miércoles, 15 de septiembre de 2010

No creo que vaya a haber un futuro para la neutralidad de la red

La neutralidad de la Red está condenada.

Duele decirlo y suena duro, pero los últimos acontecimientos no hacen sino reforzar en mi cabeza la idea de que esto va camino de cambiar. Si el cambio es bueno o malo, y para quién, sólo lo dirá el tiempo. Pero a priori no parece que ese escenario futuro que se nos plantea sea mejor que la situación actual.

Hace poco desde Telefónica se dejaba caer que a lo mejor era momento de cambiar el modelo de negocio de Internet para empezar a cobrar más a los que más uso hagan de las infraestructuras. Causó mucho revuelo, pero las quejas amainaron. Tan sólo para sacar a la luz, pocos días después, un proyecto de acuerdo entre las operadoras para pagar a Telefónica por el acceso mayorista (es decir, por usar su red que, recordemos, fue en su mayoría desplegada con nuestros impuestos) en función del tráfico consumido por el usuario final, en vez de por velocidad, como se venía haciendo hasta ahora.

Tengo verdadera curiosidad por saber cómo habrá sido la negociación entre las operadoras españolas para llegar a este acuerdo. A no ser que Telefónica les vaya a rebajar mucho el precio base mayorista (aún no se saben los números finales, pero no es fácil, ya que la CMT trata de mantenerlo a un bajo nivel), se me escapa cómo pueden aceptar ser cobrados por tráfico generado, limitando sus posibilidades de ofrecer tarifas planas atractivas a sus clientes. Cierto es que se trata del acceso indirecto, que sólo es usado en poblaciones fuera de los núcleos urbanos, pero aún así se trata de un cambio que difícilmente no tendrá repercusión en las facturas de los clientes finales. ¿Empezarán las operadoras a rechazar clientes por ser potencialmente grandes consumidores de tráfico?

En el caso de que se empezase a cobrar por intensidad de tráfico, no son únicamente las personas de a pie las que salen perjudicadas, que lo peor que pueden ver es como su factura se eleva. La peor parte se la llevan empresas como Google o Amazon, proveedores intensivos de contenidos, cuyo modelo de negocio está basado en generar tráfico, que ahora serán facturados por sus megas de información emitidos. No es sólo que las operadoras se beneficiarían de unos mayores ingresos, sino que tendrían más fácil entrar en el negocio como proveedores de contenidos (uno de los grandes intereses de Telefónica). Al fin y al cabo, ¿a quién le vas a cobrar más barato el mega que a ti mismo?

Además, la propuesta también plantea la opción de ofertar tres niveles de calidad de servicio, entiéndase, prioridad del tráfico en la red: una para servicios avanzados, otro para empresas y un último, peor y más barato, para particulares. Adiós a la neutralidad de la Red.

Si bien esta propuesta aún tiene que ser aprobada por la CMT, la verdad es que tiene toda la pinta de que va a dar su visto bueno, cambiando Internet en España, posiblemente para siempre. Según una acertada comparación que he leído, se impone el modelo Tony Soprano, donde las empresas de Internet tendrán que pagar para que sus servicios lleguen más y mejor a más clientes; y los usuarios a su vez tendrán que pagar para acceder más rápido y con mejor calidad a Internet.

Se trata del dilema del prisionero, sobre todo para las empresas. Si nadie puede hacer afectar a la prioridad del tráfico, son recursos que se pueden dedicar a otro menesteres. Pero en el momento en que tu competencia se empieza a gastar el dinero para ofrecer un mejor servicio, no queda más remedio que poner dinero tú también para ponerte al mismo nivel. ¿Las ganadoras? Efectivamente, las operadoras.

Telefónica es una empresa y, como tal, su fin último es ganar dinero. En un mercado con régimen de libre de competencia como el que nos rodea, la compañía es (como su nombre indica) libre de poner los precios que quiera, ofrecer tarifas planas, cobrar por mega o por si ese día hace sol. Nosotros, como consumidores, seremos libres entonces también para elegir entre esa u otra operadora, buscando siempre la que más nos convenga. Por ello creo que el fin de las tarifas ilimitadas (que no planas) en las líneas fijas está próximo (como ha ocurrido recientemente en UK con O2), por mucho que nos contraríe a nosotros o a las empresas que tengan el acceso a la Red como pieza central de sus operaciones. De hecho, no pienso que este cambio vaya a suponer una alta subida en nuestras facturas, precisamente por la competencia existente. Más bien me parece un movimiento para penalizar a los usuarios muy intensivos (un pequeño porcentaje de gente que se pasa el día generando ingentes cantidades de tráfico), pero, sobre todo, para poder cobrar más a empresas como Google y hacerse con un trozo de su pastel, que es lo que llevan pretendiendo desde hace ya tiempo. No es una cuestión de si nos gusta o no, sino de cómo nos vamos a amoldar a este nuevo escenario.

Otra cosa distinta es la neutralidad de la red, que aboga por tratar de igual manera todos los bits. Una neutralidad que es necesaria para que Internet siga siendo esa poderosa herramienta de acceso a la información, donde todo el mundo tiene un mismo nivel de voz. Sin embargo, intenciones como el establecimiento de niveles de servicio echarían abajo este modelo, generando autopistas de diferentes velocidades para uso de quien se las pueda costear. Un nuevo escenario que favorece mucho a las operadoras y empresas con capital, pero con un alto coste para la sociedad en general. Sin embargo, vivimos en un mundo donde el capitalismo gobierna. Y si bien era hace siglos la Iglesia la que construía grandes edificaciones y cortaba el bacalao, ahora el mundo baila al son de los billetes de dólar, mientras se construyen imponentes rascacielos de cristal. Con esta premisa resulta fácil entender que al final se hará lo que las operadoras quieran. Chile ya ha regulado por ley la neutralidad de la red es su país y esa parece la única manera de evitar que las operadoras den el paso. Una pena, porque en Europa parece que lo van a dar.

Por cierto, no confundir la neutralidad de la red con la gestión de la misma, técnicas que aplican los operadores a la hora de ofrecer su servicio para garantizar un mínimo de calidad. Un ejemplo claro es aquella persona que tiene IPTV y a la vez navega por Internet, situación en la que el operador trata de garantizar un cierto caudal para que la televisión se vea con una imagen de calidad. No obstante, y como bien explica este recomendable artículo de la CMT, en estos casos se suele aplicar el principio de transparencia y las operadoras dejan bien claro cuáles son sus actuaciones en estos casos.

Mal futuro auguro yo a la neutralidad de la Red.

lunes, 13 de septiembre de 2010

La Internet de las cosas

Para empezar la semana dejo aquí un vídeo al que he llegado a través del blog de Enrique Dans, The Internet of Things, en el que se habla, precisamente, de la enorme red que relaciona las cosas que nos rodean.


Porque sí que es cierto que cuando pensamos en Internet, inmediatamente nos viene a la cabeza la imagen de una persona frente a un ordenador o con un móvil en la mano. Pero hay muchos más objetos conectados que personas, haciendo de la Red un mundo mucho más grande y amplio de lo que cabría esperar a primera vista.

Especial relevancia creo que merece la mención que el vídeo hace a la pirámide DIKW, una de las pocas que se me quedaron a fuego grabadas de la carrera. Y es que muchas veces confundimos datos con información, o información con conocimiento, cuando el espacio que separa unos de otros es clave en la comunicación y gestión del conocimiento.

La Internet de las cosas está apenas despegando y seguramente veremos muchas de sus aplicaciones en el día a día de los próximos años. De hecho, esta es precisamente una de las líneas de negocio que mayor crecimiento están experimentando actualmente, la conectividad M2M, Machine to Machine.

domingo, 12 de septiembre de 2010

Lecturas domingueras

Cuando desesperaba de encontrar algo inteligible en la prensa del domingo, me topo con una entrevista con Santiago Niño Becerra, convertido en "prophet of doom" de nuestro pobre e iletrado país, gracias a un libro que ya hemos glosado aquí, y múltiples entrevistas que le hacen, creo que por su pinta de sabio loco, que hace que sus entrevistadores puedan burlarse veladamente de lo que dice y quedarse así tan tranquilos, a pesar de la razón que tiene el profesor Niño.

Hoy nos recuerda en el dominical de El País, que nuestro país, valga la redundancia, tiene un problema de estructura de PIB y consecuente (baja) productividad, que no se va a resolver en la vida y que aquí sobran millones de personas, porque en un futuro previsible esas personas no van a encontrar trabajo.

Dice, con razón, que en países como Alemania con la crisis sobran horas de trabajo, con lo que el modelo laboral que permite ajustar horarios en lugar de despedir es válido, pero que en España no va a servir ya que efectivamente la Mecedes puede reducir el número de coches, pero las obras se hacen o no se hacen, y en nuestro país pasamos de estar haciendo 800.000 pisos a hacer 20.000, y de tener un millón de tiendas a tener la mitad.

Lo nuestro es binario. O mucho o nada. No se puede regular.

Creo que ya lo he comentado pero en dos ocasiones me he tenido que ver con movimientos para jalear la idea de que en España hacen falta mas ingenieros (de teleco e informática). La última hace tres años justo antes de la crisis. (La otra fue justo antes de la crisis del 2000).

Las dos veces dije a quien me escuchó que esa era una idea equivocada radicalmente.

Una cosa es que la universidad tenga interés en ampliar sus actividades y otra es que el país necesite 100.000 ingenieros al año. No es verdad.

España no tiene apenas industrias TIC de tamaño relevante.

Las multinacionales del sector que había, se van quedando en meras operaciones comerciales.

Las empresas que mas contratan son sub-contratistas que necesitan programadores, es decir gente de formación media.

En España hacen falta camareros, albañiles, dependientes y burocratas.

Y no hacen falta tantos como ya hay.

Resultado: un paro del 20%, y entre los jóvenes del 60%.

Los promotores de la iniciativa del millón de ingenieros me miraban como a un loco cuando les decía que ni un millón ni la cuarta parte.

Justo como ahora el entrevistador mira a Santiago Niño.

Aquí lo que gusta es que se diga que somos los mejores y que España va bien.

Aunque en el fondo todos sepamos que tanto los políticos como los comentaristas deportivos son unos falsarios irreductibles.

viernes, 10 de septiembre de 2010

Sobre Tuenti OMV y operadoras

2 nuevos artículos publicados en analítico.es, uno mío sobre la posibilidad de que Telefónica saque una OMV bajo la marca Tuenti, y otro de Antonio, sobre la polémica que enreda a operadoras, infraestructuras y modelos de negocio. Que los disfrutéis durante el finde :-)

jueves, 9 de septiembre de 2010

Nómadas y telecomunicaciones

El Parlamento Europeo, ese circo de políticos pre-jubilados y representantes de minorías anti-sistema, ha reprendido al gobierno francés por su política de expulsión de gitanos rumanos y búlgaros y le ha conminado a cesar en sus medidas "racistas".

El gobierno francés ha respondido que tales medidas son un ejercicio de su soberanía y que continuará con ellas.

La locutora del telediario, ni que decir tiene estaba muy de acuerdo con los parlamentarios europeos, (uno de los cuales vestía de rosa, sombrero de copa incluido, pidiendo la disolución de la UE).

Minutos mas tarde la misma locutora nos informaba de los robos de cable telefónico y eléctrico que se están perpetrando en toda España desde hace meses, y que son una plaga a la que las actuales (y memas) leyes españolas no son capaces de poner coto.

Un juez en Cataluña, donde el número de robos supera los trescientos este verano, ha ideado una treta legal que permite encarcelar a los ladrones, y que consiste en cambiar el delito de robo de cable por el de dejar sin teléfono a la gente.

Como se está alterando un servicio público, los robacables pueden ser condenados a dos años de prisión.

La amable locutora "olvida" informarnos que dichos ladrones son precisamente gitanos rumanos y búlgaros, a quienes el gobierno francés aplica medidas "racistas".

Aparecen alcaldes, uno de ellos el de Guadarrama, mi segunda residencia, que piden mano dura contra los autores de los latrocinios y los pobres ni se atreven a mencionar la étnia de los saqueadores. A eso hemos llegado.

Igual pueden decir los agricultores de media España que ven sus cosechas saqueadas, o los que tenemos que cerrar los coches a cal y canto en los cruces de todo Madrid.

Pero aquí seguimos confundiendo racismo con derecho a vivir en paz, y somos especialmente idiotas en lo que se refiere a los que los buenistas llaman "nómadas".

Menos mal que no han encontrado esos nómadas la forma de monetizar las antenas de telefonía móvil porque como la encuentren olvidémonos del "nomad computing".

Y encima según una encuesta, mas del 30% de los españoles se declara antisemita.

Estoy seguro que son los mismos que defienden la bondad de los gitanos rumanos.

¡Que paren este autobus que me apeo!

lunes, 6 de septiembre de 2010

Isaac Asimov sobre el aprendizaje voluntario

Asimov es uno de los últimos grandes genios que ha dado la humanidad. Con más de 500 libros escritos, que tocan temáticas tan distintas como religión, ciencia ficción, historia o divulgación científica (bueno, quizá no tan distintas ;-), fue capaz de plasmar un pasado e imaginar un futuro con gran lujo de detalles. Nos dejó registradas muchas ideas, algunas de ellas relacionadas con el aprendizaje voluntario, como se puede apreciar en el siguiente vídeo:


Es fácil pensar en los ordenadores personales y la Wikipedia como esos sistemas y bibliotecas que imaginaba Asimov hace ya 3 décadas. Interfaces a las que uno puede hacer cualquier pregunta y aprender sobre ese tema, referenciando a otros artículos relacionados, de forma que se puede ir encadenando respuesta tras respuesta.

Es bien cierto que el modelo de educación actual quizá no sea el mejor, donde un profesor, no siempre con la dosis de motivación o conocimiento adecuados, instruye a varios alumnos. Sinceramente creo que sería mejor dotar a los niños de ordenadores con aplicaciones de aprendizaje y acceso a fuentes de conocimiento infinitas y mostradas de forma atractiva. De esa manera se lograría la relación uno a uno que comenta Asimov en el vídeo, de forma que el caso de cada alumno se trataría de manera particular, explotando todo su potencial.

Pero no perdamos de vista el rol del profesor, que veo fundamental incluso en un sistema como ese. Lo que cambiaría es su responsabilidad, pasando de ser un instructor a un motivador y consejero, alguien que sea capaz de alentar al alumno a aprender y conocer, de resolver sus dudas y enseñar a sacar partido a la máquina.

La máquina será la base educación de las futuras generaciones, el alumno será el centro del proceso, pero el profesor deberá seguir estando ahí como pieza clave en esa relación.

viernes, 3 de septiembre de 2010

La evolución del negocio de los videojuegos

Esta mañana he estado leyendo un post muy interesante en el que un empresario de una compañía dedicada a los videojuegos en España nos relataba una curiosa coincidencia que le había sucedido. La moraleja final de la historia era que desarrollar un juego por 200k€ para la Nintento DS y venderlo a 30€ no salía rentable, principalmente por la piratería.

Y la verdad es que estoy de acuerdo, al menos en la falta de rentabilidad. La piratería tiene que ver, no cabe duda, pero no sé si pintarla como causa final o inicial. Me inclino a pensar que se trata más bien de una evolución del negocio de la venta de videojuegos, con todo lo que ello acarrea. Me explico.

Cuando yo empecé con los videojuegos, comprarse uno era un salto de fe. Ibas a la tienda y escogías una caja pintona, que quizá con suerte te habían recomendado tus amigos o de la que habías leído en la Hobby Consolas. Luego el juego podía resultar bueno o una experiencia infernal, pero el desembolso estaba hecho. El precio que tenían los juegos era un reflejo de tal modelo, donde la tienda, elemento clave en la comercialización, se queda el 50% y el resto se va repartiendo partes cada vez más pequeñas según se sube en la cadena de valor.

Este modelo aún persiste hoy en día a pesar de que muchas cosas han cambiado. Para empezar, los consumidores son más ilustrados. Internet ha facilitado mucho la tarea de liberalizar las opiniones y el espectro de edad de los jugadores se ha ensanchado enormemente. Esto provoca que el cliente elija más y nos encontremos con unos pocos juegos que copan los éxitos de ventas mientras que dejan a los demás tratando de subsistir con los restos. Y que los clientes sean conscientes de las diferencias de precios en este tipo de productos que existe entre España y otros países, lo que hace que la industria en España no vaya tan bien como quizá debería.

Por otro lado, tenemos el caso de la piratería, una realidad dolorosa para este sector. Si bien no voy a entrar en juicios morales sobre si la descarga de videojuegos es lícita o no, sí que podemos tomar como cierto que a nadie le gusta gastarse el dinero sin probar el producto antes o sabiendo que va a jugar poco. El cliente no se va a gastar 30€ o 60€ en un juego para luego echarse dos partidas a causa de la ingente cantidad de posibilidades de distracción (y obligaciones) a nuestro alcance. Bajo esta circunstancia, parece claro que una descarga no supone el dejar de pagar una cantidad de dinero que de ninguna manera se iba a desembolsar nunca.

Gracias a la proliferación de la banda ancha, la distribución de aplicaciones y videojuegos sobre la Red empieza a ser una realidad. Una vez más, parece que Apple marcó el camino con su App Store, aunque ni mucho menos fueron los primeros. Este sistema tiene una ventaja fundamental y es que elimina la necesidad de una tienda y, por consiguiente, "recupera" ese 50% del precio que paga el cliente final. El punto está en que Apple no depende de esas mismas tiendas para vender sus productos (para eso tiene sus Stores) y sin embargo otras compañías como Sony y Nintendo sí que las necesitan para vender las consolas. Una circunstancia que no debería evitar que el mercado siguiese este camino de distribución digital. Con las bases sentadas hasta ahora, el desarrollador está recibiendo alrededor de un 70% del precio final, unas condiciones mucho más ventajosas que las del modelo tradicional. Según vayan creciendo las nuevas plataformas tipo iPod, más desarrolladores se volcarán en ellas, obligando a reaccionar a las Sony y Nintendo para ofrecer condiciones similares.

De hecho, la distribución en Internet tiene muchas ventajas para estas compañías. Encontrarse en el punto de contacto con el cliente final te abre muchas posibilidades que pueden suponer nuevas fuentes de ingresos. Por ejemplo, el alquiler de videojuegos durante un tiempo limitado (negocio que hasta ahora vienen haciendo las tiendas), venta/alquiler de otro tipo de contenidos (música y vídeo) o el ofrecimiento de servicios de valor añadido.

Con todo esto quiero decir varias cosas. Lo primero es que la piratería no va a desaparecer nunca y ha de ser considerada como un punto oscuro dentro de un mercado muy interesante. Recurriendo a la distribución por Internet se puede conseguir un reparto más justo para el desarrollador, alineado con las expectativas del proveedor de la plataforma y, sobre todo, más apetecible para el consumidor (obviamente, alguien tiene que perder y en este caso son las tiendas que habrán de adaptarse a esta nueva situación). Los desarrolladores deben ir bajándose de la ola que va llegando a la orilla para subirse a la que va poco a poco creciendo. Desarrollar juegos para vender por 30€ o 60€, a no ser que se trate de pelotazos (y de esos hay MUY pocos), es un negocio en vías de extinción que los empresarios deberían ir abandonando rápidamente.

Una agenda digital para España

Llevamos ya un año y medio, (en la asociación de empresas de las TIC AETIC), utilizando un discurso que lleva por título, "la solución es digital", y este año en el encuentro de Santander le hemos dado un pequeño empujón hacia adelante, con el concepto de la agenda digital española.

¿Que queremos decir?

Que España como sociedad debería disponer de un plan para alcanzar una situación de normalidad entre los países que aspiran a ser sociedades modernas.

Y eso implica unas ciertas infraestructuras, (de las digitales no de las de cemento), unas ciertas universidades, unas ciertas empresas, y unos ciertos servicios.

Como nuestro patrimonio en varias de estas categorías es bastante limitado, hay que lanzar estímulos positivos para que los pobladores de estos páramos se dirijan hacia el buen camino, y no a otros andurriales.

Por ejemplo:

Si un joven, observa que trabajando en el ladrillo gana mucho mas que estudiando ingeniería, se irá al ladrillo.

Si un empresario deduce que va a sacar mas de las administraciones tapando con cemento la costa, que arriesgándose con la tecnología, se irá al cemento.

Si un ministro de Justicia reflexiona que le irá mejor políticamente apoyando a las asociaciones feministas que informatizando de una p... vez su departamento, se irá tan feliz de manifestación con aquellas.

Uno obtiene lo que incentiva, y en España lo que se incentiva es ser albañil, construir urbanizaciones y alagar a las ONGs.

Lo malo es que el país se empobrece y el futuro se ennegrece.

Uno pensaría que a las empresas del sector tendría que importarles que nos desarrollásemos colectivamente, pero por lo visto y escuchado este año, lo único que importa es la cuenta de resultados a corto.

Invertir, lo que se dice invertir, no está en la agenda de nadie.

Dice la Comisión Europea en una recientísima comunicación, que para 2020 todos los europeos deberían tener acceso a internet a una velocidad de 30 megas por segundo, y un 50% suscripciones superiores a los 100 megas.

2020 está muy lejos, pero por lo escuchado en Santander, nosotros vamos a tener que esperar sentados.

Eso si, pagando mucho mas.

jueves, 2 de septiembre de 2010

Rápidos pensamientos acerca de las novedades de Apple

Ayer Apple presentó novedades en otro de esos eventos con los que hacen tanto ruido unas 3 veces al año. Aquí traigo mis rápidas impresiones respecto a las novedades:

Nuevo iPod Shuffle: el iPod más pequeño vuelve a la rueda que tan famosa ha hecho Apple. Aún más pequeño, mayor autonomía y más barato. Me pregunto hasta donde podrá continuar esta progresión.

Nuevo iPod Nano: el avance que más me gusta. El iPod Nano es desde hace tiempo el reproductor MP3 por excelencia y en esta generación lo han vuelto a mejorar. Se han dejado de cámaras de fotos como la que traía el anterior modelo y se han enfocado en hacer un buen producto para escuchar música. La pantalla multitáctil y su reducción, una vez más, en tamaño y peso hacen que me encante y confieso que me va a costar contenerme.

Nuevo iPod Touch: después del lanzamiento del iPhone 4 se veía venir. El iPhone pero sin phone.

iTunes 10: aunque muchos esperábamos el servicio musical en streaming de Apple, no nos hemos ido con las manos vacías. Con el nuevo lavado de cara a su aplicación central, Jobs ha incluido Ping para subirse al carro de las redes sociales. Con esta funcionalidad será posible compartir lo que estás escuchando con tus amigos, así como las playlists creadas, seguir a artistas, recibir información sobre eventos musicales... Vamos, en la línea de lo que venía ofreciendo Spotify, que ahora se van a encontrar con un duro rival. Para crear una red social son necesarios 3 elementos: una temática central que Apple ha encontrado en la música; la gente, en este caso los miles de usuarios de productos de la marca; y, por último, la tecnología, que Apple acaba de presentar. Preveo un éxito.

Apple TV: me gusta, pero, viviendo en España, ni me lo planteo. De todas formas, $1 por alquilar un capítulo no me parece TAN barato como la gente dice. Eso son $24 por temporada y si un día no puedes ver un capítulo tendrás que volver a comprarlo. Es un avance en cuanto a precios, pero no me termina de convencer.

Novedades iOS: ya opinaré de ellas cuando las prueba ;-)


Edito: según leo, Ping no va a ser tan exitoso como yo preveía. El problema es que, aún teniendo la temática y la base de usuarios, falla la tecnología. No solamente Ping no es una red social plana, lo cual es un craso error hoy en día, sino que además es contraintuitiva y enfocada en la venta, no en crear valor al usuario. Me corrijo: preveo un muerto viviente que va a ser complicado resucitar.

martes, 31 de agosto de 2010

Telefónica la lió ayer

En esta vida hay pocas cosas inmutables, pero una de ellas sin duda alguna es la tendencia demonizar cualquier cosa que salga de determinadas empresas que, por unos motivos u otros, tienen la etiqueta de "malvadas".

En el XXIV Encuentro de las Telecomunicaciones (que, por cierto, se puede seguir en directo en este link) que comenzó ayer por la mañana, habló Julio Linares y puso sobre la mesa una sentencia que rápidamente ha ocupado titulares: la situación actual no es sostenible y habría que cobrar más a aquellos clientes que más consuman en la Red. Apocalipsis. Abucheos. Horror... ¿O tal vez no?

Bien es conocida la regla del pareto y su fiel representación en la banda ancha fija, donde el 20% de los usuarios generan el 80% del tráfico. Pues resulta que en banda ancha móvil estamos hablando de un 5% responsable del 75% de los bits que circulan por las líneas. Esto es una realidad palpable y pienso que no nos es difícil de creer a poco que echemos un vistazo a nuestro alrededor y nos fijemos en nuestros amigos y familiares, vecinos y compañeros de trabajo.

Otro golpe de realidad llega cuando nos enteramos de que uno de las grandes preocupaciones actuales de las operadoras en todo el mundo es la sobresaturación de las líneas, sobretodo las redes móviles 3G. Envueltas en una carrera por intentar ofrecer una mayor velocidad, ofertando smartphones (auténticos devoradores de datos), y reticentes a realizar grandes inversiones que mellen sus cuentas de resultados, las operadoras ven cómo su red se va llenando y corre peligro el nivel de servicio prometido al cliente.

Tanto Telefónica como otras tantas operadoras quieren mitigar este fenómeno y para ello no es la primera vez que surge la idea de evitar que el usuario medio subsidie al intensivo. Si se consigue que este último pague más, no sólo se reduciría el tráfico en la red, sino que supondría un nuevo impulso a los ingresos.

A mí este modelo no me parece tan malo. Es más, me parece necesario e inevitable, tanto para el negocio fijo como para el móvil, sobre todo este último. De hecho, no creo que se trate más que de una cuestión de "educación del consumidor", porque las tarifas escalonadas por tráfico son comunes en los móviles, pero no estamos acostumbrados a ellas en la línea de casa.

Insisto, hablo de tarifas planas escalonadas. No creo que esto suponga el fin de las tarifas planas en general, para empezar a cobrar otra vez por KB. Los datos, igual que pasó con la voz fija, van sufriendo poco a poco un imparable proceso de comoditización. Las tarifas planas son tan sólo un reflejo de lo que el consumidor demanda y me parecen un destino irremediable para la industria. La gente no quiere estar pendiente de cada llamada o cada conexión que realiza a través de una aplicación. Quiere que eso sea trasparente, quiere saber lo que va a pagar a fin de mes. Y es más, una vez pisado el terreno plano, volver al cobro por minuto o bit supondría tal sangría de clientes que no lo veo viable para ninguna operadora.

El problema podría venir en un presumible aumento de los precios, que sería difícilmente tolerable en un contexto en el que España lidera las tablas de accesos más caros. No se puede permitir que sólo se suba el precio a los que más consumen y no se baje al usuario medio. En todo caso, creo que esta acción sería un arma de doble filo para la operadora, ya que la actual feroz competencia aprovecharía inmediatamente para ofrecer mejores precios (para usuarios medios o intensivos) e incluso tarifas all-you-can-eat que le harían mucho daño.

No podemos olvidar que Telefónica es un negocio y de ellos depende si se quieren enfocar en generar mayores beneficios antes que en invertir en sus infraestructuras que le ayuden a asegurarse el negocio en el medio plazo. Siendo el acceso a Internet tan importante como es para el desarrollo de la sociedad, hacia donde tenemos que volver nuestras miradas es a un Gobierno inoperante, que no está siendo capaz de sentar las bases para una España digital. Si la red no es un negocio rentable pero inmensamente necesario, es responsabilidad del Estado asegurar la infraestructura, ya sea a través de una legislación favorable o una empresa pública. Ahora bien, no olvidemos, ¿quién se beneficia directamente de que yo acceda a Internet a través de mi smartphone? ¿O de que comparta archivos por Internet? Efectivamente, las mismas operadoras que se quejan de que use intensivamente mi smartphone y de que comparta muchos ficheros. Curiosa dualidad. ¿Internet, sí, pero hasta dónde ellas quieran?