domingo, 17 de enero de 2010

Haiti en el mundo global

LLevamos varios días hablando de Haiti y de la catástrofe, entre natural y producida por cuestiones más humanas, y me parece que nunca está de más reflexionar sobre que está sucediendo en el mundo de la globalidad ante esa realidad.

En primer lugar el comportamiento de los medios, cada vez mas cercanos a su rol de carroñeros, que ellos, con hipocresia fabulosa, transforman en ayuda humanitaria para "que seamos conscientes de la catástrofe".

En segundo lugar los equipos de "voluntarios", del que no hay país, región o ciudad que no disponga, y que se catapultan sobre cualquier desastre en una especie de turismo "heróico", que sigue al ya conocido como turismo "solidario".

En este sentido doy la enhorabuena a los bomberos de Castilla-Leon, pues ellos han conseguido la foto del desastre, con este muchacho de Valladolid que ha salvado al pequeño. ¡Hasta en el Financial Times es portada! (Aunque en FT se cuidan de decir que se trata de un bombero español. Bueno seguro que nosotros lo aireamos).

En tercer lugar, la riada de dinero. Dicen que solo en USA se alcanzarán los 2.000 millones de dólares de donaciones privadas. ¿Donde acabará?

En cuarto lugar el desfile de personalidades visitando las ruinas con cara compungida, o haciendo como que escuchan las explicaciones de sus cicerones.

Después están los analistas y tertulianos, todos ellos dando explicaciones y diciendo como habría que hacer las cosas en el futuro. Siempre naturalmente hablan de reconstruir el país.

Y finalmente las ONG haciendo publicidad de si mismas y solicitando dinerito para sus cosas.

En fin esto ya se ha convertido en un patrón que se sigue sistematicamente, da igual que sea el Kurdistan, que el tsunami, que Cachemira, que Filipinas.

Imagenes desoladoras, mala conciencia, donativos, y hasta la próxima.

Haiti es un país inviable, sin gobierno desde que algun bienpensado decidió que los jefes tribales que había hace veinte años tenían que dar paso a la democracia.

El problema es que Haiti es base de todas las mafias y tiene una de las poblaciones mas sumidas en la ignorancia del mundo, con una tasa de criminalidad que en occidente nos asustaría.

Han muerto cincuenta mil personas en el terremoto pero es que allí ni se sabe las que mueren violentamente cada semana.

El país de al lado que es la República Dominicana, que es también paupérrimo, parece un paraiso al lado de ellos.

Es el país que mas ayuda humanitaria ha recibido en los últimos veinte años, y su situación no solo no ha mejorado sino que como reconocen quienes lo conocen ha empeorado desde el fin de la dictadura de Papá Doc y los tomtom macoutes.

A mi se me ponen los pelos de punta viendo no ya las imágenes del terremoto sino las de esas ciudades hiperpobladas en las que cualquier incidencia se convierte en una carniceria.

No me aterra solo la imagen del suceso puntual, sino la del la catástrofe diaria y cotidiana.

Dentro de unos días los "heróicos" equipos de rescate y los "abnegados políticos" se habrán marchado y allí volverán las mafias a imponer su ley. Los productos donados aparecerán en los mercados, y el dinero volará a Miami.

Y allí seguirán naciendo cientos de miles de niños que seguirán cebando la siguiente explosión.

El reverendo Robertson, con quien no simpatizo naturalmente, ha dicho que los haitianos se lo merecen por sus pactos con el demonio, y en Haiti corre la historia de que efectivamente llegaron a un pacto con Satán para librarse de los franceses.

Yo francamente creo que mientras no se ponga control mundial a la natalidad veremos desastres cada vez mayores.

Y me parece que la acción de la caridad y de las ONG van en sentido exactamente al contrario.

5 comentarios:

Irene C dijo...

¿No crees que a mayor educación, en general, menores tasas de natalidad? Una vez oí a un cooperante que cada año que se prorroga la educación de una niña es un año que se retrasa su maternidad. Creo que tiene bastante sentido. Algunas ONGs se dedican precisamente a eso, a dar acceso a los niños a la educación.

Piensas que la acción de la caridad y de las ONGs va en sentido contrario al control de la natalidad. Pues yo creo que precisamente muchas de ellas inciden en el control de la natalidad (obviemos a la iglesia católica y otras organizaciones de su cuerda, claro). El acudir a ayudar ante este tipo de desastres no es la solución, efectivamente, pero no creo que debamos cruzarnos de brazos ante las mismas y dejar que la propia naturaleza regule el aumento de población que no somos capaces de limitar de otra manera. Por otro lado, mientras que en sociedades donde el futuro sustento de los padres depende de los hijos siga habiendo una mortalidad infantil tan alta, seguirán teniendo un montón de hijos, con la esperanza de que sobrevivan los suficientes.

Y, por cierto, no creo que los bomberos españoles vayan a Haití o a cualquier otro sitio para salir en el F.T. Es su trabajo, y se desplazan a hacerlo de forma desinteresada allí donde hace falta. No creo que esté mal que se sientan satisfechos por salvar alguna vida. Muchos políticos que se reunen para solucionar los grandes problemas del mundo tienen muchos menos reparos en salir en las primeras páginas de los periódicos muy sonrientes después de haber conseguido.......... ¿nada?

La_Hierbas dijo...

Estoy de acuerdo contigo Irene. Al igual que hay nombres de politicos, empresas y ongs a los que les encanta airear su nombre, hay personas por debajo que llevan
días sin dormir por ayudar a los demas. Y aunque no os lo creais
alguna parte, aunque sea pequeña en algunos casos, de ese dinero, sí que llega, porque yo al menos lo he visto este verano con mis propios ojos en El Salvador, y yo creo en eso. No creo en nombres, ni en periodismo carroñero. Creo en el valor de la
solidaridad, que lo mantenemos las personas que sí hacemos algo
porque esto mejore. Yo he donado dinero y no me siento una estúpida por hacerlo. Con que una décima parte de lo donado llegue me basta.Están tan mal las cosas que prefiero eso. Y las ongs me posibilitan la forma de hacer que mi ayuda llegue. Me da igual que haya muchas corruptas, que el mundo se vaya al desastre y que parezca que no hay nada que hacer. Mientras algunos sigamos creyendo en valores...algo sí que se hará, aunque sea pequeño, aunque no baste y aunque no mejore mucho las cosas. Prefiero pensar así.

Antonio Cordón dijo...

Desde luego tenéis razón en que hay que seguir ayudando en crisis y en general al tercer mundo.

Pero yo lo que creo es que esa ayuda tiene que estar condicionada.

Entre otras cosas a una reducción de la natalidad.

Haití ha duplicado su población en los últimos veinte años, precisamente los de la masiva ayuda internacional.

Y ese incremento suicida de población ha provocado el colapso ecológico del país, reducido hoy a un erial, con todos sus bosques y humedales desaparecidos.

La educación es un remedio demasiado lento sobre todo teniendo en cuenta que la cultura es mucho mas fuerte que lo recientemente aprendido.

Me parece que es necesaria una reflexión sobre si la acción de las ONG contribuye o no a solucionar problemas y no a crear otros mas graves.

Intervenir solo en una parte del problema suele producir efectos mas o menos catastróficos en el resto.

El ejemplo de Haiti es muy claro.

La_Hierbas dijo...

Aquí me vais a disculpar la ignorancia, ya que no comprendo bien la relación entre ONGs e incremento de la natalidad. ¿Podrías explicármelo? ¿te refieres a que la ayuda que realizan no es efectiva porque (en eso estoy de acuerdo), la cultura es mucho más fuerte que la educación que puede venir de fuera?

En cuanto a sus efectos catastróficos, yo creo que no se puede generalizar. Hay ongs que no ayudan demasiado. Hay otras que sí lo hacen. Por eso creo que no podemos ni debemos hablar de efectos catastróficos en líneas generales porque hay muchas que sí pueden notarse sus efectos positivos.

Alejandro Cordón dijo...

Varias ideas al respecto a los comentarios...

Tengo claro desde hace tiempo que es necesario controlar la natalidad mundial. No se trata de "matar pobres", como agumentan algunos, sino de regular la natalidad en aquellos países que marcan índices desmesurados, que coinciden con los menos desarrollados.

No es que la naturaleza regule el aumento de la población. Es que la humanidad no es sostenible con tanta gente, y cualquier actividad de la naturaleza causa estragos en sociedades que no están preparadas. Un terremoto como ese no hubiese causado cientos de miles de víctimas en un país desarrollado, y no es que la naturaleza tenga "algo en contra de los pobres".

Totalmente de acuerdo en que los bomberos que acuden a Haití o cualquier otro lugar no van para salir en la foto, sino que tienen otros intereses mucho más nobles y loables. Pero los periodistas sí que les buscan para que estén en la foto... Normal que lo primero que han hecho los estadounidenses al llegar allí haya sido echar a los numerosos periodistas que inundan el aeropuerto...

Sobre si la ayuda llega o no... http://www.mimesacojea.com/2010/01/fran-sevilla-en-haiti-para-rne.html

Es un gran dilema. Por un lado estoy de acuerdo en que no se puede ofrecer ayuda indiscriminada, que no fomente la gestión eficiente de un país. Pero por el otro, no se puede cerrar los ojos a la desgracia. Efectivamente, la educación es la mejor forma de ayuda, pero muy lenta, tarda en enrraizar, y actúa a nivel individual, no estoy muy seguro de que alguna vez produzca una cambio a nivel colectivo. Ojo, no estoy en contra de construir colegios en Burundi. Lo que digo es que el problema, y la solución, van más allá de eso.

La ayuda humanitaria, tal y como está planteada en su mayor parte hoy en día, ayuda al individuo, lo que está bien, pero no a su sociedad o país. No creo que sirva a largo plazo.