viernes, 9 de enero de 2009

Las élites y sus lecturas

Ante la entrada referente a los comentarios de La Gazeta y los lectores de periódicos, conviene recordar algunas cifras, y también algunas circustancias.

La primera cifra es que los lectores de periódicos envejecen un año cada año, es decir que no se está rejuveneciendo la clientela por la entrada de las nuevas generaciones, sino que los que leemos prensa somos siempre los mismos,...menos los que se van muriendo.

La segunda cifra es la de los volumenes de la tarta publicitaria que van a estos medios, y que está disminuyendo de forma apreciable.

La tercera es el número de periódicos que intentan hacerse con una parte de la publicidad y otra de los escasos lectores.

Sumadas y recombinadas, las tres cifras están poniendo de los nervios a muchos editores, que en su desesperación, echan la culpa de sus males al cliente. O sea, que se suicidan.

La cuestión es peliaguda porque los medios de comunicación han sido desde la revolución industrial, acompañantes indispensables de los procesos de democratización, e incluso de civilización de las sociedades contemporáneas. Y si desaparecen, desaparece esa imagen del periodista testigo, que tanto ha contribuido a hacer de determinadas sociedades, unos ambientes en los que se puede vivir con dignidad.

Ciertamente, la politización creciente de la prensa española, y la pobreza argumental de la polémica, con demagogia barata para aburrir a cualquiera, hacen que el abandono por parte de los jóvenes, y por parte de muchos mayores, sea compresible e inevitable, pero siguen quedando medios como The Economist, que son un ejemplo de coherencia e información de la buena.

Porque la información en internet tiene también sus problemas, y no pocos.

Para empezar, muchos medios en internet son sucursales de los de papel, solo que reducidos a lo esquemático.

Como en internet los textos largos están "prohibidos", no cabe reflexión ni análisis. Solo noticias y "flashes". Eso empobrece la lectura y me temo que la capacidad de comprensión del mundo que nos rodea.

Pero lo mas grave es, como ya hemos comentado en otras entradas, que en internet nadie tiene porque ser quien dice ser, con lo que el nivel de verosimilitud de lo que allí encontramos es siempre cuestionable.

Y finalmente internet es el reino de los francotiradores, que lo mismo son los narcos mejicanos, que los radicales islamistas.

Ojo con internet como medio informativo. Si el descrédito creciente de los medios de comunicación españoles nos lleva a abandonarlos, y dios sabe como nos invitan a ello cada día, elijamos bién a nuestros nuevos informadores, y no perdamos de vista que el poder nos prefiere iletrados y entretenidos.

1 comentario:

Alejandro Cordón dijo...

Totalmente de acuerdo con esta serie de apreciaciones a la entrada anterior. Únicamente quisiera matizar que el supuesto anonimato de la Red no es tan problemático, por dos motivos.

Uno, porque la identidad digital es una realidad palpable, sí dicha identidad quiere ser desarrollada. Sin ir más lejos, cualquiera que se tome la suficiente molestia puede saber perfectamente quién está detrás de estas palabras.

Y dos, porque escribir desde el anonimato o simplemente desde una voz "no reconocida" puede permitir decir cosas que de otra manera a lo mejor se dirían de otra manera o serían opiniones "condicionadas interesadamente".

Sí, no hay que creerse todo lo que uno lee en Internet porque voces desconocidas pueden torcer la realidad. Pero tampoco hay que creerse todo lo que uno lee en los medios tradicionales porque voces conocidas pueden torcer la realidad. Así que al final, andamos en las mismas...