domingo, 12 de diciembre de 2010

Los privilegios

Si hay algo que caracteriza España es la existencia de privilegios, prebendas, mayorazgos, mamandurrias, y demás artilugios creados para el beneficio de unos pocos y el desprecio por los demás.

Cuando hice la mili tuve un compañero de camareta que era sobrino de uno de los grandes prebostes del régimen.

Era un tio majo y bastante "enrrollao" al estilo barrio de Salamanca, que ni estudiaba ni trabajaba, ni planes tenía de lo uno o de lo otro. Su pasión eran los toros.

La última vez que me lo encontré salía del hotel Wellington, (tradicional sede de tertulias taurinas), fumándose un puro. Se le veía feliz.

Cuando hablamos de como ganarnos la vida, el me dijo que no tenía problemas. Su madre regentaba un estanco, no uno cualquiera, sino el que suministraba todo el papel de pagos al estado en la zona bancaria de Madrid, y eso daba para vivir mas que bien sin tener que pensar en trabajar.

No es un caso único.

Estancos, notarías, farmacias, dentistas, derechos de exportación o de importación, puestos diplomáticos, y controladores aéreos, son entre otros los que viven "como curas" mientras el común de los mortales se mete en el atasco o en el metro para ganar mil eurillos y tirar palante.

Algunos requieren una oposición, pero para eso está la experiencia familiar, el dinero para costear el esfuerzo, y las amistades.

Y luego ¡a vivir que son dos días!

Para que inventar o emprender. Aquí lo que vale es la canonjía que es lo que asegura unos buenos ingresos de por vida y a salvo de contingencias de mercado o la futíl competencia, que es tan poco elegante.

Algunas de esas canonjías se han visto desposeidas por la fuerza de los cambios sociales: los estancos, ahora ya no hay papel de pagos al estado, las farmacias, las licencias se han multiplicado, los dentistas, ahora hay facultades para sacarlos a miles, y ya no hacen falta licencias para exportar o importar. ¡Que tiempos aquellos!

Pero quedan otras como la de los controladores, que no es moco de pavo.

Es enternecedor verlos quejándose de que les quieren hacer trabajar mas horas, ¡angelitos!, y reducir sus salarios a solo 300.000 eurazos, ¡pobrecillos!

E igualmente enternecedor cuando dicen que solo ellos están capacitados para formar a los nuevos controladores. ¡Que cara mas dura!

Bueno, el caso es que lo mismo dicen los diplomáticos, otros caraduras.

Y que callados están los notarios, una profesión que cualquiera puede ejercer en Estados Unidos, por ejemplo sin mas que registrarse, o los registradores de la propiedad.

Con los privilegios sucede lo mismo que con cualquier bien. El estado puede encarecerlo arbitrariamente a base de restringir su acceso mediante licencias y concesiones.

Es un sistema feudal intolerable e incompatible con la democracia verdadera.

Abrase el acceso de cualquiera, sin números predeterminados, que cumpla los requisitos a la profesión de controlador, y ya veremos lo fácil que es solucionar el problema.

Pero los sindicatos de señoritos controladores han conseguido el sueño dorado de todo sindicalista anarquista, es decir que los obreros existentes no tengan recambio.

Así el sindicato puede imponer sus condiciones al empresario. ¡El sueño de Bakunin!

Y la solución no puede ser mas sencilla: es la que siempre ha aplicado la patronal. Un buen número de obreros en paro, (o controladores), mantiene a los obreros activos calladitos y aplicados.

Tomen nota señores del gobierno.

5 comentarios:

El Abuelo dijo...

En general (¡muy en general!), de acuerdo con el sentido de la entrada. Pero hay un error de bulto: meter a los todos los opositores en el mismo saco que los privilegiados sociales (incluso se añade que aprobados los exámenes, ¡a vivir, que son dos días...!). La inmensa mayoría de los que han hecho el tremendo esfuerzo de aprobar una oposición (quizá con la excepción de los Ayuntamientos), no sólo no se lo tienen que agradecer a ninguna amistad, sino que son tan curritos como los que más: no pertenecen a Cuerpos A (una minoría en el conjunto de los funcionarios), curran mucho (para que los anteriores puedan refufiarse en sus despachos individuales) y ganan poco más de 1000 euros.

Alejandro Cordón dijo...

Sin haber escrito la entrada, comentar que por mucho examen complicado que hayan hecho (que no lo pongo en duda), para mí no es justo (y sí un privilegio) que existan puestos asegurados (pagados con mis impuestos!), donde el rendimiento y la productividad no son criterios aplicables...

El Abuelo dijo...

No son puestos asegurados y cada vez hay más criterios de rendimiento y productividad. El problema vuelve a ser los miembros de los Cuerpos A, que como se escaquean de casi todo escudados y excusados en su rango, no abren expedientes disciplinarios a los inferiores, que es la vía legalmente existente para que quien no rinda, deje de ser funcionario.

El Abuelo dijo...

Se me olvidaba. No se suele decir que la fijeza en el puesto de los funcionarios se debe a la necesaria imparcialidad de su ejercicio, que sería imposible si su continuidad dependiera de la voluntad de los dirigentes de las administraciones (cargos políticos), en función de sus intereses partidistas.

Alejandro Cordón dijo...

Entiendo que son puestos fijos para que no dependan del político de turno, pero no me parece un buen sistema.

No sé cuál será el problema, pero la fama de los funcionarios a pulso se la han ganado (obviamente, de todo hay en la viña del Señor, pero...)