miércoles, 2 de marzo de 2011

La flexibilidad de la cadena

Hoy han sido varios los blogs que se ha hecho eco de la escritora Amanda Hocking, la autora independiente que más ha vendido en Amazon. Es decir, sin ayuda de ninguna editorial, autopublicándose a través de Kindle, está vendiendo unas 100.000 copias al mes entre los 9 libros que tiene escritos hasta la fecha.

Los precios van de los 99 centavos hasta los 3 dólares, quedándose ella con el 70% de lo ganado y Amazon con el 30% restante. No son malos números, que para sí quisieran muchos de otros autores del círculo tradicional.

Enseguida Internet se ha hecho eco de las bonanzas de la distribución digital y de la obsolescencia de las editoriales. Pero yo no creo que sea así. Tendemos a ver a estos intermediarios como cuellos de botella que se apropian de gran parte del valor generado por los contenidos, pero no vemos el valor que ellos mismos introducen en la cadena.

Hablamos principalmente de marketing (promoción tanto del libro como del autor) y "encauzamiento" del escritor (sin olvidarnos de la traducción), que si bien pueden erosionar la cara más artística de la obra, pueden ayudar a conferirle un carácter más comercial que ayuda a las ventas. Para ello deberán seguir siendo cuellos de botella que seleccionen lo que crean más conveniente, aunque previsiblemente perderán su función distribuidora y deberán transformar la forma de llevar a cabo otras tareas.

Lo realmente positivo de una noticia como esta no es confirmar que se puede vivir sin editorial, sino que ambos caminos son posibles. Un autor puede querer eliminar toda la cadena de valor hasta el cliente final, siendo el mismo el que realice la distribución; o puede preferir usar una plataforma como Kindle para llegar a los lectores; o puede introducir una editorial que le ayude a promocionarse en el extranjero. Libertad de elección, al gusto del creador.

La flexibilidad de la cadena de valor es lo que realmente saco yo de esta noticia.

3 comentarios:

Antonio Cordón dijo...

La cadena de valor se llama así por algo.

Las editoriales tienen la misión de seleccionar, editar, y promover, además de correr con el riesgo empresarial de la producción.

Las librerías son mas discutibles, pero pueden convertirse en puntos de información o de encuentro entre los gustos del lector en particular y la enorme oferta existente, ya sea en papel o en bits.

Internet está muy ben pero hace falta conocimiento para explorarla, y no todo el mundo lo tiene.

La_Hierbas dijo...

Muy buen post, primo!!

Alejandro Cordón dijo...

@Antonio Las librerías van a tener un tiempo difícil y deberán reformular su propuesta, pero yo creo que sí que tendrán sitio. Quizá como puntos de encuentro entre lectores, para la venta de ediciones físicas de ciertos tomos...

@Hierbas Gracias!