miércoles, 28 de enero de 2009

Appetite fo self destruction

Parece que despues de mucho algunos en la industria discográfica comienzan a ver la luz.

Lástima que sea después de haber destruido con su codicia un mundo que llegó a ser maravilloso para el público y luctativo para sus protagonistas.

Un tal Steve Knopper, periodista de la revista Rolling Stone, se ha atrevido a contar como la actual situación se deriva, no de la maldad de los internautas, si no de la ambición desmedida de una industria de nuevos ricos.

Cuenta Knopper, como el 15 de julio de 2000 tuvo lugar una reunión en Sun Valley (Idaho), entre representantes de la industria discográfica y los accionistas de Napster, y como los de los discos rechazaron la propuesta de Napster de ir a medias en el negocio de distribuir música por Internet, a cambio de una cuota baja, ya que ellos querían ¡el 90%! Que salaos.

También cuenta como las discográficas decidieron duplicar el precio de los disccos en el formato CD, respecto al vinilo, y como se metieron en contratos estratosféricos condeterminados artistas, a los que luego hemos visto viajar en jet privado.

Cómo viejo comprador de discos no puedo estar más de acuerdo con Knopper.

Estos vándalos de las discográficas no solo han matado el negocio, sino que han llenado el mercado de supuestos artistas prefabricados, y de orondos creadores de yate y Malibu, mas preocupados de sus finanzas que crear una melodía agradable.

En el mundo de la música ha ocurrido lo mismo que en las finanzas. El apalancamiento, el marketing, la imagen, y la estafa pura y simple, han sustituido al talento y la prudencia. Y el público se ha rebelado con el P2P.

En todo el mundo.

Yo no sé si hay ya modo de dar marcha atrás. Desde luego cualquier arreglo pasa por reducir drasticamente el precio de los cd´s. Y drasticamente quiere decir pasar de los 20 euros a dos o tres.

Lo demás son milongas.

2 comentarios:

Jose Ignacio Hita Barraza dijo...

La verdad es que al final, con todo el rollo de derechos de autor, piratería, top manta, canon, cantantes millonarios diciéndoles a inmigrantes muertos de hambre que les roban y un largo etc. con todo esto, lo que han conseguido es que, desde mi punto de vista, la música sea algo como el perejil en las verdulerías: no tiene mucho valor, me gusta y es raro que no lo pueda conseguir gratis.

Realmente han sido ellos los que han conseguido esto, porque no hace mucho yo era un chaval que copiaba casetes y compraba algún que otro CD de vez en cuando, pero claro, con tanto mamoneo, ya paso, me lo bajo todo de Internet.

La verdad es que si hubiese sido al revés, todavía, pero ahora que ya he visto todo esto, será difícil que mi visión cambie y empiece a ver la música como un producto que tengo que comprar, como antes, tendría que ver muchos Enrique Iglesias mendigando a la puerta de una iglesia, muerto de hambre, para que lo vea de otro modo.

Alejandro Cordón dijo...

Totalmente de acuerdo en casi todo...

La música sí que tiene un gran valor (al menos algunas canciones), pero lo que no puede tener es un precio de venta. Y no porque estos inmorales acusen desde sus yates anclados en Miami a los pobres subsaharianos de que les roben, sino por las mismas dinámicas del mercado.

Como dices, la visión de mucha gente ha cambiado, y eso, como los tractores, tiene difícil marcha atrás...