lunes, 11 de mayo de 2009

La gestión de la identidad digital

Una de las cualidades de Internet es que todos y cada uno de nosotros hemos pasado a tener una identidad digital, paralela a la del Mundo Real. No hablo de una identidad en la que uno trastoca ciertos aspectos de su personalidad o aspecto físico, pasando a ser desde una rubia despampanante en un chat de ligue a un guerrero orco en el WoW. No, hablo de la identidad de uno mismo, lo que se sabe de Juan Pérez en la Red.

Esta identidad se nutre de redes sociales como Facebook o LinkedIn, páginas indexadas por Google, comentarios en Twitter, cuentas de correo o vídeos subidos a YouTube, entre otros. Y si uno no gestiona su propia identidad corre el riesgo de que alguien le suplante y lo haga por él. Si eres un ciudadano anónimo, eso es poco probable que ocurra. Pero si eres alguien reconocido, entonces puede pasar a ser un problema. Véase Hugh Jackman, que ha tenido que hacerse un Twitter no intuitivo porque su nombre ya estaba ocupado...

Todo esto viene por la reacción que tuvo el otro día la presentadora Patricia Conde contra la página 11870.com. Empecemos por el principio: 11870 es una red social o página de recomendaciones, principalmente restaurantes en España, aunque aloja comentarios de muchos tipos de tiendas, en varios países. A mí personalmente me gusta mucho y de hecho ahí está el link a mi perfil en la barra lateral.

Pues una de las usuarias de esta página, presumiblemente fan de Patricia, se dedicó a recopilar todas aquellas tiendas de las que la presentadora presentaba alguna prenda. De esa manera, salían ganando la propia usuaria, que realizaba un trabajo desinteresado para tener registradas tiendas que la podían interesar; los miembros de la comunidad 11870, que podían acceder a dicha información; las tiendas, que recibían una publicidad muy focalizada; y Patricia, que alimentaba el fenómeno fan que tiene alrededor, lo cual repercute directamente en el interés que genera en la gente. Todos ganan, ¿no? Pues no.

Desde 11870 se decidió contactar con Patricia para comentarle la iniciativa y ésta respondiendo enviando a sus abogados y amenazando con denunciarles si no retiraban esa información de la web. Entiendo que quizá Patricia vio su intimidad invadida en cierta forma, pero creo que la reacción es, cuanto menos, desastrosa. En mi humilde opinión, se ha equivocado gravemente atacando a su comunidad de fans (o seguidores, que suena menos "fuerte") y no aprovechando los beneficios que le podría reportar alimentarla. Ha quedado bastante mal frente al público y todo por que no se supiese qué tiendas le visten. Información, por otro lado, que seguro que ya se encuentra en la Red en algún otro lugar.

Si uno no tiene una identidad en la Red, ésta le puede ser usurpada, porque siempre existe, aunque sea en potencia. Ahora bien, hay veces que aspectos de esa identidad no son gestionados por uno mismo, sino por una comunidad generada a su alrededor. Y es en esos casos cuando hay que estar muy agudo para saber distinguir cuándo alimentar a dicha comunidad y cuándo poner un límite.

2 comentarios:

Antonio Cordón dijo...

Efectivamente, la cuestión de la identidad en la red es un grave problema, y si eres conocido debe ser un problemón.

No quiero ni pensar lo que te pueden organizar, empezando por cuentas corrientes, y siguiendo por las tiendas que visitas.

La intimidad es muy necesaria, y el hecho de ser "famoso" tiene que tener límites.

Me parece a mí.

Alejandro Cordón dijo...

La intimidad es necesaria y cada persona tiene derecho a actuar sobre su privacidad, totalmente de acuerdo.

Ahora bien, ser un personaje público conlleva una carga en este sentido, directamente proporcional al aumento del caché de la persona, no lo olvidemos.

Yo no critico la actuación de Patricia Conde, sino los modos y caminos. El fenómeno comunidad debe ser gestionado con cuidado si se quieren obtener réditos y ella aquí no ha sabido reaccionar.