domingo, 30 de noviembre de 2014

Google y los monopolios

Hasta ahora la cuestión de los monopolios no ofrecía muchas posibilidades de discusión: los monopolios eran considerados perniciosos.

La razón era simple: el monopolio puede cobrar por sus productos y servicios los que se le antoje y perjudicar gravemente los intereses de los consumidores con decisiones unilaterales o caprichosas que nadie podía contraponer.

Una excepción eran los llamados "monopolios naturales", normalmente referidos a sectores estratégicos, como la energía, los suministros de agua, o las telecomunicaciones, en los que la magnitud de las inversiones necesaria en infraestructuras aconsejaban la existencia de compañías mas o menos estatales que ofreciesen, inversiones, garantía de servicio universal y precio al alcance de todos.

La liberalización de los años ochenta puso bajo escrutinio estos monopolios, y ya parecía que habíamos llegado a un consenso universal: no mas monopolios.

Pero con la llegada de las compañías internet tipo Google, el problema se ha vuelto a plantear.

Y curiosamente el país que más se distinguió en la persecución de los monopolios y que insistió a los europeos para que desmontásemos los nuestros, o sea los USA, ahora son fervientes defensores de estos nuevos monopolios basados en una idea que se parece mucho a la del monopolio natural.

En efecto, Google ofrece a sus clientes un estupendo servicio que además es gratis. ¿Qué más se puede pedir a una compañía?

Si el monopolio natural se basaba en la idea de que esa forma de prestación de un servicio era la que mejor garantizaba la mejor relación calidad/precio/extensión social, Google ha conseguido lo que ninguna "utility" había conseguido hasta el momento: todo el mundo tiene acceso a servicios gratuitos.

¿Cual es la cuestión pues?

En primer lugar la cuestión es que la propia extensión de Google hace imposible la creación de alternativas viables.

En segundo lugar es que Europa se ha quedado fuera de las tecnologías clave para el futuro.

Y en tercer lugar es que desde el caso WikiLeaks, todo el mundo anda mosqueado con las autoridades norteamericanas y su dominio abrumador de la web.

Y mucha gente se pregunta, ¿Cómo es posible que las autoridades del país que no dudó en acabar con Ma Bell, ahora no quieran tocar ni un pelo de estos chicos de Google?

Soy un fan de Google, pero la verdad es que yo también me hago esa pregunta. 

3 comentarios:

Alejandro Cordón dijo...

Porque no es lo mismo un "monopolio natural", fuertemente vinculado a una gran inversión en infraestructuras o a un bien escaso, que un monopolio en Internet, donde (casi) no hay barreras de entrada y se erige a base de ofrecer el mejor servicio, no en ser el único.

La clave está en que los usuarios no son prisioneros de Google, pueden dejar de usarlo cuando quieran, y no existen impedimentos para que aparezca off ro buscador o gestor de mail superior.

Que Google se haya erigido en un monopolio es una espina punzante en muchos sectores, es un hecho claro. Y quizá se le pueda obligar a "tratar mejor" es sus búsquedas a otros competidores. Pero si caso de monopolio es muy distinto a los que hemos venido viviendo hasta ahora...

Antonio Cordón dijo...

La cuestión no es la forma en que el monopolio se ha convertido en monopolio, sino el hecho de que lo sea.

Alejandro Cordón dijo...

No es cómo se ha convertido en monopolio, sino cómo lo ejerce. No es lo mismo controlar la única infraestructura eléctrica, que todo el pueblo necesita, que ser el abusivamente mejor en un servicio que ni es de primera necesidad para la gente ni hay ningún impedimento para que usen otro servicio en vez de ese.
Uno es un monopolio instaurado, con barreras de entrada, y el otro en un monopolio aupado por los usuarios, que lo pueden "desaupar" cuando así lo quieran.