jueves, 15 de marzo de 2018

Un código penal añejo y equivocado

Debaten hoy sus somnolientas señorías sobre la derogación de la pena de prisión permanente revisable. Dejando a un lado la contradicción "in terminis" de lo permanente y lo revisable, que ya indicaba desde el principio la falta de energía de quienes promulgaron ese decreto que ya anunciaban que no pensaban que fuese de aplicación real, lo que refleja el debate de hoy es la pereza que les da a los políticos tener que pensar en que clase de código penal tendíamos que tener en el siglo XXI, que es el siglo en el que vivimos.

Encerrados en el discurso emitido por Rousseau hace 250 años los europeos andamos todavía prisioneros del concepto de que no hay nadie malo sino que es la sociedad la que hace malos a algunos.

Como es la sociedad la culpable subsidiaria de cualquier delito, es la sociedad la que tiene que arreglar el entuerto reinsertando al pobre delincuente.

Según tan delirante teoría cualquier hijo/a de una familia desestructurada debería ser un delincuente lo que la realidad demuestra todos los días que no es verdad, y en las familias estructuradas no deberían salir delincuentes, lo que la realidad igualmente desmiente.

Igualmente los nacidos en determinados barrios deberían ser mayoritariamente delincuentes y los nacidos en otros serían todos ellos excelentes ciudadanos.

Es un disparate si pero es un disparate en el que basamos nuestra Justicia.

Naturalmente estas ñoñas teorías no son compartidas por los que están en la lucha contra el crimen pero en la clase política son la norma.

Tiene razón el PSOE cuando dice que la prisión permanente revisable es anticonstitucional porque en la Constitución española se dice que la finalidad de las penas de prisión es la reinserción. Si una persona no va a salir más a la calle, ¿como se va a reinsertar?

Pero la cuestión, como sabemos todos, es que hay gente que es peligrosa. Que es mala de nacimiento vaya, o que tiene inclinaciones cuya satisfacción implica la participación forzada de otras personas, o que ha hecho del crimen su forma de vida y no sabe ni quiere vivir de otra forma.

Y con esa gente no cabe reinserción alguna excepto la que se produce en la ancianidad por falta de recursos o de apetitos.

Así que ¿como se saca de la circulación a esa gente?

Yo doy algunas ideas para debatir.

La primera es abandonar la idea de la reinserción con carácter general. La cárcel está para proteger a la sociedad de los individuos que están en ella como consecuencia de sus crímenes. La sociedad no les debe nada a ellos. 

La segunda es clasificar a los delincuentes por su peligrosidad y atenerse a los hechos. Los considerados peligrosos deben ser retirados de la circulación hasta que dejen de serlo.

La tercera es separar delitos económicos de los crímenes sociales. En los primeros hay que primar la devolución de lo sustraido, por ejemplo prolongando la cárcel hasta que se produzca la devolución y una vez producida introducir sistemas de vigilancia sobre ellos de por vida.

Y en los crímenes tradicionales introducir medidas de vigilancia telemática para aquellos penados de peligrosidad menor. (Y medidas de trabajo vigilado para menores recuperables).

La tecnología tiene ya medios para vigilar a la gente a distancia. Por ejemplo insertando en esas personas un chip que no se puedan retirar.

Además se pueden asignar zonas de residencia obligada.

Eso significa cambiar el esquema de hoy de almacenamiento en cárceles, (que cuestan un dinero), por otro de vigilancia a distancia. Pero ya perfectamente factible.

Otra cuestión es la expulsión de delincuentes extranjeros, que debería ser la norma, cambiando las leyes de la Unión Europea en materia de libre circulación de personas. Digo yo, de personas con carácter general si, pero de delincuentes no. ¿Que como saber quien es quien en las fronteras? Por el chip de control para delincuentes.

Ya se que todo esto parece de ciencia ficción.

Pues no lo es y pronto la neuro ciencia abrirá nuevos campos de detectar personas con inclinaciones naturales nocivas.

Estamos también en este ámbito a las puertas de cambios revolucionarios.

Mientras dejemos que nuestros bobalicones diputados se entretengan con sus tontunas del siglo XVIII. 

 
   

jueves, 8 de marzo de 2018

Feminismo a la española

Hoy se celebra en todo el mundo el Día de la Mujer.

Ya hemos hablado muchas veces de la proliferación de días de cualquier cosa y de la tendencia a hacer bandera de obviedades que tergiversan la realidad, vamos como si el tronco de un árbol hiciese bandera de ser tronco frente a las ramas o las raíces.

Pero en esta ocasión creo que si que merece la pena recordar un día que la situación de las mujeres incluso en el mundo occidental incluye algunos sobreentendidos que deben ser corregidos lo antes posible.

Cuestiones como el acoso o la falta de políticas de conciliación son intolerables y hacen daño a la sociedad en su conjunto.

Si la mujer está abandonando sus roles tradicionales el mundo debe encontrar fórmulas para que tal opción, legítima como es, pueda realizarse sin distorsiones o sacrificios insostenibles.

Los que defienden la familia, y yo soy uno de ellos aunque en versión laica, tienen que comprender que esa institución no puede ser la que era y que si sobrevive tendrá que ser mediante cambios en la sociedad empezando por los ámbitos empresariales.

Y ya digo, determinadas prácticas de abusos físicos que han gozado de una permisividad social repugnante a lo largo de los siglos deben  parar ya no tanto creando brigadas policiales sino a través del rechazo firme de la sociedad en su conjunto.

Cuando determinadas conductas reciben ese rechazo firme se reducen al marco de lo patológico o lo criminal y para combatirlas existen medios y procedimientos.

Así que en términos generales estoy a favor de la reivindicación de un cambio en la sociedad que permita el acople de las mujeres en el mundo y la igualdad de hecho y no solo de derecho.

Ahora bien, en nuestro país resulta que estas reivindicaciones que se comparten por todo Occidente han adquirido un cariz diferente.

¡Vaya por Dios! "Spain is different" una vez más.

Y así aquí vamos a tener en el día de hoy una huelga, que en principio era de dos horas pero a los organizadores les ha parecido poco y va a ser de todo el día con grandes manifestaciones y algaradas.

¿Y eso por qué?

En mi artículo anterior me refería a la pervivencia de corrientes políticas arcaicas en nuestro país y hoy tengo que insistir.

El eje de la política española no es ni ha sido nunca izquierda/derecha o burguesía/aristocracia o pobres/ricos. No. Aquí el eje es amor a la autoridad-odio a la autoridad.

Si situamos a los partidos políticos en torno a este eje veremos como todos se acoplan con facilidad y veremos como las alianzas que a menudo parecen extrañas (cuando las miramos en torno a los ejes ortodoxos), en torno a este eje son naturales.

Y carlismo y anarco-sindicalismo son las dos caras de la misma moneda; la del odio a la autoridad.

De la misma manera que el PP representa ahora el amor a la autoridad, y Ciudadanos...también.

Y el feminismo español representa no lo que es en el resto de los países occidentales sino un elemento más de la gran coalición anarco-sindicalista.

Por eso salen a la palestra continuamente discursos anti-patriarcales por parte de las portavoces feministas y por eso esos discursos se encuentran entre los más radicales de Occidente.

Podemitas, socialistas y carlistas soberanistas apoyan en buena lógica estas manifestaciones que al final se dirigen no a conseguir ese mundo mejor que debería ser el objetivo, sino a combatir la odiada autoridad que ocupa el gobierno pepero.

Es exactamente lo mismo que el ecologismo nunca-mais, el pacifismo no-a-la-guerra y la independencia de Cataluña. Exactamente lo mismo.

Manifestaciones del odio a la autoridad que está tan enraizado en la psique española y en los discursos que nosotros como ciudadanos de este país nos montamos para dar sentido a nuestras vidas.

Aquí no se trata nunca de mejorar lo que tenemos.

Aquí de lo que se trata es de destruir la odiada autoridad. (Y cuando las tornas se vuelven, de imponer a sangre y fuego esa misma autoridad).

Y así llevamos desde Roma.

Así que desde estas humildes líneas yo quiero mandar un saludo y todo mi ánimo a todas aquellas mujeres que quieren mejorar sus vidas, con todo el derecho del mundo, pero no creen que eso pasa por destruir el tejido de nuestras vidas y crear un mundo de amazonas y mantis religiosas.

Sinceramente yo creo que es una necesidad de toda la sociedad introducir cambios que permitan a las mujeres vivir vidas plenas en lo laboral y en lo familiar.

Creo que nos irá mejor a todos si las mujeres tienen ocasión de introducir sus puntos de vista en la dirección de los asuntos del mundo.

Y creo que eso se va a conseguir mejor si se hace de forma inteligente y no produciendo enfrentamientos absurdos con los hombres.

Ojalá el feminismo español pueda salir del redil anarco-sindicalista y del odio al poder.

Pero eso también tendrán que hacerlo mujeres.   

jueves, 1 de marzo de 2018

Carlismo contemporáneo

Cuando en los lejanos años setenta un profesor de Historia de España en la Facultad de Periodismo nos expuso que los dos únicos movimientos políticos genuinamente españoles eran el anarco-sindicalismo y el carlismo yo, y seguramente otros alumnos, lo interpretamos como un intento de descalificar las corrientes políticas emergentes en aquellos años del tardo-franquismo.

Parecía que lo que nos quería decir aquel profesor era que el socialismo, el comunismo, la cristiano democracia o el liberalismo no tenían cabida en nuestro universo mental más inclinado a ideologías castizas y a tremendismos guerra-civilistas como los que nos habían llevado a la dictadura franquista.

También por aquella época, todavía en vida del general, se mantenía a menudo en los medios de comunicación la tésis de que para los españoles la política era un ejercicio de alto riesgo y que lo que se imponía era mantener un "estado de obras" que se ocupase de mantener e incrementar el bienestar de los españoles sin que estos tuviesen que calentarse la cabeza con pugnas ideológicas de tan amargo recuerdo.

¡Hagamos carreteras, pantanos, puertos, y demás y no nos preocupemos ni de la forma del estado ni de quien tiene la sagrada misión de gobernarlo!

Ese era el ambiente de los "debates" oficiales de aquellos días en los que la edad del caudillo hacía temer a sus muchos seguidores que a su muerte íbamos a volver a las andadas.

Quien nos iba a decir que casi cincuenta años después, tendríamos que coincidir con el profesor aquel viendo como las opciones de la ortodoxia política europea, socialismo y cristiano-democracia, se deshilachan y envejecen a toda velocidad al tiempo que carlismo y anarco-sindicalismo renacen con la misma fuerza que tuvieron en la España del XIX.

Hoy día, el anarco-sindicalismo no solo tiñe la izquierda juvenil podemita, sino que se ha instalado en el pensamiento flojo del actual PSOE, en las organizaciones anti-sistema como la CUP, o de izquierda nacionalista como la CUP o las sucesivas opciones filo-etarras.

Por su parte el carlismo se manifiesta con fuerza inusitada en el PNV o en Esquerra Republicana de Cataluña, pero también aparece en el PP gallego, o las múltiples encarnaciones de las derechas nacionalistas.

El mismo furor anti-liberal, anti-centralista y anti-racionalista que apareció en España en el largo periodo 1833-1876, cuando se enfrentaron la visión del mundo del Antiguo Régimen y la visión liberal centralista, y la España rural con la España urbana, ha renacido en forma de ataques a la forma del Estado, la igualdad de todos los españoles y la idea de una administración eficaz y moderada.

Se combate al Estado con la misma pinza que tanta destrucción nos trajo: demandas sociales imposibles y demandas de fragmentación contínuas y crecientes.

Es el estado liberal lo que está en juego como entonces solo que ahora ese estado ha crecido y mejorado considerablemente y ha intentado tanto responder a la mayoría de las demandas sociales como a las de descentralización y respeto a las diferencias.

Y es que a los carlistas y a los anarquistas les da igual las ventajas de que gozan sus ciudadanos ya que para ellos es mucho más importante la destrucción del odiado estado liberal unitario.

Efectivamente, ningún avance en el bienestar o en el autogobierno va a detener a los que consideran que la España capital Madrid es una afrenta que no pueden perdonar ni asumir.

Tenía razón el profesor.

Carlismo y anarquismo son dos corrientes ideológicas tan fuertemente enraizadas en la realidad española que no podemos aspirar a derrotarlas, como en las tres guerras carlistas, o asimilarlas como en la Guerra del 36 y en la Transición.

Tras cada derrota rebrotan como la mala hierba y en cada intento de asimilación se alimentan de las concesiones y crecen hasta convertirse en monstruos.

Francamente no se que se puede hacer con ellos ni tampoco como se puede educar a los españoles para que no sigan como los ratones de Hamelin al flautista de turno, llámese Zumalacárregui, Junqueras, Iglesias o el cura Merino.

Desde luego gobiernos como el de Rajoy no ayudan. 


     

jueves, 22 de febrero de 2018

La Censura y El Arte

La Feria de Arte ARCO de Madrid acaba de conseguir convertir un bodrio realizado a partir de una serie de fotografías veladas y titulado "Presos políticos", en una obra de arte que se ha vendido de inmediato por la cifra de 80.000 euros. ¿Cómo se ha realizado tal hazaña?

Hoy en día resulta cada vez más difícil llamar la atención en el mundo del arte.

Desde que Marcel Duschamp decidió que el arte tenía que ser divertido y que no hacía falta ninguna preparación o técnica para realizarlo ya que ni siquiera tenía que "hacerlo" pues bastaba con elegir un objeto y situarlo de una manera llamativa para que el arte surgiese como por encanto, o sea desde que este señor hace ahora cien años presentase un urinario o una rueda de bicicleta como arte, pues se acabó el arte y comenzó la provocación, el espectáculo y la tomadura de pelo y desde entonces no se ha parado.

ARCO más que una feria de arte es una feria de artefactos por la que han pasado cadáveres humanos plastificados, caballos o tiburones colgados del techo, chafarrinones de todos los colores, piedras, utensilios de cocina, defecaciones, catafalcos y un largo etc que indica el penoso estado del arte moderno.

Como ya nadie se atreve a definir el arte y campan por sus respetos una serie de galerías norteamericanas casi todas que son las que deciden que horror es lo mas in del momento, todo el mundo acude a estas ferias con la sensación de que le están tomando el tupé o con la intención de medrar dando opiniones funanbulescas que ha sacado de alguna revista especializada.

No quiero decir que no haya artistas, porque ahí estan David Hockney y algunos más que hacen obras modernas y a la vez espléndidas. Lo que quiero decir es que el arte es hoy un territorio lleno de granujas de todo pelo.

El autor de la obra censurada por ARCO es uno de ellos y su galerista su cómplice.

Y los responsables de ARCO unos pardillos que han caído en la trampa que los dos anteriores les han montado con la inestimable ayuda del ABC que cuando se pone a pánfilo no hay periódico que les iguale.

Así, unos comentarios en el citado periódico, seguidos de inmediato por los tertulianos derechoides de turno a quienes hay que titularles, como ha hecho ese otro granuja llamado "el bigotes", tontulianos, han hecho que les temblasen las canillas a los responsables de ARCO que están ahí cobrando unos buenos miles de euros gracias a los políticos de turno, y estos queriendo servir a sus amos han producido la expulsión del granuja autor del bodrio haciéndole el favor de su vida.

¡Prueba conseguida! supongo que exclamarían éste rufián y su cómplice galerista al enterarse de la noticia seguida por la compra del engendro por un prominente independentista catalán hecho rico gracias al fútbol español y su explotación televisiva. Un socio de Roures vamos.

Excitar a los de la derecha beata española es igual de fácil que hacer enfadar a un niño pequeño.

Sus filias y fobias son tan explícitas que provocar su reacción crispada es cosa de nada.

De sobra sabían el rufián fotógrafo y su galerista lo que podía pasar y lo bien que les podía salir la jugada.

Y así ha sido indefectiblemente.

El año pasado se censuró a un transformista canario que se disfrazó de Cristo en la cruz y este año han salido cristos, vírgenes y apóstoles por todas partes.

Eso es lo que se consigue cuando se contesta con escándalo a los buscadores de escándalo.

¿A quien le importa lo que se expone en ARCO?

A nadie.

Las únicas obras de ARCO que salen en los medios son las que se prohíben.

A ver si nos enteramos. 

miércoles, 21 de febrero de 2018

El Himno, Marta Sánchez y todos los demás españoles

Una vez más y como suele suceder, cuando en nuestro país se habla de algo en lugar de ir al meollo de la cuestión, terminamos hablando de Marta Sánchez (es una metáfora).

El meollo de la cuestión del himno español es que no es un himno, y que no es un elemento que represente a los españoles. O sea, que el himno español ni es himno ni es español. Me explico.

Un himno es una canción hecha para ser cantada. El hecho de ser cantado es lo que hace que un himno sea un himno, es más un himno es un himno porque es cantado a coro.

Así son los himnos religiosos, los himnos deportivos, los himnos políticos y los patrióticos.

Por eso su título tiene que ver con su texto: La Internacional, God save the King, Deutchland über alles, Hala Madrid, etc.

Si no se canta, no es un himno.

Si no se puede cantar a coro no es un himno.

Y si no celebra aquello que representa no es un himno.

El así denominado Himno Español es una marcha. Concretamente es la marcha de los alabarderos reales, una unidad de la Guardia Real que la utilizaba en los cambios de guardia en Palacio.

Está hecha para desfilar, no para cantar a coro.

Nunca se hizo con la intención de celebrar a nuestro país, ni de unir a los españoles. Se tomo "como se fuese un himno" para evitar las discusiones sobre esta cuestión.

Y aquí está la tragedia: los españoles no podemos ponernos de acuerdo ni siquiera para celebrarnos.

Así que si el himno no es un himno y no es español porque no trata de celebrar a España sino el garbo de la unidad de los alabarderos, o más tarde a la casa real española, ¿por qué demonios no podemos tener un himno español?

¿Por qué somos el único país del mundo que no tiene himno?

¿Por qué no podemos los españoles cantar a coro en los estadios como absolutamente todos los demás?

¿Se puede hacer?

Lo está haciendo el Real Madrid, por ejemplo.

El himno anterior resultaba difícil de cantar a coro y era demasiado poco solemne, y así se está haciendo. Con paciencia y perseverancia. El pasado partido contra el Paris Saint Germain fue una muestra de como un estadio vibra a la vez con un himno. Creo que fue la primera vez que se retiró la megafonía para dejar que fuese el sonido real lo que se escuchase.

Pero es que además si que tenemos un himno: el Himno de Riego que se ha utilizado en los breves periodos republicanos.

Podría modificarse un poco su letra y utilizarlo como himno "de batalla" dejando la Marcha Real para las apariciones del Rey, paradas militares, etc.

O sea que yo propongo que tengamos dos himnos, uno para las solemnidades y otro para el día a día.

Uno asociado a la Casa Real y otro al pueblo llano.

Uno que no se cante y otro que pueda tener letra en español, catalán, gallego, euskera, bable, menorquín y todos los demás idiomas del Estado Español.

Porque pensar que podríamos ponernos de acuerdo en un himno nuevo es una quimera.

Florentino Pérez lo puede hacer pero ningún presidente español podría.

Y yo quiero poder cantar el himno español antes de morirme.

Y con la marcha real solo podemos cantar el vergonzoso loroloro.

Y por muchos esfuerzos que se hagan, como el que ha hecho Marta Sánchez, la marcha real no hay quien la cante.           

domingo, 18 de febrero de 2018

¿Para que sirve la cárcel?

Recibí hace un par de semanas una petición para unirme a la petición de firmas que solicitan que nuestros timoratos políticos no retiren las condenas a perpetuidad (revisable) que actualmente, y desde hace poco, rige en España. Y yo también firmé.

Desde hace mucho siento un enorme distanciamiento de la doctrina oficial de nuestro país y que dice que las penas de cárcel tienen que estar orientadas a la "re-inserción" de los delincuentes.

Es desde esa perspectiva que la prisión permanente (revisable) no tiene sentido. Si nunca va a salir de la cárcel, ¿para que orientar al preso a la re-inserción?

Y siguiendo con ese argumento, si el preso presenta síntomas de cambio de conducta ¿para que mantenerlo en la cárcel?

He seguido los debates que se han producido en torno a la petición de firmas y no he oído a nadie cuestionar la estupidez de la doctrina de la re-inserción.

Se trata de una aspiración ideológica que tiene su base en las ideas de Juan Jacobo Rousseau de que todo el mundo es bueno y que es la sociedad la que estropea a unos pobres seres humanos que si hubiesen tenido una familia funcional hubiesen sido perfectamente bondadosos.

Si no fuese suficiente con la experiencia que ya se encarga de revelarnos que hay gente que nace para hacer el mal, los estudios que van revelando los entresijos del cerebro humano ya son suficientemente claros a la hora de identificar genes agresivos o malformaciones que hacen proclives a quienes las sufren a comportamientos delictivos y antisociales.

Hace un tiempo escuché como un médico que trata a los niños adoptados, normalmente de países del este) y cuyas madres biológicas padecían alcoholismo, contestar a una madre adoptiva atribulada que el destino de todos estos chicos es la cárcel. Y no lo decía a la ligera.

Hay personas que vienen al mundo con el estigma genético de Caín y ni la mejor educación lo va a cambiar.

También hay personas que desarrollan patologías destructivas a lo largo de su vida, como es el caso de los violadores, y que aún cuando en la cárcel se manifiestan sumisos y bondadosos, basta que pisen de nuevo la calle en un "permiso" para volver a las andadas.

¿Para que sirve entonces todo el entramado de la re-inserción?

Y en definitiva, ¿para que sirven las leyes penales?

Yo creo que deberían servir para quitar de en medio a personas peligrosas.

Y ¿durante cuanto tiempo?

Durante todo el tiempo en el que continúen siendo potencialmente peligrosas. Si son peligrosas de por vida, como es el caso del más que presunto autor del asesinato de Diana Quer, pues de por vida.

Se quejan los buenistas que en España las cárceles están a rebosar.

Y en eso tienen razón pero es que en España, como en todas partes, las cárceles están llenas de prisioneros de la guerra de la droga que son la mayoría de la población reclusa.

Pero esa es otra historia.

También están llenas de delincuentes contra la Hacienda Pública y otros delitos económicos, cuya peligrosidad social es más que dudosa.

A lo mejor si terminásemos la guerra de la droga, (que va a cumplir pronto cien años), y buscásemos formas imaginativas para los delincuentes económicos, las cárceles podrían dedicarse a retener a las personas peligrosas.

Entre ellas aquellas a las que hoy no alcanza el brazo de la ley porque sus delitos son menores. (Menores para las estúpidas leyes españolas).

Pero contra lo que hay que luchar es contra la superstición roussoniana de que todo el mundo es bueno y es la sociedad la que estropea a los pobres delincuentes.

Esta superstición está tan  extendida que alcanza por igual a izquierdas y derechas y a listos que a tontos.

Nos negamos a aceptar que el mal existe, seguramente porque nos es tranquilizador, y aceptamos que todos somos culpables por no haber tratado "humanamente" a los criminales.

Pero, lo cierto es que hay gente mala, que todos lo sabemos, y que lo mejor que podemos hacer con los malos es sacarlos de la circulación...para siempre.   

   

jueves, 1 de febrero de 2018

Puigdemon tuitea y alborota la platea

La cuestión catalana se ha convertido en un espectáculo de comedia de alcoba, de esos en que se abren puertas y entran maridos engañados o amantes sorprendidos se esconden en los armarios.

El enredo llega a tal nivel que no sabemos quien son los engañadores ni quienes los engañados y nosotros mismos ignoramos si somos espectadores o parte del espectáculo.

Puigdemon no sabemos si es un bienintencionado bipolar en fase depresiva o si es un malvado maquiavélico que nos tiene a todos en vilo con sus encantamientos mientras sus compinches nos roban la cartera.

Confieso que a estas alturas yo mismo dudo de mi condición de espectador y cavilo sobre la posibilidad de estar de mamporrero de algún independentista manipulador.

Los tuits de Puchi ¿que son? ¿Son acaso expresión de sus desventuras, o son una trampa para que nos confiemos y nos cuelen alguna otra carga de profundidad?

Cuando oigo al gobierno y sus portavoces afirmar que se trata de una capitulación incondicional algo me dice que eso es más la expresión de un deseo que la constatación de una realidad.

Lo que sucede en Cataluña solo se puede solucionar de dos formas: una sería una guerra civil que dejase aquello como un solar y obligase a una profunda reflexión colectiva, la otra es dejar que el tiempo vaya cambiando el parecer de unos y otros y se termine llegando a un consenso sobre unión o separación.

Lógicamente vamos a ir a esta segunda alternativa a no ser que la locura alcance a mucha gente y que haya poderes geoestratégicos interesados.

No creo probable que suceda lo primero y tampoco veo el interés geoestratégico de Cataluña.

Por lo tanto vamos a un largo proceso de estancamiento en el que ni unos ni otros van a ceder.

Pensar que los independentistas van a renunciar a su idea de vivir en la práctica "como si fuesen un país independiente" es no conocer el alcance del envenenamiento colectivo.

Actúan en Cataluña tres fuerzas independentistas: la primera la burguesía, que ha pasado del catalanismo liberal y la colaboración con España, a un odio feroz a todo lo español sin dejar de ser modernos. A estos les duele ver como en Europa no les han comprado el mensaje y los tratan de fascistas.

Los segundos son los antiguos carlistas de la Cataluña interior transmutados ahora en izquierdistas cristianos conservadores, encarnados estupendamente por su jefe Junqueras. Estos son absolutamente impermeables a cualquier crítica o enfrentamiento con la realidad desde hace doscientos años. No van a cambiar ahora.

Y los terceros son los anarquistas, que es una raza de mucho arraigo en aquellas tierras y que siempre están dispuestos a hacer la revolución.

La convivencia de estos tres grupos es sumamente improbable a largo plazo y a ello se agarran los constitucionalistas, que también son de dos clases: los españolistas centristas de Ciudadanos y los españolistas catalanistas del PSC, cuya heterogeneidad tampoco augura grandes cosas.

Y luego están los neo-comunistas podemitas que allí se llaman de otra forma pero se aglutinan en torno a pasionaria Colau. Esos están en contra de Cataluña y de España al mismo tiempo y a favor también de la revolución, pero otra revolución distinta de la anarquista.

Por eso como ya he dicho varias veces, esto va para largo y más vale que los españoles nos pongamos las pilas y empecemos a pensar en nuestro país, en nuestro futuro, en nuestros problemas y sus soluciones, en nuestra gente y en nosotros mismos, que caramba.

Porque con o sin Cataluña, nosotros tenemos que seguir adelante y no podemos perder más tiempo leyendo las gilipolleces de Puigdemon.

Amen.     

     

miércoles, 31 de enero de 2018

A la hoguera con Woody Allen

Como saben los que leen este blog no soy muy partidario de la nueva religión buenista-feminista.

Admito que las religiones son convenientes para canalizar las angustias de muchas personas e incluso son necesarias para establecer códigos de conducta que nos permitan convivir en una cierta armonía, aunque esta sea forzada y no nos salga de dentro.

Pero, que queréis, me son antipáticas y mucho más cuando están en sus fases iniciales que es cuando se ponen más agresivas y fanáticas. (Algunas siguen siendo agresivas y fanáticas mil años después).

Y esto es lo que sucede con el culto buenista-feminista, o sea que está en plena erupción volcánica y nos tiene hasta las narices de tanta moralina como expulsa por todas sus muchas terminales.

La nueva ola viene, naturalmente, de Estados Unidos que como todo el mundo sabe es la patria del fundamentalismo cristiano, que tiene allí un predicamento del que en Europa nos hemos librado de momento.

Lo curioso es que éste último movimiento provenga ni mas ni menos que de Hollywood cuna a su vez de todas las perversiones sexuales según nos enseñara el escritor Kenneth Anger en su estupenda obra Hollywood Babilonia.

Allí se ha dado la consigna "ningún rijoso sin castigo" y han constituido una inquisición al margen de la ley para perseguir y condenar sin juicio a todo aquel que haya cometido, siempre a juicio de los acusadores, los delitos y faltas que se consideran intolerables a la luz del código buenista-feminista.

Con esto no quiero decir que yo esté a favor de las violaciones, los abusos de poder, los tocamientos o cualquier otra práctica sexual no consentida.

Simplemente estoy en contra de los linchamientos y a favor de la ley.

Si el señor Harry Weinstein ha cometido delitos tipificados por el código penal debe ser juzgado, defendido legalmente y posteriormente condenado o absuelto.

Todo lo demás es una vuelta a práctica inquisitoriales en las que el reo tenía que demostrar su inocencia y no los acusadores su culpabilidad.

Se da el caso de que Woody Allen ha sido investigado dos veces por comisiones independientes respecto a la acusación que formuló una de sus hijastras y declarado inocente, pero es que cuando entramos en los terrenos de la Santa Inquisición ya no hay salida. Si te acusa la Inquisición estás perdido.

Puede ser que Harry Weinstein sea una canalla. Puede ser que Woody Allen sea un perturbado. Puede ser que todos y cada uno de los señalados sean culpables y merezcan un castigo. Puede ser. Pero la civilización exige respeto a las normas. A la Ley. Y si nos saltamos la Ley estamos en el lado de la barbarie.

Hay ya demasiados indicios de que en estas cuestiones se pretende establecer como norma que la simple acusación por parte de una mujer, (o de un hombre en el caso de los homosexuales), sea suficiente causa y prueba para condenar sin más al acusado.

Me parece una barbaridad.

Por muchos casos que haya de mujeres agredidas, que los hay, no puede darse el principio de equivalencia entre acusación y condena.

Si que se puede y se debe tomar en consideración todas las denuncias, poner medidas de protección para las mujeres amenazadas, cortar de raíz en el marco de la empresa toda conducta impropia y todo abuso de poder, afilar la Ley para que no escapen de su alcance conductas que la sociedad rechaza y que producen asco y repugnancia.

Pero las condenas arbitrarias al margen de la Ley son igualmente repugnantes.

Las terribles épocas de la quema de brujas no deben volver.

Por mucho que algunos brujos se lo merezcan.

 


jueves, 11 de enero de 2018

Adiós Interviú y adiós a todo aquello

Una de las certificaciones de estar alcanzando la edad tardía y la vejez inevitable es la constatación de que estas dejando de estar (y ser) en el "mainstream", o sea la corriente mayoritaria de la sociedad, y has pasado a estar (y ser) en los meandros minoritarios a los que ya nadie se molesta en atender.

Ya no se hace la ropa que a ti te gusta. Ya no se sirven las comidas que tu prefieres. Ya no se hacen las películas que tu quisieras ver, ni nadie compone la música que quisieras escuchar.

Así que te vas refugiando en los viejos discos, las viejas películas, la tienda que todavía tiene esa clase de ropa, y el restaurante "de toda la vida".

Y ves como el torrente de la corriente principal te va dejando a un ladito para que no molestes.

He pensado esto a raíz del cierre de las revistas Interviú y Tiempo, que antaño llegaron a ser elementos imprescindibles de lo mainstream en España y andaban ya en los últimos años maltrechas y dedicadas a audiencias cada vez más estrechas de jubilados o pre-jubilados que queríamos seguir viviendo "como antes".

Y eso no puede ser.

Así que los de mi generación estamos viviendo una tercera era, después de haber vivido la dictadura y sus muy específicas formas de vida y la democracia constituyente y madura con las suyas.

¿Como es esta nueva etapa? ¿Podríamos denominarla post-democracia? ¿Sociedad hiper-conectada?

Y en esta nueva etapa las publicaciones periódicas, que tan protagonistas fueron de las etapas anteriores, andan unas tocadas y otras directamente hundidas.

Hemos pasado de los políticos como Truman o Churchill, (también Hitler o Stalin) que hablaban por la radio, a los Kennedy o Nixon que hicieron de la televisión su medio de expresión, luego seguido por todos los demás, y ahora estamos en la era en que Trump nos habla por tweeter.

Hemos pasado de los discursos razonados, (no quiere esto decir sinceros), a unas frases ingeniosas e rápidas que al parecer conectan con un público que no tiene ningún deseo de razonar ni de que le razonen.

No voy a decir que Interviú o Tiempo tuviesen ya ninguna importancia en la batalla de las ideas, pero más de un joven se asombraría de la importancia que llegaron a tener en otros tiempos.

No creo que haya una revista que mejor represente la Transición democrática que Interviú.

Los desnudos eran un ariete contra los cuarenta años de mojigatería católica inextricablemente unida a la dictadura franquista y por tanto eran el heraldo de la modernidad a la que se apuntaban las actrices más famosas junto a las estarletes de cada momento, y luego estaban los mejores escritores de la plantilla, los más intrépidos reporteros que se atrevían con los agujeros negros del aparato del estado, las cloacas de la sociedad y las corruptelas de una sociedad cerrada a cal y canto durante tanto tiempo.

Interviú era la libertad.

Tiempo era, junto a Cambio16, el intento de hacer un Time español, y durante un tiempo también lo fueron.

Pero los tiempos cambiaron y la sociedad española también y las revistas de información política dejaron de interesar.

Interviú se agarró a la vieja fórmula de los sucesos, que tanto éxito había tenido siempre en España, y siguió con las chicas que ya no eran las actrices de antaño sino las participantes en los "realities" televisivos que tenían así su momento de gloria.

Pero ni así consiguieron remontar el vuelo o simplemente mantenerse a flote.

Con escasos lectores no hay publicidad y sin publicidad no hay publicación posible.

Y así desaparecen otras dos cabeceras de los quioscos, que cada vez son más despachos de baratijas variadas, acercando igualmente su inevitable final.

Y así los lectores que quedamos dejamos de ser mainstream y nos acercamos un paso más a la clandestinidad, la invisibilidad y la desaparición.

Y así es como el mundo que nosotros conocíamos y en el que nos sentíamos familiares va despareciendo.

Eso es la vejez: no es que tu cuerpo y tu mente decaigan. Es que el mundo que tu creías inamovible desaparece a tu alrededor y te va diciendo que estás sobrando en el mundo de los demás.

¿Que será lo próximo que desaparezca?
           

domingo, 7 de enero de 2018

2018, entre la pereza y el desasosiego

Otro año que comienza y otra ocasión para que nos esforcemos en tratar de rasgar el velo del futuro y ofrecernos a nosotros mismos un poco de luz sobre lo por venir.

Lo que pasa es que desde que los americanos decidieron dejar de tomarse en serio la política, siguiendo un camino que en Europa ya llevábamos muy avanzado, el futuro se ha transformado en una pista de hielo en la que no hay mas que resbalones y tortazos.

¿Como salimos de esta?

Recuerdan los historiadores que al final del mandato de Marco Aurelio se produjo un cambio semejante: de repente lo que parecía un tiempo de esperanza y plenitud se convirtió en un tiempo de cenizas y herrumbre.

¿Que había pasado?

¿Fue el cambio del gran emperador-filósofo por el payaso de su hijo Comodo suficiente causa de la entrada en la decadencia o fue la decadencia larvada del imperio lo que propició la llegada de Comodo?

Y aquí podríamos decir lo mismo. ¿La causa del desastre actual es la elección de Trump o esa elección es solo un síntoma de la enfermedad?

¿Y es esa la misma enfermedad que aqueja a los británicos antieuropeos, a los catalanes antiespañoles, a los alemanes antiemigrantes, y a los húngaros antitodos los que no son húngaros?

Recientemente recordaba un amigo las palabras de Platón-Sócrates cuando pregunta si es lógico elegir como piloto de una nave no al que más sabe de navegación sino al que saque más votos entre los pasajeros.

De sobra sabemos que no pondríamos nuestra vidas en manos de médicos electos, pilotos electos o ingenieros electos.

Pero en materia de política lo hacemos continuamente, y no solo lo hacemos sino que defendemos a personajes abiertamente estúpidos e incapaces, porque "son de los nuestros".

Permitimos que un botarate dirija el estado siempre que tal botarate aparezca como paladín de unas supuestas ideas, que además, nosotros mismos nunca nos tomaríamos en serio.

La cuestión es que parece haber algo en el ambiente que favorece que personajes como Putin, Trump, el coreano loco, mosén Junqueras, Boris Jonhson, y un largo etc. anden por ahí como grandes líderes mundiales, cuando en realidad son meras copias de Comodo, un personaje que como los anteriores también mezclaba política y espectáculo y que acabó su vida en el circo romano peleando con gladiadores.

La cosa es seria porque hay mucha gente que está dispuesta a seguir votando a esos personajes sin importarles las consecuencias.

¿Será que piensan que son sus vidas tan miserables que no merece la pena intentar mejorarlas o será que puestos a vivir en la miseria cuanto peor sean las circunstancias mejor?

Supongo que para muchos de los coetáneos de Marco Aurelio no podía resultar creíble que su sucesor fuese un estúpido sanguinario como para nosotros resulta increíble que después de Obama haya venido Trump.

Por aquellas fechas del siglo segundo la gente se refugió en las doctrinas ensimismadas del cristianismo naciente o de los cultos orientales que prometían una vida mejor después de la muerte.

Ahora no tenemos ese consuelo.

Pero también sentimos la misma tentación de refugiarnos en nuestro mundo interior y no leer periódicos o escuchar tertulias.

Por lo menos hasta que escampe un poco yo voy a huir como alma que lleva el diablo de todo aquello que suene a política.

A ver si así consigo pasar este 2018 que, amigos míos, pinta pero que muy mal.