jueves, 6 de marzo de 2008

Y más

Nunca había oído hablar del grupo Nine Inch Nails (¿uñas de nueve pulgadas?), pero esta ha sido la primera vez. Han ganado mi atención, aunque sólo sea para saber que existen, visitar su web, preguntar por ahí quiénes son y protagonizar un modesto post. Pensándolo bien, en medio de la vorágine de información que rodea a cada individuo, no es poca cosa.

Siguiendo al estela de grupos como Radiohead e InRainbows, este grupo de nombre tan entrañable ha lanzado su nuevo disco, Ghosts I-IV (realmente son 4 discos), sacando provecho de las oportunidades que Internet ofrece.

La mecánica que han utilizado es un poco la de siempre:


  • Una versión de 9 canciones y un PDF acompañante, totalmente gratuita. Entiendo que estas canciones son los temas principales que nos tienen que ofrecer. Para la gente que no conoce al grupo, o que algo sabe de ellos pero no mostraría interés en cambiar su dinero por su música.


  • Una versión de 36 canciones, en 4 discos, y el PDF, por 5 dólares. Aquí veo a los consumidores a los que sí les gusta el grupo y su música, que están dispuestos a pagar por todas las canciones un precio mínimo.


  • La versión física del producto, en 2 CD's, por 10 dólares. La gente no quiere andar con molestias de grabaciones y discos vírgenes por tan sólo 5 dólares más.


  • Edición Deluxe, con los CD's, 1 DVD y 1 Blue-Ray, con un montón de cosas que sólo los fans son capaces de apreciar. 75 dólares, por un producto que merece la pena poseer, tener en la estantería a la vista y apreciar.


  • Ultra-Deluxe Edición Limitada. 300 dólares, y no se sabe lo que contiene. Ya está agotado. Sobran los comentarios.



Este es tan sólo un ejemplo más de que la música está más viva que nunca y que hay muchas formas de explotarla como modelo de negocio.

Lo que interesa al consumidor es el contenido, las notas, letras y sonidos, no el formato. Éste no es más que un servicio de valor añadido por el que se puede cobrar, si dicho valor es suficiente para el consumidor. Los habrá que quieran la música en su iPod, o los que sólo quieran conocer qué tipo de música toca gente con las uás tan largas, o los que son auténticos fans, dispuestos a pagar $300 por algo que no se sabe lo que es, pero que promete.

Distorsionar el mercado de la música a base de cánones y protecciones no es más que eso, una distorsión. Algo que impide salir a la superficie a los que lo merecen, a costa de mantener a flote a unos cuantos pesos muertos.

Afortunadamente, estamos viviendo el comienzo del cambio, cuando las cosas dejarán de ser como hasta ahora. El negocio está ahí fuera, sólo que en distinto formato.

3 comentarios:

Jose Ignacio Hita Barraza dijo...

Está genial la idea, dar a cada uno lo que quiere al precio que quiere, así no te dejas ningún sector sin cubrir. El problema está en que a este grupo no hay quien le escuche!! Jajajajaja, menudo coñazo!

Alejandro Cordón dijo...

¡Ya te digo! Vaya coñazo de grupo, pero al menos han conseguido que les de una oportunidad y que sepa de su existencia.

Antonio Cordón dijo...

Yo no he escuchado a este grupo, pero ese es el camino. Se vé que no todos los marketeros son unos cretinos.