lunes, 16 de febrero de 2009

Periodistas

El otro día recibí una convocatoria de la Asocación de la Prensa de Madrid, para una manifestación para reclamar la dignificación de la profesión de periodista.

Demasiado tarde, pensé para mi mismo, yo no sé si esta profesión ha tenido alguna vez dignidad, o como la pintan los autores del XIX, ya en sus orígenes tenía esta curiosa mezcla de miseria y de falsa importancia, que hoy todavía presenta.

Y no es porque no sea importante en una sociedad abierta, que debería serlo, sino porque la fragilidad de las empresas periodísticas, unida a la insoportable presencia de la política en la vida pública, hace que periodistas, políticos y faranduleros estén tan mezclados y a la vez revolcados en la basura, que todo lo que dicen, inclusi lo que es importante, tenga un apestoso aroma a manipulación y mentira interesada.

La llegada de lo digital a este revuelto, o mejor dicho a este plato de duelos y quebrantos, ha supuesto una sacudida que debilita aún más a las maltrechas empresas, y las pone, aún más, en manos de intereses, que no son los del ciudadano.

Si a esto se une la canallesca multiplicación de escuelas de periodismo, que precipitan al mercado de trabajo a miles de candidatos a periodista cada año, tenemos una situación en la que un periodista vale mucho menos que una señora de la limpieza, y en la que los periódicos y medios en general, utilizan esta mano de obra esclava, de forma irresponsable, y sobre todo indigna.

El número de personas dispuestas a pagar por el producto periodístico disminuye continuamente. La tarta publicitaria se encoge y diversifica. Los periodistas cada vez están menos preparados y peor pagados.

¿Como se arregla esto?

Segun Sarkozy, dando dinero a las empresas periodísticas.

Segun otros, cobrando por contenido.

Segun todos los empresarios de los medios, echando gente a la calle.

Segun otros, transformando periodistas en payasos o bufones.

El mundo digital se abate sobre la profesión periodística como un vendaval, y la crisis económica agrava la situación.

¿Volveremos al periodista menesteroso galdosiano?

Puede que en la actual revolución industrial, la de la era de la información, el puesto de las hilanderas de los telares de Manchester, lo ocupen los periodistas de redacciones multidisciplinares, trabajando en turnos interminables por 500 euros.

Y si no, al tiempo.

2 comentarios:

Jose Ignacio Hita Barraza dijo...

Y se te olvida una cosa: la audiencia, y es que este país de aletargados incultos prefiere ver una tertulia con Belén Esteban, iletrada cateta, porque un día se folló a un torero, antes que con una persona con formación y buen rigor periodístico. Y como ya hemos hablado otras veces, la audiencia manda, aunque haya que poner a un subnormal a hacer el trabajo de un periodista.

Alejandro Cordón dijo...

XD Me encanta, cuánta razón tienes!