La lectura de los acontecimientos de la Historia reviste siempre un cierto ennoblecimiento de esos sucesos y también de los que en ellos participaron,...siempre que de esos acontecimientos surja una nueva realidad que los haga suyos como elementos de un devenir casi mágico en el que los de ahora son descendientes directos de aquellas luchas y quehaceres heroicos.
Me pregunto si la proclamación de la República Catalana este veintisiete de octubre de 2017 tendrá esa repercusión histórica y si el Sr. Puigdemon acabará en el olimpo de la memoria como un heroe o como un payaso.
Y lo mismo sucede con Mariano Rajoy, enfrentado a la desdichada coyuntura histórica de ver como el país del que es máximo mandatario, se fragmenta y se enfrenta a una coyuntura de pérdida de poder e influencia, que es una más desde que en Flandes se puso el sol hace ya mucho tiempo.
Durante años la pequeña política ha ido erosionando las posibilidades, que un día existieron, de no llegar hasta aquí. Durante años hubo gente que levantó la voz para señalar la política de separación y construcción nacional que llevaban a cabo los nacionalistas. No era el momento. Nunca fue el momento.
Siempre había "razones de estado" para entregar en sacrificio a los ciudadanos que no comulgaban con las prácticas totalitarias nacionalistas. Los que querían seguir hablando español en territorio español. ¡Que escándalo! Lo moderno era el bilingüismo. Pero claro, es que no era bilingüismo, era monolingüismo catalán. Era la normalización.
Luego vinieron las embajadas catalanas, que eran solo "comerciales". Luego los intentos de disponer de selecciones deportivas catalanas, parado solo ante la evidencia de que entonces tenía que haber ligas nacionales catalanas.
Y las estadísticas catalanas, y las patronales catalanas, y las asociaciones catalanas, y todo lo demás.
La independencia era no solo una alternativa, era la consecuencia de todo lo anterior.
No había nada que negociar no porque no hubiese buena voluntad, sino porque la inercia del proceso era ya tan grande que empujaba por su cuenta a los tibios o entusiastas sin compasión.
Puigdemon, Mas, Junqueras, los jordis y todos los demás bajaban en canoa por un rio caudaloso de aguas bravas que les llevaba sin que tuviesen oportunidad de otra cosa que dar paletadas al aire y expresar su alegría con grandes risas.
El sueño de unos cuantos alto-burgueses y aristócratas del siglo XIX, crecidos en las monsergas románticas, acunados por los caudales obtenidos a base de pasteleos y proteccionismos, y aupados a las balaustradas del poder por los sucesivos gobiernos de una España destruida por décadas de guerras civiles, se ha terminado haciendo realidad gracias a los hijos de los emigrantes andaluces y extremeños que Franco y sus gobiernos canalizaron hacia una nueva generación de fábricas crecidas al calor de los dineros oficiales.
En las mentes de estos nuevos catalanes ha crecido el odio hacia el país de sus padres, embobados por la promesa de un mañana de riquezas danesas u holandesas que como el maná, caerá del cielo de forma inevitable. ¡Pobres!
Cataluña se va de España, y también de la Unión Europea y de la comunidad hispano hablante.
Ahora veremos si el Estado Español tiene los recursos para volverla a traer, y también en que condiciones.
Mientras las fotos de los acontecimientos esperan el pié de foto definitivo de la Historia.
¿Será un acto heroico lo que acabamos de presenciar?
¿Será una payasada?
El tiempo lo dirá, pero los que crean que con el artículo 155 todo se arreglará como por arte de magia se equivocan.
El cuerpo de España está sobre la mesa de operaciones y todo puede pasar.
También lo peor.
Ojalá me equivoque. (Pero también dije esto mismo cuando pronostiqué que llegaría este día).
viernes, 27 de octubre de 2017
La Historia muestra su cara verdadera
Publicado por Antonio Cordón a las 18:04 0 comentarios
lunes, 9 de octubre de 2017
A 24 horas del choque
He pensado tantas veces que los nacionalistas catalanes llevarían su aventura hasta el final que ahora que dicho final se acerca parece irreal.
La pregunta naturalmente es ¿y que pasa después de ese final?
Lo primero es intentar adivinar que clase de final va a ser.
Bastantes analistas piensan que lo que van a hacer es amagar y no dar, por ejemplo haciendo una especie de proclamación sin efectos jurídicos a corto plazo a la espera de un proceso de negociación con el "Estado Español" sobre las condiciones para concretar la independencia a lo largo de un nuevo proceso indoloro para ambas partes. Puede ser.
Como tenemos un gobierno de sangre fría o helada, que tal vez sea lo más conveniente, la respuesta supongo que también sería ambigua en este caso, o sea que no diría que si pero tampoco que no, a la espera que después en ese proceso de negociación se llegase a algún punto intermedio.
Esperar gestos heroicos en esta coyuntura histórica a mi me parece una ingenuidad, pero me parece que la gran incógnita es como se va a comportar esos miles de ciudadanos catalanes que ya han dado la independencia por conseguida, que odian la idea de seguir en España y que ahora se han organizado y tienen ya la experiencia de salir a la calle y enfrentarse a las fuerzas del orden, con éxito.
Los responsables de la Generalitat deben estar pasando unas horas de mucha tensión porque por muy duros de mollera que sean saben que a las malas van a perder y también saben que los suyos no les van a perdonar que se echen atrás.
Así que se tienen que pensar muy mucho que van a decir mañana.
La actitud de TV3, negando la validez de la manifestación del domingo, indica que la fractura de la sociedad catalana es muy sólida y de alguna manera impermeable a los acercamientos o a las componendas.
Esa actitud dice claramente que la Generalitat no va a atender las peticiones de volver a la senda constitucional y por lo tanto manifiesta que, tal y como dijese la presidenta del Parlament, los catalanes no nacionalistas no son catalanes y carecen de cualquier derecho a influir en las decisiones.
Tampoco la salida de sedes sociales de las empresas catalanas va a torcer la voluntad de los conjurados por la causa. De sobra saben ellos que se trata de una salida de mentirijillas dirigida a detener la sangría de clientes que todos ellos han detectado, pero sin consecuencias reales en términos de empleo o producción.
Y finalmente tampoco la falta de efectos en la esfera internacional, la falta de reconocimientos de la nueva república, detendrá a los golpistas ya que ellos cuentan con un largo periodo de transición a lo largo del cual el gobierno español se rendirá y los países que cuentan se pasarán con armas y bagajes a sus posiciones sin acordarse de lo que están diciendo ahora.
Así que la clave para los nacionalistas es aguantar y obligar a que las negociaciones se realicen sobre sus términos en base a movilizaciones populares continuas.
Y la clave para los demás es que clase de respuesta puede implementar el Gobierno.
Ya dice Rajoy que la respuesta tiene que ser "proporcional" así que no esperemos grandes cosas.
Yo espero, y me mojo, mucha confusión, muchas medias palabras, mucha interpretación, mucho tira y afloja, y muy poca concreción.
A las dos partes les conviene no ser claros y sobre todo no quemar los barcos.
Pero ya digo, la clave va a estar en la calle, y si la calle se incendia....
Si la calle se incendia se va a perder el control.
Publicado por Antonio Cordón a las 19:09 0 comentarios
viernes, 6 de octubre de 2017
El árbol y las nueces
Como muy bien dijese aquel ultra llamado Arzallus, unos mueven el árbol y otros recogen las nueces.
Ahora son los anarcos y podemitas quienes junto a los nazionalistas catalanes han movido con gran violencia el árbol del orden constitucional y el suelo está ya bastante lleno de nueces.
Y el cesto en el que se pretenden recoger es el proceso de "dialogo" que vendrá a continuación.
Es tal el destrozo que ante nosotros solo parecen esta dos alternativas.
La primera es la federal y la segunda la confederal.
Un amigo mio ha escrito que lo que se pretende es llegar a una solución similar a la que los británicos pretenden con el soft Brexit, o sea mantener todas las ventajas pero desde una posición de independencia y de ausencia de obligaciones.
Incluso va más allá y habla de ultra soft Catalexit, para que quede claro lo que quieren los independentistas, que es también la fórmula a la que se apunta el "mediador" Urkullu.
Una España mercado, con un Gobierno central reducido a la mínima expresión que les permita el sueño de ser vascos y catalanes europeos sin las "crueles" interferencias de "Madrid".
Como en una parte no insustancial de la izquierda española late esa misma idea de la maldad de la idea de España y del "centralismo", las corrientes de ir en esa dirección van a ser muy fuertes en los próximos tiempos.
El buenismo igualmente remará en esa misma dirección por aquello del diálogo y la comprensión y nos vamos a encontrar con que una vez más la idea de España solo será defendida por las derechas.
Debemos hacer lo posible para que eso no ocurra.
Estos cuarenta años de autonomías ya nos han revelado de forma suficiente los desastres de permitir que diecisiete parlamentos hagan leyes a cascoporro convirtiendo el llamado Estado Español en un rompecabezas donde hay que abrirse camino como en una jungla legal que cambia entre pueblo y pueblo atomizando algo tan importante como es la seguridad jurídica tanto para empresas como para particulares.
Y que decir de la ruptura de cualquier mecanismo de unidad sentimental en una apoteosis de particularismos y hechos diferenciales.
Si seguimos así no harán falta más revueltas. España morirá de muerte natural sin lucha de ninguna clase.
Todavía queda alguna esperanza.
Estamos viendo tan cerca el abismo y la satisfacción de nuestros numerosos enemigos que puede que reaccionemos y exijamos desde izquierda y derecha una rectificación ante tanta estupidez cometida.
Ante la reforma constitucional que viene hay que plantear la opción de una reforma del autonomismo.
Y si eso significa que Cataluña y País Vasco se van habrá que aceptarlo como lo que puede ser: una auténtica bendición.
Publicado por Antonio Cordón a las 17:38 0 comentarios
martes, 3 de octubre de 2017
Más vergüenza nacional
Si alguien creía que habíamos agotado nuestra capacidad para hacer el ridículo o para mostrar la deformidad mental de nuestra clase política, puede relajarse y contemplar como unos y otros se acometen sin ningún complejo, olvidando una vez más, que ellos para lo que están es para representarnos y actuar de cara al bien común.
Ya decía ayer que la actuación del Gobierno durante la funesta jornada del día uno había sido garrafal ya que fueron incapaces de hacer cumplir la Ley, tal como habían prometido solemnemente que harían, y además enviaron a la Policía y la Guardia Civil a dar la cara por ellos pero con instrucciones concretas de no utilizar una fuerza desproporcionada.
El resultado ya se vio: votación y escenas de violencia.
De acuerdo, la votación no fue limpia ni transparente y más de acuerdo aún, las escenas de violencia están mayoritariamente trucadas, pero, ¿acaso no sabemos con quien nos jugamos los cuartos?
Los nacionalistas son los enemigos mayores de la verdad. Ahora y siempre.
Anda y que no hemos tenido que tragarnos mentiras y manipulaciones los de mi generación.
Luego fueron los vascos y sus mitologías melancólicas y criminales.
Y ahora los catalanes y sus fábulas victimistas.
Si ellos han sido agraviados, ¿lo que se ha hecho con los de Teruel y Soria que es?
Pero volviendo a los políticos mendaces y repugnantes hoy le toca al PSOE, que en esta hora de dolor nacional saca a la malvada Margarita Robles a pedir la cabeza de la vicepresidenta por "la violencia desatada".
A Doña Margarita se le debe haber olvidado su paso por el Ministerio del Interior en etapas turbulentas de las guerras vascas.
La Sra. Robles no obstante solo hace que surfear sobre las corrientes de opinión que dicen que el PSC puede obtener un gran rédito político de todo este fregado, siempre que se separe del PP y se arrime a los corazones tiernos que pueblan la izquierda buenista.
¡Que listos son!
Lástima que se les vea el oportunismo de forma tan evidente.
Ayer contaba que el PP no es otra cosa que un sindicato de funcionarios de los niveles altos de la Administración del Estado. Es así. Hoy digo que el PSOE es un sindicato de profesores universitarios enfadados que tienen como bandera el rencor.
O sea el PP es el reino de la soberbia y el PSOE el de la mala leche. Esos son los que nos gobiernan por turnos.
Y los nacionalistas que van de pirómanos, encuentran el mejor caldo de cultivo en las peleas a muerte entre estos dos sindicatos.
¿Y quien piensa en España o en sus sufridos ciudadanos?
¿Quien quiere que salgamos de este pozo de mierda que es el enfrentamiento de las dos españas, consecuencia de guerras civiles que pasaron hace tanto tiempo que ya es difícil encontrar a algún superviviente?
La cuestión es que muchos españoles, entre los que me incluyo, solo queremos vivir en un país normal, donde podamos ser españoles sin aspavientos. Con orgullo de pertenecer a un país que ha dejado sus huellas en la Historia de la Humanidad, que habla un idioma compartido con cientos de millones de personas, que ha creado tipos universales como Don Quijote, que ha servido de solar a incontables pueblos para crear este batiburrillo multicolor que somos.
No queremos tener que enarbolar la bandera para estampársela en la cabeza a nadie.
No queremos que la bandera represente a los miembros de un partido o una ideología.
No queremos pasarnos la vida discutiendo quien fue más salvaje en la guerra civil.
No queremos que unos cuantos se arroguen el derecho de decidir quien es español y quien es anti-español.
Queremos mirar hacia adelante.
Queremos poder dedicar nuestro tiempo y nuestra energía a hacer que nuestra vida, la de cada uno según sus posibilidades, sea cada día mejor.
Queremos una clase política responsable y que no nos abrume con su presencia. Que se ocupe de la administración y no nos ande liando para cruzadas y para persecuciones.
Queremos libertad y queremos un poco de igualdad.
Y ya está.
Es muy triste que los políticos nos avergüencen cada día.
Publicado por Antonio Cordón a las 16:52 0 comentarios
lunes, 2 de octubre de 2017
Vergüenza Nacional
Ayer no quise asomarme a los medios. Ni a los hablados, ni a los visuales, ni a los escritos.
A pesar de las solemnes proclamas del Gobierno, y a pesar de que tenían supuestamente el control de la situación, muchos nos temíamos que al final habría urnas, papeletas, votantes y resultados.
El desdichado ministro portavoz, la listilla vicepresidenta, y finalmente el presidente menguante Rajoy hicieron ayer el ridículo de la forma más espantosa, y nos llenaron de vergüenza y bochorno, generando situaciones a la vez violentas e inútiles. Para que hablar del ministro del interior.
Si un Estado utiliza la fuerza, que es uno de los resortes en los que se apoya la legitimidad de un país, tiene que hacerlo para asegurar que el peligro que es causa de una respuesta de fuerza sea efectivamente neutralizado.
Después se podrá pedir que ese uso de la fuerza sea proporcional a la amenaza y que no se dañe a los no directamente implicados, los famosos daños colaterales, pero lo principal es neutralizar la amenaza.
Para eso los ciudadanos otorgamos el poder ejecutivo al Gobierno de turno.
Y por eso, cuando un Gobierno fracasa de forma tan miserable en la neutralización de una amenaza, y además, en el proceso de neutralización hace más fuerte al enemigo, o sea lo que ocurrió ayer, ese Gobierno está obligado a dimitir, y a convocar elecciones de inmediato.
Utilizar a la Policía Nacional y a la Guardia Civil para enfrentarse a un enemigo enormemente superior sin poder hacer uso de la fuerza fue una acción despreciable por parte del Gobierno que sacrificó la imagen de los cuerpos y fuerzas de Seguridad del Estado en una operación mal planificada, mal ejecutada y francamente cobarde.
Cuando se va a una batalla se va a ganarla, no a que te pinten la cara.
Si no, es mejor no dar la batalla.
Esto nos lo enseñó Sun Szen, (o algo así), ese general chino que escribió un estupendo manual sobre la guerra.
Si guardamos nuestras fuerzas podremos utilizarlas otro día. Si las quemamos en una operación inútil se acabó la guerra.
Si el referendum no tenía validez legal, ¿a que venía la demostración de inutilidad policial con que Vds. nos ofendieron ayer?
¿No podían Uds. haberse informado un poco mejor?
¿Que ocurre con el CNI, es que no saben catalán o que no tienen contactos en Barcelona?
Después de meses de estancia de la vicepresidenta en Barcelona y sus múltiples cenáculos, ¿no ha aprendido nada?
Estamos gobernados por unos chicos y chicas muy listos que al parecer carecen de la posibilidad de enterarse del mundo en el que viven.
Ya hicieron sus oposiciones a funcionarios de carrera y tienen unas posiciones de por vida aseguradas.
Porque el llamado Partido Popular no es otra cosa que un sindicato de altos funcionarios del Estado, al que votan gentes que se creen que votan una opción ideológica.
Y esos funcionarios son tan listos y están tan pagados de si mismos que no necesitan escuchar a nadie que no sea de su nivel, así que no se enteran de nada.
Cuando dicen que con la ley se para esto a mi me daría la risa si no me diera un ataque de indignación.
¿Como se puede ser tan tonto como para creer que con mandamientos judiciales se va a parar una revolución?
Me imagino a un juez diciéndole a Lenin que no podía hacer la revolución de Octubre porque estaba incumpliendo la constitución rusa.
O un juez británico ordenando a George Washington que detuviese de inmediato la campaña contra el ejército ingles porque naturalmente tal campaña era contraria a la ley británica.
Señor Presidente del Gobierno, nos ha hecho Ud. pasar la mayor vergüenza nacional que se recuerda desde el Desastre de Annual.
Tenga Ud. un poco de dignidad y dimita.
Publicado por Antonio Cordón a las 17:19 0 comentarios
miércoles, 27 de septiembre de 2017
El Estado Español
La actualidad ha chocado con mi deseo de no escribir más sobre la cuestión catalana, deseo que ya expresé hace meses.
Contra viento y marea he venido manifestando desde hace años que el plan de los nacionalistas era la secesión y que en ese camino harían lo que tuviesen que hacer para salirse con la suya.
Igualmente he hablado muchas veces de la construcción de la identidad nacional catalana como el instrumento previo, necesario y casi suficiente, para la proclamación de independencia, y como los sucesivos gobiernos españoles han metido la cabeza en la arena como los avestruces para no tener que enfrentarse a la verdad.
Durante años he escuchado a personas sensatas decir que todo lo que pasaba no tenía importancia, que los catalanes al final lo que querían era una mejor financiación, (como los murcianos, ¿no?), y que sus prácticas totalitarias en materia idiomática eran excentricidades de "unos pocos".
Pues bien, ya hemos llegado al día de la verdad.
Los nacionalistas han derogado las leyes españolas, van a celebrar un "referendum" aunque sea de la señorita pepis, supongo que ya saben cual será el resultado, lo anunciarán en su momento y como será abrumadoramente positivo para sus intereses obrarán como ya han dicho.
Mientras, el domingo será la gran algarada con "invitados" de todas las organizaciones antisistema europeas, podemitas incluidos naturalmente, que harán un despliegue de odio a España, sus instituciones, sus símbolos y sus ciudadanos.
Y a partir del lunes la romería de la independencia, con invitación al Estado Español para que se rinda y "negocie" las condiciones de la ruptura.
Mientras, en otras "comunidades" del "estado", podemitas y nacionalistas varios se sumarán al carro de la demolición de España, presa aparentemente fácil desde su conversión en "Estado Español".
Porque es la hora de los canallas. De todas las alcantarillas del país, una muchedumbre de enfermos de odio sale tocando sus tambores como en la célebre procesión de Walpurgis.
¿Como es posible que en estas tierras haya tanta gente que odie a su propio país?
¿Como se ha conseguido que la mayor parte de los ciudadanos desconozca la Historia de España?
¿Como hemos llegado a este funesto lugar?
Desde luego, las guerras civiles del largo siglo XIX, que llega a 1939 en nuestro caso, la apropiación de la idea de España por parte de la derecha, la falta de un trabajo de comprensión de nuestra Historia, de una interiorización crítica de nuestro pasado, de un rechazo de la visión negativa que de nosotros hicieron nuestros enemigos sin caer en triunfalismos estúpidos, todo eso han contribuido a que una parte importante de los españoles rechace su condición convirtiéndose en una especie de apátridas interiores a la busca de una identidad que han encontrado en las viejas banderas medievales.
La actitud de la izquierda tampoco ha ayudado con sus precauciones a la hora de valorar nuestros logros, que los ha habido y muchos, y su enrocamiento en torno a la idea republicana, como si aquellos terribles años hubiesen sido la arcadia feliz, o como si los que murieron luchando por la República no hubiesen también muerto por España.
El egoísmo de los unos y el rencor de los otros nos ha traído hasta aquí.
El ser incapaces de hacer un discurso de España que no sirva para golpear con el en la cabeza a los enemigos.
El ser incapaces de ser españoles sin gritos ni desgarros, como los daneses o los holandeses.
Con conciencia de ser herederos de muchos errores pero también de muchos aciertos.
Con el ánimo puesto en el futuro, no en andar a vueltas con los agravios del pasado, interpretando acontecimientos de hace siglos como si hubiesen ocurrido ayer.
Cada vez que escucho lo del "estado español" siento una gran tristeza.
Siento el fracaso de todos los que hemos querido que España fuese un país libre y feliz, de todos los que soñaron con que un día fuésemos un país europeo "normal".
Como en el viejo poema decimonónico, "Oigo Patria tu aflicción y escucho el triste lamento que forman, tocando a muerto, la campana y el cañón".
Publicado por Antonio Cordón a las 11:43 0 comentarios
martes, 5 de septiembre de 2017
Ecos del verano de 2017: la huelga del Prat
Desde hace bastante tiempo ha venido recorriendo las pizarras de cualquier escuela de negocios el mandamiento de la ley empresarial, "reducir los costes fijos y pasarlos a variables".
La filosofía es sencilla, la forma de enfrentarse a los avatares del mercado es disponer de una estructura mínima y subcontratar lo demás.
¿Que es lo mínimo?
A estas alturas lo mínimo es el director general, o mejor el presidente para que lidie con los accionistas. Todo lo demás es superfluo.
Se puede subcontratar desde el departamento financiero hasta el I+D. La fuerza de ventas, el proceso de datos, todo.
Hay empresas de transporte que utilizan transportistas subcontratados, y ejércitos subcontratados.
Por detrás de esto estaba al principio la flexibilidad: se podía crecer en momentos de picos sin necesidad de recargar las plantillas, pero ahora es otra cosa la verdad. Ahora es otra idea nacida de la globalización: abaratar los costes.
Los empleados fijos negocian con la empresa sus salarios, ya sea individual o colectivamente. Los empleados subcontratados tienen que apechugar con lo que les toca en las licitaciones en las que las empresas contratantes alquilan sus servicios.
Mientras que antes los costes salariales siempre subían, ahora los costes salariales siempre bajan.
Las empresas de "servicios" tienen que acudir a las "licitaciones" sabiendo que son siempre a la baja. Es decir las empresas contratantes siempre exigen que el contrato que se licita sea más barato que el anterior. ¿Como se arregla eso?
Pues entrando en una cadena de subcontrataciones al final de la cual se encuentran pequeñas empresas sin capacidad de negociación, y empleados sin capacidad de hacer valer sus derechos.
El mundo de la vigilancia es perfecto para estos experimentos: para guarda vale cualquiera, así que hay un mercado potencial inagotable de candidatos.
Su formación es mínima, su capacidad de presionar también....o lo era.
La ambición de los directivos de AENA, una de esas compañías chollo a la que van los amiguetes de los políticos en el poder, les llevó a sustituir a la Guardia Civil (demasiado cara y demasiado seria), por una de estas subcontratas. Una idea fenomenal, debió pensar el directivo de turno, total la seguridad en los controles de acceso de los aeropuertos la hace cualquiera. Le quitas las botellitas de agua, las tijeritas, el gel de baño y ya está. No hace falta ser guardia civil.
Y efectivamente no hace falta, pero los trabajadores de este servicio en el aeropuerto de Barcelona vieron venir la muchedumbre de los turistas veraniegos y dijeron hasta aquí.
Rápidamente se pusieron en marcha los guardianes de la galaxia conservadora para acusar a esta pobre gente que gana menos de mil euros de sabotaje a la patria, (a la catalana y a la española dependiendo del medio).
Ha tenido que llegar un arbitraje del incombustible Marcos Peña (¿cuantos años tiene ese hombre?), para cerrar de momento el conflicto, pero la cuestión sigue abierta.
Y la cuestión es: ¿a donde vamos con unas empresas completamente desligadas de sus trabajadores, con unos salarios cada vez más precarios, con una formación cada vez más escasa, y con una implicación emocional prácticamente nula?
De acuerdo: ya ha quedado demostrado que se pueden contratar ingenieros a 600 euros al mes. Que se puede explotar a las limpiadoras de habitaciones de hotel hasta niveles que harían enrojecer a los esclavistas. Que los camioneros tienen que ser "autónomos" y poner el camión. Que a los camareros se les puede contratar por media jornada y luego tenerles 24 horas. Que los ayuntamientos pueden contratar cada año con un recorte del 10% sobre el presupuesto anterior de limpiezas.
Muy bien, pero ¿a donde coño vamos?
¿Que clase se sociedades queremos?
Vale. Pongamos robots para sustituir todos los procesos mecánicos. Sustituyamos a los profesionales por inteligencias artificiales.
Habrá unas minorías que vivirán como los dioses del Olimpo, (y tendrán que vivir en algún sitio alejado para librarse de las iras del pueblo).
¿Que se quiere hacer con la gente?
Los sueldos ya no dan ni para el low cost que era la gran promesa de la globalización.
¿Que queda?
¿Una buena epidemia?
Publicado por Antonio Cordón a las 18:24 1 comentarios
jueves, 31 de agosto de 2017
Ecos del verano de 2017: el caso Neymar
Este verano casi todo ha pasado en Cataluña. Bueno, el calor post-cambio climático ha sucedido en todas partes, pero de las demás cosas el Principado ha estado en titulares permanentemente.
El primero de los casos prácticamente expedientes-x fue la abdución del futbolista Neymar por parte de los malvados directivos del Paris Saint Germain, o PSG, comandados por un jeque, otro jeque, que pagaron la clausula de rescisión del brasileño, o sea 220 millones de euros, limpiandoles a los del Barsa a su jugador estrella del futuro.
A partir de ahí un escalofrío ha recorrido los espinazos de los directivos de los grandes clubes de fútbol europeo que ven como pasan a encontrarse en la misma situación en la que ellos habían colocado a los directivos de los clubes latino-americanos, o sea en la indefensión total.
El precio pagado por Neymar no ha debido ser suficiente para el jeque que a continuación ha ido a por Mbapé por 180 millones de euros.
Teniendo en cuenta que este muchacho es apenas un junior, su fichaje es probablemente el mas temerario de la historia del fútbol.
¿Cabría pensar que estos fichajes se justifican por los ingresos de los clubes?
Las negociaciones con los responsables del fútbol en televisión van a tornarse muy complicadas y los responsables de las televisiones y telefónicas europeas van a tener que hacer muchos números.
También tendrán que ser revisados los contratos de docenas de jugadores de élite, cuyas clausulas de rescisión se han quedado desfasados, o cuyos emolumentos ya no son disuasorios.
Eso significa que una de las últimas puertas que separaban el fútbol de los espectáculos de farándula ha caído y por tanto las bases mismas del fútbol como deporte, como fenómeno social asociado a barrios, clases sociales o ciudades se han resquebrajado.
Vamos a modelos americanos y veremos de todo a partir de ahora.
El jeque y sus asesores han elegido muy bien a Neymar, un mercenario sin escrúpulos que tiene una causa abierta en España por estafa a los que fueron sus descubridores y mentores brasileños.
Neymar hijo y Neymar padre son el paradigma de lo que viene: gente que no se identifica con otros colores que no sean los del oro y los billetes de banco.
Se me dirá que eso ya es así, pero ya veréis como vamos a ir tan a peor que lo de ahora nos parecerá un paraíso de valores deportivos.
Publicado por Antonio Cordón a las 18:11 0 comentarios
miércoles, 30 de agosto de 2017
Ecos del verano de 2017. El independentismo declarativo
Gracias al caso Juana Rivas y a las andanzas criminales del imán de Ripoll, los ciudadanos de este país hemos podido escapar, a veces, del estruendo declarativo de los independentistas catalanes, que llevan una temporada completamente desenfrenados y cada vez más histriónicos.
De todas maneras, no ha habido día sin declaración, amenaza, desprecio o insulto.
Si querían que los aborreciésemos, su estrategia ha sido persistente, insistente y exitosa.
Como el día de la manifestación post-atentado alcanzaron cimas difíciles de igualar en sus insultos a las instituciones españolas, les ha sido complicado recuperar el climax dramático y ahora han sacado a colación el ejército catalán, a lo que seguirá seguramente la guerra santa para recuperar los paisos catalans del yugo español.
En el asunto de insultar, se han distinguido especialmente los representantes de la CUP, que cada día se inventan una nueva campaña. La última la de acusar a España de las guerras saudíes por venderles armas, y acusar al Rey de ser el vendedor mayor de esas armas a sus "amigos" los árabes.
Es adorable que la CUP piense que España es uno de los grandes productores de armas del mundo, o que nuestra influencia geo-política alcance los cuarteles generales saudíes. Pero el furor anti-capitalista de estos gañanes les lleva a utilizar cualquier excusa para manifestar sus odios.
Resulta curioso que en materia de España no solo odien a nuestros plutócratas sino a los españoles en general, tal vez porque confunden nacionalismo y socialismo, algo que ya le sucedió a Adolfo Hitler.
Pero no son solo los mata-curas catalanes los que llevan la antorcha de las declaraciones. No.
El president de la generalitat, señor Puigdemont, no pierde ocasión de soltar lindezas por su boquita, seguido de enardecidos consellers de su gobierno, que le hacen los coros encantados.
Y mientras, los queridos medios de comunicación están esperando cada día la ración de insultos y desprecios, dispuestos a hacérnosla llegar, no sea que nos perdamos algún escupitajo.
Que sería de las audiencias televisivas o radiofónicas, los periódicos ya no los lee casi nadie, si no pudiesen ofrecernos cada día esa ración de odio a la que ya nos estamos acostumbrando como los drogadictos a la heroína.
¿De que hablarían los contertulios?
En todo este follón declarativo, el contrapunto lo pone el gobierno de la Nación (española), que ha decidido como buenos liberales, laisser faire, laisser passer, o sea no hacer nada.
Sus declaraciones son como si estuviesen en latín de misa antigua: nadie las entiende pero suenan solemnes.
Y así mientras los unos hablan como raperos enfurecidos, los otros hablan como un coro benedictino.
Los unos dicen mecagoentuputamadre, y los otros responden dominusvobiscum.
Menos mal que nos acercamos al desenlace de esta película.
No se si nuestro aguante daría para mucho más.
Es como si fuésemos por la temporada nonagésimo cuarta de Juego de Tronos.
Por favor, ¡que lleguen los caminantes blancos de una puta vez!
Publicado por Antonio Cordón a las 18:55 0 comentarios
martes, 29 de agosto de 2017
Ecos del verano de 2017. El Imán de Ripoll
Me gustaría que alguien me dijese si se imagina a un sacerdote católico o a un pastor protestante, aunque fuese de una secta particularmente exaltada, reuniéndose con un grupo de jóvenes piadosos -seguro que los hay en alguna parte, incluso en el mismo Ripoll-, con el objetivo de preparar una matanza de laicos en cualquier lugar del mundo.
¿A que no nos es posible imaginarnos algo así?
Sin embargo, cuando se trata de jóvenes musulmanes y clérigos de esa fe, todo se vuelve plausible.
Naturalmente el propio sentido común nos obliga a no extraer las últimas consecuencias de todo lo anterior: efectivamente no podemos culpabilizar a toda una comunidad religiosa de estos sucesos por más que el patrón se repita una y otra vez.
Pero el hecho de que hoy día sea inconcebible que cristianos, judios, budistas, o sintoistas utilicen su fe con motivos homicidas, y sea perfectamente asumible que los musulmanes si lo hagan debería llevar a la propia comunidad musulmana a una reflexión profunda y sincera sobre que es lo que falla dentro de su seno.
Yo creo que hay tres cosas que deberían servir de motivo para esa reflexión.
La primera está dentro de la doctrina y es la consideración de infieles a todos los que no profesamos el Islam.
Mientras los musulmanes dividan el mundo entre nosotros y todos los demás, y nos consideren a esos todos los demás como seres dañinos y enemigos de la fe no van a poder salir del sistema de pensamiento que potencia los comportamientos agresivos de una minoría.
Porque si los demás somos enemigos dañosos ¿como no van a actuar contra nosotros unos jóvenes imbuidos de una noción de misión divina, la de eliminarnos?
El Islam es muy diverso y tiene muchas tendencias, pero ha resistido con tremenda fiereza cualaquier intento de modernización o secularización y se encuentra anclado en planteamientos espirituales demasiado alejados del espíritu de la vida moderna.
Desde la Ilustración nosotros nos hemos movido en una dirección de progreso y respeto a la individualidad y el saber científico. Hora es que desde dentro del Islam comiencen a encenderse luces.
Pero es algo que deben hacer ellos.
La segunda cuestión para la reflexión está en el modelo de predicación y elección de imanes.
Cualquiera puede ser iman. Predicar en la oración del viernes. Ganarse el respeto como hombre santo.
Aunque hay madrasas para formar imanes, no es necesario pasar por ellas.
Tampoco hay jerarquías como en la Iglesia Católica, ni nadie que marque "la doctrina de la fe". Como en las iglesias protestantes, la palabra, o sea el Coram en su caso, es todo lo que cuenta, bueno el Coram, los hechos y dichos del Profeta y la tradición o sharia.
Y como en el protestantismo, cualquiera puede "interpretar" todo ese caudal.
Así que si tenemos en cuenta lo dicho en el punto anterior, ponerse en una onda rigurosa contra el pecado y los infieles no es nada extraño.
Y una vez asumido el punto de vista riguroso, pasar a los hechos no parece que sea extraordinariamente difícil.
Si el imán es riguroso en materia religiosa en público y luego da el paso siguiente en privado....
Y esto nos lleva al tercer punto.
¿Quien puede detectar la emergencia de estas células agresivas mejor que la propia comunidad en que se crean?
Me llama mucho la atención que preguntados los parientes o allegados de los terroristas, resulte que nadie se había dado cuenta y que todos tenían la mejor opinión sobre ellos.
Lo mismo pasaba en un reportaje que vi este verano antes del atentado en el que un equipo de La Sexta se acercaba a Ceuta para preguntar por los ceutíes voluntarios en la yihad en Irak o Siria.
Silencio, agresividad y nadie sabe nada.
Pero claro que saben. Saben o sospechan.
Lo que ocurre es que estas comunidades están cerradas sobre si mismas y no se sienten integradas en sus entornos físicos o sociales.
Sus lealtades son para ellos solos, no para los "otros". Y eso tiene que cambiar.
Frente a los que consideran que la culpa de esta falta de integración somos las víctimas de los ataques yo creo que no es así.
Pero claro, si las mujeres musulmanas tienen prohibido casarse con infieles, y las cristianas que se casan con musulmanes son abducidas al Islam, parece difícil que se produzca una integración natural, como la que vivieron los emigrantes españoles en Alemania o Francia, y cuyos hijos o nietos defienden hoy las camisetas de las selecciones nacionales de fútbol respectivas, sintiéndose franceses o alemanes con naturalidad.
La integración material de los chicos de Ripoll ha servido de poco.
De nada ha servido que estuviesen escolarizados o que tuviesen trabajos bien remunerados.
Si alguien se siente extranjero de espíritu ya le puedes dar el DNI. No hay nada que hacer.
Así que mientras no se produzca un proceso de cambio en el Islam que abandone los postulados de la eliminación de los infieles, mientras no se controle el discurso de los imanes y su pasado, y mientras los musulmanes se sientan extranjeros en sus países de acogida y residencia....no hay nada que hacer.
Y frente a los buenistas que piensan que tenemos que ser más cariñosos con ellos yo creo que tenemos que empezar a ponerles mala cara si no hacen los deberes.
Y tienen muchos deberes que hacer.
Publicado por Antonio Cordón a las 18:51 1 comentarios


