martes, 9 de enero de 2007

¿Mi opinión sobre The Project Venice?

Que no va a triunfar. Saldrá al mercado, tendrá una cierta aceptación, pero no una gran repercusión, como sí pasó con Kazaa y Skype.

A falta de conocer como será el producto final, creo que la televisión es una industria con una barreras de entrada muy altas. La gente no consume si no hay contenidos atractivos (hablamos de una nueva visión de la televisión, no de las formas a las que la gente ya está acostumbrada, donde se dejan alimentar de lo que sea....) y las productoras no invierten en buenos contenidos porque no hay suficiente público. Una situación que ha sido puesta de manifiesto recientemente con la introducción de la TDT en España.

El segmento objetivo de este producto no ve regularmente la televisión. Ve contenidos en el ordenador, lo cual es muy diferente. Elige qué va a ver y cuándo lo va a ver, y eso es lo que se intenta conseguir con este proyecto. Pero al tener un público tan selectivo, será my complicado ofrecerles una programación que sea capaz de competir contra la mulaTV.

Si la oferta fuese para ser vista en la televisión, la situación sería muy diferente. El segmento objetivo sería totalmente distinto y mucho más amplio, y las posibilidades serían mayores.

No obstante, parece claro que el futuro pasa por la televisión sobre la red, añadiendo capacidades de control y elección para el usuario. Preveo que proyecto veneciano no triunfará, pero supone un primer paso.

Y para dar el segundo paso, es necesario haber dado antes el primero.

1 comentario:

Antonio dijo...

Cuando se habla de medios, a menudo se confunden los términos. Hay que tener claro que una cosa son los contenidos, y otra los contenedores de esos contenidos. Hasta ahora era lo mismo. Por eso nos confundimos.
Los contenidos audiovisuales, sean preparados para su exibición en el cine, o para su emisión por televisión, se han convertido en objeto de deseo en el mundo de la convergencia digital por múltiples razones.
La primera es la necesidad de encontrar contenidos que rellenen el ancho de banda.
La segunda, es la convicción de que este podría ser un servicio por el que la gente está dispuesta a pagar.
La tercera, porque esto es algo que conocemos y cuyos costes de producción estarían en principio amortizados por su salida a través de los canales convencionales.
La cuestión se complica porque comnezamos a darnos cuenta que lo que está ocurriendo es que está cambiando el paradigma de la visualización de contenidos, desde la visualización en sociedad, (familia, pareja, audiencia, multitud), a la visualización en solitario,(lo que tu ya haces).
Este paradigma abre posibilidades de nuevos negocios, y a la vez pone en cuestión todo lo anterior.
Además está la custión de la publicidad, que hasta ahora ha sido la gran patrocinadora de la difusión de contenidos, y las dificultades que está encontrando el pay-per-view, y todas las demás alternativas de pago.
Todo junto plantea grandes interrogantes. Los contenidos son caros, excepto cuando son amateurs. El gusto de las masas es repelente. La atomización de los canales vuelve locos a los anunciantes.
Los jóvenes os vais separando de los canales tradicionales, los adultos no queremos saber nada de lo nuevo.
¿Que hacer?
Nadie lo sabe. Así que si estos suecos quieren intentar algo nuevo es algo que me parece bién, aunque en mi opinión aún estamos en momentos iniciales del mundo digital, y lejos del punto de llegada.
Ese punto requiere una explicación aparte.