miércoles, 13 de junio de 2012

La Feria de las Vanidades literarias

Cada año, después de muchos, regreso a la Feria del Libro de Madrid, en el Paseo de Coches de El Retiro, para asombrarme de la cantidad de libros que se publican e intentan vender en nuestro país.

La mayoría de ellos son obras que yo como lector jamás me pantearía como lectura y que dudo encuentren muchos mas lectores que algún despistado o algún familiar del autor.

Casetas enteras se presentan con una oferta que hace sospechar que intereses oscuros ocultará la edición de semejantes obras.

Y me gustaría conocer una estadística fiable de las ventas de tales editoriales, que sospecho nunca han vendido libro alguno.

Otras, las mas, venden los mismos best-sellers caseta tras caseta, y siempre al mismo precio, con lo que no entiendo francamente como les funciona la cuestión del marketing, ya que tampoco observo ninguna diferenciación en los sistemas de venta, presentación del producto, o atracciones alternativas, como podrían ser dependientas en top-less o disfrazadas de brujas o princesas.

Los pobres que atienden las casetas tienen por lo general una cara de aburrimiento terrible, como los condenados a muerte en el célebre pasillo de la idem, y se les ve mas preocupados por evitar que les roben la mercancia que de venderla.

Menudean entre las casetas individuos que armados de una bolsa de materiales variados van pidiendo catálogos que supongo acumulan como trofeos de una cacería papelera, ya que no se les ve como lectores de nada.

Igualmente se acercan a las casetas tios pelmas que hacen mil preguntas sobre una obra en particular y se interesan por los detalles de la edición, la encuadernación, la traducción si la hubiere, o el tamaño de la letra. y que tras inquirir timidamente el precio dejan el libro con gesto apesadumbrado, diciendo algo así como, bueno ya volveré otro día, etc.

La Feria del Libro es uno de esos espectáculos tradicionales cuya utilidad pública es mas que dudosa, pero que ningún político se atrevería a cancelar por temor a que le tildases de culturicida. (Que seguro que lo haríamos).

Los libreros y editores acuden como por sentido del deber y la responsabilidad, y se ve que tienen mas ganas que nadie de que alguien tenga el valor de detener semejante sacrificio y agonía.

Este año las ventas han descendido un 19% que es bastante pero como decía es que yo me imagino que de la mayor parte de los títulos presentados es que no se vende ni un ejemplar.

Algun editor amigo me comenta, encantado de que le vaya a visitar, que la piratería les esta afectando mucho.

El en realidad lo llama directamente el robo, y me cuenta datos que deben ser verdad, que efectivamente ponen de manifiesto que una parte de los lectores jóvenes se está apuntando alegremente a esta técnica, que está asustando mucho mas de lo que ya lo estaban a los editores españoles.

Estos que yo conozco han decidido conscientemente no digitalizar ninguna de las obras de su catálogo, y ofrecer el papel como única alternativa.

La verdad es que es un dilema porque para la mayor parte de los editores, cuya vida ya es precaria, las fugas digitales les ponen directamente ante el cierre.

La industria editorial es mucho mas fragil que la discográfica, y las alternativas para los autores mucho mas complicadas que para los cantantes.

Pero aparte del libro de lujo, ¿podrá sobrevivir la industria del libro de bolsillo?

Sospecho que la Feria del Libro continuará su larga decadencia, y tal vez al final las únicas casetas que queden en el Paseo de Coches sean precisamente esas que exponen libros que jamás nadie ha leido.

3 comentarios:

Alejandro Cordón dijo...

Yo entiendo que la transformación digital de la industria coja desanimados a los editores, lo que no entiendo es que les coja por sorpresa.

Lamentar la piratería, o la compartición de archivos, sin buscar paliativos que satisfagan la demanda es absurdo.

No buscar alternativas de digitalización del catálogo es más absurdo aún, ya que supone condenarse a ir pereciendo lentamente hasta la inevitable extinción en unos años.

¿Las alternativas para los autores son complicadas? ¿Seguro? Díselo a los autores que están vendiendo sus obras en Amazon por 1,5€. Sí, no tienen publicidad que les haga mainstream, pero ahí es donde está el nicho que les queda a los editores...

Antonio Cordón dijo...

Eso es la muerte de todos los pequeños editores. (Excepto de aquellos que se aferren al papel).

Los pequeños editores no pueden sobrevivir en el mundo digital.

Alejandro Cordón dijo...

Podrán sobrevivir los pequeños editores de nicho, como por ejemplo, de ciencia ficción. Editores que sean referencia para escritores desconocidos y que les hagan de ayuda a la hora de hacer sus obras más conocidas. Editores que hagan de intermediarios "curators", que sean referencia para los lectores también a la hora de encontrar esas pequeñas joyas.

Editores cuyo único valor añadido sea publicar y poner en la tienda, esos sí que están perdidos. No pueden competir contra Amazon, que da esas capacidades a los escritores.