladolid".
Mas que las espadas toledanas, fueron los virus los que diezmaron a las poblaciones indígenas, y posteriormente, y como sucede con todas las poblaciones que en el mundo son absorbidas por culturas más poderosas o eficientes, el alcohol hizo también estragos y los sigue haciendo.
Pero no hay forma.
Cada vez que hacemos una película sobre la conquista de los reinos americanos nos ponemos a nosotros mismos como un atajo de asesinos sedientos de oro masacrando a los felices indígenas que vivían en una arcadia feliz hasta que llegamos nosotros para arruinar su paraíso.
Así Cortés, en lugar de ocupar un lugar junto a Cesar o Alejandro es conceptualizado como "asesino", y nos quedamos tan anchos.
De nada sirve que recientes excavaciones en ciudad de Méjico hayan confirmado que los aztecas eran asesinos masivos o genocidas sin más, y de nada sirve que sepamos que al ejército de Cortés se sumasen miles de voluntarios indígenas deseosos de librarse de los tiranos homicidas.
Nada, nosotros a lo nuestro que es denigrarnos.
Me pregunto cuantas películas de indios y americanos describen a los americanos como locos sedientos de sangre. Muy pocas, ¿verdad?
Incluso las más críticas suelen presentar a los indios como salvajes incivilizados.
Pues nosotros nada. Los españoles unos cerdos criminales. Los indios unos seres beatíficos amantes de la naturaleza.
Y además, añado yo, lo que no se puede dudad es que los españoles somos unos ignorantes de nuestra propia Historia, y unos masoquistas de tomo y lomo que disfrutan sacando lo peor de nuestras andanzas.
¿Como es posible que podamos creer que un atajo de cerdos sedientos de sangre y oro fuésemos capaces de construir ciudades como Lima o Mejico y dejar un legado cultural que perdura quinientos años más tarde?
Que había cerdos sedientos de sangre, sin duda, pero algo más debía de haber, ¿no?
sábado, 11 de noviembre de 2017
Más Historia de España
Publicado por Antonio Cordón a las 18:19 2 comentarios
miércoles, 8 de noviembre de 2017
La lista Forbes
Hace poco se ha publicado la llamada Lista Forbes. Es decir la lista de las personas que tienen más dinero del mundo clasificados por orden de cuantía.
El primero de la lista es Bill Gates, como de costumbre y el segundo igualmente conocido es Warren Buffet. Luego vienen Jeff Bezzos, Amancio Ortega, Zuckerberg y Carlos Slim y luego otros menos conocidos.
Gates está en los ochenta y tantos mil millones. Los demás de este grupo de cabeza se quedan los pobres en solo setenta y tantos mil.
Cada año suelen aumentar en unos cuatro mil millones más, por el suave ascenso de sus acciones y supongo que por otras inversiones laterales o simplemente por inercia. Como una vez me dijeron, cada mañana cuando Amancio Ortega se despierta se encuentra cuatro millones nuevos encima de la mesilla de noche.
Supongo yo que a estas alturas todas estas personas habrán perdido el sentido de la cantidad porque en realidad ¿que más dan setenta y tantos mil que ochenta y tantos mil? ¿Que podrían comprarse? ¿Otro coche? ¿Caviar iraní y puros habanos? ¿Un avión más grande?
Por otra parte alguno de estos personajes como es el caso de Gates y de Buffet, parecen haber decidido convertirse en santos laicos abanderando causas como la lucha contra la malaria o la promoción de la mujer africana.
A lo mejor la idea aquella de las indulgencias que provocó el enfado de Lutero va a resultar que tenía su aquel.
En efecto, si Gates puede facilitar su camino a la gloria inmortal a base de dedicar unos cuantos miles de millones a alguna buena causa, y se producen pruebas concluyentes de su entrada en la santidad como por ejemplo que comenzase a oler a incienso a su paso o que levitase al entrar en éxtasis presentando algún producto de Microsoft, otros millonarios se animarían a transitar por la misma senda.
En realidad a estos señores solo les queda ese camino de la santidad. ¿A que otra cosa podrían dedicarse? Y además a poco que piensen se tienen que dar cuenta que provocan mucha envidia y tal vez algun que otro rencor.
En un mundo de mileuristas, la publicación de las cantidades que atesoran, (nunca mejor empleada esta palabra), no deja de producir una cierta inquietud: ¿no será que se están quedando con un poquito de los sueldos de cada uno de nosotros? ¿No será que los productos que venden podrían ser más baratos?
Eso decía Marx, (Don Karl), que insistía en que la "acumulación de capital descansa sobre la deshumanización de los trabajadores y la apropiación masiva y sistemática de las plusvalías".
¿Podría decirse que el capital de Bill Gates descansa sobre las espaldas y las cuentas corrientes de sus empleados? Probablemente no, pero, ¿y lo de las plusvalías?
¿Cuanta riqueza del mundo puede canalizarse hacia las cuentas de Microsoft a través de unos precios implantados en términos de práctico monopolio mundial?
Uuuummmmm...
Tal vez el análisis del titán de Treveris no fuera tan descaminado, aunque su diagnóstico de la solución no estuviese demasiado acertado como muestran las catástrofes del siglo XX.
Desde luego la idea de volver al sistema soviético no me parece muy divertida, pero ¿no estará el capitalismo un poco suelto en estos comienzos del siglo XXI?
¿No será que se ha perdido de vista que las ideas liberales - que son las buenas- tienen que ser compensadas por unas políticas re-distributivas que impidan estos enormes desequilibrios?
¿Que sentido tiene que se formen estas fortunas estratosféricas que son tan enormes que ni siquiera sirven para reinvertirlas en sectores productivos?
¿Para qué demonios quieren estas personas tanto dinero?
Estos días se hablaba de los príncipes saudíes que han sido "purgados" aun no se sabe por qué y se mencionaba que alguno de ellos tiene una fabulosa fortuna de veinte mil millones.
Hasta ahora pensábamos que los príncipes saudíes eran ricos de "las mil y una noches" y resulta que Amancio Ortega les gana por más de cincuenta mil. ¿Y para qué?
Final:
Me parece muy bien que los que tienen una idea colosal tengan una recompensa igualmente colosal. Ellos hacen que el mundo avance y se cree riqueza que otros muchos aprovechamos.
La cuestión es: ¿es necesario que esa recompensa sea mayor que los tesoros del Inca Montezuma, el tesoro de Gengis Jan, o el botín de Alejandro en Babilonia todo junto?
Publicado por Antonio Cordón a las 18:32 0 comentarios
martes, 7 de noviembre de 2017
La Historia de España
Después de un paréntesis provocado por la inflación de noticias catalanas y por mi deseo de no enfangarme en ese tema vuelvo con una cuestión que me ha tenido muy preocupado durante mucho tiempo: la cuestión de nuestra Historia.
Pocos países del mundo tienen una Historia tan controvertida como nos sucede a nosotros.
Desde nuestra intervención en las guerras italianas del siglo XV y sobre todo desde la Guerra de los Treinta Años, España sufrió una serie de campañas de desprestigio y ataques reputacionales que tuvieron tanto éxito que no solo se las creyeron nuestros adversarios sino que también nos las creímos los españoles.
Todo empezó en Italia.
Primero fueron los aragoneses los que aparecieron por allí y ya el ambiente comenzó a envenenarse, pero cuando las campañas del Gran Capitán, ya en nombre de España, para muchos intelectuales italianos fue demasiado.
Mientras las intervenciones hispánicas fueron en el sur, al fin y al cabo un territorio medio africano como España, a nadie le importó mucho pero cuando los españoles marcharon hacia el norte y comenzaron a derrotar a los franceses y a hacerse visibles en lo que ahora se llama la Padania los italianos comenzaron a acuñar los elementos básicos del posicionamiento negativo de lo español.
Los españoles eran no solo unos salvajes sino que eran mestizos. Mestizos de moros y judíos nada menos.
Los españoles no eramos europeos. Después de una guerra de ocho siglos contra el islam y de la expulsión de los judíos, los españoles nos habíamos contaminado.
Eso explicaba la implacable ferocidad de nuestros soldados y la chulería de nuestros representantes. Eso explicaba que unos provincianos de medio pelo hubiésemos conquistado medio mundo.
Es curioso porque hasta entonces a nadie se le había ocurrido discutir nuestra europeidad.
A lo largo de la Edad Media los reinos hispánicos habían sido perfectamente homologables con los otros reinos europeos tanto en sus instituciones como en sus costumbres. Las batallas de la reconquista habían atraído a guerreros y comerciantes de allende los Pirineos que solo habían encontrado chocante nuestra afición al ajo y al aceite de oliva.
Pero cuando los cañones callaron en Granada, aquellos mismos españoles cuyas gestas en defensa de la cristiandad habían sido tan celebradas por todas las cortes europeas, y cuyas aventuras en el nuevo continente descubierto despertaban la admiración de todos, se convirtieron en una amenaza.
De ahí que la maquina de la propaganda se pusiese en marcha.
Todos los países que se vuelven demasiado poderosos sufren los ataques de sus enemigos de todas las formas posibles. Los americanos lo viven ahora mismo, los alemanes lo vivieron antes, y antes los británicos y así hasta Roma y Atenas.
La diferencia entre todos esos imperios y nosotros es que ni americanos, ni alemanes, ni británicos perdieron su autoestima por mucho que les insultaran y desprestigiaran sus obras.
Todos pasaron olímpicamente de sus detractores y mantuvieron la conciencia de que aquello que se decía de ellos no era otra cosa que parte de la guerra que mantenían.
Y nosotros sin embargo nos lo creímos y comenzamos a flagelarnos sin piedad hasta haber perdido completamente de vista nuestra contribución a la formación de la cultura occidental de la que nos consideramos no ya fundadores sino ni siquiera dignos.
Y así hemos llegado a esta situación lamentable en la que unos enanos intelectuales como Puigdemont y compañía pueden tener credibilidad cuando afirman que España no es una democracia y que nuestra Justicia no es de fiar.
¿Alguien se imagina que semejante cosa pudiese decirse de Alemania?
Es inimaginable a pesar de que tan solo hace sesenta años tuvieron lugar en Alemania acontecimientos tan espantosos que carecen de cualquier semejanza con cualquier otro y de que la Justicia alemana estuviese tan politizada que deja en mantillas a otros casos de totalitarismos.
Y lo malo es que cuando escuchamos a Puigdemont y a otros correligionarios naziolalistas europeos nuestro subconsciente nos traiciona y una vocecilla nos dice por dentro, ¿y si tienen razón?
Tenemos que hacer un ejercicio de recuperación de nuestra autoestima. Tenemos que asumir que vivimos en un sistema democrático moderno cuyas instituciones funcionan mejor que en otros países igualmente modernos. Tenemos que decir basta.
Basta de auto-flagelaciones estúpidas. Basta de complejos de inferioridad.
Los españoles no somos unos salvajes fundamentalistas católicos vestidos de negro.
No somos unos gandules orgullosos dormidos en el recuerdo de glorias pasadas.
Podemos ser ciudadanos responsables. Podemos ser laboriosos. Podemos ser inteligentes.
No todos claro, pero ¿es que hay algún país del mundo en el que no haya canallas y tuercebotas?
Publicado por Antonio Cordón a las 11:53 0 comentarios
viernes, 27 de octubre de 2017
La Historia muestra su cara verdadera
La lectura de los acontecimientos de la Historia reviste siempre un cierto ennoblecimiento de esos sucesos y también de los que en ellos participaron,...siempre que de esos acontecimientos surja una nueva realidad que los haga suyos como elementos de un devenir casi mágico en el que los de ahora son descendientes directos de aquellas luchas y quehaceres heroicos.
Me pregunto si la proclamación de la República Catalana este veintisiete de octubre de 2017 tendrá esa repercusión histórica y si el Sr. Puigdemon acabará en el olimpo de la memoria como un heroe o como un payaso.
Y lo mismo sucede con Mariano Rajoy, enfrentado a la desdichada coyuntura histórica de ver como el país del que es máximo mandatario, se fragmenta y se enfrenta a una coyuntura de pérdida de poder e influencia, que es una más desde que en Flandes se puso el sol hace ya mucho tiempo.
Durante años la pequeña política ha ido erosionando las posibilidades, que un día existieron, de no llegar hasta aquí. Durante años hubo gente que levantó la voz para señalar la política de separación y construcción nacional que llevaban a cabo los nacionalistas. No era el momento. Nunca fue el momento.
Siempre había "razones de estado" para entregar en sacrificio a los ciudadanos que no comulgaban con las prácticas totalitarias nacionalistas. Los que querían seguir hablando español en territorio español. ¡Que escándalo! Lo moderno era el bilingüismo. Pero claro, es que no era bilingüismo, era monolingüismo catalán. Era la normalización.
Luego vinieron las embajadas catalanas, que eran solo "comerciales". Luego los intentos de disponer de selecciones deportivas catalanas, parado solo ante la evidencia de que entonces tenía que haber ligas nacionales catalanas.
Y las estadísticas catalanas, y las patronales catalanas, y las asociaciones catalanas, y todo lo demás.
La independencia era no solo una alternativa, era la consecuencia de todo lo anterior.
No había nada que negociar no porque no hubiese buena voluntad, sino porque la inercia del proceso era ya tan grande que empujaba por su cuenta a los tibios o entusiastas sin compasión.
Puigdemon, Mas, Junqueras, los jordis y todos los demás bajaban en canoa por un rio caudaloso de aguas bravas que les llevaba sin que tuviesen oportunidad de otra cosa que dar paletadas al aire y expresar su alegría con grandes risas.
El sueño de unos cuantos alto-burgueses y aristócratas del siglo XIX, crecidos en las monsergas románticas, acunados por los caudales obtenidos a base de pasteleos y proteccionismos, y aupados a las balaustradas del poder por los sucesivos gobiernos de una España destruida por décadas de guerras civiles, se ha terminado haciendo realidad gracias a los hijos de los emigrantes andaluces y extremeños que Franco y sus gobiernos canalizaron hacia una nueva generación de fábricas crecidas al calor de los dineros oficiales.
En las mentes de estos nuevos catalanes ha crecido el odio hacia el país de sus padres, embobados por la promesa de un mañana de riquezas danesas u holandesas que como el maná, caerá del cielo de forma inevitable. ¡Pobres!
Cataluña se va de España, y también de la Unión Europea y de la comunidad hispano hablante.
Ahora veremos si el Estado Español tiene los recursos para volverla a traer, y también en que condiciones.
Mientras las fotos de los acontecimientos esperan el pié de foto definitivo de la Historia.
¿Será un acto heroico lo que acabamos de presenciar?
¿Será una payasada?
El tiempo lo dirá, pero los que crean que con el artículo 155 todo se arreglará como por arte de magia se equivocan.
El cuerpo de España está sobre la mesa de operaciones y todo puede pasar.
También lo peor.
Ojalá me equivoque. (Pero también dije esto mismo cuando pronostiqué que llegaría este día).
Publicado por Antonio Cordón a las 18:04 0 comentarios
lunes, 9 de octubre de 2017
A 24 horas del choque
He pensado tantas veces que los nacionalistas catalanes llevarían su aventura hasta el final que ahora que dicho final se acerca parece irreal.
La pregunta naturalmente es ¿y que pasa después de ese final?
Lo primero es intentar adivinar que clase de final va a ser.
Bastantes analistas piensan que lo que van a hacer es amagar y no dar, por ejemplo haciendo una especie de proclamación sin efectos jurídicos a corto plazo a la espera de un proceso de negociación con el "Estado Español" sobre las condiciones para concretar la independencia a lo largo de un nuevo proceso indoloro para ambas partes. Puede ser.
Como tenemos un gobierno de sangre fría o helada, que tal vez sea lo más conveniente, la respuesta supongo que también sería ambigua en este caso, o sea que no diría que si pero tampoco que no, a la espera que después en ese proceso de negociación se llegase a algún punto intermedio.
Esperar gestos heroicos en esta coyuntura histórica a mi me parece una ingenuidad, pero me parece que la gran incógnita es como se va a comportar esos miles de ciudadanos catalanes que ya han dado la independencia por conseguida, que odian la idea de seguir en España y que ahora se han organizado y tienen ya la experiencia de salir a la calle y enfrentarse a las fuerzas del orden, con éxito.
Los responsables de la Generalitat deben estar pasando unas horas de mucha tensión porque por muy duros de mollera que sean saben que a las malas van a perder y también saben que los suyos no les van a perdonar que se echen atrás.
Así que se tienen que pensar muy mucho que van a decir mañana.
La actitud de TV3, negando la validez de la manifestación del domingo, indica que la fractura de la sociedad catalana es muy sólida y de alguna manera impermeable a los acercamientos o a las componendas.
Esa actitud dice claramente que la Generalitat no va a atender las peticiones de volver a la senda constitucional y por lo tanto manifiesta que, tal y como dijese la presidenta del Parlament, los catalanes no nacionalistas no son catalanes y carecen de cualquier derecho a influir en las decisiones.
Tampoco la salida de sedes sociales de las empresas catalanas va a torcer la voluntad de los conjurados por la causa. De sobra saben ellos que se trata de una salida de mentirijillas dirigida a detener la sangría de clientes que todos ellos han detectado, pero sin consecuencias reales en términos de empleo o producción.
Y finalmente tampoco la falta de efectos en la esfera internacional, la falta de reconocimientos de la nueva república, detendrá a los golpistas ya que ellos cuentan con un largo periodo de transición a lo largo del cual el gobierno español se rendirá y los países que cuentan se pasarán con armas y bagajes a sus posiciones sin acordarse de lo que están diciendo ahora.
Así que la clave para los nacionalistas es aguantar y obligar a que las negociaciones se realicen sobre sus términos en base a movilizaciones populares continuas.
Y la clave para los demás es que clase de respuesta puede implementar el Gobierno.
Ya dice Rajoy que la respuesta tiene que ser "proporcional" así que no esperemos grandes cosas.
Yo espero, y me mojo, mucha confusión, muchas medias palabras, mucha interpretación, mucho tira y afloja, y muy poca concreción.
A las dos partes les conviene no ser claros y sobre todo no quemar los barcos.
Pero ya digo, la clave va a estar en la calle, y si la calle se incendia....
Si la calle se incendia se va a perder el control.
Publicado por Antonio Cordón a las 19:09 0 comentarios
viernes, 6 de octubre de 2017
El árbol y las nueces
Como muy bien dijese aquel ultra llamado Arzallus, unos mueven el árbol y otros recogen las nueces.
Ahora son los anarcos y podemitas quienes junto a los nazionalistas catalanes han movido con gran violencia el árbol del orden constitucional y el suelo está ya bastante lleno de nueces.
Y el cesto en el que se pretenden recoger es el proceso de "dialogo" que vendrá a continuación.
Es tal el destrozo que ante nosotros solo parecen esta dos alternativas.
La primera es la federal y la segunda la confederal.
Un amigo mio ha escrito que lo que se pretende es llegar a una solución similar a la que los británicos pretenden con el soft Brexit, o sea mantener todas las ventajas pero desde una posición de independencia y de ausencia de obligaciones.
Incluso va más allá y habla de ultra soft Catalexit, para que quede claro lo que quieren los independentistas, que es también la fórmula a la que se apunta el "mediador" Urkullu.
Una España mercado, con un Gobierno central reducido a la mínima expresión que les permita el sueño de ser vascos y catalanes europeos sin las "crueles" interferencias de "Madrid".
Como en una parte no insustancial de la izquierda española late esa misma idea de la maldad de la idea de España y del "centralismo", las corrientes de ir en esa dirección van a ser muy fuertes en los próximos tiempos.
El buenismo igualmente remará en esa misma dirección por aquello del diálogo y la comprensión y nos vamos a encontrar con que una vez más la idea de España solo será defendida por las derechas.
Debemos hacer lo posible para que eso no ocurra.
Estos cuarenta años de autonomías ya nos han revelado de forma suficiente los desastres de permitir que diecisiete parlamentos hagan leyes a cascoporro convirtiendo el llamado Estado Español en un rompecabezas donde hay que abrirse camino como en una jungla legal que cambia entre pueblo y pueblo atomizando algo tan importante como es la seguridad jurídica tanto para empresas como para particulares.
Y que decir de la ruptura de cualquier mecanismo de unidad sentimental en una apoteosis de particularismos y hechos diferenciales.
Si seguimos así no harán falta más revueltas. España morirá de muerte natural sin lucha de ninguna clase.
Todavía queda alguna esperanza.
Estamos viendo tan cerca el abismo y la satisfacción de nuestros numerosos enemigos que puede que reaccionemos y exijamos desde izquierda y derecha una rectificación ante tanta estupidez cometida.
Ante la reforma constitucional que viene hay que plantear la opción de una reforma del autonomismo.
Y si eso significa que Cataluña y País Vasco se van habrá que aceptarlo como lo que puede ser: una auténtica bendición.
Publicado por Antonio Cordón a las 17:38 0 comentarios
martes, 3 de octubre de 2017
Más vergüenza nacional
Si alguien creía que habíamos agotado nuestra capacidad para hacer el ridículo o para mostrar la deformidad mental de nuestra clase política, puede relajarse y contemplar como unos y otros se acometen sin ningún complejo, olvidando una vez más, que ellos para lo que están es para representarnos y actuar de cara al bien común.
Ya decía ayer que la actuación del Gobierno durante la funesta jornada del día uno había sido garrafal ya que fueron incapaces de hacer cumplir la Ley, tal como habían prometido solemnemente que harían, y además enviaron a la Policía y la Guardia Civil a dar la cara por ellos pero con instrucciones concretas de no utilizar una fuerza desproporcionada.
El resultado ya se vio: votación y escenas de violencia.
De acuerdo, la votación no fue limpia ni transparente y más de acuerdo aún, las escenas de violencia están mayoritariamente trucadas, pero, ¿acaso no sabemos con quien nos jugamos los cuartos?
Los nacionalistas son los enemigos mayores de la verdad. Ahora y siempre.
Anda y que no hemos tenido que tragarnos mentiras y manipulaciones los de mi generación.
Luego fueron los vascos y sus mitologías melancólicas y criminales.
Y ahora los catalanes y sus fábulas victimistas.
Si ellos han sido agraviados, ¿lo que se ha hecho con los de Teruel y Soria que es?
Pero volviendo a los políticos mendaces y repugnantes hoy le toca al PSOE, que en esta hora de dolor nacional saca a la malvada Margarita Robles a pedir la cabeza de la vicepresidenta por "la violencia desatada".
A Doña Margarita se le debe haber olvidado su paso por el Ministerio del Interior en etapas turbulentas de las guerras vascas.
La Sra. Robles no obstante solo hace que surfear sobre las corrientes de opinión que dicen que el PSC puede obtener un gran rédito político de todo este fregado, siempre que se separe del PP y se arrime a los corazones tiernos que pueblan la izquierda buenista.
¡Que listos son!
Lástima que se les vea el oportunismo de forma tan evidente.
Ayer contaba que el PP no es otra cosa que un sindicato de funcionarios de los niveles altos de la Administración del Estado. Es así. Hoy digo que el PSOE es un sindicato de profesores universitarios enfadados que tienen como bandera el rencor.
O sea el PP es el reino de la soberbia y el PSOE el de la mala leche. Esos son los que nos gobiernan por turnos.
Y los nacionalistas que van de pirómanos, encuentran el mejor caldo de cultivo en las peleas a muerte entre estos dos sindicatos.
¿Y quien piensa en España o en sus sufridos ciudadanos?
¿Quien quiere que salgamos de este pozo de mierda que es el enfrentamiento de las dos españas, consecuencia de guerras civiles que pasaron hace tanto tiempo que ya es difícil encontrar a algún superviviente?
La cuestión es que muchos españoles, entre los que me incluyo, solo queremos vivir en un país normal, donde podamos ser españoles sin aspavientos. Con orgullo de pertenecer a un país que ha dejado sus huellas en la Historia de la Humanidad, que habla un idioma compartido con cientos de millones de personas, que ha creado tipos universales como Don Quijote, que ha servido de solar a incontables pueblos para crear este batiburrillo multicolor que somos.
No queremos tener que enarbolar la bandera para estampársela en la cabeza a nadie.
No queremos que la bandera represente a los miembros de un partido o una ideología.
No queremos pasarnos la vida discutiendo quien fue más salvaje en la guerra civil.
No queremos que unos cuantos se arroguen el derecho de decidir quien es español y quien es anti-español.
Queremos mirar hacia adelante.
Queremos poder dedicar nuestro tiempo y nuestra energía a hacer que nuestra vida, la de cada uno según sus posibilidades, sea cada día mejor.
Queremos una clase política responsable y que no nos abrume con su presencia. Que se ocupe de la administración y no nos ande liando para cruzadas y para persecuciones.
Queremos libertad y queremos un poco de igualdad.
Y ya está.
Es muy triste que los políticos nos avergüencen cada día.
Publicado por Antonio Cordón a las 16:52 0 comentarios
lunes, 2 de octubre de 2017
Vergüenza Nacional
Ayer no quise asomarme a los medios. Ni a los hablados, ni a los visuales, ni a los escritos.
A pesar de las solemnes proclamas del Gobierno, y a pesar de que tenían supuestamente el control de la situación, muchos nos temíamos que al final habría urnas, papeletas, votantes y resultados.
El desdichado ministro portavoz, la listilla vicepresidenta, y finalmente el presidente menguante Rajoy hicieron ayer el ridículo de la forma más espantosa, y nos llenaron de vergüenza y bochorno, generando situaciones a la vez violentas e inútiles. Para que hablar del ministro del interior.
Si un Estado utiliza la fuerza, que es uno de los resortes en los que se apoya la legitimidad de un país, tiene que hacerlo para asegurar que el peligro que es causa de una respuesta de fuerza sea efectivamente neutralizado.
Después se podrá pedir que ese uso de la fuerza sea proporcional a la amenaza y que no se dañe a los no directamente implicados, los famosos daños colaterales, pero lo principal es neutralizar la amenaza.
Para eso los ciudadanos otorgamos el poder ejecutivo al Gobierno de turno.
Y por eso, cuando un Gobierno fracasa de forma tan miserable en la neutralización de una amenaza, y además, en el proceso de neutralización hace más fuerte al enemigo, o sea lo que ocurrió ayer, ese Gobierno está obligado a dimitir, y a convocar elecciones de inmediato.
Utilizar a la Policía Nacional y a la Guardia Civil para enfrentarse a un enemigo enormemente superior sin poder hacer uso de la fuerza fue una acción despreciable por parte del Gobierno que sacrificó la imagen de los cuerpos y fuerzas de Seguridad del Estado en una operación mal planificada, mal ejecutada y francamente cobarde.
Cuando se va a una batalla se va a ganarla, no a que te pinten la cara.
Si no, es mejor no dar la batalla.
Esto nos lo enseñó Sun Szen, (o algo así), ese general chino que escribió un estupendo manual sobre la guerra.
Si guardamos nuestras fuerzas podremos utilizarlas otro día. Si las quemamos en una operación inútil se acabó la guerra.
Si el referendum no tenía validez legal, ¿a que venía la demostración de inutilidad policial con que Vds. nos ofendieron ayer?
¿No podían Uds. haberse informado un poco mejor?
¿Que ocurre con el CNI, es que no saben catalán o que no tienen contactos en Barcelona?
Después de meses de estancia de la vicepresidenta en Barcelona y sus múltiples cenáculos, ¿no ha aprendido nada?
Estamos gobernados por unos chicos y chicas muy listos que al parecer carecen de la posibilidad de enterarse del mundo en el que viven.
Ya hicieron sus oposiciones a funcionarios de carrera y tienen unas posiciones de por vida aseguradas.
Porque el llamado Partido Popular no es otra cosa que un sindicato de altos funcionarios del Estado, al que votan gentes que se creen que votan una opción ideológica.
Y esos funcionarios son tan listos y están tan pagados de si mismos que no necesitan escuchar a nadie que no sea de su nivel, así que no se enteran de nada.
Cuando dicen que con la ley se para esto a mi me daría la risa si no me diera un ataque de indignación.
¿Como se puede ser tan tonto como para creer que con mandamientos judiciales se va a parar una revolución?
Me imagino a un juez diciéndole a Lenin que no podía hacer la revolución de Octubre porque estaba incumpliendo la constitución rusa.
O un juez británico ordenando a George Washington que detuviese de inmediato la campaña contra el ejército ingles porque naturalmente tal campaña era contraria a la ley británica.
Señor Presidente del Gobierno, nos ha hecho Ud. pasar la mayor vergüenza nacional que se recuerda desde el Desastre de Annual.
Tenga Ud. un poco de dignidad y dimita.
Publicado por Antonio Cordón a las 17:19 0 comentarios
miércoles, 27 de septiembre de 2017
El Estado Español
La actualidad ha chocado con mi deseo de no escribir más sobre la cuestión catalana, deseo que ya expresé hace meses.
Contra viento y marea he venido manifestando desde hace años que el plan de los nacionalistas era la secesión y que en ese camino harían lo que tuviesen que hacer para salirse con la suya.
Igualmente he hablado muchas veces de la construcción de la identidad nacional catalana como el instrumento previo, necesario y casi suficiente, para la proclamación de independencia, y como los sucesivos gobiernos españoles han metido la cabeza en la arena como los avestruces para no tener que enfrentarse a la verdad.
Durante años he escuchado a personas sensatas decir que todo lo que pasaba no tenía importancia, que los catalanes al final lo que querían era una mejor financiación, (como los murcianos, ¿no?), y que sus prácticas totalitarias en materia idiomática eran excentricidades de "unos pocos".
Pues bien, ya hemos llegado al día de la verdad.
Los nacionalistas han derogado las leyes españolas, van a celebrar un "referendum" aunque sea de la señorita pepis, supongo que ya saben cual será el resultado, lo anunciarán en su momento y como será abrumadoramente positivo para sus intereses obrarán como ya han dicho.
Mientras, el domingo será la gran algarada con "invitados" de todas las organizaciones antisistema europeas, podemitas incluidos naturalmente, que harán un despliegue de odio a España, sus instituciones, sus símbolos y sus ciudadanos.
Y a partir del lunes la romería de la independencia, con invitación al Estado Español para que se rinda y "negocie" las condiciones de la ruptura.
Mientras, en otras "comunidades" del "estado", podemitas y nacionalistas varios se sumarán al carro de la demolición de España, presa aparentemente fácil desde su conversión en "Estado Español".
Porque es la hora de los canallas. De todas las alcantarillas del país, una muchedumbre de enfermos de odio sale tocando sus tambores como en la célebre procesión de Walpurgis.
¿Como es posible que en estas tierras haya tanta gente que odie a su propio país?
¿Como se ha conseguido que la mayor parte de los ciudadanos desconozca la Historia de España?
¿Como hemos llegado a este funesto lugar?
Desde luego, las guerras civiles del largo siglo XIX, que llega a 1939 en nuestro caso, la apropiación de la idea de España por parte de la derecha, la falta de un trabajo de comprensión de nuestra Historia, de una interiorización crítica de nuestro pasado, de un rechazo de la visión negativa que de nosotros hicieron nuestros enemigos sin caer en triunfalismos estúpidos, todo eso han contribuido a que una parte importante de los españoles rechace su condición convirtiéndose en una especie de apátridas interiores a la busca de una identidad que han encontrado en las viejas banderas medievales.
La actitud de la izquierda tampoco ha ayudado con sus precauciones a la hora de valorar nuestros logros, que los ha habido y muchos, y su enrocamiento en torno a la idea republicana, como si aquellos terribles años hubiesen sido la arcadia feliz, o como si los que murieron luchando por la República no hubiesen también muerto por España.
El egoísmo de los unos y el rencor de los otros nos ha traído hasta aquí.
El ser incapaces de hacer un discurso de España que no sirva para golpear con el en la cabeza a los enemigos.
El ser incapaces de ser españoles sin gritos ni desgarros, como los daneses o los holandeses.
Con conciencia de ser herederos de muchos errores pero también de muchos aciertos.
Con el ánimo puesto en el futuro, no en andar a vueltas con los agravios del pasado, interpretando acontecimientos de hace siglos como si hubiesen ocurrido ayer.
Cada vez que escucho lo del "estado español" siento una gran tristeza.
Siento el fracaso de todos los que hemos querido que España fuese un país libre y feliz, de todos los que soñaron con que un día fuésemos un país europeo "normal".
Como en el viejo poema decimonónico, "Oigo Patria tu aflicción y escucho el triste lamento que forman, tocando a muerto, la campana y el cañón".
Publicado por Antonio Cordón a las 11:43 0 comentarios
martes, 5 de septiembre de 2017
Ecos del verano de 2017: la huelga del Prat
Desde hace bastante tiempo ha venido recorriendo las pizarras de cualquier escuela de negocios el mandamiento de la ley empresarial, "reducir los costes fijos y pasarlos a variables".
La filosofía es sencilla, la forma de enfrentarse a los avatares del mercado es disponer de una estructura mínima y subcontratar lo demás.
¿Que es lo mínimo?
A estas alturas lo mínimo es el director general, o mejor el presidente para que lidie con los accionistas. Todo lo demás es superfluo.
Se puede subcontratar desde el departamento financiero hasta el I+D. La fuerza de ventas, el proceso de datos, todo.
Hay empresas de transporte que utilizan transportistas subcontratados, y ejércitos subcontratados.
Por detrás de esto estaba al principio la flexibilidad: se podía crecer en momentos de picos sin necesidad de recargar las plantillas, pero ahora es otra cosa la verdad. Ahora es otra idea nacida de la globalización: abaratar los costes.
Los empleados fijos negocian con la empresa sus salarios, ya sea individual o colectivamente. Los empleados subcontratados tienen que apechugar con lo que les toca en las licitaciones en las que las empresas contratantes alquilan sus servicios.
Mientras que antes los costes salariales siempre subían, ahora los costes salariales siempre bajan.
Las empresas de "servicios" tienen que acudir a las "licitaciones" sabiendo que son siempre a la baja. Es decir las empresas contratantes siempre exigen que el contrato que se licita sea más barato que el anterior. ¿Como se arregla eso?
Pues entrando en una cadena de subcontrataciones al final de la cual se encuentran pequeñas empresas sin capacidad de negociación, y empleados sin capacidad de hacer valer sus derechos.
El mundo de la vigilancia es perfecto para estos experimentos: para guarda vale cualquiera, así que hay un mercado potencial inagotable de candidatos.
Su formación es mínima, su capacidad de presionar también....o lo era.
La ambición de los directivos de AENA, una de esas compañías chollo a la que van los amiguetes de los políticos en el poder, les llevó a sustituir a la Guardia Civil (demasiado cara y demasiado seria), por una de estas subcontratas. Una idea fenomenal, debió pensar el directivo de turno, total la seguridad en los controles de acceso de los aeropuertos la hace cualquiera. Le quitas las botellitas de agua, las tijeritas, el gel de baño y ya está. No hace falta ser guardia civil.
Y efectivamente no hace falta, pero los trabajadores de este servicio en el aeropuerto de Barcelona vieron venir la muchedumbre de los turistas veraniegos y dijeron hasta aquí.
Rápidamente se pusieron en marcha los guardianes de la galaxia conservadora para acusar a esta pobre gente que gana menos de mil euros de sabotaje a la patria, (a la catalana y a la española dependiendo del medio).
Ha tenido que llegar un arbitraje del incombustible Marcos Peña (¿cuantos años tiene ese hombre?), para cerrar de momento el conflicto, pero la cuestión sigue abierta.
Y la cuestión es: ¿a donde vamos con unas empresas completamente desligadas de sus trabajadores, con unos salarios cada vez más precarios, con una formación cada vez más escasa, y con una implicación emocional prácticamente nula?
De acuerdo: ya ha quedado demostrado que se pueden contratar ingenieros a 600 euros al mes. Que se puede explotar a las limpiadoras de habitaciones de hotel hasta niveles que harían enrojecer a los esclavistas. Que los camioneros tienen que ser "autónomos" y poner el camión. Que a los camareros se les puede contratar por media jornada y luego tenerles 24 horas. Que los ayuntamientos pueden contratar cada año con un recorte del 10% sobre el presupuesto anterior de limpiezas.
Muy bien, pero ¿a donde coño vamos?
¿Que clase se sociedades queremos?
Vale. Pongamos robots para sustituir todos los procesos mecánicos. Sustituyamos a los profesionales por inteligencias artificiales.
Habrá unas minorías que vivirán como los dioses del Olimpo, (y tendrán que vivir en algún sitio alejado para librarse de las iras del pueblo).
¿Que se quiere hacer con la gente?
Los sueldos ya no dan ni para el low cost que era la gran promesa de la globalización.
¿Que queda?
¿Una buena epidemia?
Publicado por Antonio Cordón a las 18:24 1 comentarios


