lunes, 3 de febrero de 2014

La sociedad tutelada y sus miedos

La muerte de Philip Seymour Hoffman por presumible sobredosis de heroina vuelve a poner encima de la mesa la cuestión del consumo de estupefacientes y la responsabilidad de cada cual para hacer con su vida lo que le apetezca, aunque sea malo.

En primer lugar hay que recordar una vez más, que este magnífico actor no ha muerto como consecuencia de la heroína, sino como consecuencia de la cadena de suministro de ese producto y la falta de control sanitario sobre la misma.

La heroína no mata. Lo que mata son los productos que se la incorporan para "cortarla" y la dificultad
para modular la pureza de las dosis que cada consumidor se autodosifica.

La mayor parte de los problemas derivados del consumo proviene de la prohibición misma y de haber dejado este mercado en manos de criminales, cuya misión no es proporcionar un producto en buenas condiciones sino sacar dinero de donde sea.

Es posible que consumir heroína no sea un buen hábito. Seguramente es muy malo...a largo plazo. La cuestión es porqué hay gente que se empeña en que adultos con perfecto control sobre sus vidas tengan que tener hábitos saludables.

La prohibición de sustancias que generan placer solo responde a miedos ancestrales alimentados por una maquinaria de poder que se ha establecido sobre la base del dominio y la represión.

La creencia de que una sociedad de ciudadanos satisfechos sería una sociedad ingobernable está en la base de todos estos fenómenos represivos que cada vez resultan más ridículos.

El miedo a la libertad se ha instalado desde tiempos inmemoriales de la mano de religiones y sectas que aspiran a convertirnos en un ejército de súbditos acojonados deseosos de que el tránsito terrenal pase lo más pronto posible. Los poderosos quieren administrar la entrada al paraíso y restringirla a aquellos que sumisos se contenten con obedecer y rezar.

Y por alguna razón, estos poderes asocian placer y rebelión.

Y nada mejor para generar el antídoto al placer y su búsqueda que introducir el miedo en nuestras cabezas.

Miedo a todo aquello que produce satisfacción.

Y las drogas son el paradigma de todos los miedos.

Y no importa que nos atiborremos a drogas legales. Es nombrar la heroína y que se nos pongan los pelos de punta.

¿De verdad que sería tan catastrófico que se pudiese adquirir heroína en las farmacias como se compra Prozac?

¿Cuanta gente tiene que morir de forma absurda como Seymour Hoffman o Janis Joplin o tantos otros?

De verdad que no le encuentro explicación, si no es la de que el actual estado de cosas, (véase la película El Consejero), interesa mucho a los que mandan.  

3 comentarios:

Javier Lecanda dijo...

Me cuesta trabajo aceptar la premisa de que es "responsabilidad de cada cual para hacer con su vida lo que le apetezca"... Aunque creo que ir al otro extremo del gobierno controlar todo es también malo, creo que hay una cierta responsabilidad social del gobierno por buscar una sociedad sana. Incluso si no, por el simple hecho de un menor coste económico para la seguridad social, así como se busca evitar que la gente fuma, también se debería evitar que consuman drogas. La diferencia es si simplemente se taza o si se prohíbe del todo, y por lo general eso depende de si se clasifican como soft o hard drugs - es decir cuanta adicción y daño físico causan. Aunque esta es una linea muy debatible, creo que esta claro que la heroína es una hard drug, con alta adicción física y psicológica, y daños al sistema nervioso.

http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Rational_scale_to_assess_the_harm_of_drugs_%28mean_physical_harm_and_mean_dependence%29-es.svg

Por mucho que se regularice y se venda en una pureza del 100%, eso no cambiará el que muera gente por sobredosis y que haya una dependencia y daño físico por su consumo.

Alejandro Cordón dijo...

Bastante de acuerdo con Javier... Que habría que legalizar las drogas y generar un mercado legal? De acuerdo. Que no haya que prevenir de su uso y dar rienda suelta al libre albedrío? No tan de acuerdo...

No sé dónde has leído que el problema era que la droga estaba en mal estado. Toda la información que encuentro yo habla de sobredosis.

El prozac no causa el mismo daño y dependencia que la heroína. No todas las drogas son igual de fuertes y por tanto no pueden tratarse igual.

Antonio Cordón dijo...

Las sobredosis de heroína se producen por inyectarse mas cantidad de heroína de la que el organismo puede asimilar.

El problema es que debido al sistema de distribución clandestino, el consumidor puede saber la cantidad de sustancia que se inyecta pero no su grado de pureza.

Así que si alguien está acostumbrado al medio gramo, en realidad no conoce, ni puede conocer cuanto de ese medio gramo es heroína y cuanto otras sustancias.

Normalmente se piensa que solo el 60% de la "papelina" es heroína, pero en muchos casos es mucho menos.

Cuando por azares del suministro llega al mercado una partida mas pura se produce una oleada de "sobredosis".

En el caso de la cantante Janis Joplin, todo este proceso está muy documentado porque un periodista se tomó la molestia de hacer la investigación, y se pudo descubrir la fuente. Pero en la mayoría de los casos no se investiga.

Yo estoy a favor de la educación en el uso de drogas. De todas, incluido el alcohol que es la más dañina en términos estadísticos.

Y estoy en contra de que un mercado tan enorme como el de las drogas ilegales esté en manos de las mafias.

Las drogas tienen que venderse en las farmacias. Con garantías y control. E impuestos.

Como se hacía hasta los años veinte del pasado siglo. Cuando las ligas cristianas fundamentalistas iniciaron esta absurda guerra que todavía continua.

El que quiera estar sano no tiene porqué consumirlas. Como las mujeres cristianas no tienen porqué abortar.

Luego está la famosa historia de los niños de la que se podría hablar mucho, pero Seymour Hoffman no era un niño.