sábado, 3 de abril de 2010

Sobre el florecimiento del 3D en el cine

Aprovechando estos días de vacaciones me acerqué al cine a ver Furia de Titanes, última película nacida de la mente de algún productor que pensó que si esa historia dio dinero a principios de los años '80, igual podría hacerlo ahora. Los carteles publicitarios anuncian con entusiasmo que la película se puede disfrutar en 3D, seguido de unas palabras, en fuente más pequeña que dicen que bueno, que si me empeño también se puede ver en 2D.

El caso es que yo opté por las 2D porque he de admitir que mi ilusión inicial por el 3D se está desvaneciendo poco a poco. Yo entiendo el razonamiento de estos productores: "si la película se estrena en 3D, cuesta más dinero, pero también recauda más, ¡así que vamos con ello!". Pero no tengo muy claro si ellos se ponen en mis zapatos (o en mi butaca, en este caso), que al fin y al cabo soy el que paga.

Furia de Titanes se pensó y rodó para ser estrenada en 2D, como cualquier otra película de los últimos años. Pero en esto que llegó Avatar e iluminó el camino de las productoras en época de vacas flacas. Ahora lo que se lleva es estrenar en 3D, así que se insufla algo más de dinero en postproducción (entre $40.000 y $150.000, según el resultado deseado), se ruedan un par más de escenas con objetos o personajes que se acerquen al espectador, y ya recaudar.

¿Ya está? No, no está, porque las críticas a la película están siendo bastante severas. Y no sólo al guión o actuaciones, que también, sino que el apartado técnico destaca por sí solo. Y es que no es lo mismo rodar pensando en 3D, como fue el caso de Avatar, que rodar de la manera tradicional y luego realizar la conversión de manera "artificial". Empezando porque todo contenido se ve condicionado de manera inherente por su envoltorio y ambos deben estar alineados si se quiere un buen resultado. Los planos no son los mismos, la forma de filmar no es la misma, la historia no se cuenta igual.

Parece claro que el recurso del 3D no es como el color, que favorece a (casi) todas las películas, sino una característica que valdrá para determinadas situaciones. La industria del cine tendrá que aprender a ser crítica para saber cuándo tirar de este recurso y a sacar el mayor partido a una nueva forma de narrar sobre la pantalla. Este es el caso de Avatar, que sin ofrecer un 3D exento de crítica, sí que supuso un replanteamiento y cambio en la forma de contar la historia.

Teniendo esto en cuenta, salta a la vista otro aspecto a contemplar. Se trata del sinsentido artístico que supone estrenar en ambos formatos, 2D y 3D. Económicamente se cubre mayor espectro del público, sí, pero si hemos dicho que la película no se hace igual, o se opta por uno o por el otro, son exclusivos. Este sería el caso de ver Avatar en 2D o Furia de Titanes en 3D, no es cómo se supone que se deberían disfrutar.

Y lo que es peor para la industria, si siguen cobrando más por el cine 3D, a la vez que ofrecen una peor experiencia para el público, éste les dará la espalda y dedicará su atención a otros centros de ocio. Se la están jugando, porque el 3D es un arma de doble filo. Si la cuidan y desenfundan con cuidado, les puede dar grandes resultados. Ahora, como se apresuren y se den muchos casos como el de la película de los titanes, van a pasarlo mal.

3 comentarios:

Jose Ignacio Hita Barraza dijo...

A mí el 3D me parece un sacacuartos, ¿de verdad se ve en 3D? porque yo todo lo que he conseguido ver han sido pseudo montajes de tres al cuarto que simulan que un objeto está frente a tu cara más cerca pero que al final se ve como el culo.

Yo creo que más que por el montaje, es por la peli; si una peli es buena, tiene buen guión y no es una mierda más, puede plantearse en ambos formatos, ahora si una peli es una mierda, con el 3D lo único que van a conseguir es cabrear a la gente más por haberle estafado todavía más dinero.

Pero vamos, a ver si sacan algo de realidad virtual decente, que todo lo que hay es un timo!!

Antonio Cordón dijo...

La vida es en tres dimensiones.

También en color, y con sonido.

En la historia del cine la aparición del sonido causó un terremoto, y hubo quien dijo que con eso terminaba el arte.

Pasó también con la llegada del color. Todavía hay quien defiende que las buenas películas eran las de blanco y negro.

El 3D nos acerca a la realidad, pero está en sus comienzos, y naturalmente no es el final.

Tengamos un poco de paciencia, porque alcanzar la perfección en una tecnología cuesta.

Alejandro Cordón dijo...

Cuando aparecieron los primeros 4x4 (color), el mundo automovilístico cambió; e igualmente lo hizo cuando surgieron las marchas automáticas (sonido); pero en ambos casos el coche seguía siendo un coche. Por el contrario, si al coche se le añadiese la capacidad de volar, dejaría de ser un coche para convertirse en un avión (de hecho, pasaría de moverse en un plano a hacerlo en el espacio, igual que el cine en 3D).

El 3D sobre pantalla no creo que tenga futuro a largo plazo (décadas). Ahora, indudablemente, es un paso que nos acerca a ese horizonte aún por definir.

Pero eso no quiere decir que tengamos que creer que es mejor (y pagar más por ello) algo que claramente aún no lo es...