viernes, 15 de julio de 2011

Pero, ¿a que nos dedicamos?

Leo, con bastante estufacción, que en estos años de crisis, mientras el desempleo alcanzaba al 20% de la población activa, o sea la mas alta tasa de desempleo de Europa y una de las mas altas del mundo, a la altura de Bangla Desh o Camerun, en España también ha caido la cifra de creación de empresas.

Y no en cifras pequeñas.

De hecho, según la CEOE, la cifra de caida en la creación de nuevas empresas está cayendo a un 25-27% anual.

También la mas alta del mundo civilizado.

O sea, que aquí cuando la gente se queda en el paro se pone a tomar el sol, como en la película, y a nadie se le ocurre montar ni un quiosco para vender pipas a la puerta de los parques.

Porque no estamos hablando de crear la Ford o la Siemens.

Estamos hablando de microempresas, es decir empresas con 1 a 8 trabajadores, que constituyen mas del 90 % de la base empresarial en toda Europa.

En otros países, la caida en la creación de empresas se ha quedado en torno al 10% o incluso ha aumentado (un poquito). Aquí la debacle.

Haciendo un poco de razonamiento a partir de los datos, constatamos que nuestro espíritu empresarial es nulo.

De hecho, y siguiendo el mismo estudio de la CEOE, aprendemos que en España, (junto a Grecia, Italia, Hungría y otros paraisos del empredimiento), la imagen de los empresarios es pésima.

Seguramente, el sentir popular tendrá algún motivo, pero así no vamos a ninguna parte.

No puede ser que tres millones de personas pierdan su trabajo y a ninguno se le ocurra nada que hacer.

O las estadísticas nos engañan, o aquí tiene que haber gato encerrado.

2 comentarios:

Enrique dijo...

¿Montar una empresa? ¿¿Emprender?? Sugieres formar parte de los empresarios, ese colectivo de ricos que abusan de los trabajadores mientras obtienen enormes beneficios a base de violar la ley?

Teniendo en cuenta los trámites y pegas que se les pone en España, y la imagen que se tiene de ellos, lo raro no es que haya pocos, lo raro es que haya alguno que se atreva.

Me hace (triste) gracia como un emprendedor que triunfa es un rico empresario explotador y probablemente delincuente, y uno que fracasa (o que simplemente no tiene éxito en su negocio) es un incompetente responsable de que sus empleados vayan a la calle.

Un ejemplo claro puede ser Amancio Ortega: para la mayoría es un tipo que se aprovecha para enriquecerse, pocos son conscientes de que también es el tipo que da de comer a muchos miles de familias.

Con un modelo lose-lose, normal que no vayamos a ningún lado.

Antonio Cordón dijo...

Efectivamente, en España la figura del empresario ha sido siempre vista con desconfianza, unos porque les suena a señorito andaluz y otros porque lo sospechan judaizante.

Los libros de texto están llenos de sospecha hacia quien monta una empresa y la CEOE lo ha denunciado en repetidas ocasiones.

No podemos cambiar la historia, pero si seguir insistiendo en que Holanda y Dinamarca, que son países en los que no hay de nada, excepto precisamente empresarios, se encuentran entre los paises mas ricos del mundo desde hace mas de cinco siglos.

Cambiar nuestro chip cultural es imprescindible.