jueves, 4 de marzo de 2010

La ruleta de la infortunia

Ayer me senté delante de mi ordenador y tecleé por primera vez la dirección: www.chatroulette.com. Sin saber muy bien qué me iba a encontrar, abrí sucesivas ventanas a mundos desconocidos, que pronto deshincharon mis expectativas, tornando la experiencia en algo decepcionante.

Para aquellos que no lo conozcáis, chatroulette es el nuevo servicio web, tan absurdo y simple como popular, en el que tú te pones delante de tu webcam y automáticamente conectas con otras webcams de manera aleatoria. Una vez conectado, puedes hablar o escribirte con el desconocido del otro lado, o saltar (o ser saltado) al siguiente.

Y si digo que la experiencia fue decepcionante es porque lo que podría haber sido un interesante foro de encuentro entre culturas, se ha convertido en sus pocos días de vida en un antro de perversión y morbo. Mi curiosidad inicial por ver qué me encontraba fue rápidamente disipándose al comprobar que en la gran mayoría de las conexiones fui rápidamente nexted (saltado), en algunas ocasiones sin siquiera llegar a ver quién estaba al otro lado, ya que tenían la cámara apagada. El resto de las ocasiones fueron hombres, me imagino que a la búsqueda de una mujer al otro lado (no podía faltar uno de ellos masturbándose). Solamente al final, una chica belga fue la única que se dignó a escribirme unas palabras a través del chat, pero de una profundidad similar a la de un charco en la acera.

Obviamente, visto lo visto, ni encuentro de culturas ni nada parecido. Quizá tuve mala suerte y en el poco tiempo que estuve no di con nadie interesante, quizá si pruebo más veces dé con algo que merezca la pena. Pero esto tiene pinta de que aquí cada día habrá más hombres en busca del morbo y la exhibición, alejando del lugar a cualquier persona que pueda tener otra intención. Una pena, porque como digo, creo que la idea podría haber tenido su gancho.

En fin, un par de cosas creo que quedan aquí demostradas: no son necesarias grandes infraestructuras ni inversiones para crear un servicio que tenga éxito, sólo hace falta tener la idea y llevarla a cabo. Eso sí, al final no importa para qué ofreces tu servicio, sino el uso que le dan tus usuarios, porque es el que va a permanecer. chatroulette ha sido rápidamente etiquetado y creo que eso supondrá su perdición nada más ver la luz. Aunque no todo habrá sido en balde, ya que la idea seguro que tiene buena acogida en la industria del porno en Internet.

4 comentarios:

Antonio Cordón dijo...

No hacen falta infraestructuras para hacer gilipolleces.

Para hacerse un escaner en casa y mandárselo a tu médico, si que hacen falta.

Javier Lecanda dijo...

Hace un par de semanas escuche de la página web, y por curiosidad entre... después de un par de escenas bastante desagradables, logre 'hablar' con un francés que no hablaba español, e igualmente yo no hablo francés...
Dure en la página 5 min que ya es mucho, y aunque al principio pueda tener un elemento de curiosidad, la decepción es tal que no sirve ni para perder el tiempo.
La única alternativa que se me ocurre es que pusieran secciones temáticas o al menos formas de señalar usuarios 'indecentes'... pero bueno, desde luego un sitio web muy cuestionable.

Alejandro Cordón dijo...

El problema es que si accedes por usuario, se pierde el elemento anonimato que es parte del sustento de la web... Y lo de crear secciones no te libra de que alguien entre para enseñarte algo que no quieres ver...

Yo el único uso que le veo es para quedar con los amigos y echarte unas risas con los elementos bizarros que te encuentres :-D

PaSCuaLiN dijo...

Curiosa la idea, una pena el uso que le da la gente.

Por cierto, es una aplicación hecha en Flex y se tarda exactamente 2 horas en hacer, ni siquiera han cambiado los estilos por defecto!

Bueno, pues eso, curioso